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domingo, 31 de diciembre de 2017

EL CARLISMO EN HUELVA DURANTE EL SEXENIO DEMOCRÁTICO (I)



EL CARLISMO EN HUELVA DURANTE
EL SEXENIO DEMOCRÁTICO  (1869-1876).
UNA APROXIMACIÓN DESDE LA PRENSA.



Juan Carlos Sánchez Corralejo
Actas de las VII Jormadas 
de Patrimonio de El Andévalo




1.      INTRODUCCIÓN

El carlismo se enmarca dentro de los movimientos contrarrevolucionarios europeos que surgen ante el miedo a la Revolución Francesa y que se intensifican tras el Congreso de Viena y la Restauración Europea. La historiografía ha acuñado el término de Contrarrevolución Legitimista, a cuya categoría pertenecen dos fenómenos ocurridos en el solar ibérico en el siglo XIX: el miguelismo portugués y el carlismo español, que aúnan su carácter de movimientos de oposición al liberalismo decimonónico con una nota distintiva: la existencia de una disputa o cuestión sucesoria[1]. A esta realidad común, la provincia de Huelva une su carácter fronterizo con Portugal  y las concomitancias que tuvieron el carlismo y el miguelismo.

Es cosa sabida que la Tercera Guerra Carlista se desarrolló sobre todo en las Provincias Vascongadas, Navarra y Cataluña. Pero es igualmente cierto que el carlismo ideológico estuvo asentado en Andalucía y que hubo partidas carlistas en nuestro territorio. El estudio trata de desentrañar algunas de las claves de este fenómeno en una tierra excéntrica como la provincia de Huelva. Nos adentramos en las bases sociales del carlismo onubense –con pocos datos, esa es la verdad-, haciendo hincapié en la presencia rectora de los párrocos más conservadores y la conversión de este empuje social en movimiento político a través, primero, de la prensa, y después de la creación  de candidaturas católico-monárquicas a las Cortes para hacer frente a los candidatos progresistas dominantes, tratando de visibilizar el lema clásico «Dios, patria, rey», y la  legitimidad monárquica, frente a la confusión y las veleidades del Sexenio democrático.

La aceptación del carlismo del juego parlamentario hará extender sus bases sociales en Huelva. Al carlismo tradicional se unen las “Asociaciones Católicas” creadas por el marqués de Viluma en diciembre de 1868, con el propósito de velar por la unidad religiosa de España, y más tarde el reforzamiento del Partido Carlista con neocatólicos como Cándido de Nocedal, Navarro Villoslada, Aparisi y Guijarro. Al presentarse como genuinos representantes, tratan de atraerse, por exclusión, a la masa católica en el lapso de tiempo que media entre el fracaso de la opción montpensierista, hasta el fortalecimiento de la alfonsina, tras el golpe de estado de Sagunto.     

La segunda parte del estudio trata de reconstruir la presencia de partidas carlistas.  La Narración militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876[2], crónica exhaustiva desarrollada a lo largo de catorce tomos, reduce la presencia de partidas carlistas en Huelva al verano de 1874, focalizadas en Cala, Encinasola y la aldea de El Buitrón, a escasos kilómetros de Valverde del Camino, desde donde buscarían refugio en la vecina Portugal a través de Cabezas Rubias y Alosno. También la Historia del Tradicionalismo Español de Melchor Ferrer olvida la provincia de Huelva. 

Nosotros hemos detectado guerrillas carlistas, nacidas en el entorno de la Sierra y en Sevilla, que recorren Huelva al menos en 1869, 1873, 1874 y 1875. Hemos tratado de identificar sin éxito a sus cabecillas y andanzas, ya que la extracción social de sus componentes no ha sido posible de esbozar debido a la escasez de datos, así como pocas referencias sobre los apoyos a las mismas por parte del carlismo social.        

2. ESPAÑA EN 1868: REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCIÓN

La «triple revolución» del 68 resume la complejidad organizativa de la Septembrina de 1868 y su evolución posterior. Pero, además, fuera del Pacto de Ostende y por tanto de la dirección revolucionaria, quedó el carlismo. En este sentido, la revolución tuvo, entre otras consecuencias, el “triste placer de exhumar al partido carlista”: Comunión Tradicionalista o Comunión Católico-Monárquica.[3]

La Constitución de 1869 fue calificada como “democrática” por el propio presidente de las Cortes Constituyentes, cuando fue aprobada el 1 de junio por 214 votos a favor y 55 en contra. Si no fue plenamente democrática –aún quedaba mucho trecho para el voto femenino-, fue la más liberal  y colocaba a España  a la vanguardia de las europeas.[4]



Promulgación de la Constitución de 1869. La Flaca[5].

