Páginas vistas en total

miércoles, 25 de marzo de 2015

VALVERDE DEL CAMINO: LOS PRIMEROS PASOS DE LA PUJANZA MADERERA


Un sector del mueble en alza

 

A las fábricas de zapatos se unían los talleres de carpintería. A principios del siglo XX solo existían en Valverde pequeñas carpinterías dedicadas a la fabricación de puertas, carros agrícolas, ventanales o vigas. Antonio Rico nos contó, desde las páginas de Facanías, los inicios de la carpintería valverdeña contemporánea. Nos habló del papel pionero de José Parreño Ramírez, quién  estableció su fábrica de carpintería en el número 2 de la calle Santa Ana; y que más tarde se instaló en Riotinto, previo permiso de Walter James Browning, director inglés de la Rio Tinto Company Limited, quien cedió unos locales y autorizó el transporte de los muebles en furgones ferroviarios directos desde Valverde a Riotinto, mediante transbordos de la línea de El Buitrón al de la Compañía de Riotinto en Zalamea la Real. Pero la exposición y tienda de muebles de José Parreño Ramírez y su esposa Manuela Bermejo Palanco hubo de ser cerrada en 1913 tras la Huelga General de las Minas de Riotinto, promovida por Eladio Fernández Egocheaga.[1]

 

Con José Parreño aprendieron el oficio sus dos hijos: Aurelio y Alfonso Parreño Bermejo. La fábrica de Alfonso Parreño Bermejo  continuó en  la calle Santa Ana, 2 en la casilleta del fondo de la casa.  Desde principios de la década de 1910, se dedicó a la fabricación de mesas, mesitas de noche  y cómodas,  y siguió fijando  red comercial en  los pueblos de la comarca y en especial en  la Cuenca Minera de Riotinto[2] en la que vivían más de cuarenta mil almas, aunque aún las producciones más complejas -como dormitorios, comedores, sillas o camas- eran adquiridas a fabricantes valencianos.[3]

 

Desde mediados de la década de los 20 el sector ocupaba a unas 210 personas y existieron en la población ocho talleres de ebanistería[4]. Destacó inicialmente la fábrica-taller de Aurelio Parreño Bermejo, situada en la calle D. Juan González,  -conocida como Comandante Castejón durante los años del franquismo, y actual Cuesta de la Estación, nº 32-. Aurelio, con apenas veinte años, tras la muerte prematura de su hermano Alfonso y el revés que supuso el cierre de la exposición de Riotinto, reorganizó la industria familiar, creando lo que A. Rico consideró la primera fábrica mecanizada de muebles de Valverde del Camino. Estuvo instalada en un amplio salón –actual La Cadena-, donde se formaron jóvenes y buenos ebanistas y charolistas, instaló maquinaría eléctrica, destacando una «tupi», una sierra circular, una labrante, una sierra de cinta y la escopladora;  dio trabajo a más de 30 operarios y extendió  su mercado a Ayamonte, Isla Cristina, Huelva y Sevilla[5]. La fábrica se vio abocada al cierre en 1932-33, y Aurelio Parreño pasó a trabajar como encargado y viajante de la fábrica de José Franco José.[6]    

             


Foto: Sierra de cinta. Rotonda de entrada a Valverde.

 

En la década de 1930, una vez desaparecida la empresa de Aurelio Parreño, destaca Muebles José Franco José[7]. Ya en la década de 1920, José Franco José instaló en la planta alta del numero 21 de la calle General Bernal  una exposición de muebles y, para ello, creó una sección de carpintería en el Dolor con zona de barnizado y retoque de muebles traídos de Valencia primero, para posteriormente empezar a fabricarlos en Valverde, ante el éxito que el negocio auguraba y la quiebra paulatina de la fábrica de muebles de Aurelio Parreño.[8]

 

Muebles José Franco José llegó a tener 150 trabajadores y se convirtió en la empresa puntera del sector maderero local.  En su fábrica de El Dolor trabajaron casi todos los carpinteros que entonces había en Valverde, de forma que muchos pequeños propietarios de carpinterías y un número mayor de empleados pasaron a engrosar su nómina de operarios. José Franco, consiguió integrar en su fábrica un competente equipo de ebanistas, charolistas y tallistas con el resultado final de un mueble de prestigio[9]. A finales de la década de 1930, se especializó en la producción de dormitorios, salones y comedores, principalmente por encargo. Sus principales puntos de venta estuvieron en la provincia de Huelva (Huelva, Ayamonte, La Palma) y Sevilla capital, gracias a la disponibilidad de un camión Ford. Además de en Valverde, dispuso de sala de exposiciones en Huelva, en la calle 18 de Julio, y en Sevilla, en la calle Alfonso XII.  Los socios capitalistas fueron los mismos que los de la industria de medias y calcetines, a saber, Juan Zarza Mora y Cristóbal Mora Benítez. Como en aquel caso, a la muerte de José Franco, en diciembre de 1935, Cristóbal Mora Benítez aunó la propiedad y la gerencia de la fábrica durante varios años. Tras la muerte de este último, pasó a manos de Juan Zarza Mora, en agosto de 1948, bajo la regencia de su hijo Jorge Zarza Fleming, pasando a ser conocida a partir de entonces con el nombre de «Los Zarzales», fecha en que se publicitaba como fábrica de muebles de lujo.

