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viernes, 23 de marzo de 2018

HUELVA:_ PARTIDAS CARLISTAS E INSURRECCIÓN REPUBLICANA DE 1869.


EL CARLISMO EN HUELVA DURANTE
EL SEXENIO DEMOCRÁTICO  (IV)




Juan Carlos Sánchez Corralejo

Actas de las VII Jormadas 
de Patrimonio de El  Andévalo, págs. 161-165.



 GUERRA Y GUERRILLAS CARLISTAS 


LA OTRA CARA DE LA REVOLUCIÓN: PARTIDAS CARLISTAS E INSURRECCIÓN REPUBLICANA DE 1869.   


La difusa raya entre las provincias de Huelva y Badajoz fue un foco carlista a lo largo del siglo XIX con epicentro en Fregenal de la Sierra, Hinojales, Encinasola, Cumbres Mayores y Cala. Ya en la Primera Guerra Carlista hubo una partida en Fregenal, y desde 1835 se reforzaron las milicias urbanas antirrevolucionarias en los pueblos dependientes de la capitanía General de Badajoz, como Mérida, Almendralejo y Fregenal, siendo necesario el reparto de armas, y se dejó sentir la partida del General Gómez, llegada desde Badajoz y el norte de Sevilla.

 Ahora, en el Sexenio, parecen dominar partidas cuyos cabecillas proceden de Madrid o de Sevilla, que se dedican a “recogen fondos” para sus fines. Dice la teoría que las partidas carlistas solían estar formadas por elementos del mundo rural, aunque a día de hoy no tenemos datos concretos sobre la identidad de los guerrilleros. 

El  proceso de reclutamiento y adoctrinamiento debió ser similar al de otras latitudes: las partidas carlistas entraban en las poblaciones dando vivas a Carlos VII y leyendo proclamas,  con la intención de buscar adhesiones que no siempre lograban, mientras las fuerzas liberales respondían  cantando el himno de Riego o el Trágala, símbolos de la resistencia frente a las monarquía absolutista. Entre los jefes carlistas, se observa la presencia de  brigadiers y coroneles, tenientes, algunos sargentos y comandantes, algunos curas y no pocos nobles, de modo que el brazo militar se encargó de ejecutar el ideario tradicionalista liderado por muchos curas.

 Las milicias urbanas o voluntarios de la libertad se convirtieron en muchas localidades en unidades de contención del movimiento carlista y en defensores de la Constitución de 1869. Las hemos documentado en Zalamea, Almonaster, Valverde, Alosno, Calañas o El Cerro.   


Esta fuerza armada popular estaba integrada por ciudadanos afectos al republicano y al partido demócrata. Sus miembros tenían el firme propósito de mantener el orden público frente a los enemigos del estado surgido tras la Revolución de 1868.


 Voluntarios de la Libertad.







El adoctrinamiento carlista. Crítica de los procedimientos  de los arlista para aumentar sus filas
Caricatura publicada en la revista satírica La Flaca (2ª época), nº 50, 30 de enero de 1873.


Existe una dificultad, la de la confusión entre las verdaderas partidas carlistas con actividades de simple latrocinio. En ocasiones, la prensa liberal-progresista habla de partidas latro-facciosas[1]. Al asociarlas con bandidos y contrabandistas, buscan desacreditar su ideario. Ello dificulta a menudo la catalogación de partidas entre verdaderamente carlistas o facciosas.    

Durante la Regencia de Serrano-Prim, las  dilaciones en la elección de un nuevo rey abrieron esperanzas que dieron lugar a las partidas carlistas del verano, y el intento de insurrección republicana del otoño. Desde los primeros meses de 1869, en muchas regiones de sentimiento carlista, hay conatos de insurrección, y desde mediados de año  movimiento de partidas  en la mitad septentrional. Desde abril, se habla de manejos carlistas en la raya portuguesa, apoyados por el partido miguelista del reino vecino, que obligaron a “medidas extraordinarias de vigilancia en la frontera” y al estacionamiento de fuerzas en Trujillo, Villanueva de la Serena y Mérida, y al reparto de armas entre la población civil.

También hubo insurrecciones republicanas y partidas carlistas en la Capitanía General  de Andalucía y Extremadura[2]. En el verano de 1869, de forma paralela a la abdicación de Isabel II en su hijo Alfonso, se formaron partidas republicanas en Sevilla, en el barrio de Triana, dirigidas por el comandante Daniel Fernández Maza[3], que pretendieron  extenderse a  Sevilla, Huelva y Cádiz.

