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lunes, 22 de junio de 2015

Notas sobre la celebración de la Cruz de Mayo en Valverde del Camino en los siglos XIX y XX

Le celebración valverdeña era, quizá, algo más íntima, aunque seguimos ansiosos de nuevos datos. Sabemos, gracias a la Breve Historia de Valverde, que en 1811, al paso del ejército francés para Extremadura “…en una casa del final de nuestra calle Arriba se celebraba un baile de cruces, en su mes de Mayo”. La fiesta se celebraba en el interior de la casa, el sargento francés que quiso bailar con la joven valverdeña, cayó muerto en medio de la calle, tras pelear con el hermano de la joven. Don Luis Arroyo nos cuenta que “en el mismo lugar donde la sangre del francés regaba el suelo del españolísimo Valverde, se erigió una cruz, sobre una peana de ladrillos…” [1]


    
                                                                                                    Lateral de calle  Camacho, 2                                    
                                                                                               Calle Nueva 45

 La Segunda República, en su afán por construir una sociedad laica, chocó con algunas de estas tradiciones. La Constitución de 1931 reconocía en su artículo 48 el carácter laico de la educación. Este principio normativo se vio apoyado por el decreto de 6 de mayo de 1931, que suprimió la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas públicas. Pero en la práctica, el principio de laicidad no fue fácil de aceptar por parte de una sociedad tradicionalmente católica. El alcalde mandó retirar los objetos confesionales, especialmente los crucificados que presidian las escuelas. También, en agosto de 1931 se ordenó quitar el nombre de Nuestra Señora del Reposo a la escuela de la por entonces calle Galán y García Hernández, la escuela de la Luz, dejándola sólo en Escuelas Públicas[2], y se compraron alegorías de la República para presidir las estancias de todas las escuelas públicas.[3]

Estas prohibiciones alcanzaron también a las cruces colocadas en las calles y en el Boletín Parroquial de Valverde, bajo la dirección de D. Jesús de Mora, podemos leer “...En nuestra provincia y especialmente en nuestro Arciprestazgo, la fiesta de la Santa Cruz fue siempre día grande, de júbilo, de entusiasmo, de fe y de piedad. Las cruces de nuestras calles han sido siempre iluminadas con esplendor en esa fiesta…[4].  En este mismo boletín se nos da otra interesante noticia: “...este año recibirán culto extraordinario, aunque oculto, pero fervoroso, en todas las casas en que han recibido hospedaje generoso. Sus vecinas las adornarán más que nunca, y les cantarán con más sentimiento, más piedad y más fe que en otros tiempos”. [5]

Como consecuencia de la retirada de las cruces de las calles -no todas lo fueron -  surgieron coplas como estas:
                                  
                                       Han quitado las cruces
                                   de nuestras calles,
                                   dentro de nuestras casas
                                   hay que adorarles.
                                   Viva la Cruz bendita
                                   que siempre ha sido
                                   una insignia divina
                                   donde murió Cristo
                                                                                            por darnos la vida.

O esta otra, incompleta:
                                   Han quitado las cruces
                                   de nuestro pueblo,
                                               nosotras las llevamos
                                               colgadas al pecho.
                                               ...........................
                                               no se saldrán en ella                         
                                                                       esos perversos.  [6]

Y así siguió la fiesta. En el Boletín Parroquial de mayo de 1933 podemos leer: “...Recordemos el testimonio de amor a la Santa Cruz que los fieles de Valverde dieron el año anterior...”; y más adelante: “...Este año con mayor razón celebraremos la Cruz de Mayo. En cada casa un Altar, en cada casa una Cruz adornada a la antigua usanza. Lo más rico, escondido en el fondo del arca, salga gustoso para adornar nuestras cruces, lo más florido de nuestros jardines y de nuestros campos córtese para la Cruz bendita; el romero florido, cortado entre el monte, sea el tradicional perfume que embalsame nuestras calles y habitaciones. Cantos, panderetas, festejos, todo cuanto en los mejores años con júbilo y devoción cristiana se ofrecía a la Santa Cruz vuelva otra vez a servirle de homenaje y reparación”.[7]

Igual que en Valverde, la prensa nacional acogió a muchos nostálgicos que veían peligrar la festividad, especialmente en las grandes ciudades como Madrid, que apelaban a las mujeres de provincias y de pueblos pequeños a mantener las cruces de mayo como “verdadero relicario[8]. Pese a ciertas restricciones, en 1934 seguía habiendo cruces de Mayo en Madrid, como las del Liceo Andaluz, donde no faltaba el rasgueo de guitarra, los poemas de Manuel Machado y la Manzanilla.[9]

