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lunes, 20 de mayo de 2019

LAS FIESTAS ESCOLARES DE LA PRIMAVERA


Juan Carlos Sánchez Corralejo.

Extraído de "El grupo Escolar y Valverde del Camino (1937-1986)". En SÁNCHEZ CORRALEJO , J.C. PÉREZ RITE J.A. Y BARCELÓ MARTÍNEZ M. (2012):  Del Grupo Escolar al CEIP Menéndez y Pelayo, p. 223-225.





 Las Fiestas Escolares de la Primavera.

Las actividades complementarias eran aún muy escasas. Lo único que recuerda el alumnado es la excursión anual a los Pinos del Manano o las “Aldefillas”, en los años finales de la década de los 60:

«Acudíamos todos los niños y niñas con nuestros maestros y maestras. Era una tarde de juegos, aunque mientras íbamos y volvíamos se nos iba la tarde».[1] 


Incluso algún maestro a menudo ponía objeciones al traslado:

 «Los alumnos de D. Francisco le pedían “¿Cuándo vamos a ir de excusión? Los demás maestros van a los Pinos del Manano”. “Este año os voy a llevar” -replicó el maestro-, pero al final tampoco fuimos. No recuerdo qué excusa puso. A cambio, nos prometió doblar la duración de la hora de recreo. Pero apenas pasados diez minutos de la hora de recreo ya nos estaba llamando a la clase. Esa demasía de diez minutos fue la única excursión que hicimos con él».[2]

En 1969, el ayuntamiento de Valverde, presidido por Domingo Romero Malavé, creó las “Fiestas Escolares de Primavera”[3]. Básicamente era un certamen literario con participación de escolares de todos los centros valverdeños, menores de 14 años. Era un doble certamen, un concurso de redacciones y otro de poesía. Los temas propuestos fueron Mi Pueblo; Los Pinos como lugar de recreo; El hombre, su trabajo y cultura; y La Primavera y la conquista del Espacio.  Los actos terminaban con la proclamación de la reina de las fiestas y su corte de honor, que hacían entrega a los galardonados en los juegos florales.


El acto central se celebró en el Cinema Valverde el 30 de mayo de aquel año. La reina fue Ana María Sevilla Lozano, acompañada de su corte de damas de honor y pajes[4]. Fueron los encargados de la entrega de los premios -importantes lotes de libros- en un acto amenizado por la banda de música y la Coral de la Agrupación Artística Valverdeña, bajo la dirección de Antonio Garrido Gamonoso, actuando como director de protocolo Tomás Lorca, y con el pregón de Santiago Fernández Olivares, delegado provincial de Juventud[5]. Los premiados fueron José Antonio Lobo Romero, alumno de la escuela profesional José Antonio, por  su relato sobre el mar; y Mª Dolores Benítez Carrero, alumna del Menéndez y Pelayo, por su poema Pueblo; el segundo premio de relatos fue para Rosa Mª Díaz Conejo, y un accésit a Juan Muñoz Marín. También se dieron tres accésits de poesía a otros tantos alumnos del Colegio José Nogales: José Romero, José Pérez Sánchez y Andrés Pérez Camacho. 

La primera semana de junio de 1970 se repitieron las celebraciones. En esta ocasión hubo un certamen de dibujo y amplias actividades deportivas en la Plaza Ramón y Cajal y sus aledaños, la Avenida Primo de Rivera, mientras que la prueba final de los concursos de redacción y poesía se celebró en el salón de actos del ayuntamiento. El 6 de junio fue coronada como reina María del Carmen Hidalgo Franco, junto a sus damas de honor[6]. Pregonó las fiestas el delegado provincial de trabajo, José Antonio Pérez de León. Los actos fueron ampliamente difundidas por el diario Odiel y por la emisora de radio La Voz de Huelva.



