VALVERDE DEL CAMINO Y LA
LUCHA CONTRA EL FRANCÉS (III). Bajo la sombra de Blas de Aranza: ¿Imposibilidad, fatalidad o connivencia con los franceses?
Juan Carlos Sánchez Corralejo
La Guerra de la Independencia situó a
Valverde del Camino en una posición especialmente difícil, obligada a sostener
una doble presión fiscal y material tanto por parte de las autoridades
españolas como de las francesas. Su ubicación estratégica la convirtió en un
territorio muy apetecible a nivel militar.
Manuel Gómez del Valle aclara que Valverde no sufrió una ocupación continua de las tropas imperiales, pero manifiesta que esa situación intermedia implicaba que tanto las autoridades galas como las españolas estaban en disposición de reclamar dinero y suministros para mantener el esfuerzo bélico. No se trató de un fenómeno aislado. En las poblaciones cercanas (Calañas, Zalamea, Aroche o Aracena) la situación fue similar o, al menos, parecida. Este contexto provocó un fuerte desgaste económico y social en la población, afectando directamente a agricultores, ganaderos y al propio pósito municipal, que tuvieron que soportar continuas contribuciones en un contexto de guerra e inestabilidad.[1]
Aranza
justificaba la presencia francesa y responsabilizaba a la resistencia española
de prolongar la guerra y los sufrimientos de la población española. Su discurso
seguía la línea oficial josefina: la colaboración con José I traería orden y
estabilidad, mientras que la resistencia solo provocaría destrucción y miseria.
La pacificación se veía como la condición
indispensable para la modernización del país, basada en la mejora de la administración
y la puesta en marcha de un programa reformista inspirado en la Ilustración.
Naturalmente, ello chocaba frontalmente con la interpretación patriótica
dominante, que entendía la resistencia como una guerra de liberación nacional[2]. José
I era presentado como rey legítimo tras las Abdicaciones de Bayona. El régimen
josefino prometía racionalizar Hacienda, justicia, administración provincial y
eliminar privilegios. Para funcionarios como Aranza estos objetivos podían
justificar la colaboración[3].
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Battle
of Seville (también conocida como Batalla del Puente de Triana), por William
Heath. 27
de agosto de 1812. Plaza del Altoano. |
Retrato
del intendente Blas de Aranza y Doyle (1753–1813: Real Academia Catalana de
Bellas Artes de San Jordi |
Durante su estancia en Sevilla, Blas de
Aranza desempeñó un papel activo en la requisa de bienes y la recaudación de
fondos para el sostenimiento del ejército imperial francés. El 15 de marzo de
1810 ordenó al pósito municipal de Valverde del Camino satisfacer un
repartimiento de 5.304 reales, que debían ingresarse en la Tesorería del
Ejército en Sevilla a cambio de un simple recibo[5].
El 6 de abril remitió una nueva orden al ayuntamiento por la que disponía que
los oficiales retirados que hubiesen jurado fidelidad a José Napoleón
recibieran una ración diaria de pan, carne, vino y legumbres hasta que “confirmados
sus destinos permitan las circunstancias se les abone el sueldo que corresponda[6]”.
La ración debía consistir en 28 onzas de pan, 12 de carne, una de menestra fina
—o dos si era basta— y un cuartillo de vino. Por su parte, los sargentos, cabos
y soldados que hubiesen obtenido «la gracia de dispersos» debían percibir la
ración íntegra de pan.[7]
UNA GUERRA FINANCIADA
POR LOS MUNICIPIOS: LA MENGUA DE LOS BIENES DE
PROPIOS
Valverde tuvo que proporcionar alojamiento, víveres, bagajes, caballerías, dinero y asistencia hospitalaria a los ejércitos en campaña. La población quedó sometida a una doble fiscalidad de guerra, obligada a atender simultáneamente las exigencias de las tropas francesas y de las fuerzas patriotas. Cuando los ingresos ordinarios resultaron insuficientes, el cabildo recurrió a la venta de bienes de propios y comunales, un patrimonio acumulado durante siglos. El caso de Valverde muestra cómo la guerra no solo provocó destrucción y sufrimiento, sino que transformó de forma duradera la economía local y la estructura de la propiedad.
La insuficiencia de estos recursos obligó
a sacar también a subasta 90 fanegas de tierras de labor. Tasadas por Francisco
Vázquez Mesurado y José Manuel Aloya y divididas en distintos lotes, las fincas
se adjudicaron mediante pago al contado. La mayor parte fue adquirida por un
reducido grupo de compradores, entre los que destacaron Cristóbal de la Cruz
Moreno, José Manuel Moya — a través de testaferros— y el párroco Gregorio Díaz
Bermejo. Aunque algunas parcelas se remataron por debajo de su tasación, lo
habitual fue que las pujas incrementaran su valor, permitiendo al cabildo
recaudar 25.160 reales. La concentración de las adquisiciones en pocas manos y
el uso de intermediarios revelan el inicio de un proceso de acumulación de la
propiedad.