En Valverde, la fiesta siguió celebrándose en las casas durante los años siguientes. No fue hasta 1937, con la ocupación de la localidad, el año anterior, por las tropas  nacionales, en que volvieron a ser restauradas, cada una en su lugar. De nuevo, el Boletín Parroquial nos cuenta qué ocurrió, en el articulillo titulado Vuelvan las Cruces a su sitio, y que dice: “Así lo tiene acordado el digno Ayuntamiento o Gestora Municipal de esta ciudad. Y este acuerdo será cumplido con júbilo irremisiblemente para el día de la Invención de la Santa Cruz, el día tres de Mayo. Es muy justo que todas las cruces mandadas retirar por odio al signo de la Redención vuelvan otra vez a ocupar sus altares erigidos por la piedad y devoción de los fieles en días mejores”.  Prosigue el artículo diciendo: “El día tres de Mayo de este año, será de fiesta en Valverde porque se celebrará solemnemente como antaño la fiesta de la Santa Cruz en todas las Cruces de los vecindarios. Y que no falte el tradicional romero, ni las coplas de los listones amarillos, ni la escalera para subir al Madero y todo lo de ese día”. [10]

La fiesta valverdeña se componía de “muchos cánticos a la Cruz durante todo el día y más por la noche. Y, si queréis, las ‘boñoladas’ célebres de aquellas fiestas familiares[11]. Algunos creen recordar junto al típico buñuelo valverdeño, otra versión enmelada. Pero estábamos en guerra, y en el alma de todos los valverdeños, como en la de todos los españoles, existía el deseo de su pronta terminación, y se cantaban coplas como esta:

A la Santa Cruz le pido
que se ponga el pan barato,
que se acabe ya la guerra
                                               y que vengan los muchachos[12].

También, en plena República, durante el bienio de derechas, nace la Cruz del Cuco, en la primavera de 1935, aunque tuvo un carácter esporádico: se repitió en los primeros años del franquismo, en torno a una obra de forja de los Arroyo[13], pero no fue reanudada hasta mediados de los sesenta tras un par de décadas de impasse en las que  hubo cruces en “Las Ventas y otros parajes”. La celebración se componía de rosario nocturno por los caminos de Los Pinos,  misa –que en los años sesenta y primeros setenta fue celebrada por D. Francisco Arroyo Navarro-,  diana mañanera con  acompañamiento musical  a cargo de la banda de música local, dirigida por el maestro Lazo, bailes regionales, pero también bailes modernos para satisfacción de los más jóvenes[14].

Las Cruces Valverdeñas en el franquismo

A finales de la década de 1930 y principios de los 40, las valverdeñas engalanaban las cruces urbanas de forja de sus calles con flores, a menudo silvestres, o  procedentes del huerto o  la maceta, y las iluminaban con faroles de aceite: “Se adornaba el día tres de mayo. Yo la adornaba junto a mi madre, Josefa Borrero Mora (1902 -1984), y algunas  vecinas como Matilde Cera con flores naturales, especialmente claveles y rosas. La cruz se iluminaba con un farol de aceite enganchado con ayuda de una garfio de hierro, que debía permanecer encendido durante todas las noches de mayo”[15]. También se encendía la cruz de los Vironda. Pero cuando nuestras madres y abuelas se hicieron  mayores, las más jóvenes no siguieron la tradición”.      

En la calle del Duque, Reposo Mora Becerro, casada con Manuel Romero Santos, el menor de los hijos del matrimonio de Francisco Romero Fernández y Manuela Santos, seguía adornando e iluminando la cruz de los Vironda.  

                                                                       Cruz de la Calle del Duque.                                                  


                          
En la calle San José, los vecinos disponían junto a la a cruz de un pequeño jardincillo,  y aportaban sillas para sentarse. Cercana a esta cruz se encuentra la de la calle Peñuelas, con poco espacio para el festejo y que concentraba menos gente, limitándose su celebración al día de la cruz[16]. Existió, a mediados de esta misma calle, una cruz, con espacio suficiente para que pudiera hacerse la fiesta allí, desapareciendo fiesta y cruz  a comienzos de la década de los 70 del pasado siglo XX[17].