Las elecciones a Cortes Constituyentes de enero de 1869 permitieron el voto de los varones mayores de 25 años por el sistema de circunscripciones provinciales. En ella, los carlistas obtuvieron 20 diputados, expresión del 5.68% de los votos. En el debate constituyente se opusieron a la libertad de cultos y defendieron el orden y el catolicismo. Más tarde, desde julio de 1872, el pretendiente defiende la restauración de los fueros abolidos por los decretos de Nueva Planta por Felipe V, lo que  contribuyó a la fuerza que el movimiento tuvo en Cataluña, y en menor medida en Valencia y Aragón. La guerra provocó entre 7.000 y 50.000 bajas.
 


Coalición Progresista-Liberal: 236     Partido Republicano Federal: 85
Comunión Católico-Monárquica: 20     Independientes de derechas: 3     Otros: 8


3. A LA BÚSQUEDA DE LOS CARLISTAS ONUBENSES

Julián Montero destacó en su día la importancia de la prensa como vehículo de la propaganda carlista[6]. Pero, además, la prensa es un buen elemento, a veces el único, para adentrarnos en las bases sociales del carlismo. El catálogo de carlistas onubenses no es fácil de elaborar. Sus seguidores aparecen agazapados, frente a la fortaleza creciente de las tertulias y comités progresistas, demócratas y republicanos. Solo noticias indirectas, como la suscripción de periódicos afines, nos informan de su militancia. Se fundaron  periódicos carlistas en 37 capitales de provincias españolas[7], no así en Huelva, pero los fieles leían los diarios carlistas capitalinos.

Hemos detectado la presencia de suscriptores a los principales diarios carlistas, especialmente de La Esperanza y La Regeneración y, a partir de 1875, de El Siglo Futuro y, en menor medida, de otros diarios de menor tirada. Todo ello sabiendo, eso sí, que estamos ante una prensa no de masas, sino de élites.  

La Esperanza[8] fue la principal cabecera de la prensa absolutista española del siglo XIX y órgano oficioso del carlismo. Ha sido difícil establecer a sus suscriptores onubenses[9]. Desde 1861, José María Redondo Vélez, juez, era corresponsal en Huelva de La Esperanza[10], y desde 1865 punto de suscripción de su competidor, El Pensamiento Español. En septiembre de 1869, el movimiento carlista abrió una suscripción para el socorro de los carlistas pobres encarcelados –encabezada por los diarios La Esperanza, La Regeneración y El Pensamiento Español, y otros menores como El Papelito, que desde enero de 1870 se amplió para los carlistas perseguidos y desde 1872 abiertamente para  los gastos y los participantes de la Guerra Carlista. Su seguimiento nos permite acceder a algunos adeptos del carlismo:

Año
Población
Donante
Oficio
Reales
1869
Huelva
G.R.D  (Gregorio Rojo Delgado)
Vocal de Junta Provincial 
40

Huelva
José María Redondo Vélez
Corresponsal y representante del  diario La Esperanza . Concejal  1867-68. Negocios mineros[11]
60

Huelva
Miguel Font Llopis
Teniente de alcalde bienio 1861-62.  Alcalde de Huelva (29/11/1861-21/12/1862) por enfermedad de José María Pérez Barreda. Concejal de Huelva (1861-64) y síndico  desde enero de 1863[12]. Secretario de Junta Provincial católico-monárquica. Negocios mineros[13]
6

Huelva
Juan A. Parejo

8

Huelva
Un católico a la antigua

20

Huelva
Una devota de la Inmaculada

20

San Juan del Puerto
Domingo Domínguez Brioso

50

San Juan del Puerto
José María Acosta

4

San Juan del Puerto
Varios Carlistas

52

San Juan del Puerto
Dª Luisa Villegas

4

San Juan del Puerto
Unos defensores de la pureza de la Santísima Virgen

23

Cartaya
Un carlista de Cartaya[14]

10
1870
Lepe
Manuel Toresano
Rico propietario. Ganadero. Productor de vinos y aceites
10
Partidarios del carlismo. 1869-1870. La Esperanza 12/10/1869; 17/2/1870,  Elaboración propia.


