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jueves, 9 de julio de 2026

VALVERDE DEL CAMINO Y LA LUCHA CONTRA EL FRANCÉS (II). LA PUGNA POR EL CONTROL DE ZALAMEA LA REAL

 

VALVERDE DEL CAMINO Y LA LUCHA CONTRA EL FRANCÉS (II).  LA PUGNA POR EL CONTROL DE ZALAMEA LA REAL

 

Juan Carlos Sánchez Corralejo

 

José Saldaña Fernández destaca el hecho del traslado de la Junta Suprema de Sevilla, en febrero de 1810, a Ayamonte y no a Cádiz. Esta decisión habría permitido organizar institucionalmente tanto el apoyo a las tropas intervinientes en el Condado de Niebla, como a las existentes en el eje Algarve-Huelva-Cádiz, un arco litoral o hinterland coincidente a grandes rasgos, desde Ayamonte a Chipiona, con la provincia marítima de Sanlúcar de Barrameda (1804-1810), con un funcionamiento de ida y vuelta tanto en lo relativo a la intendencia, como a la construcción de relatos[1].

 BALLESTEROS LLEGA A ZALAMEA LA REAL

 A finales de marzo o principios de abril de 1810, llegó a Zalamea la Real, por fin, un destacamento del ejército español al mando del general Francisco Ballesteros, destacamento que se había formado con milicianos y guerrilleros de todo tipo, aunque no es de descartar que hubiera un cierto número de soldados con sus suboficiales correspondientes. Desconocemos si se trataba del prometido por el vizconde de Gante[2].  M. Domínguez Cornejo, M. y A., Domínguez Pérez de León afirman que la llegada de este ejército respondió al intento de los franceses  de consolidar el dominio en la zona tras establecer su cuartel general en el Castillo de las Guardas[3].

 La segunda semana de abril de 1810, los franceses vuelven a la carga y desde Valverde del Camino tratan de dominar de nuevo Zalamea la Real. Las versiones de los hechos ofrecen distintas variantes o quizá, se complementan: El 11 de abril de 1810, seiscientos soldados franceses entraron en Valverde del Camino y con ellos, llegaron el pillaje, las afrentas y el miedo[4]. Es posible que en este momento (quizá fue alguno previo o alguno posterior) se sitúe una narración popular valverdeña que evoca la entrada de las tropas francesas al mando del general Mortier. Según este relato, las fuerzas, procedentes de Calañas, penetraron en la localidad por la calle Real de Abajo, al atardecer. Las chispas que desprendían las herraduras de los caballos al golpear el empedrado sembraron el pánico entre los vecinos. Los soldados portaban, además,  la imagen del Niño de la Virgen de la Coronada, que previamente habían sustraído[5]. Sin duda, la narración encaja muy bien en un tipo de memoria popular muy extendida durante la Guerra de la Independencia. Hablamos de relatos de la entrada de los franceses en los que nunca falta el saqueo de iglesias, los robos, la profanación de imágenes religiosas y el terror causado entre la población. Los historiadores han señalado que muchas de estas historias mezclan hechos reales con elementos legendarios transmitidos oralmente durante generaciones.

 

Al día siguiente, el 12 de abril, la guerrilla de Ayamonte, comandada por Pedro Gil, el teniente capitán Pedro Pierre con 40 soldados, y los escopeteros de la zona, sostuvieron con los invasores un tiroteo en el camino que iba de Valverde a Zalamea. Los invasores se retiraron a Valverde y a la mañana siguiente hacia Trigueros,  dejando entre ocho y diez bajas, mientras que los españoles solo habrían perdido tres hombres[6]. La resistencia de las partidas guerrilleras en la zona minera y serrana de Huelva constituyó un importante obstáculo para el ejército napoleónico. Estas acciones de guerra irregular dificultaban el control efectivo del territorio y de las rutas de abastecimiento francesas, especialmente en localidades como Zalamea la Real, que adquirieron relevancia estratégica durante la campaña andaluza de 1810.