[1]. Entrevista a María del Reposo Flores Fernández y a Pedro Cera Vera y Antonia Cejudo Sánchez,
[2]. Entrevista a Fernando Gómez Cera.
[3]. ODIEL. 12 de abril de 1969, p. 4, y 30 de abril de 1969, p. 4.,  y 23 de mayo de 1969, p.  8. 3 de junio de 1969, p. 3.
[4]. Fueron damas de honor Isabel María Pérez Almeida, Migueli Sánchez, Manoli Arroyo Morián, Isabel Pérez Moya, Mª Reposo Flores Fernández, Mª Jesús Arrayás Vizcaíno, Mª Carmen Gallardo, Reposo Cejudo Feria, Rosario Mora y Manolita Esquina. A ellas se unieron como pajes Mª Pilar Jiménez, Mª Rosario González, Luis Fernando Rentero Cejudo, Manuel López Rosa y Juan Carlos Gutiérrez Caballero. 
[5]. El primer premio fue la enciclopedia Salvat «El Mundo de los niños», el segundo las obras completas de Miguel de Cervantes, y el premio único de poesía fue galardonado con las obras completas de Gabriela Mistral.
[6]. Carreras de 100 y 200 y 800 m. lisos, relevos de 4 x 100 y saltos de altura y longitud , además de partidos de balonvolea, tablas de gimnasia femeninas por las alumnas del Colegio Libre Adoptado, la Escuela Profesional y los colegios de enseñanza primaria.  ODIEL. 23 de mayo, 28 y  5 y 10 de junio de  1970. 

martes, 14 de mayo de 2019

EL BACHILLERATO EN VALVERDE (III)

Juan Carlos Sánchez Corralejo.

Extraído de "El grupo Escolar y Valverde del Camino (1937-1986)". En SÁNCHEZ CORRALEJO , J.C. PÉREZ RITE J.A. Y BARCELÓ MARTÍNEZ M. (2012):  Del Grupo Escolar al CEIP Menéndez y Pelayo, pp. 380-381


10.4 Del colegio al  instituto.[1]


En el  verano de 1977 se produjo la famosa sentada en la Plaza Ramón y Cajal, promovida por la Asociación de Vecinos -tras una asamblea celebrada en el propio Colegio Menéndez y Pelayo- y secundada por un inmenso gentío, en pro de la consecución de un Instituto bajo el grito de “Vecino, únete”. La presión de la ciudadanía se manifestó tanto en la calle como en el envío de miles de telegramas al ministro de Educación y Ciencia. El 30 de julio 200 vecinos, conduciendo sus vehículos, marcharon a Huelva para pedir el instituto de BUP, siendo interceptados por la policía antidisturbios en la Avenida Sudheim. Recibidos por el gobernador, este les prometió una entrevista con el ministro de Educación y autorizó una manifestación ante la Delegación de Educación, donde se pidió la dimisión del Delegado[2].

Tras la famosa marcha del Ladrillo, a mediados de septiembre Valverde obtiene el ansiado instituto. Los altavoces del automóvil de la asociación de vecinos anunciaron la feliz noticia, coincidiendo con la festividad de Nuestra Señora del Reposo. Aquel mismo mes comenzaron las obras preliminares de instalaciones de las aulas prefabricadas del nuevo instituto de Bachillerato Polivalente de Valverde del Camino y se abrió el plazo de matriculación.

Todo estaba listo para que el 3 de octubre de 1977 comenzaran las clases[3], aunque el curso 1977-78 fue un año puente. Las clases se impartieron en el colegio Menéndez y Pelayo en horario de tarde y solo al año siguiente llegaron a los módulos prefabricados. Aquellos primeros pasos los dio como extensión delegada del instituto Alonso Sánchez, de donde llegaron algunos de los primeros profesores, como Maribel Jiménez.[4]
Manifestación ante la Delegación de Educación. 30 de julio de 1977



[1]. SÁNCHEZ CORRALEJO (2007,  42-43) analizó las vicisitudes de este proceso. 
[2]. ABC de Sevilla. Domingo 31 de julio de 1977.
[3]. “Un gran paso”. FACANIAS, 53. Septiembre de 1977.
[4]. SÁNCHEZ CORRALEJO, 2007,  43.

viernes, 3 de mayo de 2019

EL BACHILLERATO EN VALVERDE (I)

Juan Carlos Sánchez Corralejo.