La partida de Maza fue perseguida por una columna de carabineros. Llegó a la Sierra de Aracena con unos 40 ó 50 componentes. Estuvieron en Santa Olalla y varios pueblos de la Sierra exigiendo estipendios a los alcaldes[4] y soliviantaron la protesta campesina en Villalba y Manzanilla. Fue dispersada, en término de Paterna del Campo. Maza fue, al parecer, apresado en Valverde el 10 de octubre a las ocho de la mañana por el somatén dirigido por el alcalde segundo José Torres Díaz y el regidor Cristóbal Arrayás Macías[5], aunque otras fuentes informan de que sus líderes escaparon vía marítima por Moguer, y otros por la frontera de Portugal.[6]

La presencia de partidas carlistas en Andalucía se retrasa a finales de de agosto: la prensa habla de rumores de formación de partidas carlistas en Sevilla y Huelva. Unos las situaban en los alrededores de la Cartuja y el cementerio de San José, otros de forma genérica en la provincia de Huelva[7]. A principios de septiembre, los altercados se focalizan en la frontera entre Huelva y Badajoz: el párroco de Zufre[8] fue atacado por “turbas furiosas ganadas por la propaganda protestante profiriendo mueras contra el anciano presbítero”, quien fue defendido por sus propios fieles, que formaron un antemural en torno del párroco, impidiendo que cumplan sus amenazas los que se dirigen al presbiterio para realizar sus atroces designios[9].

 Un mes después, en octubre, llegó a la misma zona el sargento D. Luis Nieto[10], procedente al parecer de Madrid, con objeto de crear una partida carlista. De ella solo sabemos que fue dispersada en Zufre por la columna de Carabineros de Monesterio[11]. Quizá su cabecilla era D. Luis Nieto Rodríguez, sargento del Ministerio de la Guerra, que un año antes, concretamente el 29 de septiembre de 1869, ofreció sus servicios a la Junta  Revolucionaria de Madrid.[12]

Entonces, apenas extinguida la rebelión carlista, estalló la insurrección republicana del otoño de 1869, nacida, en opinión de López Cordón, de la desilusión de unos sectores que esperaban que el Gobierno hiciera frente a la crisis agraria, y fuera capaz de abolir  las quintas y  los consumos, pero que vieron  escamoteadas sus ilusiones[13]. En Huelva, en paralelo a la partida carlista de Luis Nieto en la Sierra, la Cuenca Minera parece estar en pie de guerra en octubre: Se teme en Huelva que invadan la capital mil trabajadores de Río-Tinto, frente a una guarnición  de apenas 200 carabineros, ya que el resto había salido para Almadén en persecución de una partida[14]. La causa del malestar minero era la falta de salarios,  que no recibían desde finales de 1868, cuestión que fue llevada a las cortes en febrero de 1870  por Francisco Díaz Quintero, diputado progresista por Huelva.

La represión contra aquellas partidas republicanas y carlistas fue militar e ideológica: El Gobierno resucitó la ley marcial de 17 de abril de 1821 y las cárceles se llenaron de carlistas y republicanos. Las milicias urbanas o voluntarios de la libertad se convirtieron en muchas localidades en unidades de contención del movimiento carlista y en  defensores de la  Constitución de 1869, en los focos principales del movimiento, sí, pero también en el sur: rondaban las calles armados  y reprimían a los vecinos que  encontraban dando voces contra el gobierno. Los gobiernos civiles procedieron a la depuración de concejales afectos al republicanismo en octubre de 1869. Más tarde vendrían los mecanismos de la llamada democracia conservadora[15]. En la provincia de Huelva  hubo dos militares recompensados por  estas algaradas: Jiménez Bellido y Félix de Castro, comandante y capitán de carabineros, respectivamente.[16]

Tras las elecciones municipales de 1870, hubo de nuevo algaradas republicanas y carlistas: en las algaradas republicanas se escuchan vivas a la república federal y mueras a la monarquía en varias capitales españolas. En paralelo, desde febrero de 1870 se alentaba una pronta vuelta a la guerrilla carlista[17].