Año
Población
Donante
Características
Oficio
Reales
1869
Huelva
Juan Nepomuceno de Cepeda Pacheco
Católico, apostólico, romano y carlista rancio
20

Huelva
Francisco de Paula Zambrano Salas 
Presbítero. Párroco de Villalba del Alcor a fines del XIX
30

Huelva
Una señora muy católica y por lo mismo muy carlista

20

Huelva
J. O. R[15]    
Carlista, carlista, car­lista ,
20
1869
Huelva
R.T.I  Rafael Toscano  Iñiguez          ¿Trigueros? ¿Paterna?
Carlista per sécula seculorum
20

Huelva
D Josefa Romero,
Viuda de don  Francisco Pacheco y Cepeda, anti­guo coronel carlista
40

Huelva
D. Pedro Orihuela,   ¿Almonte?
Carlista, que no cabe más
10


Un sacerdote

Que pide á Dios sin descanso por el triunfo de la buena causa
10
1869
Huelva
Dª C. de C. Carmen de Cepeda Reyes (1815)
Carlista de Corazón
8

Huelva
Un carlista que diera la vida por D. Carlos VII, pero que no puede más

2
Suscripción para los carlistas presos. 1869.  El Pensamiento español. 14/12/1869, p. 1.


Se intensifican las cuestaciones desde finales del 1872:  

Población
Suscriptor
Datos
Reales
Fecha
Huelva
Margarita Blanca Domínguez Brioso

11
09/1872
Calañas
Juan Bautista Romero Gante
Bachiller en teología
20
10/1872
Los Marines
José Jerónimo Vázquez (1793),  carlista.
Juez suplente
40
11/1872
Los Marines
José Ginés Sánchez,  carlista
Propietario
40

Los Marines
Vicente Vázquez
Presbítero
40

Los Marines
José María Vázquez, carlista

40

Los Marines
Melitón Sánchez Corbacho, carlista
Presidente de la Junta Carlista de Los Marines   desde 1896
20

Los Marines
Serapio Sánchez, carlista

4

Los Marines
Juan Lara, carlista
Pobre en extremo
2

Los Marines
José Antonio Vázquez, carlista

2

Los Marines
Serapio Martin, carlista

2

Los Marines
María Durán (1791-)

2

Huelva
Domingo Domínguez Brioso, carlista

4
Enero 1873
Huelva
Su esposa,. Dª  Beatriz Villegas

4
Enero 1873
Huelva
Carlos Alfonso Domínguez y Villegas

4
Enero 1873
Huelva
Margarita Blanca Domínguez y Villegas. (1870-1886)
Novicia del convento de las Agustinas de Huelva
4
Enero 1873
Huelva
Juan A. Parejo
Amigo cordial de los cuatro arriba citados

Enero 1873
Puebla de Guzmán
D. Bartolomé Otero Gómez
Arcipreste Puebla  Guzmán desde 1865. Párroco de Alosno. Visitador
2
Agosto 1873
Huelva
Una familia carlista de Huelva

40
Sept. 1873
Huelva
F.P. y N  (“Por quinta vez”)
Párroco
40
Sept. 1873
Huelva
Un Carlista de Huelva

20
Sept. 1873
Huelva
Un Católico, Apostólico, Romano

12

Huelva
Francisco de la Corte y Silvera
Negocios mineros
10
Sept. 1873

Un católico, apostólico y Romano

10
Sept. 1873
Huelva
José de la Corte y Delgado
Escribano-Secretario
9
Sept. 1873

Dos señoras católicas que desean ver en el trono de España a su rey legítimo el Sr. D. Carlos de Borbón y Austria de Este

10
Sept. 1873
Huelva
D.G.R.[16]

8
Sept. 1873
Huelva
A.P.
Antonio Pizarro[17]
8
Sept. 1873
Huelva
Domingo Domínguez Brioso

8
Sept. 1873
Huelva
Carlos Alfonso Domínguez y Villegas

4
Sept. 1873
Huelva
Margarita Blanca Domínguez y Villegas

4
Sept. 1873
Huelva
R.G
¿Rafael O. Gordillo?.  Presbítero. Capellán?

Sept. 1873
Huelva
Francisco Quintero Corte


Sept. 1873




Sept. 1873
Suscripción a favor de los carlistas. 1872-1873  La Esperanza. 7/11/1872. 20/3 y 6/9/1873

La Esperanza competía como representante de la extrema derecha con otra publicación más fanática, La Regeneración (1855-1873), un diario neocatólico y carlista dirigido desde 1866, en su segunda época, por el escritor Antonio Juan de Vildósola,  con varios suscriptores del Condado, el Andévalo y la Sierra de Huelva.

