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martes, 15 de septiembre de 2026

LA LUCHA CONTRA EL FRANCÉS (IV): LA BATALLA DE LOS CASTILLEJOS

 

LA LUCHA CONTRA EL FRANCÉS (IV):  LA BATALLA DE LOS CASTILLEJOS

 

Juan Carlos Sánchez Corralejo

 

El 20 de enero de 1811 tuvo lugar un nuevo enfrentamiento entre las fuerzas españolas y las tropas francesas de Víctor-Urbain Rémond en el espacio comprendido entre Gibraleón y Trigueros. La acción se saldó con la victoria española y obligó a las fuerzas francesas a retirarse hacia Rociana y Bonares, desde donde se replegaron posteriormente hasta la plaza fortificada de Niebla.[1]

 Ese repliegue hacia Niebla evidencia el valor estratégico que había adquirido el territorio del Condado y del Andévalo occidental, escenario poco después de uno de los episodios militares más destacados de la Guerra de la Independencia en tierras onubenses: la denominada batalla de los Castillejos.

 La acción enfrentó a las tropas españolas dirigidas por el general Francisco Ballesteros con las fuerzas francesas mandadas por los generales Gazan y Rémond. El combate tuvo lugar el 25 de enero de 1811, en el marco de la campaña emprendida por el mariscal Soult en Extremadura y Andalucía. Según la reconstrucción de la campaña, Ballesteros maniobró desde Extremadura hacia el Condado de Niebla con el propósito de amenazar las posiciones francesas y aproximarse al área de Sevilla. Soult ordenó, entonces, a la división de Gazan interceptar a las tropas españolas. Tras una sucesión de desplazamientos y repliegues, las tropas de Ballesteros se situaron en el entorno de Villanueva de los Castillejos y El Almendro, donde finalmente se produjo el enfrentamiento.

Según la reconstrucción decimonónica del conde de Toreno, la batalla de los Castillejos se caracterizó por la firme resistencia de las fuerzas de Ballesteros frente al ataque de las tropas francesas mandadas por Gazan y Rémond. Ballesteros dispuso entre 3.000 y 4.000 infantes en dos alturas dominantes y situó unos 700 jinetes en el flanco derecho, formando la caballería en buena parte por veteranos procedentes de la división que había llevado desde Asturias en 1809. El ejército español, organizado en dos líneas, mantuvo sus posiciones durante todo el día y hasta la llegada de la noche, causando importantes pérdidas al enemigo. Finalmente, Ballesteros ordenó una retirada escalonada y ordenada, alcanzó Sanlúcar de Guadiana y cruzó el río sin ser hostigado.[2]

 

Según la reconstrucción de Toscano, Villegas y Suardíaz, a mediados de enero de 1811 Ballesteros, perseguido por las tropas de Gazan desde Extremadura, se dirigió hacia el Andévalo, mientras que Francisco Copons acudió desde Villanueva de los Castillejos para auxiliarlo. El 23 de enero ambas fuerzas españolas confluyeron en Villanueva, donde Ballesteros asumió el mando del Ejército del Condado. Entretanto, Gazan concentró unos 7.000 hombres, incluidos efectivos procedentes de Niebla, y avanzó desde Gibraleón hacia Castillejos el día 25, acompañado por los generales Maransin y Pépin y apoyado por artillería.

 

La defensa española se organizó en dos líneas: varias compañías de tiradores ocuparon la sierra de la Sierpe y el cerro del Majadal Alto, mientras la segunda línea se estableció en torno al Pie del Castillo, con la caballería situada en el flanco. Gazan planteó un ataque envolvente y simultáneo: Maransin presionó frontalmente sobre Villanueva, mientras Pépin intentaba envolver las posiciones españolas y Rémond, con caballería e infantería, amenazaba la retaguardia. Tras varias horas de resistencia, las fuerzas francesas consiguieron penetrar en las posiciones españolas y ocupar los pueblos. Ballesteros, sin embargo, no sufrió una destrucción completa de su ejército: al caer la noche emprendió una retirada hacia el oeste y a las once sus tropas estaban cruzando el Guadiana por Sanlúcar.[3]

 El resultado de la batalla ha sido objeto de diferentes interpretaciones. Las fuentes francesas presentaron el combate como una victoria inapelable, mientras que las españolas tendieron a interpretarlo como una retirada ordenada de Ballesteros, que habría permitido conservar el grueso de sus fuerzas y evitar su destrucción.