Extraído de "El grupo Escolar y Valverde del Camino (1937-1986)". En SÁNCHEZ CORRALEJO , J.C. PÉREZ RITE J.A. Y BARCELÓ MARTÍNEZ M. (2012):  Del Grupo Escolar al CEIP Menéndez y Pelayo, pp. 373-377.


10.2. Los estudios de bachillerato en Valverde

 El niño de familias acomodadas solía hacer Bachillerato en centros privados fuera de la localidad. En Valverde, los destinos preferidos fueron el Colegio salesiano de Utrera y el Colegio salesiano de Morón. También el Colegio Menor “Santa María de la Rábida”, dependiente del Frente de Juventudes de Huelva, dio cobijo a algunos valverdeños que estudiaban en el cercano instituto Rábida de la capital onubense.[1]

En la década de 1940 existió una primitiva academia que nace con el objetivo de preparar al alumnado de bachillerato que se examinaba por libre en el instituto Rábida o en el colegio San Ramón de Huelva.  Era un local alquilado en la calle Barberán y Collar, por parte de los maestros D. Miguel Rasero y D. Manuel Pedrero. El resto de asignaturas eran preparadas por D. Antonio Cuevas y D. José Castilla en sus domicilios particulares, ambos en la calle Menéndez y Pelayo.[2]

De la misma manera D. León Alexander Macedo preparó en su escuela de la calle Nueva a unos pocos alumnos el ingreso y primero de bachillerato.[3]

 Desde 1952 muchos zagales estudiaron en la Academia Nuestra Señora del Reposo, en sus distintas ubicaciones -los altos de las Escuelas Vicentinas, los altos de la Biblioteca Municipal de la Calle Real de Abajo, la Carretera de  Calañas, y Casa de Ejercicios Espirituales, anexa a la ermita de Santa Ana-. Cientos de valverdeños y valverdeñas hicieron los primeros cuatro cursos de bachillerato en la citada Academia[4]. Por lo pronto, para acceder al bachillerato superior hubo que seguir desplazándose, bien a Huelva o a la capital hispalense.

La plantilla de profesores estaba formada por Manuel Tocino Tocino (matemáticas, física y química, aunque también se atrevía con el griego y el latín), Luis Duque Cejudo (geografía e historia y latín), José Castilla Limón (ciencias, francés, inglés y metodología y didáctica). Este último, antiguo concejal republicano, tenía un notable bagaje de idiomas y, a pesar de sus limitados estudios, era un gran lector y orador y una de las mejores cabezas pensantes de la población. La dirección espiritual siempre correspondió al representante de la clerecía, normalmente el coadjutor de turno de la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Reposo.

  El Colegio Libre ofrecía un pequeño cupo de 4 plazas gratuitas con cargo al Ministerio de Educación Nacional (becas del PIO), a lo que se añadían las becas del propio Ayuntamiento de Valverde, mediante el llamado examen de confrontación.

En 1961, se convirtió en Colegio Libre Adoptado de Enseñanza Media Elemental. Ello suponía que el centro valverdeño quedaba bajo la dependencia académica del Instituto de Enseñanza Media de Huelva y se dotaba de dos cátedras de plantilla del escalafón oficial: una de la sección de ciencias y otra de letras.[5]

Al adquirir su nueva categoría fue necesario contratar a dos licenciados. Los elegidos fueron Conchita  Ruiz Burrueco y José Pérez Vázquez, quien además de  su primer director, era profesor de física y  matemáticas, y compartía docencia con la Escuela Profesional. Conchita Ruiz Burrueco, natural de Priego de Córdoba, licenciada en Historia y adjunta del Archivo de Indias de Sevilla, fue la encargada de las clases de geografía, historia y lengua, y más tarde directora del centro. El ayuntamiento se comprometía a asumir la responsabilidad jurídica y económica de su mantenimiento, como empresario del colegio. En abril de 1962, los antiguos profesores de la Academia –José Castilla, Manuel Tocino  y Luís Duque- ofrecen sus servicios para seguir impartiendo docencia en el Colegio Libre, siendo considerados aptos. Estos recibirían en adelante un donativo por parte del ayuntamiento. Un año después, la plantilla se amplió con Carlos Rizo Martínez y Antonio Infante Acosta. En el curso escolar 1962-63, el Colegio Libre se situó en el edificio de la antigua tenería de Triana; en agosto de 1968, se decidió trasladar el Colegio Libre al edificio parroquial de Ejercicios Espirituales de Santa Ana[6].