 


 


Entrada de las                                                                    Tropas de Mortier en Valverde del Camino (Recreación virtual)





















Entrada de las tropas de Mortier en Zalamea la Real  desde la Fuente de los Fresnos (Recreación virtual)

 

 


LA BATALLA DE ZALAMEA (15 de abril de 1810)

 El domingo 15 de abril de 1810, un nuevo grupo de franceses habrían sido enviado desde el Castillo de las Guardas y esta vez sí ocuparon Zalamea la Real. Las tropas españolas del general Ballesteros se retiraron hacia El Villar sufriendo numerosas bajas, cuantificadas en 800 muertos y 250 prisioneros por la Gaceta de Madrid[7], cifra muy voluminosa pero aceptable si se acepta que el mariscal Édouard Mortier habría entrado en el pueblo con 12.000 hombres[8]. Sir Charles Oman habla expresamente de la batalla de Zalamea en el rio Tinto. Acaecida el 15 de abril de 1810, supuso la primera derrota del general Ballesteros durante su incursión en el oeste de Andalucía en la primavera de ese año.  Ballesteros tuvo que replegarse hacia la sierra de Huelva y Extremadura, pero ni siquiera allí estuvo completamente a salvo, pues el 26 de mayo sufrió una segunda derrota en Aracena[9].

 Las tropas Édouard Mortier se establecieron en Zalamea durante dos días. Hicieron su aparición por la Fuente del Fresno y la Calleja del Juego de las Bolas. Hubo saqueos en las casas particulares y en la Iglesia, donde destruyeron varias imágenes y robaron el oro y la plata de los copones y de las custodias, además de perpetrar ejecuciones de castigo por la resistencia ofrecida. Ruiz Mantero afirma que el pueblo fue incendiado por muchos puntos y que algunos vecinos inocentes fueron pasados por las armas. Narra cómo la iglesia quedó convertida en una simple cuadra, cuyos altares sirvieron de pesebres para los caballos, mientras las pilas del agua bendita fueron utilizadas como improvisados abrevaderos.

 






La transmisión popular refiere que muchos vecinos aterrorizados huyeron a sus casas de campo donde, además de protegerse, enterraban sus alhajas y su dinero[10]. Tras las acciones de rapiña y castigo, el 17 de abril, los franceses abandonaron Zalamea la Real. El mariscal ordenó al ayuntamiento designar una comisión para presentar la sumisión debida al rey José I Bonaparte. Las autoridades atemorizadas acordaron obedecer la orden[11]. Mortier informó al mariscal Soult desde Valverde del Camino del balance del enfrentamiento[12]. En esta coyuntura, Valverde del Camino parece funcionar como el centro de mando provisional y punto estratégico de operaciones de las fuerzas de ocupación francesas en la zona.

Seguimos la secuencia completa en la Gaceta de Madrid:

      Las divisiones de Ballesteros y Contreras se adelantaron hasta la raya del reino de Sevilla […]. Ballesteros había llegado a Zalamea la Real sobre Riotinto, y allí se creía inexpugnable; el señor mariscal en persona dirigió a este punto tres regimientos de su cuerpo de exército con su caballería ligera, y marchando aceleradamente le obligó a aceptar la batalla. En ella la división de Ballesteros fue en un punto desbaratada y disipada, con muerte de 800 de los más granados de los suyos; 250 quedaron prisioneros; los demás se huyeron a toda prisa a Portugal. En esta jornada, cuyas resultas han sido tan útiles, pelearon el regimiento 34º de línea mandado por el capitán Potel, la compañía escogida del 21º de cazadores a caballo, su capitán Lasalle, y el 2º de húsares[13].

    A pesar de la derrota, Ballesteros consiguió un éxito estratégico. Logró sobrevivir, conservar una fuerza operativa y obligar a Soult a distraer importantes efectivos para contenerlo. En términos estratégicos, fue más una molestia permanente y costosa para los franceses que un enemigo definitivamente vencido. Así lo cuenta Sir Charles Oman:

      El 15 de abril, Ballesteros, imprudentemente, presentó batalla en Zalamea, a orillas del río Tinto, donde fue derrotado y se retiró a las montañas. Allí, tiempo después, fue perseguido por las columnas de Mortier y nuevamente vencido en Araçena el 26 de mayo. Sin embargo, reagrupó a sus diezmadas tropas en la Sierra de Araçena, donde permaneció durante mucho tiempo, convirtiéndose en una espina clavada para el Ejército de Andalucía, descendiendo siempre para realizar incursiones en las llanuras de Sevilla cuando se encontraba sin vigilancia. Soult se vio obligado a mantener una parte considerable del V Cuerpo bajo observación, un destacamento que no estaba dispuesto a ceder.[14]