Año
Población
Suscriptor
Equivalencia[18]
Oficio
1868
Corteconcepción
M.G.     (nº 2179).   


1869-73
Sanlúcar de Guadiana
D.L.      (nº 4312)


1869
Escacena del Campo
              (nº 1377)
 Francisco Padilla Toro?

1869-71
Moguer
A.R.      (nº 1380)
 Antonio Romero Fernández
 Iglesia de Nuestra Señora de la Granada
Presbítero.

1869-1871
Villarrasa
R.C.      (nº 1393)
Rodrigo de Cáceres  Muñoz
Notario desde 1852. Cosechero
1869
Alosno
              (nº 4563
Quizá Bartolomé Otero
Párroco
1869-1872
Villanueva de los Castillejos
C.C.E    (nº 6786)
Cristóbal Castaño ¿Domínguez?
Párroco
1870-72
Valverde
F.R S     (nº 7477)
 Francisco Romero Santos[19]

1870-1872
Puebla de Guzmán
J .L T.    (nº 8446)
 José L.  Toscano?
Espartero
1871
Valverde
J.M.P     (nº 9078)
José María  Pérez Bermejo  (1917)
Cura
1871
Valverde
R.G.      
Rafael  G.

1871
Los Marines 
J.G.S.     (nº 9262)
José Ginés Sánchez
Propietario
1871-1872
Huelva
J. M.C.   (nº 9650)
José María de la Corte Hernández
Notario
1872
Zufre     
M F E   (nº 10.266)


1872
Alájar
J.M.
José Mayorgas?
José Murto?
Juez
Suscriptores del diario La Regeneración. Huelva y sur de Badajoz 1869-1873. Elaboración propia






               
Antonio Juan de Vildósola.        






    Cándido Nocedal.           



            


El  Pensamiento Español[20] recoge las limosnas de algunos curas onubenses a favor de los presos carlistas como Bartolomé Otero, arcipreste de Puebla de Guzmán, o las limosnas en favor de Pio IX, donde participan activamente los presbíteros de Bollullos[21], de Almonte[22], de El Cerro[23] o de Zalamea la Real.[24]  

No hemos encontrado seguidores de los diarios El amigo verdadero del pueblo, ni de El Legitimista español, estandarte del carlismo ilustrado. Sí, en cambio, de una publicación decenal -salía los días 1, 10 y 20 de cada mes-, La Ilustración popular económica, que presentaba contenidos de carácter religioso –novelas y cuentos morales-, poesías, y una sección instructiva de artículos de agricultura y artes y oficios, adscrita al carlismo, y era difusora del antiliberalismo papal, dirigida por Agustín López, aunque solo identifica a los suscriptores por un número. Estos suscriptores recibían además un ejemplar de los libros religiosos de la editorial. 

Nº suscriptor/Población
Periodo de suscripción[25]
1207.   Valverde del Camino:
1874-75
2367.   Alosno
1874-75
5067.   Bonares
1872-73
5653.   Valverde del Camino
1874-1876
6826.   Huelva
1874-1876
Fuente: La Ilustración popular económica. Correspondencia con los suscriptores.

Es posible además que llegara a las mesas de lectura onubenses el libro La Bandera Carlista, con la historia del partido legitimista desde julio de 1868 hasta el ministerio Ruiz Zorrilla,; la Historia de D. Ramón Cabrera, y un folleto de gran tirada Carlos VII el Restaurador o la cuestión española.



Desde 1875 se multiplican los suscriptores de un nuevo diario, El Siglo Futuro, fundado por Cándido Nocedal –a la sazón jefe de prensa y representante en Madrid del pretendiente Carlos María de Borbón-,  procedente de los movimientos neocatólicos del final del reinado de Isabel II y vuelto del exilio portugués. Algunos de ellos eran suscriptores anteriores de El Pensamiento Español, desaparecido en 1873 o de La Esperanza –que desaparece en 1874, aunque sería continuado por un nuevo diario, La Fe.

Población
Suscriptor
Equivalencia de las siglas

Periodo de suscripción[26]
Valverde
 S. de M 
Simón de Mora Moya (1850-1908)
Presbítero
1876͂͂-887
Valverde
 V. L. 
Vicente Linares  (Bejarano)
Párroco
1876͂-887
Valverde
 C.F..
Cristóbal Fernández 
Presbítero
1876
Valverde
J.M.R [27]
 Juan Miguel Ruiz?
Inversiones mineras
1876
Linares de la Sierra
V.F.
Vicente ¿Fernández?


