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lunes, 23 de mayo de 2016


CARTAS Y CRÓNICAS  DESDE  EL FRENTE Y LA RETAGUARDIA
 LA GUERRA CIVIL VISTA DESDE VALVERDE DEL CAMINO (V)
Juan Carlos Sánchez Corralejo
La toma de Valverde y la columna minera  


La columna del capitán Varela Paz llegó a Valverde la mañana del 29 de julio de 1936,  procedente de Beas. La madrugada anterior,  un grupo de valverdeños jóvenes o sin cargas familiares huyen de la población y muchos se alistan en las columnas mineras. Con la apoyatura militar, aquella misma mañana se formó una Comisión Gestora provisional compuesta por miembros de Falange, a saber, José Pérez Romero, Jefe Local de Falange desde su constitución apenas un mes antes, el 25 de junio, Luis Arroyo Valero y varios destacados falangistas[1].


El mismo 29 de julio, la corporación municipal firmó, junto a los miembros destacados de Falange local, el llamado documento de no agresión. A pesar de aquella manifestación de voluntad, los miembros del Comité Circunstancial fueron detenidos y entre  agosto y noviembre de 1936 fueron fusilados 53 hombres y mujeres de Valverde[2]. Los componentes del Comité Circunstancial fueron  fusilados en Huelva el 11 de septiembre de 1937. Juan Fernández Romero logró escapar inicialmente. Algunos hablan de que fue fusilado en la plaza de toros de Badajoz, en agosto de 1936; otros, que fue detenido por la guardinha al intentar pasar por Portugal a zona republicana.


El 8 de agosto, unos 500 mineros de Riotinto –esa era la cuantificación y la procedencia que marcaba el diario Odiel-, atacaron el puesto de avance de Valverde en camiones blindados con ametralladoras, pero encontraron resistencia en el contingente del capitán Enrique Rodríguez Carmona, diez veces menor, según la misma fuente[3]. Se trata de la llamada Batalla del Empalme.[4]
 
La Gestora mixta estuvo formada por 4 militares acogidos a la ley de retiro de Azaña, a saber, Andrés Nieto Mariano, alcalde; José Morales León, León; Telesforo Cayuela Cánovas y Miguel Caro Rico, para las cuestiones de orden público) y 4 civiles (Amable Mittenhoff Vidal, Francisco Vizcaíno Calero, Juan Parreño Romero y Gregorio Vizcaíno Vizcaíno).  
 
Andrés Nieto Mariano (1899-1981)[5], capitán por méritos de las guerras de Marruecos, pero retirado desde julio de 1931, ya que se acogió a la ley de Retiro de la oficialidad de Manuel Azaña, se reincorporó a la milicia. El 28 de julio de 1936, tras la toma de Valverde por las tropas nacionales fue nombrado comandante militar y alcalde de Valverde por orden del Gobernador Militar[6]. En esta coyuntura, pidió refuerzos a Huelva y movilizó a la guardia civil[7]. Luego participó brevemente en la “liberación de la Cuenca Minera”, pero un mes después, el 26 de agosto, tomó el mando de la Segunda Compañía de Voluntarios de Huelva, con la que entró en acciones de guerra en la serranía de Ronda, aunque permanecía en el pueblo el 4 de septiembre durante la visita de Haro Lumbreas. Entonces ya era nuevo alcalde José Pérez Romero, el jefe local de Falange.
También otro militar de las guerras de África[8], igualmente acogido a la ley de retiro de Azaña,  Telesforo Cayuela Cánovas (1893-1947), volvió al servicio activo y fue enviado al frente de Córdoba.  

José Morales León[9] (1894- ¿?) abandonó la capitanía de la zona de reclutamiento militar de Valverde y se incorporó a la guerra dentro del regimiento Granada nº 6, donde ascendió de capitán a comandante. Recibió licencia por herida de guerra.  

Miguel Caro Rico era un  guardia de infantería que paso por las comandancias de Cáceres,  Huelva, desde diciembre de 1924 y posteriormente en Orense y  Sevilla, a donde llego en diciembre de 1933. En 1938 era subteniente y  miembro del cuartel de Falange Española Tradicionalista y de las Jons de Valverde.  


                                                                                          Telesforo Cayuela Cánovas
La columna minera  vs columna zapatera


Varios valverdeños se alistaron en defesa de la legalidad republicana,  en la llamada  columna minera de Riotinto  o Columna minera de Huelva, surgida a iniciativa del diputado socialista Luis Cordero Bel y ahora aprovechada por los planes de resistencia del director general de la guardia civil, general Pozas. Su objetivo era  transportar dinamita a Sevilla  para  sofocar la sublevación militar de Queipo de Llano.  Los mineros habrían de unirse en La Palma del Condado a un grupo de guardias civiles y de asalto comandados por el comandante de la Guardia Civil Gregorio Haro Lumbreras, quien había hecho patente su lealtad al Gobierno legítimo, enviados desde Huelva y entrar juntos en Sevilla.