Por lo pronto, se suceden manifestaciones en diversos lugares, que comienzan en la capital de España[18], y  pequeños conatos o micro-motines carlistas locales, alentados por la prensa afín que sigue hablando de las iniciativas de Carlos VII y de la reunión de Vienne, cerca de la frontera de Suiza, donde se habría decidido crear una nueva suscripción general a fin de montar un gran ejército para una insurrección general en abril[19]. Frente a esos intentos, no tenemos noticias de algaradas carlistas en el solar onubense en  1870.

LOS INICIOS DE LA TERCERA GUERRA CARLISTA (1872)

La Tercera Guerra Carlista[20] enfrentó entre abril de 1872 y 1876 a los partidarios de  Carlos VII[21],  frente a  los  gobiernos de Amadeo I, de la I República y de Alfonso XII.

Amadeo llegó a Madrid el 2 de enero de 1871, la nobleza lo trató con hostilidad y los carlistas siempre le llamaron extranjero. El pretendiente, que llevaba meses preparando la insurrección, estableció para abril de 1872 el comienzo de la sublevación. Una semana antes vuelven las partidas carlistas a las ubicaciones habituales. 



Carlos María de Borbón y Austria-Este
(Laibach,  30/031848 – Varese, 18/07/1909)



El 2 de mayo cruzaba la frontera Carlos VII, siendo derrotado de forma inmediata por las fuerzas liberales del general Domingo Moriones, en la batalla de Oroquieta, donde estuvo a punto de ser capturado, aunque logró regresar a Francia.

El resto de sus partidarios, sin una dirección clara, optó por la firma del Convenio de Amorebieta (el 24 de mayo de 1872), que liquidaba la sublevación. Pese a lo dicho, hasta agosto continuó la actividad  de las partidas en la zona catalana y aragonesa, que mantuvo viva la llama de la sublevación, prolongando la resistencia, que resultó muy beneficiosa a los planes carlistas.

Continuará (…)


[1] Durante los siglos XVIII y XIX se empleó el término latrofaccioso,
 derivado de latrocinio («acción propia de un
ladrón) y de facción («bando, pandilla, parcialidad o partido violentos) para designar a los que «se dedican al hurto y robo en cuadrilla».
[2] Unidas hasta mayo de 1874.
[3] Vid. su perfil biográfico realizado por el diario La Revolución de Sevilla.  
[4] La Esperanza. 2/7/1869, 4; Diario de Córdoba. 2/07/1869, 2; Eco de Alicante. 4/07/1869, 3. Diario de Mahón. 7/07/1869. La Correspondencia de España. 2/07/1869, 2. Diario de Mahón. 13/07/1869, 2.
[5] La Iberia. 17/10/1869, 2.
[6] “Memorias de Pacheco La Esperanza. 20/11/1869, p. 3.
[7]  La Época.  22/8/1869, p. 1.
[8] En 1869, José María Ortiz era cura ecónomo de Zufre.
[9]El dato procede de La Revolución Española, periódico de Sevilla. Recogido por La Esperanza. 10/9/1869, p. 3.
[10] B.O.P. de Cáceres. 12/101869, p. 1.
[11] B.O.P de Cáceres. 12/10/1869,1 y Diario de Córdoba. 13/10/1869, 1.
[12] La Correspondencia de España. 3/10/868, p. 3
[13] LÓPEZ CORDÓN, M. V, 1976,
[14] El Imparcial y La Regeneración. 6/10/1869, 3. La Discusión. 7/10/1869, 3. La Igualdad. 7/10/1869, 2.
[15] Vid. ARIAS CASTAÑÓN E. (1990): “Expectativas y limitaciones de la democracia en la Sevilla del Sexenio (1868-1874)”. Espacio, Tiempo y Forma,  págs. 65-84.  
[16] El Imparcial. 4/12/1869, p. 3.
[17] La Esperanza. 8/2/1870, p. 3.
[18] La Correspondencia de España. 5/3/1870,  p. 3.
[19] Proyectos de campaña de Carlos VII, recogidos en la prensa.
[20] Para otros la Segunda Guerra Carlista, al no concederle categoría bélica a la Guerra de los «Matiners» catalanes (1846-49) y sus derivaciones a otros territorios.
[21] Hijo de Carlos VI y nieto de Carlos María Isidro, adoptó el título de Duque de Madrid  y Conde de la Alcarria. Fue pretendiente carlista al trono de España bajo el nombre de Carlos VII entre 1868 y 1909. Desde el año 1887 también fue Jefe de la Casa de Borbón y pretendiente legitimista al trono de Francia.. Tras el final de la guerra civil española, en 1876, vivió en el exilio.

miércoles, 21 de febrero de 2018

CARLISMO EN HUELVA ( (1869-1876): EL JUEGO ELECTORAL



CARLISMO EN HUELVA DURANTE
EL SEXENIO DEMOCRÁTICO  (1869-1876).
UNA APROXIMACIÓN DESDE LA PRENSA.




