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sábado, 20 de junio de 2026

VALVERDE DEL CAMINO Y LA LUCHA CONTRA EL FRANCÉS (I).

 

VALVERDE DEL CAMINO Y LA LUCHA CONTRA EL FRANCÉS (I).

 

Juan Carlos Sánchez Corralejo

 

Entre 1810 y 1812, el territorio onubense se convirtió en un espacio de tránsito, resistencia y enfrentamiento entre fuerzas francesas, tropas regulares españolas y partidas guerrilleras. En 1810, la consolidación del dominio francés en buena parte de Andalucía, se extendió también a lo que luego sería la provincia de Huelva, espacio que quedó expuesto a incursiones militares y a la presión constante de las tropas napoleónicas. La Sierra y el Andévalo adquirieron especial relevancia estratégica, ya que funcionaban como zonas de comunicación entre los ejércitos franceses y los territorios aún no controlados completamente. Esta situación provocó una intensa actividad bélica en forma de escaramuzas, movimientos de tropas y acciones de guerrilla[1].  La población civil jugó un papel clave, tanto apoyando a las guerrillas como sufriendo  consecuencias directas del conflicto, como saqueos, destrucción de cosechas y desplazamientos forzosos[2].

 Durante estos años, la guerra en Huelva adoptó en gran medida la forma de guerra de guerrillas, un tipo de conflicto característico en España pero que en Huelva tuvo especial intensidad debido a su carácter fronterizo y a la debilidad del control militar francés en áreas rurales[3].  La cercanía con Portugal permitió la colaboración con fuerzas aliadas, especialmente británicas, que operaban en la Península Ibérica. Localidades como Puebla de Guzmán, Villanueva de los Castillejos, Calañas, El Cerro de Andévalo o Paymogo, tuvieron un papel clave por su cercanía a Portugal. En esta zona actuaron partidas guerrilleras que cruzaban la frontera para refugiarse o reorganizarse, y hubo colaboración indirecta con fuerzas portuguesas y británicas. Esta conexión facilitó el suministro de recursos y el refugio para las tropas españolas, contribuyendo a mantener la resistencia frente al invasor.[4]

 En el mes de febrero de 1810, los franceses, dueños de Sevilla, comienzan a extenderse por el Andévalo. Desde marzo, los soldados del mariscal francés Édouard Mortier (quien había participado previamente en el sitio de Zaragoza y en la batalla de Ocaña) se enfrentan en la Sierra de Aracena a las tropas del general Ballesteros.

 Niebla tuvo un papel estratégico durante la Guerra de la Independencia debido a su posición geográfica y a su importante sistema defensivo amurallado. En febrero de 1810, las tropas napoleónicas ocuparon la ciudad, convirtiéndola en un centro militar clave. Su valor radicaba en su posición sobre el eje de comunicaciones del Condado y en sus fuertes murallas medievales, que los franceses repararon y adaptaron para uso defensivo. El castillo y el recinto amurallado actuaron como ciudadela fortificada reforzada[5], base logística y punto de control territorial. En 1811, el general Joaquín Blake dirigió un intento de asedio sobre Niebla, pero la resistencia de la guarnición francesa —a pesar de su reducido número— y la solidez de las defensas hicieron fracasar la operación.[6]

 Sevilla capituló el 1 de febrero y la Junta Central de Defensa se trasladó a Cádiz, mientras el ejército francés se aprestaba a controlar a los pueblos de Huelva.

El ayuntamiento de Zalamea la Real pide voluntarios para oponerse al invasor y se creó una compañía con los tiradores más diestros de la zona para proteger el pueblo y sus aldeas[7]. Esta funcionó como una auténtica milicia, que en ocasiones coordinaba sus acciones con otras partidas de Cabezas Rubias, El Cerro del Andévalo, Calañas, Alosno, la Puebla de Guzmán y Valverde del Camino. Estuvo capitaneada por Juan Santana de Bolaños, empresario zalameño, alcalde en varias ocasiones y conocido estraperlista, que encabezaría varias partidas integradas por paisanos zalameños que se enfrentaron en repetidas ocasiones a las tropas francesas.[8] Consiguió armas procedentes de las minas de Riotinto y llevó sus acciones al interior de la sierra onubense[9]. La pólvora fue suministrada por Vicente de Letona[10], director de las Minas de Riotinto durante el tiempo de la guerra, del arsenal del propio depósito minero. El suegro de este, Atanasio José Rodríguez, tesorero de la mina, habría ofrecido una gratificación económica por las orejas de los franceses que le llevasen ante su presencia. La resistencia fue un éxito desde su primer asalto, concretamente desde la llamada emboscada de Santa Olalla. La guerrilla atacó, en febrero de 1810, a un destacamento francés que se dirigía a Badajoz por el camino de Santa Olalla que había salido de Sevilla para participar en la conquista el sur de Extremadura y Badajoz. El destacamento habría perecido  al completo, cobrando algunos zalameños la prometida recompensa.[11] 

 

Valverde del Camino actuó como nodo de comunicaciones y operaciones, vinculado a expediciones militares y acciones de guerrilla en el eje Valverde-Zalamea la Real- Castillo de las Guardas. Vemos la presencia del general Ballesteros durante su incursión en el oeste de Andalucía en la primavera de 1810. Tras ser separado del ejército de Extremadura del marqués de La Romana, recibe órdenes de invadir el Condado de Niebla.