El general Pozas envió estas instrucciones al Gobernador Civil  de Huelva para ayudar a sofocar el intento de golpe de estado: Le recomiendo que movilice a toda la población minera y empleen explosivos para aniquilar a esas bandas de terroristas, confiando a la llegada de la columna militar que avanza sobre Córdoba y Sevilla en carrera triunfal y que en poco tiempo aniquilará a esos restos de facciosos traidores que se entregan al vandalismo más grosero y cruel en sus últimos aletazos de vida.[10]


Sin embargo, Haro Lumbreras traicionó a sus mandos, se pasó a los sublevados y el 19 de julio por la mañana tendió una emboscada a la columna minera en La Pañoleta, a las afueras de Sevilla. Los guardias ametrallaron a los mineros, haciendo estallar la dinamita y matando y apresando a muchos de ellos. Murieron 25 milicianos y 71 fueron hechos prisioneros. Algunos camiones pudieron dar media vuelta y huir mientras el resto de la columna se desbandó a pie[11]. 




F. Espinosa Maestre nos relató los hechos:  Los prisioneros fueron trasladados al Cuartel de Infantería y posteriormente a la Prisión Provincial; el día 28 de julio pasaron al barco "Cabo Carvoeiro", buque-prisión anclado en el muelle de Tablada […]. Los 68 detenidos fueron mantenidos con vida hasta el 31 de agosto.[12]


 La madrugada del 31 de agosto de 1936, fueron fusilados en Sevilla como resultado de su valentía y de su inexperiencia. La nota del diario Odiel pasa casi inadvertida a los lectores: «Sevilla 31. Esta mañana ha sido cumplida la sentencia dictada por el consejo de guerra celebrado el sábado, condenando a muerte  a sesenta y siete mineros de Riotinto que llegaron a esta capital el día 19 procedentes de Huelva en la expedición de varios camiones cargados con dinamita para volar la ciudad. Los procesados eran sesenta y ocho. Y la ejecución se ha cumplido para con sesenta y siete».[13]


Formaron parte de esta columna una veintena de valverdeños: Juan Álvarez Márquez, Manuel Amado Durán, Isidoro Amaya Pina, J. Arcos Cruz, Diego Arrayás Díaz, Juan Arroyo Lazo, Isidoro Arroyo Pérez, José Caballero Duque, Juan Caro Vizcaíno, José Manuel Carrero Rite, Gregorio Fernández Márquez, Gonzalo Gómez Jaldón, Miguel Herrera Castaño, Rafael Mosqueda Mongango, Manuel Rivera Alcaría, José Salas Ramírez y Antonio Vázquez González.  Catorce de ellos fueron fusilados:   ocho en las murallas de La Macarena,  tres en Amate al inicio de la carretera de Carmona y otros  tres últimos en La Pañoleta[14]. A ellos podría unirse Luis Marín Bermejo,  zapatero valverdeño que  1904 se trasladó a Rio Tinto para trabajar como minero y que fue presidente de  UGT  de Riotinto.[15]


Varios de ellos eran miembros, al parecer, del  Casino Republicano de La Calleja,  presidido por el zapatero José Arroyo Lazo.  El Casino  acogió a los simpatizantes del Partido republicano  democrático Federal de Eduardo Barriobero Herranz,  y presidido a nive local por Manuel Azogil Lorca, igualmente zapatero pero también a anarcosindicalistas  -recuérdese  que Barriobero fue uno de los fundadores de la CNT y la representó a nivel provincial desde1935-y miembros de la tertulia Literaria Minerva[16]. En las elecciones del febrero de 1936, el Partido Republicano Federal, representado a nivel provincial  por Luis  Cordero Bell fue el más votado en Valverde, aunque muy ligeramente por encima de los 3 candidatos provinciales del PSOE. Por ello,  sus miembros no dudaron en unirse a la iniciativa de Cordero Bel.  


Luis Marín Bermejo



Los mineros onubenses salen de la Audiencia Provincial de Sevilla en la Plaza de San Francisco tras escuchar su sentencia, camino de su muerta segura


Haro Lumbreras obtuvo recompensa por su deserción y emboscada  a los mineros, y el conocido como héroe de La Pañoleta fue nombrado Gobernador de Huelva: Queipo de Llano estuvo en Huelva ese domingo 31 de agosto. Aquel día hubo misa de campaña en la Plaza de las Monjas, oficiada por el arcipreste Julio Guzmán López, en un altar instalado ante el kiosko de la música, seguida de la imposición de la  medalla militar a los comandantes Castejón y De Haro, impuesta por el propio Queipo de Llano. A continuación, el virrey de Sevilla presencio el desfile militar desde el ayuntamiento.[17]


El nuevo Gobernador Civil y Comandante  Militar visitó las localidades del Andévalo y de la Cuenca Minera, a fin de conocer el estado de las conquistas. En todas esas visitas se celebran misas de campaña que venían  a simbolizar  la unión entre el ejército y la iglesia, como fundamento del carácter de cruzada que pretendió darse, desde el principio,  a la contienda.


El viernes 4 de septiembre de 1936, Haro Lumbreras visitó Valverde del Camino, acompañado de las autoridades militares y del inspector de primera enseñanza Celestino Minguela. Valverde apareció  adornado con arcos de follaje, banderas y colgaduras. Cuando la comitiva llegó a la calle General Fernández Bernal le esperaban los  “balillas” y varias escuadras de milicianos nacional-sindicalistas. Hubo un acto religioso en la Plaza Ramón y Cajal, donde estaba instalado un altar, presidido por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús “al que los valverdeños atribuyen con razón la victoria obtenida sobre los marxistas”. Entre los asistentes al acto destacaban las niñas y niños de los colegios, con las banderas nacional y de Falange, acompañados por sus maestros, tal como comentaba el cronista del diario Odiel, Antonio Martín Mayor.