 

Esta divergencia entre las versiones ha ahondado en el debate historiográfico. Frente a Toreno, que presenta la acción como «bastante gloriosa» y destaca la firmeza de Ballesteros, el análisis actualizado de Mira Toscano, Villegas Martín y Suardíaz Figuereo ofrece una interpretación más matizada. Aunque consideran que el resultado militar fue favorable a los franceses, porque Gazan logró desalojar las posiciones españolas, cuestionan que pueda hablarse de una victoria indiscutible o decisiva. La resistencia española, pese a la notable superioridad numérica enemiga, ocasionó a la división de Gazan un revés considerable y retrasó sus operaciones hacia Badajoz. Por su parte, Ballesteros conservó buena parte de sus fuerzas y continuó sus operaciones. Los autores estiman, además, que las pérdidas fueron probablemente más equilibradas de lo que sugieren las fuentes propagandísticas, en torno al millar de bajas por cada bando, y sitúan a Castillejos en el contexto más amplio de la campaña de Extremadura y de la estrategia francesa en el suroeste peninsular.

Según los testimonios coetáneos recogidos para la campaña, los franceses sufrieron numerosas bajas en Castillejos; soldados pertenecientes a la guarnición de Moguer llegaron a afirmar que había desaparecido casi la mitad de los granaderos que habían participado en la acción

 

Aunque Castillejos no fue una gran batalla campal comparable a Bailén o Talavera, su importancia debe valorarse en relación con el conjunto de las operaciones militares desarrolladas en el occidente andaluz. La acción contribuyó a reforzar el prestigio militar de Ballesteros y puso de manifiesto las dificultades de las tropas francesas para mantener un control efectivo sobre el Condado de Niebla y el Andévalo occidental. Asimismo, permitió mantener activa la presencia militar española en esta zona y dificultó la consolidación del dominio francés en el suroeste peninsular.

 


 Fuente: Rafael Pardo Almudi (https://www.rafaelpardoalmudi.com/LScastillejos_1.html)

 LA GAZETA DE LA REGENCIA DE ESPAÑA E INDIAS: INFORMACIÓN, RUMORES Y PROPAGANDA DURANTE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

 

La Gazeta de la Regencia de España e Indias constituye una fuente de especial interés para el estudio de la Guerra de la Independencia, no solo por su carácter oficial, sino también porque permite aproximarse a los mecanismos de producción y transmisión de la información en tiempo de guerra. Publicada en Cádiz bajo la autoridad de la Regencia, recogía partes militares, comunicaciones oficiales y noticias procedentes de distintos territorios, proporcionando datos de gran valor para reconstruir movimientos de tropas, enfrentamientos y acontecimientos locales. Sin embargo, sus informaciones no fueron siempre igualmente fiables: junto a noticias contrastadas convivieron rumores, versiones incompletas y errores, difundidos en un contexto marcado por la incertidumbre. A ello se añadía una evidente función propagandística, orientada a mantener la moral de la población y presentar favorablemente la actuación de las fuerzas españolas. Su valor histórico reside precisamente en esta doble condición.

 Un ejemplo significativo lo ofrece la noticia publicada tras la batalla de los Castillejos sobre la supuesta muerte del general Mouron y del duque de Arenberg. La Gazeta recogía el 3 de febrero una información procedente de Huelva en los siguientes términos:

      «Huelva 3 de febrero. Un asistente del general Mouron, conocido por el de los bigotes, ha asegurado que este y el duque de Aremberg fueron heridos en el ataque de los Castillejos el 25 del pasado, y que ambos han muerto de resultas en Cumbres Baxas. Los franceses de la guarnición de Moguer dicen, que de los granaderos que salieron no ha vuelto la mitad».[4]

 La noticia no procede de un parte militar oficial, sino del testimonio atribuido a un asistente del general Mouron y de los comentarios de los franceses de la guarnición de Moguer. La Gazeta incorpora así informaciones de procedencia diversa que podían llegar de forma fragmentaria y cuyo grado de fiabilidad resultaba difícil de determinar. En este caso, además, una parte de la información era errónea. Próspero Luis de Arenberg, coronel del regimiento Chevau-Légers d’Arenberg, no murió en Castillejos ni tampoco en Cumbres Bajas (actual municipio de Cumbres de San Bartolomé). Fue gravemente herido y hecho prisionero por las fuerzas británicas en la batalla de Arroyo dos Molinos (Cáceres), el 28 de octubre de 1811, permaneció cautivo en Inglaterra hasta 1814 y falleció en febrero de 1861 a los 75 años de edad. La noticia constituye, por tanto, un ejemplo de rumor de guerra incorporado a un medio oficial, pero también de la dificultad de separar, en un contexto bélico, la información fidedigna de las noticias transmitidas oralmente y de las versiones interesadas.

 

EL FUERTE DE ENCINASOLA

 La batalla de los Castillejos debe entenderse como parte de una campaña más amplia, marcada por continuos desplazamientos, ocupaciones y repliegues, en la que el control de posiciones estratégicas como Encinasola, Zalamea, El Cerro y los principales puntos del Condado resultaba esencial para asegurar las comunicaciones y mantener la capacidad de maniobra de los ejércitos.

 

En las semanas siguientes continuaron las operaciones militares. En este contexto, el fuerte de Encinasola adquirió especial importancia por su proximidad a la frontera portuguesa y su posición en las comunicaciones entre el Andévalo y la sierra onubense, convirtiéndose en un punto de apoyo para los movimientos de tropas y la vigilancia de las vías de penetración desde Portugal.