Desde el curso 1962-63, se situó en el edificio de la antigua Tenería Andaluza en Triana. Gracias al Colegio Libre Adoptado Valverde, contó con estudios de bachillerato elemental, que comprendían hasta cuarto y reválida.

El comienzo de la década de 1970 marca el canto del cisne del Colegio Libre. Estuvo a punto de cerrar en el año 1971, y sólo la presión de los padres le dio la oportunidad de permanecer abierto dos años más, pero cerró sus puertas al finalizar el curso 1973-74.

Otros lugareños estudiaron el bachillerato, total o parcialmente, por libre, con la ayuda de algún profesor amigo de la familia, a veces de manera  desinteresada, a veces por una pequeña cuota. En tal labor destacó Antonio Rivera Quintero, maestro de enseñanza primaria que atendía a sus pupilos por las tardes aprovechando las instalaciones del Grupo Escolar, o bien en su propio domicilio, en el número 12 de la Calle Peñuelas; o la ayuda más selectiva que prestó a algunos chicos el zalameño José Contioso Lineros (1914-1975)[7], o  Manuel Hidalgo Caballero[8], insigne filólogo, quien dio clases a varias muchachos en su domicilio de la Plaza de Ramón y Cajal. D. Manuel Tocino, además de sus clases en la Escuela Profesional y en la  Academia, también preparó a varias estudiantes de magisterio en su domicilio del Cabecillo Martín Sánchez[9].  Lo mismo cabe decir de Luis Duque Cejudo, que recogía a un grupo de alumnos en la casilleta de su domicilio del Valle de la Fuente, y que repasaba las lecciones con ellos cuando volvía de la Academia.[10]

Otra salida muy buscada fueron los estudios en la preceptoría, sita en las Escuelas Vicentinas, bajo la dirección de D. José Romero Contioso. Muchos jovenzuelos valverdeños cursaron allí los dos primeros cursos de la carrera eclesiástica y dieron el salto al Seminario de Sanlúcar de Barrameda, ya que D. José fue rector de dicho seminario y más tarde del de Sevilla[11].

De esta manera, Sanlúcar de Barrameda era el destino habitual de los alumnos de la preceptoría, y más tarde  – en caso de confirmarse la vocación- el Seminario Mayor de Sevilla, donde se estudiaba filosofía y teología. Algunos de aquellos niños fueron Francisco Javier Almonte, Daniel Romero Álvarez, Manuel Mora, Juan Lorca, Domingo Vera, Antonio Romero Domínguez, Pedro Hidalgo, Manuel Castilla Bonaño, Juan Donaire o Ildefonso Romero Biedma, sólo los dos últimos sacerdotes.   

Los estudios en el seminario a menudo terminaban con el reingreso en la vida seglar de forma, a veces, más o menos  tortuosa[12], a veces de forma más directa, mediante la convalidación del bachillerato[13].


Un cierto porcentaje de alumnado de clase media-baja eligen otra vía: la preparación para los cursos de bachillerato en escuelas públicas primarias, aprovechando la sapiencia de sus propios maestros anteriores. En opinión de Carmen Párraga, ello significó un alivio en la falta de centros públicos de  bachillerato, además de un bálsamo económico para el Magisterio en muchos casos.