El arcipreste local, Jesús de Mora, bendijo los crucifijos que habrían de ser entronizados en las escuelas, y se hizo procesionar la imagen del Sagrado Corazón por las calles centrales de la población como “artífice de la victoria obtenida sobre los marxistas”, cuya imagen iba flanqueada por requetés y las milicias femeninas falangistas de la capital. El banquete en el colegio de las Salesianas  puso fin a la visita  a un pueblo que el cronista califica de “tan católico, tan patriota y tan hospitalario”[18].


Un grupo de madres atemorizadas piden entonces clemencia a Haro Lumbreras: Durante la procesión,  una comisión de mujeres del pueblo rogó al gobernador que ordenase fuesen libertados varios familiares detenidos. El señor Haro prometió estudiar rápidamente el asunto[19].



Viernes 4 de septiembre de 1936. Ramírez Copeiro del Villar, Valverde a través de la fotografía, 334.


El miedo domina en Valverde. Este hecho fue reconocido por las propias fuentes eclesiales: «Cuando huyeron los de izquierda y se abrieron las cárceles y se inició el movimiento salvador, desapareció como por encanto la juventud de las calle»[20]. Las razones eran evidentes: pese al documento de no agresión, decenas de personas de vinculación izquierdista o simplemente obrerista fueron encarceladas y muchos de ellos fusilados. Valverde se vistió de luto y silencio.


Tras la toma del Andévalo y la Cuenca Minera se inició una cruenta represión, siguiendo los modelos conocidos de paseos, desapariciones, torturas, exterminio en las cárceles, ley de fugas e incautación de bienes a los desafectos, expolio y rapiña y por las batidas contra los movimientos de resistencia antifranquista. Este fenómeno ha sido documentado a nivel provincial  por los estudios de F. Espinosa Maestre, P. J Feria Vázquez  y J. M  Vázquez Lazo; para el caso del magisterio provincial por Reyes Santana y De Paz Sánchez, y para el ámbito local por la obra colectiva Memoria Viva.[21]
En los pueblos se multiplican las delaciones que nutrieron al Consejo de Guerra permanente de Huelva y se multiplican las sentencias en las tapias de los cementerios[22].


Paralelamente, se intensificaban las batidas u “operaciones de limpieza” de los campos entre octubre y diciembre de 1936 a cargo de las unidades de la guardia civil, reforzadas por las escuadras de falangistas,  los Requetés y la guardia cívica, conocida en Valverde como guardas de palo, formación ésta que mantuvo gran fuerza en el pueblo hasta 1937, pese a la orden de disolución de Queipo de Llano de octubre de 1936[23]: Varias escuadras de falangistas de Beas y Trigueros se dirigen a Huelva para apoyar e iniciar la lucha contra los huidos[24]. Jóvenes Falangistas de Villanueva de los Castillejos realizan operaciones de limpieza en la Sierra de Aroche.[25]

En esos primeros meses hubo batidas en Sotiel Coronada que acabaron con la muerte de  Francisco  Hidalgo Vélez y Francisco Núñez Valiente, dos detenidos y otros dos huidos[26]; otras en Zalamea que acabaron con  seis muertos[27]. La prensa documenta la presencia de falangistas y de la guardia cívica en estas batidas. Algunos de sus miembros están presentes junto a la Compañía Granada nº 5, al mando del capitán Fariña, en las batidas de diciembre de 1936 que se realizaron en Zalamea en los parajes de la  Zahurdita, Picacho y  la Cerca y Tallista de Águila: seis muertos, tres mujeres prisioneras y la destrucción de sus chozas[28].

En Huelva fueron arrestados los fugitivos de la Punta del Cebo: el exgobernador provincial, Diego Jiménez Castellano; el teniente coronel de la Guardia Civil, Julio Orta, y el teniente de asalto de Riotinto, Antonio López Cotely[29]. Tras un procedimiento sumarísimo, Jiménez Castellano y los tenientes coroneles de la guardia civil Orts y López Vicencio fueron fusilados dos días después en el Parque Moret, haciéndoles responsables de la resistencia republicana al triunfo del golpe militar. Espinosa y Márquez  añaden las batidas de inicios del años 1937 en la Junta Molinillo  (26 de enero de 1937) y en la  Sierra del Pico (Alájar. 20 de febrero de 1937)[30]. Pedro Feria profundiza en el modus operandi de las guerrillas antifranquistas onubenses.[31] 


Estas son unas simples y escasas notas de prensa. En toda la geografía provincial, los llamados “fugitivos” quedan acorralados: en Valverde en el Buitrón y Citolero, en la Peña de Hierro y en el Barranco de los Fugitivos.  Hasta el verano de 1937 no fueron capaces de reorganizarse. Tras la batalla del Empalme y el aniquilamiento de la columna minera, la resistencia fue mínima. A través  de la prensa apenas rastreamos el secuestro de un vecino de El Almendro por supuestos fugitivos marxistas de la cuenca minera[32], o la explosión con un cajón de bombas Laffite del cuartel de la Guardia Civil de El Campillo[33]. Pero según avanzaba el año de 1937 se atrincheran en las zonas más inaccesibles de Valverde, Berrocal, Zalamea y la Sierra de Huelva. En ocasiones, asaltan cortijos, tiendas de comestibles, camiones y autobuses, y ocupan  aldeas, como La Fuente de la Corcha, , y llegan a secuestrar y asesinar a algunos propietarios y falangistas que se habían destacado en la oleada represiva del verano anterior.[34]