 

            También desde la década de 1920 poseen talleres de ebanistería Manuel Villadeamigo Castilla, en el Peñeo Abajo, -por entonces calle Alcolea 20-; José Hidalgo Matías, en Joaquín Costa 14; Jerónimo Asuero Santos, en D. Pedro Castilla 3; José Manuel Domínguez Sánchez –posterior Manuel Pernil Cortés-, en Lucía Ramírez; Eduardo Asuero Núñez, en Rella Kaesmacher y Manuel Crejo Arrayás, en el número 24 de la calle Andrés Mora, actual Real de Abajo, especializado también en somieres metálicos. La empresa “Santa Cecilia” de Miguel Carrillo Becerro se situaba en el nº 18 de la calle D. Francisco Romero,[10] (posterior Los Infantes), y la de M. Membrillo Marín y Manuel Vélez, en los Arrabales Chicos, dispuso además de un molino harinero anexo en la esquina del Cabecillo de la Cruz[11]. Algo más tarde  se abrió el taller de Capado, en Triana, junto a la Culmen.   

 

            Otros talleres señeros de Valverde estuvieron regentados por Leonardo Domínguez y Florencio Salas, ambos en los Trascorrales. Florencio Salas se dedicaba a la fabricación de muebles de dormitorios -roperos, camas y mesitas de noche-, mientras el taller de carpintería artística Hijos de Leonardo Domínguez estaba  especializado en la construcción de muebles, pero además de pasos y retablos. El propio Florencio Salas trazaba y cortaba en la sierra, con el labrante preparaba las cara y los cantos, sacaba las molduras con la ayuda de la tupi, mientras su aprendiz las escopleaba y sacaba las espigas para las juntas[12].

 

            En 1941 Manuel Pernil Cortes se hizo con la antigua carpintería de José Manuel Domínguez Sánchez. En 1953, José Franco Rodríguez abrió una nueva fábrica de muebles en los Pocillos, en la antigua carpintería de Juan Hidalgo Matías, el “Pollo”, que estaba anexa a su domicilio de la calle Camacho. Franco Rodríguez agregó a varios obreros de Juan Hidalgo y otros de los Zarzales,[13] antes de pasar a su nuevo enclave en Triana, en la calle Ánimas, en una fábrica bajo la denominación “Hijos de José Franco José[14], y convertirse en la base valverdeña de CIMSA, el Complejo Industrial Maderero, con sede principal en San Juan del Puerto. Desde 1955, la fábrica valverdeña gozo de un punto de venta en la capital, Muebles Los Cisnes en la calle José Nogales 16,  que vendía sus producciones de forma exclusiva. 

 


                                      Antigua fábrica Hijos de José Franco José, más tarde CIMSA

 

También había, como hoy, varias empresas auxiliares: representantes de herrajes para muebles –como Eugenio Gómez Mantero-, el almacén de maderas y serrería mecánica de Reposo Pérez Ramírez, viuda de José María Mora, situada junto a la Venta Eligio, las serrerías de Alfonso Duque Hidalgo, de Eduardo Asuero, en La Parada, y la de Eugenio Villadeamigo Castilla, situada en las Peñas en la década de 1920 y trasladada en 1948 a la calle Rábida.


            Terminamos con un buen ejemplo –uno entre otros muchos- de cooperación y complementariedad de las producciones, a nuestro entender una de las claves de Valverde para hacer frente a la crisis -la de los años treinta y la de otros momentos históricos-. Desde principios de la década de 1930, la serrería de José Moya Bermejo, sita en la carretera de San Juan del Puerto, fabricó las traviesas para las vías de algunas minas cercanas como Torerera, las cajas o envases de madera para las principales fábricas de calzado de Valverde, como la Inval, la Culmen y los Cuatro Ases, o los cajones rectangulares que permitían el envío de los lotes de 12 o 24 botellas de los anisados y aguardientes Zarza Mora, que además eran protegidas por una funda de paja que debía evitar las roturas. En 1948, José Moya trasladó el negocio a la calle Rábida,  incorporó  a sus hijos, Alfonso y Gregorio, y juntos ampliaron el comercio con la fabricación de cristales, además de convertirse en el primer distribuidor oficial en Valverde de los colchones Flex.[15]  

 



[1] RICO PÉREZ, A., Facanías, nº 269.
[2] Entrevista a Alfonso Parreño Batanero (1924).                                                                                                                                                                                                                                                                      
[3] RICO PÉREZ, A., Facanías, nº 269 y 277. Vid.  también A.P.H. Delegación Provincial del Ministerio de Industria. Expedientes de actividades industriales, 424. 
[4] A.M.V.C. Matrícula de la Contribución Industrial.
[5] RICO PÉREZ, A.: “José Franco José (V)”, en Facanías, nº 277, 1996.
[6] Entrevista a su hijo Alfonso Parreño Batanero (1924)
[7] El expediente industrial conservado en el Archivo Histórico Provincial lo fecha en 28 de mayo de 1935,  pero otros datos apuntan hacia una fecha de apertura del negocio anterior.  
[8] Víd. RICO PÉREZ; A. José Franco José.
[9] Víd. RICO PÉREZ, Facanías, nº 289, 13.
[10] Jesús Bermejo (1924) trabajó como aprendiz desde 1940 a 1944.
[11] Vid. A,M.V.C.  Matricula de la Contribución Industrial. 1925-1926. 
[12] Entrevista a su aprendiz Antonio Cruz Almeida (1921).
[13] Los trabajadores iniciales fueron Dionisio Camacho Caballero, Salvador Raimundo, José María Llanes, Pepe Tomico, Francisco Millán y Aniceto Contioso.  
[14] A.H.P.H. Expedientes de actividades industriales. La fecha de alta oficial es de 13 de junio de 1955.
[15] Entrevista a Alfonso Moya Doblado.