[1]. Uno de ellos fue Manuel Caballero Palomo, becado por el ayuntamiento de Valverde por su condición de hijo de antiguo funcionario municipal, a lo largo de la década de 1950. Recogido por SÁNCHEZ CORRALEJO, J.C.,  2007, 37.
[2]. Miguel Rasero preparaba las matemáticas y el francés; D. Manuel  Pedrero, quien trabajaba en el ayuntamiento de la Palma del Condado, lengua castellana y latín; Antonio Cuevas, historia y geografía; José Castilla, inglés.  Algunos de sus alumnos fueron Fernando Gómez Becerro, Antonio Vizcaíno, Manuel Hidalgo Caballero, José Gallart…
D. Miguel Rasero también dio clases de cultura general a algunas muchachas como las hermanas  Ilde y María Hidalgo Arroyo, quienes necesitaban adentrase en  los principios de la contabilidad para ser de utilidad en el negocio familiar, el almacén de curtidos y la zapatería de  banquillas de Bartolomé Hidalgo Parreño, de la calle Menéndez y Pelayo.
[3]. Entrevistas a Fernando Gómez Becerro y  Agustín Rodríguez Rodríguez.
[4]. SÁNCHEZ CORRALEJO, J.C., 2007. Fue fundada por Manuel Tocino, Luís Duque y José Castilla, bajo los auspicios del sacerdote D. Francisco Barragán Cordero. Tras una brevísima estancia en el doblado del número 61 del Valle de la Fuente, desde 1952 se situó en los altos de las Escuelas Vicentinas. El curso 1953-1954 fue año de transición. Comenzó el curso escolar en las Vicentinas pero a principios de 1954 se trasladó a los altos de la Biblioteca Municipal en la calle Real de Abajo. Esa última fue, no obstante, una ubicación transitoria hasta que pasó a la Cruz de Calañas, al inmueble propiedad del matrimonio formado por Manuel Morián y Lucía Castaño, posterior fábrica de calzados de José Dolores Macías y actual edificio Margarita. Era un gran salón sin separaciones, organizado en dos espacios o aulas y un patio trasero que, igual que los anteriores, atendía a niños con edades comprendidas entre 11 y 18 años.  En el curso 1960-61, tras agotar su permanencia en la carretera de Calañas, tuvo otra efímera ubicación en la Casa de Ejercicios Espirituales, anexa a  la ermita de Santa Ana, antes de dar el salto y convertirse en Colegio Libre Adoptado.   
[5]. BOE de 22/08/1961, pp. 12363-12364 . Orden de 7 de julio de 1961, firmada por el Director General de Enseñanza Media Rubio García-Mina, por la que se adopta como Colegio libre de enseñanza Media de grado elemental el de la Corporación local de Valverde del Camino (Huelva).        
[6]. SÁNCHEZ CORRALEJO, 2007, 39-41.
[7]. Era un hombre excepcional que destilaba amor por los cuatro costados. Al no poder ejercer como maestro, trabajó de contable en la fábrica de calzados de Andrés Senra; gustó de ayudar, siempre de forma altruista, además de a sus hijas, a J. A. Pérez Rite o a Mª Jesús Ramos a enderezar sus estudios, tanto de bachillerato como de magisterio. 
[8]. También sustituyó de forma efímera a D. Evaristo Arrayás en una de sus bajas por enfermedad.
[9]. Algunos de los alumnos de magisterio de Manuel Tocino fueron Angelines Estebán, José Antonio Pérez Rite, Pepita Morcillo, Mª Carmen Marín Mitenhoff  o José Corralejo. 
[10]. Entrevista a Francisco Mendoza Cejudo. Con su ayuda hizo 1º y 2º de bachiller. En 3º pasó de forma oficial a la Academia.
[11]. Francisco Javier Almonte  cursó 3º, 4º y parte de 5º en el Seminario de Sanlúcar de Barrameda. Al no encontrar su camino  y ante la  crisis económica –eran los años de la emigración a Alemania- hizo cursillos de delineante y de inglés.  
[12]. Vuelto a Valverde, Francisco Javier Almonte tuvo que hacer el bachillerato por libre (preparatorio, el bachiller elemental de 4 años y la reválida), sin convalidación alguna de sus estudios anteriores, con la ayuda de la Academia Virgen del Reposo, y finalmente terminó el magisterio en apenas dos años.
[13]. José Antonio Santos Lorca estudió una década en el seminario de Huelva, desde 1955 a 1965: cinco años de humanidades, tres de filosofía y el ciclo de teología de dos años.  Pero en 1965 decidió hacer magisterio y se presentó a los exámenes por libre. Para superar la signatura “Práctica de enseñanza” contó con la ayuda del Menéndez y Pelayo y de D. Antonio Infante Acosta.

miércoles, 1 de mayo de 2019

EL BACHILLERATO EN VALVERDE DLE CAMINO (ii)

Juan Carlos Sánchez Corralejo.