 EL COMBATE DE VALVERDE (19 de febrero de 1810)

 Sir Charles Oman  afirma en su History of the Peninsular War[12] que el general Ballesteros derrotó a una brigada de caballería francesa en Valverde, la medianoche del 19 de febrero de 1810.    Habla del “combate de Valverde que, sin embargo, parece haber desaparecido de los anales militares posteriores. El mariscal Mortier operaba en coordinación con el ejército de Jean-de-Dieu Soult, utilizando destacamentos móviles de caballería para asegurar las comunicaciones, vigilar los movimientos españoles, recaudar suministros, y sofocar los focos de resistencia. El Condado de Niebla era estratégico porque conectaba Sevilla con la frontera portuguesa, Extremadura, y la costa atlántica onubense.

 

El 19 de febrero de 1810, el general español Francisco Ballesteros realizó un ataque sorpresa nocturno sobre la brigada francesa estacionada en Valverde del Camino. Según las fuentes, la brigada francesa se encontraba mal protegida, los españoles aprovecharon la oscuridad, y el ataque produjo una dispersión inmediata de la fuerza francesa. La unidad pertenecía al V Cuerpo de Mortier como parte de la caballería de dragones francesa destacada hacia el oeste de Sevilla. El brigadier francés -identificado en algunas fuentes como Charles Victor Woirgard y en otras como Beauregard, murió durante el combate. 

 La acción de Ballesteros en Valverde mostraría una táctica de guerra de movilidad y sorpresa. El ataque nocturno del 19 de febrero permitió desorganizar a la brigada de caballería francesa. La muerte del brigadier Beauregard debió tener un impacto simbólico. Ballesteros habría utilizado tácticas irregulares y ataques inesperados para compensar la superioridad militar napoleónica. La dispersión de la brigada de Mortier y la muerte de Beauregard reflejan cómo la resistencia local podía afectar seriamente el control francés en Andalucía occidental y estimular la oposición popular contra la ocupación. Así es el relato de Charles Oman:

      En cierta medida, Reynier contuvo al ejército de La Romana, pero ni siquiera cumplió plenamente con esa tarea moderada, pues el general español envió al sur dos de sus divisiones, las de Contreras y Ballesteros, para amenazar las fronteras de Andalucía e instigar una insurrección en el Condado de Niebla y otras regiones al oeste de Sevilla. Ballesteros sorprendió a la brigada de caballería del cuerpo de Mortier en Valverde, a medianoche del 19 de febrero, y la dispersó, matando a Beauregard, el brigadier.[13]

 Después de la escaramuza de Valverde, Ballesteros avanzó por el Condado de Niebla intentando estimular levantamientos locales, cortar comunicaciones francesas, y amenazar Sevilla desde el oeste

 




Edouard Mortier (1768-1835)

Francisco Ballesteros González. El 25 de enero de 1811 participó en la acción de Villanueva de los Castillejo (Biblioteca Nacional de España)

 

LA EMBOSCADA DEL BARRANCO DE PALANCO

 

Otro episodio, mejor documentado, ocurrió el 11 de marzo de 1810: desde Valverde salió un destacamento francés formado por unos 400 hombres de infantería y caballería y se dirigió hacia Zalamea la Real, bien para realizar represalias por ataques previos, bien para asegurar el control de la cuenca minera[14]. M. Domínguez Cornejo, M. y A. Domínguez Pérez de León hablan de una represalia por la emboscada de Santa Olalla, pero también de la necesidad francesa de controlar la zona minera y especialmente el arsenal de armas y explosivos que la compañía minera entregaban a las autoridades locales. Al parecer, Valverde no informó de ello como se habría acordado (esa fue al menos la acusación llegada desde Zalamea), pero sí envió un aviso el alcalde pedáneo de El Pozuelo, lo que permitió la actuación anticipada del pelotón de voluntarios, formado por vecinos de Zalamea, operarios de las minas de Riotinto, y otros de los pueblos más próximos[15], destacando una cincuentena de hombres procedentes de Calañas, quienes junto con la tropa regular hicieron que la fuerza de combate española llegase hasta los 800 efectivos[16]. 