 En abril de 1810, Zalamea la Real sufrió una de sus ocupaciones más tensas. Tras la incursión de los días 15 al 17, el general francés Brayer dictó un edicto desde su cuartel en El Castillo de las Guardas, exigiendo el desarme de la población y la sumisión de los zalameños que habían huido a los montes.[15]

 En situación parecida, los franceses permanecieron en Calañas entre el 16 y el 18 de abril o, dicho de otra forma, de lunes a Miércoles Santo de aquel año de 1810. La noche del Lunes Santo, el enemigo francés destruyó con pólvora las Casas Consistoriales de Calañas, cuya rehabilitación no se produjo hasta el año 1837, tras la contratación del profesor de arquitectura Francisco de Zayas Rivero como maestro de obras. Eran alcaldes Amador Baquero y Alonso Martín Soriano. Llegado el mes de diciembre, los munícipes manifestaban la imposibilidad de mandar a Niebla los candidatos para la rueda de elección de alcaldes y regidores, debido a la ocupación francesa de la villa de Niebla. Fueron designados a la postre Diego Ortiz Guerrero y Pedro Lorenzo Romero.[16]

 El 14 de abril, un día antes de la batalla de Zalamea la Real, el mariscal malagueño Francisco Copons y Navia desembarcó en Ayamonte para situar el cuartel general de las fuerzas del Condado en Villanueva de los Castillejos. Desde allí realizó las primeras incursiones hacia Gibraleón, San Juan del Puerto y Huelva[17]. Luego, el cuartel general se instaló, de forma provisional, en la Puebla de Guzmán y parte de sus tropas fueron repartidas entre Calañas, El Cerro y Cartaya. Se enfrentaron a los franceses en Trigueros el 17 de septiembre de 1810. Las tropas galas respondieron con otras incursiones y acciones de pillaje en Castillejos y San Silvestre de Guzmán. El eje central del movimiento de tropas estaba constituido por los caminos que unían Castillejos, San Bartolomé, Gibraleón, Trigueros y Niebla. A fines de diciembre de 1810 se envían fuerzas de apoyo al Condado de Niebla desde Sevilla.[18]

 Los testimonios de Joseph François Sanson[19] permiten concluir que, en el verano de 1810, el control francés sobre la provincia de Huelva presentaba límites muy definidos. Aunque las tropas napoleónicas dominaban el interior y las principales poblaciones, la franja costera seguía constituyendo un espacio de resistencia y de influencia aliada gracias al control marítimo ejercido por españoles y británicos. La percepción de que «allí terminaba nuestro poder» resume con claridad esta realidad estratégica: la ocupación francesa era efectiva en tierra, pero encontraba en el mar un límite insalvable. Las operaciones en Moguer y Palos, junto con las negociaciones para el intercambio de prisioneros, muestran además una guerra caracterizada por la movilidad, la incertidumbre y la persistencia de una resistencia que impedía la plena consolidación del dominio napoleónico en el extremo occidental de Andalucía. Uno de los capítulos de sus memorias se titula “Tras los pasos del escurridizo general Ballesteros”, lo que refleja la frustración francesa ante un enemigo que, aunque derrotado en varias ocasiones, conseguía escapar, reorganizarse y seguir amenazando las comunicaciones y el control francés de Andalucía[20]. 

 

 

 

 

 



[1] Saldaña Fernández, José (2024), La guerra de la Independencia en el suroeste peninsular. Relaciones hispano-portuguesas y configuración del poder en una tierra de fronteras. Sevilla: Universidad de Sevilla (Colección Historia nº. 413), 2024. 332 pp. 88 y ss.

[2] Segundo hijo de Juan Guillermo Francisco de Gand, conde de Gand, marqués de Hem, y de Angela Louise Desforez, vizcondesa de Danisy. Sirvió primeramente en el Ejército francés, llegando a ser coronel del Regimiento de Infantería de Champagne, emigrando a España a consecuencia de la Revolución francesa. Carlos III le concedió la Grandeza de España de 1.ª clase, el 6 de abril de 1786, recibiendo luego, el 28 de febrero de 1791, la Gran Cruz de Carlos III.  En 1810 mandaba la guarnición de Sevilla, encargada de la protección de la Junta Central, pero ante el avance de las tropas del general Claude-Victor Perrin (conocido como mariscal Víctor), bajo las órdenes de Soult, tuvo que evacuar la ciudad, el 31 de enero, con unos cuatro mil hombres, retirándose al condado de Niebla. La Junta Suprema de Sevilla le acusó de abrogarse del mando de las tropas del Condado de Niebla y de exacciones a los pueblos de la comarca. El 15 de marzo de 1810 se le ordenó entregar el mando al brigadier Felipe Valderioti y pasar a Cádiz. El 6 de abril fue encerrado en el castillo de San Sebastián de Cádiz, siendo juzgado por un consejo de guerra, que finalmente le declaró libre de toda culpa, el 13 de marzo de 1812.