En la  labor represora  de los fugitivos destacó el  papel de las milicias carlistas: el Requeté Provincial  de Nuestra Señora del Rocío salió el 31 de Agosto hacia Riotinto, al mando del Teniente Francisco Casas y  participó en la ocupación de Peña de Hierro, La Granada, Minas de la Concepción y, en fechas posteriores, Jabugo, Cumbres Mayores, de Enmedio y de San Bartolomé, efectuando diversas batidas por la sierra del norte onubense. En Aznalcóllar queda un pequeño destacamento que combate esporádicamente y defiende su posición como hacen los requetés.  Organizaron cinco escuadras de caballería al mando del teniente de la guardia civil, Antonio Morillo Rodríguez[35], y del alférez Gerardo Sánchez, especializadas en la persecución de fugitivos.

Pero la obra represiva no había hecho nada más que empezar:  Se ha dado la cifra de  6019 víctimas de la represión en la provincia de Huelva .-cifra en continuo crecimiento-, de laque  una minoría corresponde a ejecutados por sentencias de consejos de guerra, el  resto de las actuaciones  militar y las «prácticas pseudojudiciales».  


Pero, desde mediados de octubre, los requetés y los falangistas de primera línea se marchan a las trincheras.  El Requeté del Rocío fue requerido en el frente de Córdoba: el 15 de octubre de 1936 sale la columna de Pérez de Guzmán y se une en Córdoba,  con el Requeté andaluz, menos una parte del Isabel la Católica de Granada, a la columna del Comandante Redondo. El día 23 la columna marcha hacia Espejo y Castro del Río. También en octubre, una bandera de primera línea Falange salió para el frente, formada por centurias de los principales pueblos de la provincia como Almonte[36], Lepe, Isla Cristina o Valverde. En febrero y marzo de 1937 se marcha la 4ª y 5ª nueva bandera de Falange al frente de Córdoba con voluntarios de Calañas[37], de Cumbres Mayores[38], o de de Almonaster la Real, estos últimos bajo “vivas a la Falange y a Santa Eulalia”.[39]    




Otros luchadores por la legitimidad: milicianos del Andévalo y la Cuenca Minera en el bando  republicano




Paralelamente a esta movilización, muchos jóvenes del Andévalo y de la Cuenca Minera abandonan la provincia para unirse a las huestes republicanas.
Destacaron los valverdeños Lázaro Lazo Borrero y Manuel Fernández Feria[40]. Otros casos parecidos fueron documentados por Jesús Ramírez Copeiro: Cayetano Arrayás Feria (1913-1990),  zapatero,  miembro de la UGT, quien se encontraba en  Santa Cruz de Tenerife  haciendo el servicio militar y fue movilizado en 1937 en Arcila y Alcazarquivir, base militar de los regulares. Al regresar a la Península se pasó a la zona republicana y,finalizada la guerra civil se exilió en Francia[41]. José Malavé Fernández, movilizado en Pedro Abad, en el frente de Córdoba, cruzó a nado el río Guadalquivir y se pasó al bando republicano con las cartucheras, el fusil y el capote. Más tarde, prestó servicios en una prisión de Barcelona.[42]


Cayetano Arrayás Feria  

José Malavé Fernández
Se escapo del pelotón de fusilamiento el buitronero  José Antonio  Martínez Carranza, gracias a sus  piernas que le llevaron calleja Arriba[43], marchó a la Pata del Caballo y, ya en Madrid, se unió a la columna de milicianos del Rosal donde estuvo junto a los valverdeños Lázaro Lázo y Manuel Fernández .


José Antonio  Martínez Carranza



Al triunfar el golpe de Estado de julio de 1936, cerca de 500 milicianos marcharon a la Pata del Caballo, donde se organizaron militarmente. A mediados de 1937, muchos de ellos pasaron a  la  zona republicana.
Calañas, El Cerro y Tharsis mostraron la fortaleza de su movimiento obrero y las ansias por defender la legitimidad republicana. La peripecia humana de la mayoría de sus milicianos fue  documentada por Jesús Ramirez Copeiro del Villar en su excelente obra En tierra Extraña. El exilio republicano onubense: Santiago Rodríguez Delgado (1908-2003), miembro fundador de las Juventudes Socialistas del Perrunal en 1931 y su primer presidente,  pasó a Extremadura una vez cayó nuestra provincia, y desde fines de 1937 estuvo enrolado en un Cuerpo Especial en Monterrubio de la Serena (Badajoz).[44]



Santiago Rodríguez Delgado


Otros varios calañeses escaparon a zona republicana, como Antonio Arocha Castellano (1893-1966), alfarero de oficio, quien combatió en Madrid, Valencia y Barcelona y después del derrumbe del frente del Ebro cruzó la frontera hacia Francia[45]; Agustin Bernabé Romero (1911-¿?), miembro de la UGT de Silos de Calañas,  fue movilizado en el Batallón Serrallo de Ceuta, pero en agosto de 1937 desertó y pasó a la zona republicana, enrolado en la 77 Brigada Mixta, destinada en el frente del Jarama.[46]