Los días anteriores a la fiesta, los vecinos salían al campo a por mastranzo, la mentha de caballo o longifolia, a la que los valverdeños rebautizamos como mestranto. Iban al lugar conocido como Socavón de la Mariana, distante un par de kilómetros de la localidad, o al huerto Peña. También se extendían por el suelo hojas de eucaliptos y, al son de panderetas, guitarras y otros instrumentos, se bailaba y se cantaban coplas. A ella se acercaban gente de los campos. Los amos permitían a los zagales un día de regocijo y, dejando las tareas agrícolas y ganaderas por unas horas, podían disfrutar de la merecida fiesta. Los festejos se celebraban durante el mismo día de la cruz y los tres siguientes, rezándose el primer día el Santo Rosario.


  
                          Calle Piñolillas (San José),  14   y  placita anexa          

La Cruz del Barrio Grande disponía de un amplio espacio con un jardín, capaz de  albergar gente suficiente para su festejo. Al igual que en las anteriores,  el suelo se alfombraba de romero y se colocaban sillas junto a la cruz. Su celebración duraba el día de la cruz, se bailaban sevillanas y se entonaban coplas a la cruz, tales como:
           
De las cruces que yo he visto
esta ha sido la mejor,
porque ninguna ha tenido
la urna con el Señor.

Hacia mediados de la década de los cincuenta dejó de celebrarse la fiesta en esta calle[18]. La Cruz del Barrio volvió a revitalizarse en la década siguiente. Así nos lo cuenta Loli Lorca: “Corrían los años 60 y los vecinos del Barrio un día decidimos adornar la cruz para celebrar su fiesta en el mes de mayo”; y más adelante “Durante el año pedíamos limosna por las casas para el aceite de la lamparilla que todas las tardes encendía Angelita…”; y también “Los años 63 y 64 fueron buenos años de habas y la Rosenda recogió buena cosecha y ofreció una buena ‘enzapatá’ y vino para todo el que viniera. Fue tal la convocatoria que se llenó el barrio de gente. Al ver tanta gente, tuvimos la idea, Tomás Lorca y yo, de improvisar los primeros mayordomos de la Cruz del Barrio; nos pusimos lo que cogimos: una peina, un sombrero de mi padre, el mantón de manila y salimos a la calle. Fue tan bonito que al año siguiente se repitió, saliendo la Corito y Salvador en coche de caballos”.[19]

                         
  
                                                                                  La Cruz del Barrio                                                             
 
                              

                                                                             Cabecillo de la Cruz                         

En cuanto a la Cruz del Cabecillo, a comienzos de la década de los 60 pervivía aún su celebración. Los vecinos cuidaban de la cruz adornándola con claveles y macetas. Vecinos de la aldea de Raboconejo, valverdeños también, eran los encargados de cortar y traer el romero con el que se alfombraba el suelo. Al comienzo del día de la cruz, las vecinas rezaban el Santo Rosario en el porche cercano a la misma, comenzando las fiestas. Los vecinos obsequiaban a los visitantes con vino y “enzapatá, bailándose sevillanas y cantando fandangos y coplas a la cruz.  A mediados de esta década empezó a decaer el baile, desapareciendo poco a poco.

Con la llegada del agua corriente al pueblo, 1974/1975, realizada por los trabajadores de la empresa Construcciones y Contratas S.A,  y el arreglo de las calles, el Ayuntamiento ubicó la cruz desde el centro de la calle al lugar que hoy ocupa, dentro de un pequeño jardincillo, motivado también por el derribo involuntario de la misma en dos ocasiones. Trasladada a su nuevo lugar se sustituyó la columna por otra nueva, donada por una familia valverdeña. A partir de esta fecha, mediados de los años 90, se hace cargo de su mantenimiento el jardinero municipal que plantó la enredadera que aún persiste, adornándose en los días de la cruz con otras plantas. A mediados de la primera década del presente siglo (2005/2006) la cruz deja de adornarse y desaparecen todas las celebraciones externas. De hecho, la celebración de esta cruz se limita al rezo del Rosario el día anterior y, en alguna que otra ocasión, la puesta de alguna maceta junto a la misma. [20]

Otras más modestas eran engalanadas con flores y permanecían iluminadas a lo largo del mes de mayo: la Cruz de Santa Ana estaba ubicada en la casa propiedad de Antonio Palomo y de su esposa Amparo Marín Cejudo, vivienda que luego pasó a su hija Dolores Palomo Marín (1914-2004), quien se ocupó durante años de su exorno e iluminación. “La familia de Dolores Palomo seguía adornando la cruz. Las niñas de las calles celebrábamos El Mes de María, y el día de la Cruz, el 3 de mayo hacíamos la primera comunión. Mi madre era la encargada de suministrar aceite todo el mes de mayo, y de colgar el farolillo”.[21]

        La cruz de la esquina del Valle de la Fuente y la Calle San Isidoro, de estilo renacimiento,  era adornada con ramos de flores de manera casi permanente[22].