Huelva
 D. D. B.       
Domingo Domínguez Brioso

1876
Calañas
 R.R. y G
Rafael Romero Gante
Abogado
1876-1879
Alosno
B. O.
Bartolomé Otero Gómez
Presbítero
1876-78.
La Palma
J.C.
José Cepeda  Pérez
Presbítero
1876
Almonte
F.L.
Francisco Lagares Ayala
Abogado
Cosechero de vino

El Almendro
J.G.B
Juan Gómez  Barba?
    
1876-1880
Campofrio
M.L.D.
Manuel  Linares?

1876-1880
Higuera
J.F
Juan Fal (Reyes) (1817) 
Médico. Tío de Manuel Fal Conde
1876-84
Lepe
M. T.
Manuel Toresano
Propietario
1877
Valverde
G. R. .
Gregorio Ramos
Presbítero
1877
Zufre
A.L.S


1878-1880
Almonaster la Real
R. G. L
Rodrigo  G. León?

1879-1880
Ayamonte
J. C. y Z.[28]


1879
Vill.  Castillejos
M.C,
Manuel Celis de la Peña  (1892)
Farmacéutico
1879
Escacena
F.P.
Francisco Padilla y Toro
Labrador
1879
Galaroza.
C. M. G.
Cristóbal Muñiz  González?

1879-80
Moguer

Cayetano de Burgos Bueno
Sacerdote
Hasta 1883





Suscriptores  de El Siglo Futuro. Elaboración propia.

4.2. LA RECEPCIÓN DE LA IDEOLOGÍA CARLISTA Y LA INCONCRECIÓN PROGRAMÁTICA

Vino de la mano de la prensa y se acrecentó en los púlpitos. El carlismo seguía sujeto a su lema clásico, base de su estrategia política, basada en solo dos puntales, la unidad católica y la legitimidad monárquica, para sus seguidores la esencia  de la tradición política de España, sintetizada en su lema: «Dios, patria, rey».

Los debates más intensos fueron en torno a la cuestión religiosa. Finalmente el artículo 21 de la Constitución reconoció tanto el ejercicio público como privado de cualquier culto religioso. La prensa carlista culpó al gobierno progresista de la persecución a la Iglesia Católica “con muchas iglesias cerradas, convertidas en  clubs, en que se han enseñado las doctrinas más perversas en Religión y en política.[29]

Los discursos electorales hablan de los demonios del carlismo -el liberalismo y la  libertad de culto- y ensalzan la defensa de la familia y de la propiedad, que se  consideraba en peligro, al tiempo que se reservaba el concepto de españoles de buena voluntad a sus propios seguidores.[30]

También llegaron a Huelva las proclamas del pretendiente: a principios de julio publicaron todos los periódicos carlistas de Madrid el “Manifiesto de Carlos VII”, salido de la mano de Antonio Aparisi y Guijarro y firmado en París el 30 de junio de 1869. Algunos otros lo hicieron en días posteriores, unos añadieron comentarios temáticos; otros volvieron a reproducirla en todas las  ocasiones que pudieron, en la onomástica de San Carlos, o a petición del secretario del duque de Madrid[31]. Formalmente era una carta de D. Carlos a su hermano D. Alfonso[32], donde expresaba las verdaderas aspiraciones del partido legitimista: cortes tradicionales, la defensa de la  religión de sus padres, de la unidad católica, y el rechazo de unas cortes liberales, donde el pretendiente solo veía “mayorías serviles y minorías sediciosas”. Frente a ese liberalismo, Don Carlos proponía “la libertad hija del Evangelio”, aspiraba a un nacionalismo sui generis basado en el mensaje de “seamos todos muy españoles, estimando en mucho las cosas del país, apeteciendo solo las útiles del extranjero”. Defendía, por último, una política económica  autárquica y proteccionista, y rechazaba  la libertad de comercio  para salir del colapso económico[33]. La prensa progresista y demócrata silenció, en cambio, el escrito o, como hizo la prestigiosa revista La América,  acusó al manifiesto de simpleza y desatino al pretender restaurar una monarquía añeja, en la que los vasallos eran asimilados a la viña y sus carneros.[34]

Un año después, Don Carlos escribió la Carta-Manifiesto de 8 de junio de 1870,  dirigida a la Junta Central Católico-Monárquica y a las demás creadas. Fue una nueva reprobación retórica del liberalismo y un nuevo alegato  de la monarquía tradicional. Ambos documentos, el Manifiesto de 1869 y la Carta de 1870, fueron reproducidos nuevamente en la prensa carlista cuando se veía inexorable el nombramiento de Amadeo de Saboya[35]; fue utilizada por sus diputados, como el Conde de Cangas Argüelles, en las sesiones parlamentarias[36], como fundamento del ideario carlista. El Manifiesto volvió a ser publicado en la prensa afín a principios de septiembre de 1873,[37] cuando se agudizó la Guerra Carlista.