[3] Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A (2011), “La Guerra de la Independencia en Zalamea la Real (II)”. Disponible en: “La Guerra de la Independencia en Zalamea la Real (IV). https://zalamealareal-historia.blogia.com/2011/032201-la-guerra-de-la-independencia-en-zalamea-la-real-iv-.php.

[4] Domínguez, M. A. (2011, 20 de abril). La Guerra de la Independencia en Zalamea la Real (VIII). Zalamea la Real Historia. https://zalamealareal-historia.blogia.com.

[5] Revista de Feria, 1940

[6] Gómez del Valle, M., 2019, p. 81. Mira Toscano, A., Villegas Martín, J., y Suardíaz Figuereo, (2011). “Las partidas guerrilleras en el territorio onubense durante la Guerra de Independencia”. Disponible  en  https://www.huelva24.com, pp. 58-65.

[7] Gaceta de Madrid, 148, 28 de mayo de 1810, p. 621.

[8] Peña Guerrero, M. A., 2000, 50. Gómez del Valle, M., 2019, 64.

[9] Sir Charles Oman (1908.) A History of the Peninsular War vol.3: September 1809-December 1810. Ocaña, Cádiz, Bussaco, Torres Vedras".  Oxford: Clerendon Press.  “El combate de Zalamea”, p. 215

[10] Ruiz Mantero, J., 1982, “Ocupación de Zalamea”.

[11] Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A., 1994, 107.

[12] Gómez del Valle, M., 2019, 63.

[13]. Gaceta de Madrid, 148, 28 de mayo de 1810, p. 621.

[14] Sir Charles Oman (1908.) A History of the Peninsular War vol.3, p. 215.

[15] Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A., 1994, “La Guerra de la Independencia en Zalamea la Real (V).

[16] Romero Mantero, Andrés Bruno. “Notas históricas de Calañas. Siglo IX”. Acta capitular de 4 de noviembre de 1810. Disponible en https://historiavalverde.blogspot.com/search?q=independencia.

[17] Mira Toscano, A. et al., pp. 58-65.

[18] Ibídem, 2010, 73-85.

[19] Joven oficial francés del ejército napoleónico que sirvió en Andalucía durante la Guerra de la Independencia. Sus memorias originales llevaban el título francés Dix années de guerre en Espagne, en Allemagne et en Belgique sous l’Empire... y se conservan en la Biblioteca Central Militar. Juan Villegas Martín las ha estudiado, traducido y publicado en la obra Andanzas de un oficial francés por tierras de Huelva y Sevilla (1810-1811). No fue un personaje decisivo, pero sí un testigo excepcional. Sus memorias son valiosas porque muestran cómo veía un oficial francés la resistencia española en Huelva y Sevilla.

[20] Villegas Martín, Juan (2024), Andanzas de un oficial francés por tierras de Huelva y Sevilla (1810-1811), Huelva: Diputación de Huelva, p. 33.

sábado, 20 de junio de 2026

VALVERDE DEL CAMINO Y LA LUCHA CONTRA EL FRANCÉS (I).

 

VALVERDE DEL CAMINO Y LA LUCHA CONTRA EL FRANCÉS (I).

 

Juan Carlos Sánchez Corralejo

 

Entre 1810 y 1812, el territorio onubense se convirtió en un espacio de tránsito, resistencia y enfrentamiento entre fuerzas francesas, tropas regulares españolas y partidas guerrilleras. En 1810, la consolidación del dominio francés en buena parte de Andalucía, se extendió también a lo que luego sería la provincia de Huelva, espacio que quedó expuesto a incursiones militares y a la presión constante de las tropas napoleónicas. La Sierra y el Andévalo adquirieron especial relevancia estratégica, ya que funcionaban como zonas de comunicación entre los ejércitos franceses y los territorios aún no controlados completamente. Esta situación provocó una intensa actividad bélica en forma de escaramuzas, movimientos de tropas y acciones de guerrilla[1].  La población civil jugó un papel clave, tanto apoyando a las guerrillas como sufriendo  consecuencias directas del conflicto, como saqueos, destrucción de cosechas y desplazamientos forzosos[2].

