LA LUCHA CONTRA EL FRANCÉS
(IV): LA BATALLA DE LOS CASTILLEJOS
Juan Carlos Sánchez Corralejo
El
20 de enero de 1811 tuvo lugar un nuevo enfrentamiento entre las fuerzas
españolas y las tropas francesas de Víctor-Urbain Rémond en el espacio
comprendido entre Gibraleón y Trigueros. La acción se saldó con la victoria
española y obligó a las fuerzas francesas a retirarse hacia Rociana y Bonares,
desde donde se replegaron posteriormente hasta la plaza fortificada de Niebla.[1]
Según la reconstrucción decimonónica del conde de Toreno, la batalla de los Castillejos se caracterizó por la firme resistencia de las fuerzas de Ballesteros frente al ataque de las tropas francesas mandadas por Gazan y Rémond. Ballesteros dispuso entre 3.000 y 4.000 infantes en dos alturas dominantes y situó unos 700 jinetes en el flanco derecho, formando la caballería en buena parte por veteranos procedentes de la división que había llevado desde Asturias en 1809. El ejército español, organizado en dos líneas, mantuvo sus posiciones durante todo el día y hasta la llegada de la noche, causando importantes pérdidas al enemigo. Finalmente, Ballesteros ordenó una retirada escalonada y ordenada, alcanzó Sanlúcar de Guadiana y cruzó el río sin ser hostigado.[2]
Según la
reconstrucción de Toscano, Villegas y Suardíaz, a mediados de enero de 1811
Ballesteros, perseguido por las tropas de Gazan desde Extremadura, se dirigió
hacia el Andévalo, mientras que Francisco Copons acudió desde Villanueva de los
Castillejos para auxiliarlo. El 23 de enero ambas fuerzas españolas confluyeron
en Villanueva, donde Ballesteros asumió el mando del Ejército del Condado.
Entretanto, Gazan concentró unos 7.000 hombres, incluidos efectivos procedentes
de Niebla, y avanzó desde Gibraleón hacia Castillejos el día 25, acompañado por
los generales Maransin y Pépin y apoyado por artillería.
La defensa
española se organizó en dos líneas: varias compañías de tiradores ocuparon la
sierra de la Sierpe y el cerro del Majadal Alto, mientras la segunda línea se
estableció en torno al Pie del Castillo, con la caballería situada en el
flanco. Gazan planteó un ataque envolvente y simultáneo: Maransin presionó
frontalmente sobre Villanueva, mientras Pépin intentaba envolver las posiciones
españolas y Rémond, con caballería e infantería, amenazaba la retaguardia. Tras
varias horas de resistencia, las fuerzas francesas consiguieron penetrar en las
posiciones españolas y ocupar los pueblos. Ballesteros, sin embargo, no sufrió
una destrucción completa de su ejército: al caer la noche emprendió una
retirada hacia el oeste y a las once sus tropas estaban cruzando el Guadiana
por Sanlúcar.[3]
Esta
divergencia entre las versiones ha ahondado en el debate historiográfico. Frente
a Toreno, que presenta la acción como «bastante gloriosa» y destaca la firmeza
de Ballesteros, el análisis actualizado de Mira Toscano, Villegas Martín y
Suardíaz Figuereo ofrece una interpretación más matizada. Aunque consideran que
el resultado militar fue favorable a los franceses, porque Gazan logró
desalojar las posiciones españolas, cuestionan que pueda hablarse de una
victoria indiscutible o decisiva. La resistencia española, pese a la notable
superioridad numérica enemiga, ocasionó a la división de Gazan un revés
considerable y retrasó sus operaciones hacia Badajoz. Por su parte, Ballesteros
conservó buena parte de sus fuerzas y continuó sus operaciones. Los autores
estiman, además, que las pérdidas fueron probablemente más equilibradas de lo
que sugieren las fuentes propagandísticas, en torno al millar de bajas por cada
bando, y sitúan a Castillejos en el contexto más amplio de la campaña de
Extremadura y de la estrategia francesa en el suroeste peninsular.
Según los
testimonios coetáneos recogidos para la campaña, los franceses sufrieron
numerosas bajas en Castillejos; soldados pertenecientes a la guarnición de
Moguer llegaron a afirmar que había desaparecido casi la mitad de los
granaderos que habían participado en la acción
Aunque Castillejos
no fue una gran batalla campal comparable a Bailén o Talavera, su importancia
debe valorarse en relación con el conjunto de las operaciones militares
desarrolladas en el occidente andaluz. La acción contribuyó a reforzar el
prestigio militar de Ballesteros y puso de manifiesto las dificultades de las
tropas francesas para mantener un control efectivo sobre el Condado de Niebla y
el Andévalo occidental. Asimismo, permitió mantener activa la presencia militar
española en esta zona y dificultó la consolidación del dominio francés en el
suroeste peninsular.
|
|
|
Fuente: Rafael Pardo Almudi
(https://www.rafaelpardoalmudi.com/LScastillejos_1.html) |
La Gazeta de la Regencia de España e Indias
constituye una fuente de especial interés para el estudio de la Guerra de la
Independencia, no solo por su carácter oficial, sino también porque permite
aproximarse a los mecanismos de producción y transmisión de la información en
tiempo de guerra. Publicada en Cádiz bajo la autoridad de la Regencia, recogía
partes militares, comunicaciones oficiales y noticias procedentes de distintos
territorios, proporcionando datos de gran valor para reconstruir movimientos de
tropas, enfrentamientos y acontecimientos locales. Sin embargo, sus
informaciones no fueron siempre igualmente fiables: junto a noticias
contrastadas convivieron rumores, versiones incompletas y errores, difundidos
en un contexto marcado por la incertidumbre. A ello se añadía una evidente
función propagandística, orientada a mantener la moral de la población y
presentar favorablemente la actuación de las fuerzas españolas. Su valor
histórico reside precisamente en esta doble condición.