Varios lucharon en la Guerra Civil y acabaron en el exilio francés: Lorenzo García González (1907- 2004), escapó de un camión cuando iba a ser fusilado en el cementerio de La Zarza, y huyó  a zona republicana. Tras la guerra formó parte de la Resistencia Francesa[47]. Juan García Martínez (1901-1952), panadero de Calañas, llegó a ser comisario político en Cardona (Barcelona) y al acabar la  guerra civil se exilió en Béziers[48]. Algo parecido ocurrió con Benito Hidalgo Borrero (1886-1945), campesino y miembro de la UGT de Calañas, quién lucho en el bando republicano y a su fin se exilió en Francia residiendo en Benchères les Pierres, donde trabajó como barrendero[49]. Amelio Haldón, minero en La Zarza, se marchó a la sierra de Aroche y de allí al frente de Córdoba. Al finalizar la guerra, acabó en un  campo de concentración[50]. Bernabé Ponce Domínguez  (1895-¿?), fabricante de tejas y ladrillos, formó parte del Batallón Riotinto en zona republicana y también terminó en el exilio francés.[51]
Juan García Martínez




Lorenzo García González


Benito Hidalgo Borrero

Amelio Haldón




Bernabé Ponce Domínguez 
Algo parecido ocurrió en El Cerro de Andévalo. Más de una decena de jóvenes marcharon a la Sierra de Aroche hasta comienzos del otoño de 1937y de allí a las trincheras republicanas. José María López García (1893-1977), fue uno de los más veteranos: trabajador de la mina de Lomero, pasó de la sierra a zona republicana para terminar en el exilió en Francia[52]. Benito Bernabé Borrero acabó internado en el campo de concentración de Argeles sur Mer[53]. Juan Blas de la Corte Gómez (1914-1999) pasó de los Picos de Aroche a Barcelona, destinado a la 239 Brigada en el XIV Cuerpo de Ejército de Guerrilleros, con la misión de obtener información, atacar sus comunicaciones, dificultar su avituallamiento y realizar acciones de sabotaje. Estuvo en los frentes de Teruel, Granada (Sierra Nevada) y finalmente en las batallas del Ebro, del Segre y de Lérida. Finalizada la guerra se exilió en Francia[54]. Miguel Fortes López (1915-2005), natural de La Zarza, marchó de El Cerro a la zona republicana y acabó en el campo de concentración de Saint Cyprien y más tarde en Barcarès.[55]



Juan García García (1911-2000), peón en la mina Perrunal y desde marzo de 1936 afiliado al Partido Comunista de España, fue movilizado dentro del Requeté Virgen del Rocío, pero en  junio de 1937 se pasó a la zona republicana por Porcuna (Jaén) y fue destinadoal Batallón de Fortificaciones en Cataluña. Finalizada la guerra civil se exilió en Francia.[56]
José Márquez Sánchez (1893-1965), minero y teniente de alcalde de El Cerro logró pasar con su  mujer y sus hijos a  zona republicana  trasladándose a Barcelona. Finalizada la guerra civil se exilió en Francia[57]. Enrique Mora Lisardo (1913-1991), natural de Valdelamusa, desertó del servicio militar en Marruecos y se trasladó a Argelia, luchó en  Madrid y Valencia para acabar en el exilio francés[58]. Gabriel Rodríguez Macías (1889-1970), minero de las Herrerías y La Cueva de la Mora acabó asimismo en Francia, en Bordeaux. El campesino Marcos Vázquez Domínguez acabó igualmente en Burdeos, donde trabajó como albañil y donde falleció[59]. Un campesino, Sebastián Mogeda Delgado (1903-1962)  pasó de la sierra de Aroche al frente de Aragón.[60]






Benito Bernabé  Borrero 


Juan Blas de la Corte Gómez


Miguel Fortes López



Jose María Löpez García



José Márquez Sánchez



Enrique Mora Lisardo  



Gabriel Rodríguez Macías
Marcos Vázquez Domínguez

Sebastián Mogeda Delgado
  
De Zalamea la Real era Rafael Romero Bonaños (1915-2002), emigrante en Francia, expulsado  por la policía gala por su activismo obrero,  quien pasó del servicio militar en el Regimiento Granada nº 6 de Sevilla a la sierra de Torrox (Málaga), incorporándose al ejército republicano donde alcanzó la graduación de sargento.[61]


Rafael Romero Bonaños
Otra decena de jóvenes de Minas de Riotinto se unieron a la resistencia republiocana: Manuel Donaire Moreno (1909-1946), peón de  fragua en la compañía de Riotinto, llegó a ser subcomisario general del ejército del Norte, alcanzando el grado de comandante. Durante el exilio francés, participó en la Resistencia a la ocupación alemana[62]. Miguel Hermoso Fernández (1902 -1968) contable y escribiente de almacén, fue  alcalde de Riotinto en abril de 1936. Durante la guerra civil fue miliciano en el Batallón Riotinto y sargento de la 112ª Brigada, y acabó en el exilio francés[63].