 Durante estos años, la guerra en Huelva adoptó en gran medida la forma de guerra de guerrillas, un tipo de conflicto característico en España pero que en Huelva tuvo especial intensidad debido a su carácter fronterizo y a la debilidad del control militar francés en áreas rurales[3].  La cercanía con Portugal permitió la colaboración con fuerzas aliadas, especialmente británicas, que operaban en la Península Ibérica. Localidades como Puebla de Guzmán, Villanueva de los Castillejos, Calañas, El Cerro de Andévalo o Paymogo, tuvieron un papel clave por su cercanía a Portugal. En esta zona actuaron partidas guerrilleras que cruzaban la frontera para refugiarse o reorganizarse, y hubo colaboración indirecta con fuerzas portuguesas y británicas. Esta conexión facilitó el suministro de recursos y el refugio para las tropas españolas, contribuyendo a mantener la resistencia frente al invasor.[4]

 En el mes de febrero de 1810, los franceses, dueños de Sevilla, comienzan a extenderse por el Andévalo. Desde marzo, los soldados del mariscal francés Édouard Mortier (quien había participado previamente en el sitio de Zaragoza y en la batalla de Ocaña) se enfrentan en la Sierra de Aracena a las tropas del general Ballesteros.

 Niebla tuvo un papel estratégico durante la Guerra de la Independencia debido a su posición geográfica y a su importante sistema defensivo amurallado. En febrero de 1810, las tropas napoleónicas ocuparon la ciudad, convirtiéndola en un centro militar clave. Su valor radicaba en su posición sobre el eje de comunicaciones del Condado y en sus fuertes murallas medievales, que los franceses repararon y adaptaron para uso defensivo. El castillo y el recinto amurallado actuaron como ciudadela fortificada reforzada[5], base logística y punto de control territorial. En 1811, el general Joaquín Blake dirigió un intento de asedio sobre Niebla, pero la resistencia de la guarnición francesa —a pesar de su reducido número— y la solidez de las defensas hicieron fracasar la operación.[6]

 Sevilla capituló el 1 de febrero y la Junta Central de Defensa se trasladó a Cádiz, mientras el ejército francés se aprestaba a controlar a los pueblos de Huelva.

El ayuntamiento de Zalamea la Real pide voluntarios para oponerse al invasor y se creó una compañía con los tiradores más diestros de la zona para proteger el pueblo y sus aldeas[7]. Esta funcionó como una auténtica milicia, que en ocasiones coordinaba sus acciones con otras partidas de Cabezas Rubias, El Cerro del Andévalo, Calañas, Alosno, la Puebla de Guzmán y Valverde del Camino. Estuvo capitaneada por Juan Santana de Bolaños, empresario zalameño, alcalde en varias ocasiones y conocido estraperlista, que encabezaría varias partidas integradas por paisanos zalameños que se enfrentaron en repetidas ocasiones a las tropas francesas.[8] Consiguió armas procedentes de las minas de Riotinto y llevó sus acciones al interior de la sierra onubense[9]. La pólvora fue suministrada por Vicente de Letona[10], director de las Minas de Riotinto durante el tiempo de la guerra, del arsenal del propio depósito minero. El suegro de este, Atanasio José Rodríguez, tesorero de la mina, habría ofrecido una gratificación económica por las orejas de los franceses que le llevasen ante su presencia. La resistencia fue un éxito desde su primer asalto, concretamente desde la llamada emboscada de Santa Olalla. La guerrilla atacó, en febrero de 1810, a un destacamento francés que se dirigía a Badajoz por el camino de Santa Olalla que había salido de Sevilla para participar en la conquista el sur de Extremadura y Badajoz. El destacamento habría perecido  al completo, cobrando algunos zalameños la prometida recompensa.[11] 

 

Valverde del Camino actuó como nodo de comunicaciones y operaciones, vinculado a expediciones militares y acciones de guerrilla en el eje Valverde-Zalamea la Real- Castillo de las Guardas. Vemos la presencia del general Ballesteros durante su incursión en el oeste de Andalucía en la primavera de 1810. Tras ser separado del ejército de Extremadura del marqués de La Romana, recibe órdenes de invadir el Condado de Niebla.