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Fecha |
Comprador |
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Bien adquirido |
Importe (reales) |
Observaciones |
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23 de abril de 1810 |
Francisco
Duque |
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Accesoria
de las casas capitulares |
6.600 |
Tasada en
5.000 reales, la puja elevó el precio un 32 %. |
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24 de abril de 1810 |
Diego
González Gerardo |
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Vivienda
de los Montes de Piedad |
3.100 |
Adquirió
una de las casas próximas al Hospital de la Misericordia. |
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29 de abril de 1810 |
Francisco
Yanes |
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Dos
inmuebles del pósito (accesoria del pósito y accesoria-bodega de la calle de
Arriba) |
7.900 + 7.450 = 15.350 |
Fue el
mayor comprador de inmuebles en la primera subasta. |
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22 de julio de 1810 |
Cristóbal
de la Cruz Moreno |
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Cuatro
lotes de tierras (22 fanegas) |
6.250 |
Adquirió
cuatro de los once lotes subastados, siendo el principal comprador de esta
venta. |
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22 de julio de 1810 |
José Manuel
Moya |
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Dos lotes
de tierras (16 fanegas) |
4.750 |
Compró
mediante los testaferros Blas Martín Moya y Blas Moya, indicio de una
estrategia de concentración de la propiedad. |
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22 de julio de 1810 |
Gregorio
Díaz Bermejo (párroco) |
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Tres lotes
de tierras (20 fanegas) |
6.110 |
Las
adquisiciones se realizaron mediante José Bernal de los Santos. Destaca la
participación del clero entre los compradores. |
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22 de julio de 1810 |
José de la
Cruz Romero |
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Un lote de
tierras (20 fanegas) |
3.800 |
Compró el
lote de mayor extensión de la subasta de julio. |
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2 de diciembre de 1810 |
Francisco
Mesurado |
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Dos
suertes (16 fanegas) |
14.700 |
Mayor
desembolso individual de la subasta de diciembre. |
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2 de diciembre de 1810 |
José de la
Cruz |
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Cuatro
suertes (20 fanegas) |
12.000 |
Uno de los
principales compradores de la subasta. |
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2 de diciembre de 1810 |
Diego Díaz
Vara |
|
Dos
suertes (21 fanegas) |
11.400 |
Segundo
mayor desembolso de la subasta de diciembre. |
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2 de diciembre de 1810 |
José
Macías |
|
Cuatro
suertes (18 fanegas) |
10.250 |
Adquirió
cuatro lotes, figurando entre los principales compradores. |
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2 de diciembre de 1810 |
Veintidós
compradores |
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28 suertes
de tierra |
107.275 (total de la subasta) |
La
participación fue mucho más amplia que en las ventas anteriores, favoreciendo
una mayor diversificación de las adjudicaciones. |
Tabla 1. Principales compradores de bienes de propios
en las subastas de 1810. Fuente: Manuel Gómez del Valle, Andalucía durante la ocupación francesa
(1810-1812). Elaboración propia
A mediados de julio, una columna de unos 2.000 hombres, junto con la División de Arenberg, volvió a ocupar Zalamea la Real. Desde allí se exigieron raciones al vecindario de Calañas para abastecer a las tropas. El contingente permaneció en la localidad hasta el día 22, fecha en la que reanudó su marcha hacia Sevilla.[10]
El 2 de septiembre de 1810, las fuerzas
francesas, que se encontraban en Valverde, salieron
hacia Beas[11],
pero antes las máximas
autoridades valverdeñas fueron defenestradas, pues en la noche de la partida de los franceses, fueron
apresados los alcaldes ordinarios José
Bernal de los Santos y Blas Martin Moya por orden de Francisco Copons y Navia, jefe del ejército español del Condado, y
conducidos a Ayamonte[12].
Manuel Gómez del Valle intuye que, o bien no fueron partidarios declarados del
nuevo monarca, o que, al menos, sí tuvieron un comportamiento colaborativo con
la soldadesca que acababa de abandonar la villa y afirma que, aunque Valverde
no fue una población en la que los franceses se asentaron de forma permanente,
recibieron de estos igualmente la orden de crear una Guardia Cívica en el mes
de abril, siguiendo el mismo dictamen que el resto de poblaciones[13]. La detención de las máximas
autoridades locales tras la salida de las tropas francesas sugiere que
existieron sospechas de colaboración o, al menos, de cooperación obligada con
el ocupante.
