VALVERDE DEL CAMINO Y LA
LUCHA CONTRA EL FRANCÉS (I).
Juan Carlos Sánchez Corralejo
Entre 1810 y 1812, el territorio onubense
se convirtió en un espacio de tránsito, resistencia y enfrentamiento entre
fuerzas francesas, tropas regulares españolas y partidas guerrilleras. En
1810, la consolidación del dominio francés en buena parte de Andalucía, se
extendió también a lo que luego sería la provincia de Huelva, espacio que quedó
expuesto a incursiones militares y a la presión constante de las tropas napoleónicas.
La Sierra y el Andévalo adquirieron especial relevancia estratégica, ya que
funcionaban como zonas de comunicación entre los ejércitos franceses y los
territorios aún no controlados completamente. Esta situación provocó una
intensa actividad bélica en forma de escaramuzas, movimientos de tropas y
acciones de guerrilla[1]. La población civil jugó un papel clave, tanto
apoyando a las guerrillas como sufriendo
consecuencias directas del conflicto, como saqueos, destrucción de
cosechas y desplazamientos forzosos[2].
El ayuntamiento de Zalamea la Real
pide voluntarios para oponerse al invasor y se creó una compañía con los tiradores
más diestros de la zona para proteger el pueblo y sus aldeas[7].
Esta funcionó como una auténtica milicia, que en ocasiones coordinaba sus
acciones con otras partidas de Cabezas Rubias, El Cerro del Andévalo, Calañas,
Alosno, la Puebla de Guzmán y Valverde del Camino. Estuvo capitaneada por Juan Santana de Bolaños, empresario
zalameño, alcalde en varias ocasiones y conocido estraperlista, que encabezaría
varias partidas integradas por paisanos zalameños que se enfrentaron en
repetidas ocasiones a las tropas francesas.[8]
Consiguió armas procedentes de las minas de Riotinto y llevó sus acciones al
interior de la sierra onubense[9].
La pólvora fue suministrada por Vicente de Letona[10],
director de las Minas de Riotinto durante el tiempo de la guerra, del arsenal del
propio depósito minero. El suegro de este, Atanasio José Rodríguez, tesorero de
la mina, habría ofrecido una gratificación económica por las orejas de los
franceses que le llevasen ante su presencia. La resistencia fue un éxito desde
su primer asalto, concretamente desde la llamada emboscada de Santa Olalla. La guerrilla atacó, en febrero de 1810, a un destacamento francés que
se dirigía a Badajoz por el camino de Santa Olalla que había salido de Sevilla
para participar en la conquista el sur de Extremadura y Badajoz. El
destacamento habría perecido al
completo, cobrando algunos zalameños la prometida recompensa.[11]
Valverde del Camino
actuó como nodo de comunicaciones y operaciones, vinculado a expediciones
militares y acciones de guerrilla en el eje Valverde-Zalamea la Real- Castillo
de las Guardas. Vemos la presencia del general Ballesteros durante su incursión
en el oeste de Andalucía en la primavera de 1810. Tras ser separado del
ejército de Extremadura del marqués de La Romana, recibe órdenes de invadir el
Condado de Niebla.
El 19 de
febrero de 1810, el general español Francisco Ballesteros realizó un ataque
sorpresa nocturno sobre la brigada francesa estacionada en Valverde del Camino.
Según las fuentes, la brigada francesa se encontraba mal protegida, los
españoles aprovecharon la oscuridad, y el ataque produjo una dispersión
inmediata de la fuerza francesa. La unidad pertenecía al V Cuerpo de Mortier
como parte de la caballería de dragones francesa destacada hacia el oeste de
Sevilla. El brigadier francés -identificado en algunas fuentes como Charles
Victor Woirgard y en otras como Beauregard, murió durante el combate.
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Edouard Mortier (1768-1835) |
Francisco Ballesteros González. El 25 de
enero de 1811 participó en la acción de Villanueva de los Castillejo
(Biblioteca Nacional de España) |
LA EMBOSCADA DEL BARRANCO DE PALANCO
Otro episodio, mejor documentado, ocurrió el
11 de marzo de 1810: desde Valverde salió un destacamento francés formado
por unos 400 hombres de infantería y caballería y se dirigió hacia Zalamea la
Real, bien para realizar represalias por ataques previos, bien para asegurar el
control de la cuenca minera[14].