 EL COMBATE DE VALVERDE (19 de febrero de 1810)

 Sir Charles Oman  afirma en su History of the Peninsular War[12] que el general Ballesteros derrotó a una brigada de caballería francesa en Valverde, la medianoche del 19 de febrero de 1810.    Habla del “combate de Valverde que, sin embargo, parece haber desaparecido de los anales militares posteriores. El mariscal Mortier operaba en coordinación con el ejército de Jean-de-Dieu Soult, utilizando destacamentos móviles de caballería para asegurar las comunicaciones, vigilar los movimientos españoles, recaudar suministros, y sofocar los focos de resistencia. El Condado de Niebla era estratégico porque conectaba Sevilla con la frontera portuguesa, Extremadura, y la costa atlántica onubense.

 

El 19 de febrero de 1810, el general español Francisco Ballesteros realizó un ataque sorpresa nocturno sobre la brigada francesa estacionada en Valverde del Camino. Según las fuentes, la brigada francesa se encontraba mal protegida, los españoles aprovecharon la oscuridad, y el ataque produjo una dispersión inmediata de la fuerza francesa. La unidad pertenecía al V Cuerpo de Mortier como parte de la caballería de dragones francesa destacada hacia el oeste de Sevilla. El brigadier francés -identificado en algunas fuentes como Charles Victor Woirgard y en otras como Beauregard, murió durante el combate. 

 La acción de Ballesteros en Valverde mostraría una táctica de guerra de movilidad y sorpresa. El ataque nocturno del 19 de febrero permitió desorganizar a la brigada de caballería francesa. La muerte del brigadier Beauregard debió tener un impacto simbólico. Ballesteros habría utilizado tácticas irregulares y ataques inesperados para compensar la superioridad militar napoleónica. La dispersión de la brigada de Mortier y la muerte de Beauregard reflejan cómo la resistencia local podía afectar seriamente el control francés en Andalucía occidental y estimular la oposición popular contra la ocupación. Así es el relato de Charles Oman:

      En cierta medida, Reynier contuvo al ejército de La Romana, pero ni siquiera cumplió plenamente con esa tarea moderada, pues el general español envió al sur dos de sus divisiones, las de Contreras y Ballesteros, para amenazar las fronteras de Andalucía e instigar una insurrección en el Condado de Niebla y otras regiones al oeste de Sevilla. Ballesteros sorprendió a la brigada de caballería del cuerpo de Mortier en Valverde, a medianoche del 19 de febrero, y la dispersó, matando a Beauregard, el brigadier.[13]

 Después de la escaramuza de Valverde, Ballesteros avanzó por el Condado de Niebla intentando estimular levantamientos locales, cortar comunicaciones francesas, y amenazar Sevilla desde el oeste

 




Edouard Mortier (1768-1835)

Francisco Ballesteros González. El 25 de enero de 1811 participó en la acción de Villanueva de los Castillejo (Biblioteca Nacional de España)

 

LA EMBOSCADA DEL BARRANCO DE PALANCO

 

Otro episodio, mejor documentado, ocurrió el 11 de marzo de 1810: desde Valverde salió un destacamento francés formado por unos 400 hombres de infantería y caballería y se dirigió hacia Zalamea la Real, bien para realizar represalias por ataques previos, bien para asegurar el control de la cuenca minera[14]. M. Domínguez Cornejo, M. y A. Domínguez Pérez de León hablan de una represalia por la emboscada de Santa Olalla, pero también de la necesidad francesa de controlar la zona minera y especialmente el arsenal de armas y explosivos que la compañía minera entregaban a las autoridades locales. Al parecer, Valverde no informó de ello como se habría acordado (esa fue al menos la acusación llegada desde Zalamea), pero sí envió un aviso el alcalde pedáneo de El Pozuelo, lo que permitió la actuación anticipada del pelotón de voluntarios, formado por vecinos de Zalamea, operarios de las minas de Riotinto, y otros de los pueblos más próximos[15], destacando una cincuentena de hombres procedentes de Calañas, quienes junto con la tropa regular hicieron que la fuerza de combate española llegase hasta los 800 efectivos[16]. 

 

Las fuerzas españolas, compuestas por milicias locales, trabajadores de las minas y guerrilleros, dirigidos por el teniente de infantería Pedro Pierre[17] prepararon una emboscada en el entorno del barranco de Palanco, dentro del término municipal de Zalamea, al este de la mima homónima,  sirviéndose de tácticas guerrilleras: Pierre envió una avanzadilla como señuelo, atrajo al enemigo hacia una posición favorable para finalmente ordenar abrir fuego desde posiciones ocultas. Los franceses se retiraron hacia Valverde, dejando unos ocho o diez muertos, un caballo, y material en el campo, demostrando con ello la eficacia de la guerrilla, dificultando el control francés de la cuenca minera y reforzando la moral de la resistencia local[18].