Otro contable de la empresa, Juan Pineda Pedrero (1901-¿?) fue concejal y miembro del Comité del Frente Popular; Fue  capitán de Milicias en los frentes de Andalucía y Extremadura, y agente del Servicio de Investigación Militar (SIM) y terminó exiliado en México[64]. El panadero Manuel Lorenzo Losada (1906-1993) también marchó y vivió de la  agricultura cerca de Toulouse[65]. El minero Ezequiel Ramos Fernández  (1898-1968), natural de Linares de la Sierra, escapó hacia la zona republicana y acabó ejerciendo su profesión en Francia.[66]




Miguel Hermoso Fernández 


Juan Pineda Pedrero


Nerva aportó otra decena de milicianos en zona republicana: el maestro nacional natural de Huelva  Luis Huete Pons (1910-1995) fue comisario de Batallón en la DCA (Defensa Contra Aeronaves)[67].
Demetrio Llordén Fernández (1904-1959) fue inspector de las fuerzas de Carabineros en la zona de Levante. En marzo de 1939 salió del puerto de Alicante con dirección a Orán[68]. Antonio Llordén Fernández (1906-1973) fue capitán de la 112 Brigada Mixta y acabó asimismo en Orán[69]. Pedro López Martín (1904-1941) marchó a la zona republicana de Peñarroya[70], mientras que Román Navarro Valera (1914-1942) marchó a Málaga y posteriormente a Reus, donde se encontraba a finales de 1937 como comisario político.[71]


Francisco López Real (1913-2044) ingeniero técnico de minas y miembro de Comisión Ejecutiva de la Federación Nacional de JSE, desde marzo de 1937 pasó al frente, ejerciendo como comisario político sucesivamente de la 109 Brigada Mixta, la 37 División, el VII Cuerpo de Ejército, terminando la guerra como comisario del Estado Mayor del Ejército de Extremadura. Finalizada la guerra fue detenido en el puerto de Alicante, pasando por los campos de concentración de Los Almendros y Albatera y la cárcel de Porta-Coeli en Valencia, hasta que en marzo de 1940, fue trasladado a Riotinto y poco después a la prisión provincial de Huelva.[72]


Luis  Huete Pons
Antonio Llordén Fernández  
Demetrio Llordén Fernández
Pedro López Martín.
Francisco López Real
Román Navarro Valera



 La Granada de Riotinto aporto varios milicianos republicanos, como los hermanos panaderos  naturales de Nerva, Jose Llorden Real  (1908-¿?) quien fuera  presidente de la UGT de La Granada, quien junto a un grupo amplio de hombres pasó de la Pata del Caballo a zona republicana y posteriormente al exilio en Francia, donde estableció una panadería-pastelería en Rabastens. Le acompañó en la huida onubense su hermano Clemente Llorden Real (1913-2002), quien se  incorporó al ejército republicano siendo oficial del mismo[73]. Manuel Hidalgo Pérez (1916-85), natural de Los Ermitaños (Nerva), luchó en las milicias republicanas y terminó en Mancieulles, Francia. El concejal socialista Demetrio Rey Gil (1912- [?], Isidro Navarro Gil  (1912-¿?) y  José Pérez  Martin (1909-¿?) pasaron  del frente republicano al exilio francés.[74] 