        Toda la calle Coronada colaboraba en adornar la cruz del nº 21, casa de Andrea Carrero Mora, esposa de Salas Donaire,  con cintas, macetas de geranios, romero…, al tiempo que la fiesta consistía en cantar y bailar sevillanas y fandangos, siendo impropias las canciones específicas a las cruces de mayo.[23]

La Cruz de la Calle Nueva nº 17 tuvo una impulsora, Mª Jesús Moya, sobrina de D. Pedro Moya Camacho, el cura de la Fuente de la Corcha: “Cuando nosotras chiquillas, las vecinas de la calle, mi madre, Ana berrocal, Inés e Ildefonso Valero, Candelaria Malavé, el matrimonio formado de Blas Moya Jiménez y Estebana Moya  y las demás adornaban la cruz y las más jóvenes bailábamos y cantábamos a la cruz “.[24]

Los recuerdos de aquellas primeras cruces de mayo valverdeñas  han dejado rastro en el cancionero.  Luis Arroyo Valero recogió una copla de sabor arcaico a la Cruz de Mayo, que él creyó hubo de ser  acompañada a la flauta pastoril: Cruz bendita y venerada que estas / que estás en el campo sola (bis) / que estás en el campo sola / adorando a Jesucristo / Hijo de Nuestra Señora (bis) / Cruz bendita y venerada  / que estas en el campo sola[25].

Además de las reseñadas, hemos recogido las coplillas que se cantaban en las Cruces de Mayo valverdeñas, algunas de ellas son estas:

Mayordoma de la Cruz
acércate a la bandera,
porque ya viene cansada
la pobre, tu compañera.
Bendita la Santa Cruz,
bendita quien la compone
y también bendita sea
la que las flores le pone.

La Cruz de Arriba no sirve
ni la de Abajo tampoco,
aquí la única que sirve
la hemos hecho nosotros.

Cruz bendita y adorada
¿quién te ha hecho esa maravilla?
No me la han hecho en Valverde,
que me la han hecho en Sevilla.[26]


La Cruz del Cuco perseveró pese a los inconvenientes: en 1968  hubo  amenaza de lluvia y  un corte del suministro eléctrico; en 1973 se celebró en la última semana de mayo ya que en la prevista, la anterior, hubo un auténtico diluvio. El domingo 27 de mayo fue bendecida oficialmente la capilla construida para albergar la cruz, que fue obra del maestro Andrés Márquez Moya, el Pavito, y sufragada por los vecinos de Los Pinos[27].   

 
                     La Cruz de Mayo de El Cuco Nuevo. Odiel.  9 de mayo de 1968. Fotografías A. Calero


                                         La Cruz del Cuco. Francisquito Arroyo y Antonio Garrido

De los rituales antiguos a la recuperación de una tradición  

            Los festejos de la Santa Cruz se celebraban en la misma calle allí donde hubiese una cruz, pero también hubo una fiesta oficial y unos cultos dedicados a ella. El día 3 de mayo,  festividad de la cruz, se celebraba una función en la parroquia, en algunas ocasiones de forma solemne, mientras que el día anterior, como preludio, en las diversas cruces de las calles los fieles rezaban el Santo Rosario[28]. Además, el día 3 era el señalado para hacer la Primera Comunión y los niños se preparaban para este hecho, reservado para la función solemne en la parroquia. En este día, los niños eran protagonistas. Los mejor preparados, o con más memoria,  recitaban hermosos himnos a la Cruz, como contribución al realce de la fiesta[29].
           
En la hoja parroquial de Valverde, sucesora del viejo boletín, figuran en la última página los cultos que se celebrarán en honor a la festividad de la Santa Cruz en la parroquia el 3 de mayo de 1958, entre otros, una solemne eucaristía[30]. Dos años más tarde, ya no aparece en la hoja parroquial mención alguna a los cultos de la fiesta[31], y no será ya hasta 1967 cuando tengamos alguna noticia de ella, pero lo hará para hablar de las cruces de la Fuente de la Corcha, de El Buitrón y del Cuco Nuevo , aldeas o lugares cercanos a Valverde[32]. Pero a la par que se desarrollaba la festividad oficialmente en la parroquia, se desarrolló también en su vertiente popular: en las calles.