 

La guerrilla de Zalamea adquirió enorme fama por todo el contorno y recibió las felicitaciones de la Junta Militar de Aracena y del  General en jefe del ejército de la Reunión, desde el Cuartel General de la Puebla de Guzmán, alabando la actitud de la patriótica conducta del “leal pueblo de Zalamea la Real”.[19]

 El día 14 de marzo, el cabildo de Zalamea, la Junta Militar de Aracena y los pueblos inmediatos, formaron una especia de Junta de resistencia, que operaría hasta Valverde, pero sin internarse en la Campiña. A pesar de ello, algunos grupos de milicianos hicieron incursiones en algunos pueblos de esa comarca para intentar recuperar los botines requisados anteriormente por los franceses[20]José Ruiz Mantero habla de otra gesta posterior. De nuevo, el 26 de marzo, un grupo de 26 escopeteros zalameños habrían logrado recuperar 750 cabezas de ganado cabrío, tres caballos y dos bueyes con sus pastores, requisados por los franceses que se encontraban junto a la villa de Gerena. Esos animales servirían para el acopio de alimentos de las partidas guerrilleras.[21]

 



Tropas Édouard Mortier (Primer Duque de Treviso) en Valverde del Camino.  La población fue ocupada de formas discrecional para lanzar partidas hacia Zalamea la Real y otras zonas (Recreación digital)

 

Durante la noche del 12 al 13 de marzo de 1810, una cincuentena de hombres de las tropas napoleónicas llegó a Calañas. El municipio desconocía la proximidad de los invasores. Manuel Gómez del Valle habla de una presencia casi testimonial. María Antonia Peña Guerrero afirma que solo se llevaron aquello con lo que podían cargar[22]. Poco después se retiraron y se unieron al resto del contingente y llegaron a Zalamea la Real[23]. Charles Oman explica los siguientes pasos del general Ballesteros:

 

    Luego avanzó hasta Ronquillo, a solo treinta kilómetros de Sevilla, donde, entre el 25 y el 26 de marzo, tuvo un enfrentamiento indeciso con una de las brigadas de Gazan, tras lo cual se retiró al Condado. Mortier, entonces, salió a su encuentro desde Sevilla al frente de toda una división. Imprudentemente, ofreció batalla en Zalamea, en el río Tinto, el 15 de abril, donde Ballesteros fue derrotado y se retiró a las montañas. Allí, tiempo después, fue perseguido por las columnas de Mortier y nuevamente derrotado en Araçena el 26 de mayo. Pero reagrupó a sus diezmadas fuerzas en la Sierra de Araçena, donde permaneció durante mucho tiempo, siendo una espina clavada para el Ejército de Andalucía, descendiendo siempre para realizar incursiones en las llanuras de Sevilla cuando se encontraba sin vigilancia. Soult se vio obligado a mantener una parte considerable del V Cuerpo bajo vigilancia, un destacamento que no estaba dispuesto a ceder.[24]

 

 

 

 

 

 

 



[1] Menguiano Romero, María Teresa (2018), La Guerra de la Independencia en la Sierra de Huelva. Huelva: Diputación Provincial de Huelva, pp. 45 y 132.

[2] Mira Toscano, A., Villegas Martín, J., y Suardíaz Figuereo, A. (2011). La Batalla de los Castillejos y la Guerra de la Independencia en el Andévalo Occidental. Huelva: Diputación Provincial de Huelva, p. 78.

[3] Armillas Vicente, J. A. (Coord.). (2001). La Guerra de la Independencia: estudios. Zaragoza: Institución “Fernando el Católico”, pp. 15-34.

[4] Gutiérrez Llerena, Felipe (2011). Sobre la Guerra de la Independencia (1808-1814). Badajoz: Diputación Provincial de Badajoz, p. 113.

[5] Delgado, Antonio (1891), “Bosquejo Histórico de Niebla”, Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo XVIII, pp. 484-551. Disponible en https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/bosquejo-histrico-de-niebla-0/html/. Menguiano Romero, M. T., 2018, p. 67.

[6] Gutiérrez Llerena, F. 2011, p. 119.