EL FUERTE DE ENCINASOLA
En las
semanas siguientes continuaron las operaciones militares. En este contexto, el
fuerte de Encinasola adquirió especial importancia por su proximidad a la
frontera portuguesa y su posición en las comunicaciones entre el Andévalo y la
sierra onubense, convirtiéndose en un punto de apoyo para los movimientos de
tropas y la vigilancia de las vías de penetración desde Portugal.
El 1 de febrero de 1811, las
tropas francesas de Gazan avanzaron hacia Extremadura y tomaron por
capitulación el antiguo torreón de Encinasola, defendido por un destacamento
español..
|
|
|
Toma francesa del
fuerte San Juan. Cerro de la Horca (Encinasola).11 de febrero de 1811.
(Recreación digital). |
Tras asegurar la plaza, Gazan prosiguió su avance hacia Fregenal de la Sierra y Jerez de los Caballeros, en un contexto de constante movilidad de los ejércitos y acciones de hostigamiento.[6] La retirada francesa tampoco estabilizó la situación. Mientras la caballería española permanecía en Zalamea y los Húsares de Castilla en El Cerro, alrededor de un millar de soldados franceses volvieron a ocupar Encinasola, mostrando el carácter cambiante del control territorial durante la campaña.[7]
La división de Gazan quedó posteriormente distribuida por distintas posiciones del sur de Extremadura —Jerez de los Caballeros, Fregenal, Bodonal y Oliva—, mientras las fuerzas españolas mantenían efectivos en diversos puntos del territorio onubense. La Gazeta de la Regencia recoge estos movimientos y la toma del Fuerte Grande de Encinasola:
«Por su parte, la división de Gazan que peleó en Castillejos,
está en Xerez, Fregenal, Bodonal y Oliva. — El fuerte grande de Encinasola se
entregó el 1 del corriente, quedando prisionera la guarnición. Los enemigos
empezaron desde luego á demoler los fuertes, pero al día siguiente se fueron
sin verificarlo. Un cuerpo de caballería española estaba el 2 en Zalamea, y los
húsares de Castilla en el Cerro. — Los franceses, en número de mil, han vuelto
a entrar en Encinasola».[8]
Estos partes permiten seguir la situación militar en el suroeste peninsular tras la batalla de los Castillejos y muestran la rapidez con que circulaban las noticias sobre los movimientos de las tropas y las bajas de ambos contendientes. Junto a las informaciones sobre los supuestos fallecimientos de Mouron y Arenberg, recogen la dispersión de la división de Gazan, la ocupación y posterior recuperación de Encinasola y la presencia de tropas españolas en distintos puntos del Andévalo. Su contenido refleja el carácter provisional y a menudo impreciso de las noticias de guerra difundidas en aquellos momentos.
[1] Mira Toscano, A., Villegas Martín, J. y
Suardíaz Figuereo, A. La batalla de
Castillejos y la Guerra de Independencia en el Andévalo occidental. Huelva:
Diputación Provincial. Servicio de Publicaciones, 2010, p. 94.
[2] Conde de Toreno. Historia del levantamiento, Guerra y
Revolucion de España, tomo IV. Madrid: Imprenta de Tomas Jordán, 1835, p.
23.
[3] Mira Toscano, A.;
Villegas Martín, J. y Suardíaz Figuereo, A. La
batalla de Castillejos …, Capítulo IV: «25 de enero de 1811: La Batalla de
Castillejos», pp. 101-119.
[4] Gazeta de la Regencia de España e Indias,
núm. 22, 19 de febrero de 1811, p. 173. Huelva, 3 de febrero. «Noticia de la
muerte del General Mouron y el Duque de Aremberg en el ataque de los
Castillejos».
[5] Parte de ella se recuperó y sirvió de
soporte a las barandillas del Paseo Chico. (Romero García, Javier, «Fuerte
de San Juan», Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), Patrimonio
Inmueble, registro 19778).
[6] Conde de Toreno, Historia
del levantamiento…, p. 23; Menguiano Romero, María Teresa, La Guerra
de la Independencia en la Sierra de Huelva. Huelva: Diputación Provincial
de Huelva, 2018.
[7] A. Mira Toscano,
J. Villegas Martín y A. Suardíaz Figuereo, La batalla de Castillejos…,
pp. 123-150.
[8] Gazeta de la Regencia
de España e Indias, núm. 22, de 19 de febrero de 1811, página 173. Aroche,
6 de febrero. «La división que peleó en Castillejos se encuentra en Jerez,
Frenegal, Badonal y Oliva. Se han demolido los fuertes. Los franceses han
entrado en Escinasola».


No hay comentarios:
Publicar un comentario