Extraído de "El grupo Escolar y Valverde del Camino (1937-1986)". En SÁNCHEZ CORRALEJO , J.C. PÉREZ RITE J.A. Y BARCELÓ MARTÍNEZ M. (2012):  Del Grupo Escolar al CEIP Menéndez y Pelayo, pp. 377-380


10.3. El Menéndez y Pelayo y su “sección” de bachillerato.

En este orden de cosas, el Grupo Escolar Menéndez y Pelayo tuvo una sección dedicada a la preparación de los alumnos de bachillerato.

En los años finales de la década de 1950 daban clases de preparación de bachillerato varios maestros del Grupo Escolar, como Antonio Rivera, José Arrayás y Fausto Arroyo[1].


«Al curso siguiente, ya comenzó a funcionar el Colegio Libre Adoptado en el edificio de la antigua Tenería y la mayoría de los estudiantes de Bachillerato nos matriculamos allí, ya que venían los profesores del Instituto "La Rábida" a examinarnos, y no había que desplazarse a  Huelva».

Pese a la creación de la Academia, un grupo de alumnos prefirió quedarse en las clases de preparación de bachillerato del colegio Menéndez y Pelayo en los años iniciales de la década de 1960[2]. Entre los maestros preparadores destacó la terna formada por Fausto Arroyo, encargado de las matemáticas y ciencias;  Francisco Romero, de ciencias, lengua, francés y religión; Antonio Rivera, geografía universal; y Severino Fernández, con lengua y ciencias naturales, aunque al parecer dominó el reparto por cursos y no  tanto por asignaturas.[3]

Todos estos alumnos se marcharon a la Academia a partir de 4º de bachillerato, por la mayor dificultad de los contenidos y la aparición de nuevas asignaturas, como latín.

Seguía sin ser una sección oficial, pero desde la segunda mitad de la década de 1960 hubo dos grupos diferentes para preparar el bachillerato, dirigidos respectivamente por Pedro Márquez Mora y Francisco Romero Calleja, de 12 a 1 de la mañana y a partir de las 5 ó 6 de la tarde[4]. Algunos de aquellos alumnos, para aminorar la cuota al maestro, entraban en clase a reforzar los aprendizajes de los alumnos más lentos. Más adelante se logró el beneplácito del Instituto Nacional de Enseñanza Secundaria de Huelva. Los exámenes se celebraban en el Instituto de Huelva a fines de junio y en septiembre.

En el curso 1969/70, los cuatro maestros responsables de la formación de los  chicos de bachillerato crean un grupo único y se reparten las materias:  Ciencias Naturales y Matemáticas a cargo de Juan Manuel Alcaría, Lengua por Pedro Mora, Geografía e Historia por Juan Luis Duque y el resto por Francisco Romero[5], aunque este reparto inicial sufrió modificaciones posteriores.  

«Para pasar de Primaria a Bachillerato,  había que hacer un examen de Ingreso con 10 años. Recuerdo que yo lo hice en el Instituto "La Rábida" en Huelva, y fue mitad escrito y mitad oral. Si lo aprobabas, ya podías pasar a hacer el primero de Bachillerato. Éste había que hacerlo por libre, bien en la "Academia", que estaba en la carretera de Calañas, o bien dando clases particulares. Al llegar junio, tenías que irte a examinar a Huelva. Después ya venían profesores de Huelva a hacer los exámenes aquí, esto fue cuando se creó el Colegio Libre Adoptado».[6] 

Conocemos algunos de los libros utilizados en el Menéndez y Pelayo para la preparación de los exámenes de bachillerato: La Física y Química con sus metodologías del doctor Ildefonso Tello Peinado o el diccionario enciclopédico de José Alemany Bolufer, publicado por la editorial de Ramón Sopena. A ellos se unían el muñeco de la anatomía, gracias al cual muchos de aquellos zagales aprendieron con pormenor y exactitud el nombre de los huesos.[7]

En el curso escolar 1970/71 trescientos noventa y un jóvenes valverdeños cursaban bachillerato[8]. Si bien el centro por excelencia del bachillerato valverdeño de aquellos años fue el Colegio Libre Adoptado, también destacaron las clases particulares de los maestros del grupo escolar. 