Manuel Hidalgo Pérez



Clemente Llordén Real 
Jose Llordén Real 


[1] ESPINOSA MAESTRE; F., 1996, 170-171. Para analizar más en profundidad el origen y evolución de la agrupación local de Falange, vid.  GONZÁLEZ ORTA, J. Ignacio (2012): La Falange y sus hombres en la provincia de Huelva. Valverde del Camino 1936-1946. Universidad de Huelva.
[2] VV.AA. Memoria Viva. Valverde del Camino (Huelva). 1936-1939. Comisión ciudadana pro recuperación de la Memoria Histórica de Valverde. “Memorial”, pp. 18-22.
[3] ODIEL. Domingo 9 de agosto de 1936. El gobernador, señor Haro, habla de lo ocurrido en Valverde y de los donativos y ofrecimientos que se le hacen por las fuerzas nacionales,
[4] Para más información víd ESPINOSA MAESTRE, F., 1996.  pp. 174-179.
[5] Alumno de la academia de artillería de Segovia desde 1916 y de Toledo desde 1918 (La Correspondencia de España. 26/05/1918; 25/05/1918),  Alférez de infantería en 1921 en el batallón Barbastro nº 4 (ABC. 13/X/1921, 26), ascendido a teniente por antigüedad, con Millán Astray  (D.O.  del Ministerio de Guerra. 15 (XII/1923,  873). Desde finales de julio de 1924 es miembro del Tercio de Extranjeros, Compañía 17ª, 5ª bandera de Ceuta, desde donde entró en combate en la columna del teniente coronel Francisco Franco. Tras recuperarse por una herida por disparo de arma de fuego, continuó prestando servicios en Marruecos y fue ascendido a capitán de infantería  por méritos en la guerra de Marruecos  en 1926 (El Telegrama del Rif. 11/0571926).  Se acogió  a la Ley de Retiro de Azaña durante  cerca de 5 años, y se incorporó al ejército nacional al iniciarse la Guerra Civil. Fue ascendido a coronel en 1943 y al empleo honorífico de General de Brigada de Infantería, mediante R.D. 122/1981 de 9 de enero. 
[6] Desde enero de 1937 la nueva gestora estará formada por Cristóbal Mora Benítez (alcalde), Francisco Llanes Llanes (gestor 1º) y Felipe Mantero Rite (gestor 2º). 
[7] ODIEL. Martes, 11 de agosto de 1936.  “Después de la operación militar de Valverde”.
[8] Militar en activo desde marzo de 1911 (Anuario militar de España. 1920, ), en 1914 ascendió a teniente segundo por las operaciones de Tetuán  (La Mañana  28/3/1914, página 3.).  En 1915 pertenece al  regimiento de Infantería Sevilla 33 con sede en Cartagena y actúa como juez instructor en casos de incomparecencia de quintos (Boletín Oficial de la provincia de Murcia 6/11/1915).  Asciende a 1º teniente en 1917 (Anuario militar de España. 1917, p. 190.) y es enviado a la reserva, con destino a la zona militar de Valverde, caja de reclutas nº 21. Capitán  por antigüedad desde 1929 como miembro de la Circunscripción de reserva de Huelva, nº 13 (Anuario militar de España, 1929, p. 804).     
[9] En 1912 realizó el examen de ingreso en la academia de artillería de Segovia (El porvenir segoviano. 2/07/ 1912) y prosigue sus estudios en Toledo (La Correspondencia de España. 8/07/1912 y 13/07/1913,  entre otros). Tuvo experiencia militar africanista: en 1919 está destinado en Melilla (El Telegrama del Rif .01/12/1919, 1). En la primavera de 1922, el teniente Morales pasa de Melilla a Granada (El Telegrama del Rif (30/05/1922); pero a fines de aquel año fue ascendido a capitán de infantería y pasa del regimiento Granada 34 al de Melilla 59 (La Correspondencia de España. 29/12/1922, 5). Desde Melilla llegó a Valverde como capitán de la zona  de reclutamiento (Anuario militar de España. 1925). En marzo de 1937 fue elegido vocal del recién creado Consejo de Guerra permanente del Huelva (Vid La Gran represión: los años de plomo del franquismo). Fue herido en la guerra  y recibió alta, ya como comandante, por licencia de herida (orden de 14 de abril, de 1939. BOE de 16 de abril, de 1939, p. 14).  
[10] GIL HONDUVILLA, Joaquín (2010). Desde la proclamación de la República al 18 de julio de 1936: el cambio de rumbo político en la II División Orgánica. Universidad de Huelva  Tesis doctoral, p. 472.
[11] Ibídem. pp.478-479
[12] ESPINOSA MAESTRE, F. (2000): La Justicia de Queipo, p. 143.
[13] ODIEL. 1 de septiembre de 1936, p. 1“Hoy han sido ejecutados los mineros de Riotinto que fueron  condenados a muerte”.
[14] Ibídem., 147-149.  Vid. sus biografías en  VV.AA. memoria Viva, 19.  F. ESPINOSA MAESTRE: La Guerra Civil en Huelva,  GARCÍA MÁRQUEZ, José María (2012) .“Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla (1936 – 1963)" Aconcagua
[15] Fundacion Pablo Iglesias.  http://www.fpabloiglesias.es
[16] RAMIREZ COPEIRO, J. (1985): Ingleses en Valverde, 1985,   págs. 15-16. 
[17] ODIEL. Martes 1 de septiembre de 1936.
[18] ODIEL. Sábado 5 de septiembre de 1936. “El Gobernador en Valverde”.
[19] Ibídem.
[20] Boletín Parroquial, mayo de 1937.