Juan Carlos Sánchez Corralejo
  
Actas de las VII Jormadas 
de Patrimonio de El  Andévalo, págs. 154-161.




EL CARLISMO Y EL JUEGO POLITICO

Pero aún faltaban los votos. Poco a poco, el electorado conservador provincial se aglutina en tono al movimiento carlista. En 1869, hubo montpensieristas en Huelva  recogiendo firmas á favor del cuñado de Isabel II[1], en un movimiento alentado por una autoridad local – de la que no se dan más datos-, quien utilizó la coacción, criticada por el diario liberal onubense El Progreso[2]. Incluso el diputado y exministro Manuel Cantero de San Vicente presentó dos exposiciones en la sesión parlamentaria de 23 junio de 1870, en nombre de varios pueblos de Huelva, pidiendo el nombramiento del duque como rey[3]. Pero el montpensierismo se diluyó pronto[4] y el carlismo fue capaz de aglutinar a los elementos más conservadores de la sociedad.  

En las elecciones a cortes constituyentes de 15 de enero de 1869 salen elegidos  los 4 diputados monárquicos pro-gubernamentales, es decir, afectos al Partido Progresista por el distrito-circunscripción único de Huelva: Luis María Toscano, Lorenzo Milans del Bosch, Joaquín Garrido Melgarejo y Francisco Díaz Quintero.

 A nivel nacional solo hubo 20 diputados carlistas, quince de ellos en País Vasco y Navarra[5]. La Bandera Carlista afirmaba que “el partido carlista, á pesar de contar con numerosos partidarios en las circunscripciones de  Jaén, Lugo, Murcia o Huelva  no se presentó á la lucha por falta de organización, y sin duda temiendo ser víctima indefensa de las arbitrariedades y violencias del poder revolucionario”.[6]

Justamente un año después, en enero de 1870, hubo elecciones generales parciales en diversas provincias, que tuvieron lugar entre los días 20 y 23, en el distrito  de Huelva. Entonces, se detecta los primeros apoyos electorales del carlismo en la provincia de Huelva. La prensa habla de 6.000 votos carlistas o “votos sacristanes en Huelva[7]: De Huelva dicen había terminado la elección parcial en el distrito republicano de la capital. La lucha había sido muy empeñada, y ganaron los republicanos solo por 86 votos de mayoría; En Ayamonte también la lucha era reñidísima, pero han triunfado los monárquicos[8].

Aprendida la lección, el carlismo trata de extenderse electoralmente. Para ello se crean clubs, casinos y asociaciones católico-monárquicas en las capitales y ciudades intermedias, aunque el número de sus miembros se antoja muy exagerado si creyéramos los datos de la prensa afín. Sus seguidores se envalentonan y comienzan a manifestarse en diversos lugares, comenzando por la capital de España[9]. Entre febrero y mayo de 1870 se organizan juntas electorales carlistas a lo largo de la geografía española y en los  principales distritos electorales andaluces. 

El 18 de abril de 1870, se celebró  la Junta de Vevey (Suiza), donde D. Carlos explicó a los 89 representantes provinciales los motivos que le llevaron a aceptar la dimisión de Cabrera, y apostilló su famoso “Desde hoy yo me encargo personalmente de la dirección del partido”. Con anterioridad, el distrito electoral de Aracena, el más organizado a favor del carlismo, disponía de una doble organización[10], la Junta Carlista de Distrito y el Círculo Legitimista Aracenense:    

Cargo
Titular
Notas
Presidente.
Manuel Fuentes
Suscripción por Pío IX (1865)  Casado con Isabel Pineda. Hijas: Mª Josefa y Mª Remedios Fuentes 
Vicepresidente  
Raimundo Mena[11]

Secretario
Tomás Méndez

Vocales
Rafael Librero  (de Campo)
Federico Guerra Librero
Antonio Palacios
Procurador
Miembro del comité demócrata de Aracena en  1865.[12]

Miembros de la Junta Carlista del Distrito de Aracena. 1870.[13]

Cargo
Titular
Notas
Presidente
Tomás Méndez
Secretario de la Junta Carlista de Aracena
Secretario
José María Lobo
Miembro de la Junta del Partido Tradicionalista de  Ramón Nocedal, del Reino de Sevilla, en 1889, junto a Manuel Burgos y Mazo, Tomás Rivero y Javier Barroso
Miembros del Circulo Legitimista Aracenense.