Colegio Libre adoptado
42
Colegio Libre adoptado
48
Colegio Libre adoptado
44
Colegio Libre adoptado
47
Colegio Libre adoptado
  Nocturno
10
Colegio Libre adoptado
  Nocturno
6
Colegio Libre adoptado
  Nocturno
12
Colegio Libre adoptado
4º Nocturno
14
En clases particulares
Cursos 1º a 4
21
En clases particulares
Cursos 5 a 6º
37
En centros fuera de Valverde del Camino
60
No controlados
50
Total
391

El Colegio Libre adoptado cerró sus puertas en 1974, después de un par de años de duro peregrinar. Maruja Pino, ante aquella difícil coyuntura, preparó a alguna de sus alumnas en su propio domicilio de la calle Almirante Cervera, de forma totalmente desinteresada, para el examen de ingreso a bachillerato[9].

El Bachillerato Unificado y Polivalente (BUP) nace con la Ley de Educación de 1970. Constaba de tres cursos, de los 15 a los 18 años, con materias comunes en primer curso y una cierta diversificación por especialidades (Letras, Ciencias, y Mixtos de ambos). A su término, si se superaban con éxito las enseñanzas, se obtenía el título de Bachiller. Para acceder a la Universidad era preciso hacer el Curso de Orientación Universitaria (COU), que nació con la pretensión de orientar al alumno en la elección de carrera y terminó siendo un cuarto curso de Bachillerato, destinado fundamentalmente a  superar la prueba de Selectividad.



1990
1970
1953
2º Bachillerato
COU
1º Bachillerato
3º BUP
PREU/COU
4º ESO
2º BUP
6º Bachillerato
3º ESO
1º BUP
5º Bachillerato
2º ESO
8º EGB
4º Bachillerato
1º ESO
7º EGB
3º Bachillerato
6º Primaria
6º EGB
2º Bachillerato
5º Primaria
5º EGB
1º Bachillerato
4º Primaria
4º EGB
4º Grado
3º Primaria
3º EGB
3º Grado
2º Primaria
2º EGB
2º Grado
1º Primaria
1º EGB
1º Grado
3º Educación Infantil
2º Educación Infantil


Equivalencias de enseñanzas primaria y secundaria en las leyes de 1953, 1970 y 1990.




 




[1]. Entrevista a José Martin de Toro. Fausto Arroyo ayudó a superar el bachillerato a José Martin de Toro, Bernardo Crejo y Maruja Pino, entre otros.
[2]. Tal fue el caso de María del Carmen Domínguez Borrero, José Luis Asuero, Pedro Conde, Eliseo Caballero, Fernando Macías, Juan Antonio Vales, Fernando Gómez Cera, Pablo Montes, Gregorio Bermejo Rentero.    
[3]. Manuel Arroyo Carrero nos comenta que daban clases en los recreos y al finalizar el horario de tarde, Su tío Fausto Arroyo le preparó la práctica totalidad de asignaturas de primero, Antonio Rivera las de segundo, y  Severino Fernández  le ayudó a  preparar las ciencias naturales de 3º de bachillerato
[4]. Fueron alumnos de Pedro Márquez Mora en esta fase Sebastián Bermejo Garrido, Antonio Cejudo Lazo, Mª Luisa Arroyo Morián, Pedro Luis Arroyo Oso, Andrés Guerra-Librero Parreño, Domingo Rubio,  o Manuel Asuero Mantero. Algunos de los alumnos de Francisco Romero fueron Juan Mora Sánchez, Daniel  Bermejo, José Pérez Moya o Gregorio Bermejo Rentero. 
[5]. Entrevista a Gregorio Bermejo Rentero.
[6]. Entrevista a José Martín de Toro.
[7]. Entrevistas a Pedro Márquez Mora, José Pérez Moya y Juan Mora.
[8]. Resumen numérico de alumnos que cursan estudios de bachillerato. 28 de enero de 1971.  Leg. 360
[9]. Entrevista a Josefina Nieto Corralejo.  Además de la entrevistada, María Dolores Doblado Moreno y Mª Teresa Gutiérrez.