Desde finales del siglo XX, llega a Valverde y a su entorno un arquetipo de Cruz que parece responder a modelos importados, ciertamente muy extendidos por Andalucía, pero menos entroncados con la tradición local.

Los valverdeños han gustado siempre de acercarse a las cruces de Buitrón y de Berrocal, y también, aunque en menor medida, a las de Villarrasa, La Palma del Condado o Bonares. De ese contacto, más que del recuerdo de la Cruz del Cuco, parece nacer el mimetismo reciente.

En 1995, Raboconejo celebró su primera Cruz, gracias al tesón de los miembros de la Peña Algaida. Desde octubre a abril las mujeres de la aldea se dedican a echar buñuelos los sábados  para recaudar fondos[33]. La Santa Cruz de Raboconejo se compone de Santo Rosario el viernes, misa el sábado a las 12 de la mañana, seguida de la imposición de medallas con la insignia de la santa cruz a los niños nacidos en el último año; juegos deportivos por la tarde y pregón de exaltación de las fiestas. El domingo más cercano al día tres, el paso de la Cruz procesiona por las casas de la aldea, que ofrecen surtidas mesas para el acompañamiento de los asistentes.   

Como novedad del Milenio, la Asociación de Costaleros Blancos organiza desde el año 2000 el Encuentro Anual Infantil de Cruces de Mayo de Valverde, con el preludio el viernes anterior del pregón de las Cruces celebrado en la Plaza de Toros, y la imposición de medallas a los costaleros con cuatro años consecutivos de bagaje y diversos actos artísticos. El sábado se celebra la procesión de cruces infantiles que ha tenido tres recorridos diferentes. El actual recorre las calles  Benavente, Real de Arriba y Plaza de Ramón y Cajal, y regresa  por La Calleja hasta la Plaza de Toros. Si en el año 2000 salieron dos pasos, en las últimas ocasiones la asociación ha logrado aumentarlos a 11 estas cruces infantiles reúnen a pequeños costaleros y niñas vestidas de mantilla, estandartes, faroles y un numeroso público asistente.


                                                                  Cruces infantiles


La Cruz del Barrio Viejo. Nació en el año 2003, procesionando con las de la Asociación de costaleros blancos hasta 2007, en que se separa, realizando sus cultos y actos aparte. El fin de semana se abre con una verbena popular, el viernes; continúa con la eucaristía del sábado al mediodía y la procesión por la tarde. La cruz del barrio procesiona desde el Barrio Viejo hasta Santa Ana, Sor Ángela, Cabecillo Martin Sánchez, María Auxiliadora, Rodrigo Caballero, Valle de la Fuente, Plaza Ramón y Cajal,  Real de Arriba, Sol y vuelta al punto de origen. 

            La Cruz de la Calle Alosno comenzó su andadura en el año 2013, siendo éste su tercer año de celebración.

            Como dato, al menos curioso, hemos de indicar que las fechas de celebración de los actos y cultos de las cruces en la actualidad se alejan de la fecha de celebración de la fiesta, el 3 de mayo[34], llegando las cruces de la Asociación de Costaleros Blancos en dos ocasiones (2012 y 2013) hasta los primeros días del mes de junio.