El 1 de mayo de 1870, la Junta Católico-Monárquica de Aracena, como otras muchas de la geografía nacional, se sumó a los acuerdos de Vevey y manifestó su adhesión al duque de Madrid[14]. Unos días después, también el Circulo Legitimista Aracenense hizo lo mismo[15]. Poco después, en mayo de 1870, se constituyó la Junta Provincial Carlista o católico-monárquica, cuyo primer acto fue la adhesión a los acuerdos de Vevey, con una escueta protesta de fidelidad á los principios de Dios, Patria y  Rey[16]. Los miembros de la Junta provincial de Huelva  aparecen recogidos en el cuadro adjunto:

Cargo
Miembro
Notas
Presidente
José María Redondo Vélez  († diciembre de 1993)
Juez suplente partido judicial de Huelva [17]
Teniente de alcalde de Huelva en 1866-67
Vicepres.
José Rañón Cepeda[18] 
Abogado y propietario. La Palma del  Condado
Vice
Francisco Escobedo Sociats
(1872)
Médico sevillano. Hermano de  Antonio, director de la cárcel del Pópulo de Sevilla y de Manuel, capellán de la misma[19]
Vocal
José María León Gragera,
Hijo de José María León Ortega
Llegó a ser Alcalde de Santa Olalla

Manuel Valladares Ordóñez (1873)
Propietario. Natural de Sevilla [20]
Vocal
José María Romero Gante,
Abogado de Calañas, inversor en negocios mineros

Mariano de Ayala y Penillos
Vecino de Bollullos[21].Cosechero de vino
Alcalde en 1881
Vocal
Antonio G. Domínguez[22]  
Rico hacendado. Bollullos

Juan de la Corte Hernández
Negocios mineros en Calañas y  Valverde del Camino
Hermano del notario José María de la Corte
Vocal
Juan Santamaría Morales
Tío de Carmen Domínguez Santamaría, segunda esposa de Manuel Burgos y Mazo
Vocal
Gregorio Rojo Delgado 

Vocal
Rafael Suárez y Muñoz.

Secretario
Miguel Font Llopis
Antiguo miembro del centro progresista de Huelva
Teniente de alcalde de Huelva en el bienio 1861-62 junto a José María López Ortiz. Alcalde de Huelva (29/11/1861-21/12/1862) por enfermedad de José María Pérez Barreda.
Inversiones mineras 

Miembros de la Junta Provincial Católico-Monárquica. La Esperanza y La Regeneración. 7/6/1870. Recogido por La bandera carlista, 405. Guía de Sevilla, su provincia.  Elaboración propia.


Los candidatos carlistas por la provincia de Huelva

El 16 de noviembre de 1870, el parlamento votó como sustituto de Isabel II al Duque de Aosta. En las elecciones a diputados a Cortes de 8 de marzo de 1871 -las primeras  celebradas durante el reinado de Amadeo I, bajo sufragio universal masculino- se multiplican los candidatos y finalmente los diputados carlistas[23]. Un mes antes, el 8 de febrero de 1871, fueron citados en Madrid los representantes de las juntas carlistas provinciales, en el  palacio del Marqués de Gramosa, primogénito del Conde de Santa Coloma, con asistencia del representante de Huelva –José María Redondo- y el compromiso de sacar triunfantes de las urnas los nombres de nuestros candidatos[24]. En esa coyuntura se imponía lo que ellos mismos llamaron el “combate legal”, esto es, la aceptación  de las elecciones al grito de ¡a las urnas! que recoge el Manifiesto de las Juntas Católico-Monárquicas.[25] 

Huelva fue de las primeras provincias andaluzas en movilizarse, Las nuevas directrices llegan a Huelva. La Bandera Carlista nos habla de dos candidatos carlistas por la  provincia, para las generales de marzo de 1871: Juan Bautista Romero Gante por Valverde y el señor Domínguez por la Palma[26].