 

Las fuerzas españolas, compuestas por milicias locales, trabajadores de las minas y guerrilleros, dirigidos por el teniente de infantería Pedro Pierre[17] prepararon una emboscada en el entorno del barranco de Palanco, dentro del término municipal de Zalamea, al este de la mima homónima,  sirviéndose de tácticas guerrilleras: Pierre envió una avanzadilla como señuelo, atrajo al enemigo hacia una posición favorable para finalmente ordenar abrir fuego desde posiciones ocultas. Los franceses se retiraron hacia Valverde, dejando unos ocho o diez muertos, un caballo, y material en el campo, demostrando con ello la eficacia de la guerrilla, dificultando el control francés de la cuenca minera y reforzando la moral de la resistencia local[18].

 

La guerrilla de Zalamea adquirió enorme fama por todo el contorno y recibió las felicitaciones de la Junta Militar de Aracena y del  General en jefe del ejército de la Reunión, desde el Cuartel General de la Puebla de Guzmán, alabando la actitud de la patriótica conducta del “leal pueblo de Zalamea la Real”.[19]

 El día 14 de marzo, el cabildo de Zalamea, la Junta Militar de Aracena y los pueblos inmediatos, formaron una especia de Junta de resistencia, que operaría hasta Valverde, pero sin internarse en la Campiña. A pesar de ello, algunos grupos de milicianos hicieron incursiones en algunos pueblos de esa comarca para intentar recuperar los botines requisados anteriormente por los franceses[20]José Ruiz Mantero habla de otra gesta posterior. De nuevo, el 26 de marzo, un grupo de 26 escopeteros zalameños habrían logrado recuperar 750 cabezas de ganado cabrío, tres caballos y dos bueyes con sus pastores, requisados por los franceses que se encontraban junto a la villa de Gerena. Esos animales servirían para el acopio de alimentos de las partidas guerrilleras.[21]

 



Tropas Édouard Mortier (Primer Duque de Treviso) en Valverde del Camino.  La población fue ocupada de formas discrecional para lanzar partidas hacia Zalamea la Real y otras zonas (Recreación digital)

 

Durante la noche del 12 al 13 de marzo de 1810, una cincuentena de hombres de las tropas napoleónicas llegó a Calañas. El municipio desconocía la proximidad de los invasores. Manuel Gómez del Valle habla de una presencia casi testimonial. María Antonia Peña Guerrero afirma que solo se llevaron aquello con lo que podían cargar[22]. Poco después se retiraron y se unieron al resto del contingente y llegaron a Zalamea la Real[23]. Charles Oman explica los siguientes pasos del general Ballesteros:

 

    Luego avanzó hasta Ronquillo, a solo treinta kilómetros de Sevilla, donde, entre el 25 y el 26 de marzo, tuvo un enfrentamiento indeciso con una de las brigadas de Gazan, tras lo cual se retiró al Condado. Mortier, entonces, salió a su encuentro desde Sevilla al frente de toda una división. Imprudentemente, ofreció batalla en Zalamea, en el río Tinto, el 15 de abril, donde Ballesteros fue derrotado y se retiró a las montañas. Allí, tiempo después, fue perseguido por las columnas de Mortier y nuevamente derrotado en Araçena el 26 de mayo. Pero reagrupó a sus diezmadas fuerzas en la Sierra de Araçena, donde permaneció durante mucho tiempo, siendo una espina clavada para el Ejército de Andalucía, descendiendo siempre para realizar incursiones en las llanuras de Sevilla cuando se encontraba sin vigilancia. Soult se vio obligado a mantener una parte considerable del V Cuerpo bajo vigilancia, un destacamento que no estaba dispuesto a ceder.[24]

 

 

 

 

 

 

 



[1] Menguiano Romero, María Teresa (2018), La Guerra de la Independencia en la Sierra de Huelva. Huelva: Diputación Provincial de Huelva, pp. 45 y 132.

[2] Mira Toscano, A., Villegas Martín, J., y Suardíaz Figuereo, A. (2011). La Batalla de los Castillejos y la Guerra de la Independencia en el Andévalo Occidental. Huelva: Diputación Provincial de Huelva, p. 78.

[3] Armillas Vicente, J. A. (Coord.). (2001). La Guerra de la Independencia: estudios. Zaragoza: Institución “Fernando el Católico”, pp. 15-34.

[4] Gutiérrez Llerena, Felipe (2011). Sobre la Guerra de la Independencia (1808-1814). Badajoz: Diputación Provincial de Badajoz, p. 113.

[5] Delgado, Antonio (1891), “Bosquejo Histórico de Niebla”, Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo XVIII, pp. 484-551. Disponible en https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/bosquejo-histrico-de-niebla-0/html/. Menguiano Romero, M. T., 2018, p. 67.