 

El 1 de febrero de 1811, las tropas francesas de Gazan avanzaron hacia Extremadura y tomaron por capitulación el antiguo torreón de Encinasola, defendido por un destacamento español..

 


Toma francesa del fuerte San Juan. Cerro de la Horca (Encinasola).11 de febrero de 1811. (Recreación digital).

 Al no contar con un gran ejército regular en el pueblo, los habitantes y una pequeña guarnición española se atrincheraron y se hicieron fuertes en los baluartes de San Juan y San Felipe. La tradición local habla de que después de diez días de asedio, tras superar las defensas perimetrales exteriores, el 11 de febrero de 1811, los franceses lograron penetrar y tomar el control del complejo defensivo del cerro de la Horca, neutralizando temporalmente la resistencia armada que usaba el fortín como escudo. La plataforma superior de la torre circular albergaba de forma permanente dos o tres cañones de grueso calibre. La artillería de los fuertes fue desmontada, inutilizada y enterrada en la afueras de la población.[5]

Tras asegurar la plaza, Gazan prosiguió su avance hacia Fregenal de la Sierra y Jerez de los Caballeros, en un contexto de constante movilidad de los ejércitos y acciones de hostigamiento.[6] La retirada francesa tampoco estabilizó la situación. Mientras la caballería española permanecía en Zalamea y los Húsares de Castilla en El Cerro, alrededor de un millar de soldados franceses volvieron a ocupar Encinasola, mostrando el carácter cambiante del control territorial durante la campaña.[7]

La división de Gazan quedó posteriormente distribuida por distintas posiciones del sur de Extremadura —Jerez de los Caballeros, Fregenal, Bodonal y Oliva—, mientras las fuerzas españolas mantenían efectivos en diversos puntos del territorio onubense. La Gazeta de la Regencia recoge estos movimientos y la toma del Fuerte Grande de Encinasola:

   

     «Por su parte, la división de Gazan que peleó en Castillejos, está en Xerez, Fregenal, Bodonal y Oliva. — El fuerte grande de Encinasola se entregó el 1 del corriente, quedando prisionera la guarnición. Los enemigos empezaron desde luego á demoler los fuertes, pero al día siguiente se fueron sin verificarlo. Un cuerpo de caballería española estaba el 2 en Zalamea, y los húsares de Castilla en el Cerro. — Los franceses, en número de mil, han vuelto a entrar en Encinasola».[8]

Estos partes permiten seguir la situación militar en el suroeste peninsular tras la batalla de los Castillejos y muestran la rapidez con que circulaban las noticias sobre los movimientos de las tropas y las bajas de ambos contendientes. Junto a las informaciones sobre los supuestos fallecimientos de Mouron y Arenberg, recogen la dispersión de la división de Gazan, la ocupación y posterior recuperación de Encinasola y la presencia de tropas españolas en distintos puntos del Andévalo. Su contenido refleja el carácter provisional y a menudo impreciso de las noticias de guerra difundidas en aquellos momentos.

 



[1]  Mira Toscano, A., Villegas Martín, J. y Suardíaz Figuereo, A. La batalla de Castillejos y la Guerra de Independencia en el Andévalo occidental. Huelva: Diputación Provincial. Servicio de Publicaciones, 2010, p. 94.

[2] Conde de Toreno. Historia del levantamiento, Guerra y Revolucion de España, tomo IV. Madrid: Imprenta de Tomas Jordán, 1835, p. 23.

[3] Mira Toscano, A.; Villegas Martín, J. y Suardíaz Figuereo, A. La batalla de Castillejos …, Capítulo IV: «25 de enero de 1811: La Batalla de Castillejos», pp. 101-119.

[4] Gazeta de la Regencia de España e Indias, núm. 22, 19 de febrero de 1811, p. 173. Huelva, 3 de febrero. «Noticia de la muerte del General Mouron y el Duque de Aremberg en el ataque de los Castillejos».

[5] Parte de ella se recuperó y sirvió de soporte a las barandillas del Paseo Chico. (Romero García, Javier, «Fuerte de San Juan», Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), Patrimonio Inmueble, registro 19778).

[6] Conde de Toreno, Historia del levantamiento…, p. 23; Menguiano Romero, María Teresa, La Guerra de la Independencia en la Sierra de Huelva. Huelva: Diputación Provincial de Huelva, 2018.

[7] A. Mira Toscano, J. Villegas Martín y A. Suardíaz Figuereo, La batalla de Castillejos…, pp. 123-150.

[8] Gazeta de la Regencia de España e Indias, núm. 22, de 19 de febrero de 1811, página 173. Aroche, 6 de febrero. «La división que peleó en Castillejos se encuentra en Jerez, Frenegal, Badonal y Oliva. Se han demolido los fuertes. Los franceses han entrado en Escinasola».

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