Las Cortes de 1 de enero de 1871 decidieron volver al viejo sistema de la década moderada de elección por distritos. Hubo dos candidatos carlistas, uno por el distrito de Valverde, otro por el distrito de La Palma.      

El presbítero calañés Juan Bautista Romero y Gante (1877) fue postulado como candidato carlista por el distrito de Valverde del Camino. Era conocido por sus “excesos cometidos en el ministerio de la predicación”. Treinta años antes, en 1841, fue apresado por un sermón pronunciado en la parroquia hispalense de S. Andrés, por  denigrar al gobierno y a las instituciones liberales; fue penado con seis años[27], pena reducida a 4 años en la plaza de Cádiz y al servicio de sus hospitales, y con privación de predicar por el mismo tiempo[28]. Desde 1853 ejerció como canónigo de la catedral de Coria (Cáceres) y allí permanece en la década de 1860; se convirtió en afanado predicador[29], llegando a ser nombrado comendador de La Orden de Isabel la Católica[30]. En la década de 1870 participaba en las suscripciones en favor de los carlistas[31]. En marzo de 1869 tuvo pleito con el alcalde de Coria y su administrador de correos, por apoyo al progresismo[32], mostrando así su frustración porque en las elecciones solo acuden los firmantes del pacto de Ostende. Fue, además, el autor de la novena a la virgen de Coronada.

Luis Domínguez Gardoqui  era un rico hacendado[33] de Bollullos. La prensa afín le vaticinaba muchas probabilidades de éxito[34]. Los votos carlistas se acumularon en el distrito electoral de La Palma del Condado, pero fueron incapaces de desplazar a Rafael Lafitte, diputado a cortes desde 1871:


Distrito
Votos
Oponentes carlistas
Emilio Castelar Ripoll
Aracena
4328

Joaquín  Garrido Melgarejo
Huelva
5451

Rafael Lafitte Castro
La Palma
4876
 (Luis)  Domínguez Gardoqui
Manuel López  Vázquez
Valverde
8670
J.B. Romero Gante (Retirado) 
Resultados de las Generales de marzo de 1871.  A.C.D.
Serie documentación Electoral: 63 nº 12
   
La maquinaria de comunicación carlista culpó de su fracaso a la dura competencia de ministeriales y oposicionistas, pero también reconoce deserciones internas en Valverde: Nuestros amigos fueron allí [Valverde] engañados por un agente que blasonaba de carlista, pero trabajaba por los contrarios.[35]: “El candidato carlista que se presentaba por Valverde se retiró encargando a sus electores votasen por los republicanos. En cambio en el distrito de La Palma tenía grandes probabilidades de triunfo carlista el Sr Domínguez, rico hacendado[36]. Entre las buenas noticias, se destacan los resultados de Bonares donde ha sido sorprendente el resultado, pues de 805 votantes ha tenido el carlista 706”.[37].

Los carlistas del Condado culpan a la coalición dominante: Los moderados hicieron retirar a nuestro candidato en Valverde, y han sido causa de que no triunfase en el de La Palma y se añade ”sin los votos de empleados, carabineros y civiles, el triunfo es del carlista”[38]. La prensa carlista habla de escándalo electoral en Sevilla, Cádiz y Málaga, basado en la protesta de miles de electores que no habrían recibido cédulas electorales para votar[39]. La acusación de amaño electoral llegó a Huelva, también por falta de reparto de cédulas electorales, entre otros, a los 150 dependientes de un gran cultivador[40]. La Junta Carlista de Huelva se adhirió al acuerdo de la Central de 17 de enero de 1872, en declaración de respeto a las órdenes del duque de Madrid[41].

Las elecciones de abril de 1872, convocadas por la división del Partido Progresista, del que surgen dos formaciones enfrentadas entre sí -los Constitucionales y los Radicales-, significaron la victoria de los Constitucionales de Sagasta, aliados con los Conservadores, facción desgajada de la Unión Liberal, dirigida por el General Serrano, mientras los radicales de Ruiz Zorrilla obtuvieron 42 escaños. La Comunión Católico-Monárquica bajó de  51 a 38 diputados.