[6] Gutiérrez Llerena, F. 2011, p. 119.

[7]  Ruiz Mantero, José (1982), “Zalamea la Real en la Invasión Francesa”, Revista de feria. Peña Guerrero, María Antonia (1995). El Tiempo y las Fuentes de su Memoria: Historia Moderna y Contemporánea de la Provincia de Huelva. Tomo IV. San Juan del Puerto: Diputación Provincial de Huelva, p. 19.

[8]  Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A (2011), “La Guerra de la Independencia en Zalamea la real (II)”. Disponible en: https://zalamealareal-historia.blogia.com/2011/030101-la-guerra-de-la-independencia-en-zalamea-la-real-ii.php.

[9] Menguiano Romero, 2018, p. 44.

[10] Vicente de Letona vivió en Sevilla en la calle de Catalanes y murió en 1833. Guardaba entre sus papeles "muy curiosas noticias" muy curiosas noticias" de la invasión y campañas de la Sierra de Aracena y Condado de Niebla (Manuel Moreno Alonso, “La Gazeta de Ayamonte”, en VIII Jornadas de. Historia de Ayamonte, Ayuntamiento de Ayamonte, Área de Cultura, p. 116). Existe en el archivo municipal de Zalamea la Real un documento, fechado en agosto de 1815, acabada ya la guerra, conocido como el “Expediente Letona”, que proporcionar una valiosa información sobre la época. Letona residía en Zalamea, estaba casado con una zalameña y era considerado como un zalameño más. El expediente es un informe del Ayuntamiento en respuesta a la petición del propio Letona que pretendía ser condecorado con los honores de comisario de guerra por su resistencia a Villanouve.

[11] Ruiz Mantero, J., 1982, “Zalamea la Real en la Invasión Francesa. Éxitos españoles en 1808.  Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A. (1994), Zalamea la Real. Aproximación Histórica. Ayuntamiento de Zalamea la Real. Consejería de Cultura y Medio Ambiente, p. 106.

[12] La obra de Oman fue considerada durante gran parte del siglo XX como el estudio más completo y riguroso sobre la Guerra Peninsular. Su valor reside en el uso de archivos militares, diarios de campaña, despachos oficiales británicos, franceses, españoles y portugueses, y el reconocimiento directo de los campos de batalla. En la historiografía militar anglosajona, sigue siendo un punto de partida obligado. Hoy la obra de Oman ya no se considera definitiva, pero sí una fuente monumental para el estudio operacional y militar, detallada y muy fiable en cronología, movimientos y documentación.

 [13] Oman, Charles (1908) A History of the Peninsular War vol.3: September 1809-December 1810. Ocaña, Cádiz, Bussaco, Torres Vedras.  Oxford: Clerendon Press, p. 215

[14] Peña Guerrero, M. A. 2000, p. 169.

[15] Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A., 1994. p. 106.

[16] Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A., 1994, pp. 106-107.  Peña Guerrero, M. A., 2000, 169.

[17] Pedro Pierre fue un teniente de infantería del Regimiento de Línea de Córdoba que actuó como jefe de una partida guerrillera en la zona minera y serrana de Huelva hacia 1810.  Tras la derrota del ejército regular español (como en Ocaña en 1809), la resistencia pasó a depender en gran medida de milicias locales y partidas guerrilleras

[18] Mira Toscano, A., Villegas Martín, J., y Suardíaz Figuereo, A., 2011, p. 81-83.  Huelva24. (2011). Las partidas guerrilleras en el territorio onubense durante la Guerra de Independencia. Recuperado de prensa digital (24 de junio de 2011), pp. s/p (sección histórica, episodio del 11 de marzo de 1810)

[19] Ruiz Mantero, J. 1982.

[20]  Domínguez Cornejo, M. y Domínguez Pérez de León, A. (2011), “La guerra de la Independencia en Zalamea la Real (III). https://zalamealareal-historia.blogia.com/2011/031601-l.

[21] Ruiz Mantero, J., 1982.

[22] Peña Guerrero, M. A. (2000), El tiempo de los franceses. La Guerra de la Independencia en el Suroeste español, con la traducción y edición crítica de la obra "Un village andalou sous le premier empire pendant l'occupation française" de Jean d'Orléans. Ayuntamiento de Almonte, p. 170.

[23] Gómez del Valle, Manuel (2019), Andalucía durante la ocupación francesa (1810-1812). Repercusiones en las provincias de Huelva y Sevilla, p. 73.

[24] Oman, Charles (1908) A History of the Peninsular War vol.3: September 1809-December 1810. Ocaña, Cádiz, Bussaco, Torres Vedras.  Oxford: Clerendon Press, p. 215

 

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