M. Domínguez Cornejo, M. y A. Domínguez Pérez de León hablan
de una represalia por la emboscada de Santa Olalla, pero también de la
necesidad francesa de controlar la zona minera y especialmente el arsenal de armas y
explosivos que la compañía minera entregaban a las autoridades locales. Al
parecer, Valverde no informó de ello como se habría acordado (esa fue al menos
la acusación llegada desde Zalamea), pero sí envió un aviso el alcalde pedáneo
de El Pozuelo, lo que permitió la actuación anticipada del pelotón de
voluntarios, formado por vecinos de Zalamea, operarios de las minas de
Riotinto, y otros de los pueblos más próximos[15],
destacando una cincuentena de hombres procedentes de Calañas, quienes junto con
la tropa regular hicieron que la fuerza de combate española llegase hasta los
800 efectivos[16].
Las fuerzas españolas, compuestas
por milicias locales, trabajadores de las minas y guerrilleros, dirigidos por
el teniente de infantería Pedro Pierre[17]
prepararon una emboscada en el entorno del barranco de Palanco, dentro
del término municipal de Zalamea, al este de la mima homónima, sirviéndose de tácticas guerrilleras: Pierre
envió una avanzadilla como señuelo, atrajo al enemigo hacia una posición
favorable para finalmente ordenar abrir fuego desde posiciones ocultas. Los franceses
se retiraron hacia Valverde, dejando unos ocho o diez muertos, un caballo, y
material en el campo, demostrando con ello la eficacia de la guerrilla,
dificultando el control francés de la cuenca minera y reforzando la moral de la
resistencia local[18].
La
guerrilla de Zalamea adquirió enorme fama por todo el contorno
y recibió las felicitaciones de la Junta Militar de Aracena y del General en jefe
del ejército de la Reunión, desde el Cuartel General de la Puebla de Guzmán,
alabando la actitud de la patriótica conducta del “leal pueblo de Zalamea la Real”.[19]
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Tropas Édouard Mortier (Primer Duque de
Treviso) en Valverde del Camino. La
población fue ocupada de formas discrecional para lanzar partidas hacia
Zalamea la Real y otras zonas (Recreación digital) |
Durante la noche del 12 al 13 de marzo de
1810, una cincuentena de hombres de las tropas napoleónicas llegó a Calañas. El municipio desconocía la proximidad de los
invasores. Manuel Gómez del Valle habla de una presencia casi testimonial.
María Antonia Peña Guerrero afirma que solo
se llevaron aquello con lo que podían cargar[22]. Poco después se
retiraron y se unieron al resto del contingente y llegaron a Zalamea la Real[23].
Charles Oman explica los siguientes pasos del general Ballesteros:
Luego avanzó hasta Ronquillo, a solo
treinta kilómetros de Sevilla, donde, entre el 25 y el 26 de marzo, tuvo un
enfrentamiento indeciso con una de las brigadas de Gazan, tras lo cual se
retiró al Condado. Mortier, entonces, salió a su encuentro desde Sevilla al
frente de toda una división. Imprudentemente, ofreció batalla en Zalamea, en el
río Tinto, el 15 de abril, donde Ballesteros fue derrotado y se retiró a las
montañas. Allí, tiempo después, fue perseguido por las columnas de Mortier y
nuevamente derrotado en Araçena el 26 de mayo. Pero reagrupó a sus diezmadas
fuerzas en la Sierra de Araçena, donde permaneció durante mucho tiempo, siendo
una espina clavada para el Ejército de Andalucía, descendiendo siempre para
realizar incursiones en las llanuras de Sevilla cuando se encontraba sin
vigilancia. Soult se vio obligado a mantener una parte considerable del V
Cuerpo bajo vigilancia, un destacamento que no estaba dispuesto a ceder.[24]
[1] Menguiano
Romero, María Teresa (2018), La Guerra de la Independencia en la Sierra de
Huelva. Huelva: Diputación Provincial de Huelva, pp. 45 y 132.
[2] Mira
Toscano, A., Villegas Martín, J., y Suardíaz Figuereo, A. (2011). La Batalla
de los Castillejos y la Guerra de la Independencia en el Andévalo Occidental.
Huelva: Diputación Provincial de Huelva, p. 78.
[3] Armillas
Vicente, J. A. (Coord.). (2001). La Guerra de la Independencia: estudios.
Zaragoza: Institución “Fernando el Católico”, pp. 15-34.
[4] Gutiérrez
Llerena, Felipe (2011). Sobre la Guerra de la Independencia (1808-1814).
Badajoz: Diputación Provincial de Badajoz, p. 113.
[5] Delgado, Antonio
(1891), “Bosquejo Histórico de Niebla”, Boletín de la
Real Academia de la Historia, tomo XVIII, pp. 484-551. Disponible en
https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/bosquejo-histrico-de-niebla-0/html/.
Menguiano Romero, M. T., 2018, p. 67.