En Huelva también hubo un candidato carlista, en esta ocasión Mariano de Ayala Penillos[42], por el distrito de La Palma, que alcanzó los 2.000 votos:

Diputado
Distrito

Votos obtenidos
Oponentes
Votos  parciales[43]
E. Castelar Ripoll
Aracena
Republicano
5732
Diego Garrido

J.Garrido Melgarejo
Huelva
Sagastino
5378
Fernando Belmonte

Rafael Lafitte
La Palma
Sagastino
7155
Mariano de Ayala Penillos (Carlista)[44]
1958
Manuel Garrido Herrera
Valverde
Sagastino
4889
López Vázquez

Elecciones del 3 a 6 de abril 1872. Congreso de los diputados. Histórico de diputados 1810-1977.La Esperanza y  El Imparcial. 6/4/1872. La Esperanza  8/4/1872, 2. La Discusión. 28/4/1872, 2

La segunda legislatura de la monarquía de Amadeo se prologó desde el 28 de abril al 28 de junio. En Huelva siguen dominando los Progresistas Constitucionales, aliados con los conservadores. Los carlistas se hacen oír por voz de José María Redondo Vélez, quien polemiza con Gerónimo Martin, corresponsal en Huelva del Eco del Progreso. El carlista acusa a Martín de crear un ambiente de hostilidad entre las autoridades y de incitar a la Partida de la Porra contra los carlistas onubenses.[45]  

El  21 de abril de 1872 se inició la Tercera Guerra Carlista. La vía política fue anulada y los carlistas no se presentaron a las elecciones. También pidieron la abstención –entonces se hablaba de "retraimiento"- los Constitucionales y Conservadores, que acababan de perder el poder, los "Republicanos Federales intransigentes" y los seguidores de la Internacional, que ese año se dividen entre marxistas y bakunistas. El Partido Carlista se encontraba en “retraimiento absoluto”[46] tras decantarse por la vía de las armas.

Las elecciones de agosto de 1872, las terceras bajo el Reinado de Amadeo de Saboya, convocadas por Manuel Ruiz-Zorrilla, presidente del Gobierno desde junio,  dieron el triunfo a los candidatos radicales, en España y también en Huelva, dentro de una  legislatura que se prolongó desde 19 de septiembre hasta el 22 de marzo de 1873: Fernando Belmonte, por Huelva, Lafitte por la Palma, y Manuel López Vázquez por Valverde, permaneciendo Castelar, constitucional, por Aracena.  
 
Las elecciones de mediados de mayo de 1873 para Cortes Constituyentes vieron el  triunfo de los  republicanos federales, con 343 escaños, y el resto de fuerzas políticas, 31. No se presentaron a las elecciones ni los carlistas, que seguían en guerra, ni los  alfonsinos de Cánovas del Castillo, ni los republicanos unitarios, ni las incipientes organizaciones obreras que se pronunciaron por la abstención.


En Huelva, los 4 diputados fueron los republicanos federales Francisco Díaz Quintero, por Huelva,  Emilio  Castelar, por Aracena, Francisco Vázquez López, por Valverde,  y José Coto Cobián, por La Palma del Condado.[47]

Continuará  (…)