    
                                                                                   Cartel Anunciador. Cruces de Mayo. Costaleros Blancos  2013                         







[1] ARROYO VALERO, Luis, Breve Historia de Valverde 2ª ed. Valverde, Tip. Fernández, 2000, p.74. Se trata de la Cruz del Cantarero.
[2] A.M.V. /L.A.C. de 1931, 21 de ago.to.
[3] Vid. SANCHEZ CORRALEJO., J.C.  Las escuelas y los maestros de nuestros abuelos (II), Raíces, nº 8, 2005, pp. 45-46.  Pueden leerse más aspectos del debate social en torno al tema de la enseñanza religiosa en las escuelas, y el progresivo enfrentamiento entre los partidos de izquierda y derecha locales fue por el tema de la enseñanza religiosa.
[4] Boletín Parroquial de Valverde (BPV) nº 190 de mayo de 1932, año XVIII.
[5] En nota manuscrita al pie del artículo figura una aclaración de Francisco Arroyo, Pbro., que dice: “Pues fueron retiradas por el gobierno republicano”. Es decir, que con la proclamación de la II República, el Ayuntamiento mandó retirar todas las cruces de las calles, aunque no todas se retiraron, pues en algunos lugares los vecinos, sospechando lo que iba a ocurrir se adelantaron y ellos mismos las quitaron y escondieron; no obstante, y de forma particular, los vecinos siguieron celebrando la fiesta en sus propias casas.
[6] Entrevista realizada a Isabel Romero (1923) el 29/03/11. Las letras de las coplas son obra de Tomasa la del “Espartero”, vecina que vivió en la calle del Duque. 
[7] B.P.V. nº 192 de mayo de 1933, año XX.
[8] CUEVAS, Valentín F.,  “La Cruz de Mayo”. Diario de Córdoba. 3 de mayo de 1932, p. 1.
[9] La Libertad. 4 de mayo de 1934, p. 4
[10] BPV nº 210 de mayo de 1937, año XXIV. Estamos ante uno de los últimos boletines parroquiales, según cuenta Francisco Arroyo, Pbro., en su libro Historia de la Parroquia de Valverde del Camino, p.260, que: “el citado boletín alcanzó los 213 números”, por lo que no hemos podido recabar más noticias de la fiesta en los mismos.
[11] Ibídem.
[12] Entrevista realizada a Isabel Romero el 29/03/11.
[13] Algunos de sus principales impulsores fueron los hermanos Arroyo, Francisquito, José y Eloy, dueños de la fragua de la calle Camacho, y el padre de todos ellos. Una testigo presencial, Petra Hidalgo Caballero, recuerda aquellos momentos iniciales.    
[14] CORTE, José Antonio de la “ Cruz de mayo en el Cuco de los Pinos de Valverde del Camino”. ODIEL: 9 de mayo de 1968. Víd también  MARÍN, M., Apuntes sobre la Cruz de Mayo, Revista Facanías nº 2 Junio, 1973. El artículo se basa en una entrevista a un agente presencial de los hechos, Francisquito Arroyo.   
[15] Entrevista a Rosario Oliva Borrero  (1939).
[16] Nos ofreció la información de estas dos cruces y de algunas coplillas Isabel Romero el 29/03/11.
[17] Debemos esta información a María del Carmen Caballero, que nos la proporcionó el 21/08/2011.
[18] Informó de estos datos de la Cruz del Barrio y de la copla Manoli Tocino el 29/03/11.
[19] Datos recogidos del artículo publicado por LORCA, Loli “Mis vivencias con la Cruz del Barrio”, en la revistilla Encruzijada nº1 p. 16, de Mayo 2008.
[20] Toda la información de la cruz del Cabecillo recogida a Isabel Romero el 29/03/11.
[21] Entrevista a Amparo Parreño Palomo (1945) y María Macías Capado (1940). 
[22] Entrevista a María Dolores Vázquez Marín (1932).
[23] Entrevista a Manuela Cuesto Caballero (1932). 
[24] Entrevista a Aurora Domínguez Berrocal (1930) y a Dolores Moya Moya (1944).
[25] ARROYO VALERO, Luis. Cancionero de Valverde del Camino. Reedición de 1989, p. 16. “Copla a la cruz de mayo”.
[26] Entrevista a Dolores Moreno.  Recogido por GOMEZ CERA. Manuel Fernando:” Cruces de mayo en Valverde del Camino”. Facanías nº 418. Mayo de 2008.  Otras muchas de las entrevistadas las conocen, o al menos algunas de ellas. 
[27] Manuel Bermejo Medina pedía la rehabilitación de la emita y de sus cultos en “La Ermita de la Santa Cruz de los Pinos”. FACANIAS. Mayo de 2000, p 28.
[28] Información facilitada por D. Francisco Arroyo, Pbro., el 28/03/11.
[29] Entrevista realizada a Isabel Romero el 29/03/11.
[30] Hoja parroquial de Valverde nº 17, año III, de 27/04/58.
[31] Hoja parroquial nº 9, año V, de 01/05/60.
[32] Hoja parroquial de Valverde nº 19, año XII, de 05/05/67.
[33] Aljabara: “Raboconejo celebra por primera vez la Sana Cruz de Mayo”. Facanías, nº  264. p. 29. D.A.R. Fiesta de la Cruz en Raboconejo, – 299,  p. 35.
[34] La fiesta oficial de la Exaltación de la Santa Cruz  ha sido trasladada  al 14 de septiembre, ya que ese día es el aniversario de la consagración de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén en el año 335.