[6] Gutiérrez
Llerena, F. 2011, p. 119.
[7] Ruiz Mantero,
José (1982), “Zalamea la Real en la Invasión Francesa”, Revista de feria. Peña Guerrero, María Antonia (1995). El Tiempo
y las Fuentes de su Memoria: Historia Moderna y Contemporánea de la Provincia
de Huelva. Tomo IV. San Juan del Puerto: Diputación Provincial de Huelva,
p. 19.
[8] Domínguez Cornejo,
M. y Domínguez Pérez de León, A (2011), “La Guerra de la Independencia en
Zalamea la real (II)”. Disponible en:
https://zalamealareal-historia.blogia.com/2011/030101-la-guerra-de-la-independencia-en-zalamea-la-real-ii.php.
[9] Menguiano Romero, 2018, p. 44.
[10] Vicente de Letona vivió en Sevilla en la calle de
Catalanes y murió en 1833. Guardaba entre sus papeles "muy curiosas
noticias" muy curiosas noticias" de la invasión y campañas de la
Sierra de Aracena y Condado de Niebla (Manuel Moreno Alonso, “La Gazeta de Ayamonte”, en VIII
Jornadas de. Historia de Ayamonte, Ayuntamiento de Ayamonte, Área de
Cultura, p. 116). Existe en el archivo municipal de Zalamea la Real un
documento, fechado en agosto de 1815, acabada ya la guerra, conocido como el
“Expediente Letona”, que proporcionar una valiosa información sobre la
época. Letona residía en Zalamea, estaba casado con una zalameña y era
considerado como un zalameño más. El expediente es un informe del Ayuntamiento
en respuesta a la petición del propio Letona que pretendía ser condecorado con
los honores de comisario de guerra por su resistencia a Villanouve.
[11] Ruiz Mantero, J., 1982, “Zalamea la Real en la Invasión
Francesa. Éxitos españoles en 1808.
Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A. (1994), Zalamea
la Real. Aproximación Histórica. Ayuntamiento de Zalamea la Real.
Consejería de Cultura y Medio Ambiente, p. 106.
[12] La obra de Oman fue considerada durante gran parte del
siglo XX como el estudio más completo y riguroso sobre la Guerra Peninsular. Su
valor reside en el uso de archivos militares, diarios de campaña, despachos
oficiales británicos, franceses, españoles y portugueses, y el reconocimiento
directo de los campos de batalla. En la historiografía militar anglosajona,
sigue siendo un punto de partida obligado. Hoy la obra de Oman ya no se
considera definitiva, pero sí una fuente monumental para el estudio operacional
y militar, detallada y muy fiable en cronología, movimientos y documentación.
[14] Peña Guerrero, M. A. 2000, p. 169.
[15] Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A.,
1994. p. 106.
[16] Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A.,
1994, pp. 106-107. Peña Guerrero, M. A.,
2000, 169.
[17] Pedro Pierre fue un teniente de infantería del
Regimiento de Línea de Córdoba que actuó como jefe de una partida guerrillera
en la zona minera y serrana de Huelva hacia 1810. Tras la derrota del ejército regular español
(como en Ocaña en 1809), la resistencia pasó a depender en gran medida de
milicias locales y partidas guerrilleras
[18] Mira Toscano, A., Villegas Martín, J., y Suardíaz
Figuereo, A., 2011, p. 81-83. Huelva24.
(2011). Las partidas guerrilleras en el territorio onubense durante la
Guerra de Independencia. Recuperado de prensa digital (24 de junio de
2011), pp. s/p (sección histórica, episodio del 11 de marzo de 1810)
[19] Ruiz Mantero, J. 1982.
[20] Domínguez Cornejo,
M. y Domínguez Pérez de León, A. (2011), “La guerra de la Independencia en
Zalamea la Real (III). https://zalamealareal-historia.blogia.com/2011/031601-l.
[21] Ruiz Mantero, J., 1982.
[22] Peña Guerrero, M. A. (2000), El tiempo de los franceses. La Guerra de la Independencia en el
Suroeste español, con la traducción y edición crítica de la obra "Un
village andalou sous le premier empire pendant l'occupation française" de
Jean d'Orléans. Ayuntamiento de Almonte, p. 170.
[23] Gómez del Valle, Manuel (2019), Andalucía durante la
ocupación francesa (1810-1812). Repercusiones en las provincias de Huelva y
Sevilla, p. 73.
[24] Oman, Charles
(1908) A History of the Peninsular
War vol.3: September 1809-December 1810. Ocaña, Cádiz, Bussaco, Torres Vedras. Oxford: Clerendon Press, p. 215