[1] El Imparcial. 18/11/1869, p. 2.
[2] El Progreso de Huelva. Recogido por La Esperanza. 7/12/1869, 3.  
[3] La Regeneración y La Nación  24/6/1870, p. 1.
[4] Uno de sus muchos detractores fue Eduardo Garrido Estrada, gobernador de Huelva. 
[5]Fueron los más votados en las circunscripciones de Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Pamplona, Estella, Olot.
[6] Recogido por La Bandera Carlista, p. 448.
[7]  Suelto de La Voz de la Patria, diario de Tortosa. Recogido por La Esperanza.4/2/1870, 3.
[8] La Época. 7/1/1870,  p. 3.  La Iberia  8/1/1870, p. 3. La Nación. 8/1/1870, p. 2.
[9] La Correspondencia de España. 5/3/1870,  p. 3.
[10] Tomás Méndez, secretario de la Junta Carlista originaria  se convierte, poco después, en presidente del el Circulo Legitimista Aracenense. 
[11] La Bandera Carlista transcribe Raimundo Lleno. La Esperanza Raimundo Meno.  
[12] La Discusión 15/12/1865, p. 2.
[13] El Pensamiento español. 11/2/1870. La Regeneración 23/2/1870, p. 1.
[14] La Esperanza,  La Regeneración y El Pensamiento español. 7/5/1870, p.1. El Presidente sigue siendo Manuel Fuentes y el Secretario es ahora Federico Guerra Librero.
[15] La Regeneración. 21/5/1870, p. 1.La fecha es 13 de mayo de 1870.  
[16]La Esperanza. 7/6/1870, 1. Lleva fecha de 30 de mayo de 1870 y va firmada de su Presidente, José María Redondo y del secretario, Miguel Font.
[17] Guía de Sevilla, su provincia. 1865, p. 367.
[18] La bandera carlista transcribe Bañón en lugar de Rañón.
[19] Guía de Sevilla, su provincia. 1875, p 360;  1877, p. 430.
[20] Vivía en el distrito del Hospital de la Caridad, en Sevilla. Murió el 21 de agosto de 1873. 
[21] El Pensamiento español. 8/9/1865, página 14.
[22] La bandera carlista habla de Antonio González y Pinillos. Parece haber cierta confusión entre él y Luis Domínguez Gardoqui  
[23] La Comunión Católico-Monárquica obtuvo 51 diputados y se situó como tercera fuerza tras la Coalición Progresista-Liberal (235) y el Partido Republicano Federal (52).
[24] La Esperanza,  El Pensamiento español y  La Regeneración. 9/2/1871.
[25] Altar y trono. 13/02/1871, pp. 8 y 9. .
[26] Anunciaron la candidatura La Esperanza y El Pensamiento español. 6/3/1871. Vid. también La Bandera carlista, 606.
[27] El Corresponsal. 7/4/1841, p. 3. El Correo nacional. 27/7/1841, p. 4.
[28]El Corresponsal. 2/8/1841, p. 3. La noticia procede de El Diario de Sevilla. El Espectador. 3/8/1841, p. 2.  
[29] La Época. 28/5/1853, 4; La Esperanza.16/5/1862, 1. y 20/8/1863, 3. “Electores comprendido en el art.19 de la ley”. Idem de B.O.P. de Cáceres. 9/10/1865, 2;  10/10/1865; 10/01/1867, 3. 
[30] La Esperanza. 8/4/1865, p. 3.
[31] La Esperanza. 10/10/1872, p. 1.
[32] La Esperanza. 15/3/1869, p. 2.

[33] La Regeneración. 13/3/1871, p. 2 habla del candidato SR. Domínguez. Otras fuentes  se refieren a Luis Domínguez Gardoqui (URIGÜEN,  Begoña  1986.  Orígenes y evolución de la derecha española: el neo-catolicismo.  Departamento de Historia de la Iglesia. Centor de Estudios Historicos, C.S.I.C. p. 439.  . En la época de la Restauración, Luis  Domínguez Gardoqui aparecía adscrito al liberalismo.,

[34] El Pensamiento español . 13/3/1871, p.3.
[35] La Bandera Carlista, p. 606.
[36] La Esperanza  y  La Regeneración.13/3/1871.
[37] La Bandera Carlista, p. 606. Vid. La Discusión 1/4/1873, p. 2.
Id. También Vid. La Discusión. 1/4/1873, p. 2.
[38] El autor de la carta es “Un amigo del diario, de cuya veracidad no es posible dudar. La Esperanza  24/3/1871, p 3. Recogido asimismo por La Bandera Carlista, p. 606.
[39] La Esperanza. 5/4/1872, p 3. Los datos son 2,998 votos para Lafitte y 790 para Ayala.
[40] La Esperanza. 11/4/1872, p. 2. La Regeneración. 13/4/1872, p. 2.
[41]La Esperanza. 31/1/1872, p. 1. Firmada por José María Redondo y Miguel Font. Regeneración. 1/2/1872, p 1.
[42] La Regeneración  1/4/1872, p. 1. “Candidaturas carlistas aprobadas por la Junta Central”
[43] Cifras parciales del Ministerio. La Época concede a Ayala Penillos 1958 votos y Lafitte 6.618. un día antes del recuento definitivo. 
[44] Vid. “Candidaturas Carlistas aprobadas por la Junta Central”. La Regeneración. 1/4/72, p. 1. La Esperanza. 6/4/1872. El día anterior, por confusión, cambió las afiliaciones políticas de Lafitte y Ayala.  
[45] La Esperanza 14/6/1871, p.3. La Partida de la Porra fue un instrumento del gobierno para reprimir los desórdenes carlistas, liderada en Madrid por Felipe Ducazcal Lasheras, diputado a cortes por Madrid, con partidas homólogas en casi todos los lugares de entidad de España.
[46] El Imparcial 21/8/1872, p. 2.
[47] El Menorquín. 22/5/1873, p. 2