[7]  Ruiz Mantero, José (1982), “Zalamea la Real en la Invasión Francesa”, Revista de feria. Peña Guerrero, María Antonia (1995). El Tiempo y las Fuentes de su Memoria: Historia Moderna y Contemporánea de la Provincia de Huelva. Tomo IV. San Juan del Puerto: Diputación Provincial de Huelva, p. 19.

[8]  Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A (2011), “La Guerra de la Independencia en Zalamea la real (II)”. Disponible en: https://zalamealareal-historia.blogia.com/2011/030101-la-guerra-de-la-independencia-en-zalamea-la-real-ii.php.

[9] Menguiano Romero, 2018, p. 44.

[10] Vicente de Letona vivió en Sevilla en la calle de Catalanes y murió en 1833. Guardaba entre sus papeles "muy curiosas noticias" muy curiosas noticias" de la invasión y campañas de la Sierra de Aracena y Condado de Niebla (Manuel Moreno Alonso, “La Gazeta de Ayamonte”, en VIII Jornadas de. Historia de Ayamonte, Ayuntamiento de Ayamonte, Área de Cultura, p. 116). Existe en el archivo municipal de Zalamea la Real un documento, fechado en agosto de 1815, acabada ya la guerra, conocido como el “Expediente Letona”, que proporcionar una valiosa información sobre la época. Letona residía en Zalamea, estaba casado con una zalameña y era considerado como un zalameño más. El expediente es un informe del Ayuntamiento en respuesta a la petición del propio Letona que pretendía ser condecorado con los honores de comisario de guerra por su resistencia a Villanouve.

[11] Ruiz Mantero, J., 1982, “Zalamea la Real en la Invasión Francesa. Éxitos españoles en 1808.  Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A. (1994), Zalamea la Real. Aproximación Histórica. Ayuntamiento de Zalamea la Real. Consejería de Cultura y Medio Ambiente, p. 106.

[12] La obra de Oman fue considerada durante gran parte del siglo XX como el estudio más completo y riguroso sobre la Guerra Peninsular. Su valor reside en el uso de archivos militares, diarios de campaña, despachos oficiales británicos, franceses, españoles y portugueses, y el reconocimiento directo de los campos de batalla. En la historiografía militar anglosajona, sigue siendo un punto de partida obligado. Hoy la obra de Oman ya no se considera definitiva, pero sí una fuente monumental para el estudio operacional y militar, detallada y muy fiable en cronología, movimientos y documentación.

 [13] Oman, Charles (1908) A History of the Peninsular War vol.3: September 1809-December 1810. Ocaña, Cádiz, Bussaco, Torres Vedras.  Oxford: Clerendon Press, p. 215

[14] Peña Guerrero, M. A. 2000, p. 169.

[15] Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A., 1994. p. 106.

[16] Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A., 1994, pp. 106-107.  Peña Guerrero, M. A., 2000, 169.

[17] Pedro Pierre fue un teniente de infantería del Regimiento de Línea de Córdoba que actuó como jefe de una partida guerrillera en la zona minera y serrana de Huelva hacia 1810.  Tras la derrota del ejército regular español (como en Ocaña en 1809), la resistencia pasó a depender en gran medida de milicias locales y partidas guerrilleras

[18] Mira Toscano, A., Villegas Martín, J., y Suardíaz Figuereo, A., 2011, p. 81-83.  Huelva24. (2011). Las partidas guerrilleras en el territorio onubense durante la Guerra de Independencia. Recuperado de prensa digital (24 de junio de 2011), pp. s/p (sección histórica, episodio del 11 de marzo de 1810)

[19] Ruiz Mantero, J. 1982.

[20]  Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A. (2011), “La guerra de la Independencia en Zalamea la Real (III). https://zalamealareal-historia.blogia.com/2011/031601-l.

[21] Ruiz Mantero, J., 1982.

[22] Peña Guerrero, M. A. (2000), El tiempo de los franceses. La Guerra de la Independencia en el Suroeste español, con la traducción y edición crítica de la obra "Un village andalou sous le premier empire pendant l'occupation française" de Jean d'Orléans. Ayuntamiento de Almonte, p. 170.

[23] Gómez del Valle, Manuel (2019), Andalucía durante la ocupación francesa (1810-1812). Repercusiones en las provincias de Huelva y Sevilla, p. 73.

[24] Oman, Charles (1908) A History of the Peninsular War vol.3: September 1809-December 1810. Ocaña, Cádiz, Bussaco, Torres Vedras.  Oxford: Clerendon Press, p. 215