LA PRESIÓN SE EXTIENDE
Manuel Gómez de Valle afirma que a fines
de 1810, parte de las tropas que habían ocupado Zalamea la Real el 8 diciembre,
abandonaron esta localidad al poco tiempo y emprendieron el camino hacia
Valverde, reclamando a su paso una contribución que debió ser muy importante, aunque
se desconozca su cantidad exacta.[16]
Este episodio puede interpretarse a la luz de un concepto que la historiografía reciente ha desarrollado con fuerza: la "fatiga de guerra" (war weariness). No toda protesta popular durante la Guerra de la Independencia respondía a opciones políticas, sino solo a la necesidad de supervivencia cotidiana, que, a veces, terminaba prevaleciendo sobre las lealtades ideológicas
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Asesinato del
sargento
Cantaret (Recreación digital) |
La tradición oral constituye, por ello, una valiosa
fuente para estudiar la construcción de la identidad colectiva y , permite
comprender cómo la sociedad valverdeña interpretó la ocupación francesa y
convirtió la resistencia al invasor en uno de los pilares de su memoria
histórica.
[1] Gómez del Valle., Andalucía durante la ocupación francesa
(1810-1812) Repercusiones en las provincias de Huelva y Sevilla. 2019,
89-92. Tesis doctoral dirigida por José Leonardo Ruiz Sánchez. Recoge un
detallado estudio de este proceso.
[2], Coll Coll, Ana
María, “Transitando entre la guerra, la pluma y la nobleza a través de
intendentes del despotismo ilustrado español”, Revista de Historia Moderna, [S.l.], n. 38, p. 80-111, oct. 2020.
[3] Para profundizar
sobre el movimiento afrancesado y traar de conocer la lógica política del
colaboracionismo y cómo los afrancesados justificaban su actuación, vid. Coll
Coll, Ana M., 2020. Rújula, Pedro, “La lógica del afrancesado: mediación,
colaboración y traición en la vida de Agustín de Quinto”, Ayer, 95 (2014). Moliner Prada, Antonio, “La España josefina: los
afrancesados”, Revista de Historia
Militar, 52, 1 (2008). Ministerio de
Defensa.
[4] Vid. Coll Coll,
Ana M., 2020.
[5] AMV, leg. 29. Actas Capitulares de . Carta de
Fernando de Carbia a los Señores de la Junta del Pósito, Sevilla, 15 de marzo
de 1810.
[6] AMV, leg. 29. Actas Capitulares, Carta de Blas de
Aranza a las Justicias de Valverde, Sevilla, 6 de abril de 1810. Gómez del
Valle., Andalucía durante la ocupación
francesa, p. 84
[7] Ibídem.
[8] AMV, leg. 64. Disposiciones, Carta de Blas de
Aranza a las Justicias de Valverde, Sevilla, 26 de abril de 1810. Gómez del
Valle., Andalucía durante la ocupación
francesa, p. 84
[9] Gómez del Valle en
su tesis doctoral Andalucía durante la
ocupación francesa (1810-1812), recoge un detallado estudio de este proceso.
[10] Manuel Gómez del
Valle, M. 2019, 64.
[11] Ibáñez, José,
“Diario de las Operaciones de la División del Condado de Niebla, que mandó el
Mariscal de campo D. Francisco de Copons y Navia, desde el día 14 de abril de
1810, que tomó el mando, hasta el 14 de enero de 1811, que pasó este general al
3º Ejército”, en El Mariscal Copons y la defensa del territorio onubense en
1810-1811. Universidad de Huelva, 2011, p. 81.
[12] AMV, leg. 29.
Actas Capitulares. Cabildo de 8 de septiembre de 1810, (f. 1v).
[13] AMV, leg. 29.
Actas Capitulares. Carta de
Blas de Aranza a las Justicias de Valverde, Sevilla, 6 de abril de 1810. Recogido
por Gómez del Valle, M., 2019, 82.
[14] Aymes, Jean-René ,“Francia y la Guerra de la
Independencia en 1808 (de Bailén a Chamartín): la información y la acción».
Revista de Historia Militar, año XLIX, núm. extraordinario III (2005): 285-311
[15] AMV, Actas Capitulares, Legajo 29. Cabildo
de 8 de septiembre de 1810, [f. 1v-2r]. Recogido por Manuel Gómez del Valle, M.
2019, 86.
[16] Peña Guerrero,
María Antonia, ob. cit., 2000,
p. 50.
[17] Mira Toscano, A , Villegas
Martín, J. y Suardíaz Figueiro, A., 2010, 119.
[18] Mira Toscano, A.,
Villegas Martín, J. y Suardíaz Figueiro, A., 2010, 173.
[19] Gómez del Valle, M. 2019, 81-82.




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