[21] Vid. ESPINOSA MAESTRE, F. (1996): La Guerra Civil en Huelva. Diputación. ESPINOSA MAESTRE, F. (2006): La justicia de Queipo: violencia selectiva y terror fascista en la II División en 1936. Sevilla, Huelva, Cádiz, Córdoba, Málaga y Badajoz. Barcelona. Crítica. FERIA VÁZQUEZ, P.J. (2006): “La guerrilla antifranquista en la provincia de Huelva. Fuentes y estado de la cuestión”, en Congreso La Guerra Civil Española 1936-1939. Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales (edición electrónica). FERIA VÁZQUEZ, P.J. (2009): “Rompiendo el silencio. Memoria de la guerrilla antifranquista de Huelva (1936-1949). AH- Andalucía en la historia, nº 24, abril-junio,  pp. 62-67. REYES SANTANA. M. y PAZ SÁNCHEZ, J. J. (2009): La represión del Magisterio republicano en la provincia de Huelva. Diputación provincial.
[22] Para el caso valverdeño debe consultarse VV.AA. (2005): Memoria Viva. Valverde del Camino (Huelva). 1936-1939. Comisión ciudadana pro recuperación de la Memoria Histórica de Valverde y ANTEQUERA LUENGO J.J. y LUENGO JIMENEZ J.J. (2009): Expedientes carcelarios de Valverde del Camino. Sevilla, Facediciones.   
[23] El dato procede de GONZÁLEZ ORTA, J. I,  2012, 68-69.
[24] ODIEL. Sábado. 1/08/1936. “Llegan a la capital varias camionetas con escuadras de falangistas del los pueblos”
[25] ODIEL. 4/10/1936. Regreso de falangistas.
[26] ODIEL , 11/11/1936: 2)
[27] ODIEL  22/12/1936: 1. Recogidos ambos hechos por MARTÍNEZ FÁBREGAS: “La propaganda franquista en Huelva. La reconstrucción de  la  Guerra  Civil  española  en  Huelva  a  través  del diario local Odiel” (1936-1937).
[28] ODIEL. Martes 22 de diciembre de 1936.
[29] ODIEL.  4/08/1936.
[30] ESPINOSA MAESTRE  F. y GARCIA MARQUEZ; J.M. “La desinfección del solar patrio. La represión militar judicial. Huelva (1936-1945)”, en NUÑEZ DIAZ-BALART, Mirta (Coord):    La gran represión: los años de plomo del franquismo.  .
[31] FERIA VAZQUEZ, P. “Gritos de libertad en la tierra alta”.  Actas IV Jornadas del Patrimonio del Andévalo.
[32] ODIEL. 2 de octubre de 1936.
[33] ODIEL. Miércoles 23 de diciembre de 1936.  
[34] FERIA VÁZQUEZ P.J., 2006.
[35] Para algunos fue el verdadero "héroe" de La Pañoleta, gracias al fuego de ametralladoras provocó la explosión de la dinamita. Los que lograron escapar, traicionados, humillados e indignados, cometieron a su regreso la mayoría de las atrocidades antifascistas y anticlericales conocidas en la provincia; la prensa las expuso como ejemplos de las barbaries izquierdistas y la derecha las utilizó como justificación de su "operación limpieza". 
[36] ODIEL. 2/11/1936.  “Falangistas al Frente”.
[37] ODIEL. 7/02/1937. “Falangistas expedicionarios”.
[38] ODIEL. 18/03/1937. “Salida de falangistas”.
[39] ODIEL. 2/02/1937. “Marcha de falangistas”.
[40] SÁNCHEZ CORRALEJO, J.C.,  (2015): “La Guerra Civil vista desde Valverde del Camino”. Actas de la V Jornadas de Patrimonio del Andévalo. Diputación Provincial de Huelva, pp. 232 y 233.
[41] RAMÍREZ COPEIRO DEL VILLAR, J, 2011. En tierra extraña: el exilio republicano onubense,   p. 330
[42] RAMÍREZ COPEIRO , 2011.
[43] MACÍAS RAMOS, J.M., “Huir para vivir”. En Memoria viva 1936-1939, pp. 11-12.  
[44] RODRÍGUEZ DELGADO, S, Memorias de un socialista. Odisea de una familia socialista.
[45] RAMÍREZ COPEIRO,2001. p. 155. Regresó a Calañas en 1963 falleciendo en dicha localidad el 24 de noviembre de 1966.
[46] AGHD/Madrid (Sumario 47.722). Fundacion Pablo Iglesias.
[47] RAMÍREZ COPEIRO J., 2011, 156.
[48] RAMÍREZ COPEIRO J., 2011, 157.
[49] RAMÍREZ COPEIRO J., 2011, 157.
[50] RAMÍREZ COPEIRO J., 2011, 177-78.
[51] RAMÍREZ COPEIRO J., 2011,  158.
[52] RAMÍREZ COPEIRO J.,  En tierra extraña, 179
[53] RAMÍREZ COPEIRO  J.,  2011,  p. 166.
[54] CHECA, S., DEL RÍO A. y MARTÍN,  R., 2006,  Andaluces en los campos de Mauthausen. Sevilla: Centro de Estudios Andaluces, 197; J. RAMÍREZ COPEIRO, J., 2011, 169 a 174
[55] RAMÍREZ COPEIRO J., 2011, 174 y 175.
[56] RAMÍREZ COPEIRO J., 2011,  176.
[57] RAMÍREZ COPEIRO, J. 2011,  179 a 181.
[58] RAMÍREZ COPEIRO, J. 2011  194.
[59] RAMÍREZ COPEIRO, J., 2011, 186  y 187
[60] RAMÍREZ COPEIRO, J. 2011, 182 a 184
[61] RAMÍREZ COPEIRO, J., 2011. En tierra extraña,  344 y 345
[62] RAMÍREZ COPEIRO, J., 2011,  299 y 300
[63] RAMÍREZ COPEIRO, J., 2011,  301 y 302
[64] AGA/AH (SM Mx);  Archivo Amaro Rosal Díaz (AARD 271-2/FPI)
[65] RAMÍREZ COPEIRO, J.,  2011, 302
[66] RAMÍREZ COPEIRO, J., 2011,  251
[67] REYES SANTANA, M.  y PAZ SÁNCHEZ, J.J.,  La represión del Magisterio republicano en la provincia de Huelva.  Huelva: Diputación, 2009;  RAMÍREZ COPEIRO, J.,  2011,  225-26
[68] RAMÍREZ COPEIRO, J. 2011,  260 y 261
[69]RAMÍREZ COPEIRO, J. 2011, 79 a 88. “Un nervense en la nueve”.
[70] CHECA, S., A. DEL RÍO A., y MARTÍN, R.,  Andaluces en los campos de Mauthausen. 2006, 204; J. RAMÍREZ COPEIRO, J, 2011, 258- 259
[71] RAMÍREZ COPEIRO, J., 2011,  263 a 265
[72] GARCÍA MÁRQUEZ, J.M.,  La UGT de Sevilla…, pp. 248, 249, 259, 270 y 275; J. RAMÍREZ COPEIRO, J, 2011, 259 y 260. 
[73] RAMÍREZ COPEIRO J. 2011, 211 y 212.
[74] RAMÍREZ COPEIRO J. 2011, 213.