4.3. EL PAPEL RECTOR DE LOS CURAS RURALES Y LA UNIDAD CATÓLICA COMO BANDERA   

Aquella ideología contó con sus mejores aliados en los púlpìtos. A veces se ha querido distinguir entre un alto clero más cercano al liberalismo y un clero rural vinculado a los movimientos más reaccionarios. Más allá de esa distinción, la prensa liberal y republicana acusó a  muchos curas  de convertir las iglesias en clubs políticos carlistas. El presidente del Consejo de Ministros, Juan Prim, definió la intentona carlista del verano de 1869 como “compuesta de media docena de sacristanes”.[38]

Los curas fueron los mejores voceros del carlismo y sus partidarios más inquebrantables. Pero, además, hubo curas guerrilleros, que abandonaron el presbiterio por el campo de batalla. Los más famosos fueron el cura ecónomo toledano de Alcabón, Lucio Dueñas, retratado por Benito Pérez Galdós en sus Episodios, quien en agosto de 1869 reclutó una docena de mozos para defender la unidad católica y la monarquía absoluta;  el  cura Santa Cruz, cabecilla carlista del país vasco, retratado en Zalacaín el aventurero por Pío Baroja, y otros muchos recogidos por la prensa de la época.

También aparecen miembros de la clerecía onubense entre los cabecillas ideológicos del carlismo, aunque ninguno de ellos llegó a la contundencia del cura de Alcabón o de Santa Cruz. Uno de ellos fue el zalameño Vicente Linares Bejarano (1831-1911)[39],  quien alentó  la llegada a Valverde de la partida de Don Juan en el verano de 1874. Por ello, fue represaliado. Su estancia en la cárcel fue brevísima, pero perdió el cargo de párroco, aunque siguió siendo cura propio de Valverde en el último tercio del siglo XIX, presbítero corrector de la Cofradía de Nuestra Señora del Mayor Dolor[40] y  devoto del Nazareno, al que dejó a su muerte unas arras de plata.

Vicente Linares Bejarano

 
Caricatura publicada en la revista satírica La Flaca, nº 17.  14 de agosto de 1869.


      


Otro cura valverdeño, Juan Bautista Morales Pérez, párroco y arcipreste, participaba asiduamente en las cuestaciones del diario La Esperanza en la década de 1860 y era suscriptor de El Siglo Futuro en la de 1870. 

El presbítero de Los Marines, Vicente Vázquez, quien participaba económicamente en las cuestaciones económicas para el ejército carlista, afirmaba preferir  pedir una limosna a jurar una Constitución atea, como la de 1869.  El párroco de Jabugo, José Cubero Moreno, devolvió al gobierno varias mensualidades por negarse a jurar la constitución[41] y acabo formando parte, ya anciano, de la Junta Integrista de Morón, ciudad de la que también fue párroco. Bartolomé Otero Gómez, cura de Alosno y conocido carlista, tuvo un rifirrafe con otro cura, Diego Jiménez Rebollo[42]. 

Francisco de Paula Zambrano y Salas, presbítero –andando el tiempo seria párroco de Villalba del Alcor- era suscriptor de El Pensamiento Político, y se definia como católico, apostolico, romano, usque ad carcaerem et in mortem y carlista con alma, vida y corazón, hasta la muerte.   

Antonio Romero Fernández, cura con destino en Moguer, y el párroco de Castillejos, Cristóbal Castaño Domínguez, eran suscriptores de La Regeneración. El presbítero de La Palma, José Cepeda Pérez, era suscriptor de El Siglo Futuro y se adhirió al manifiesto de la prensa integrista en 1888, antes de convertirse en párroco de Manzanilla, y desde 1906 fue Delegado del Partido Católico Nacional[43]. José María Delgado, cura de Bonares era asimismo suscriptor del El Siglo Futuro en la década de 1880. Lorenzo Reyes Ruiz, cura de Sanlúcar de Guadiana, trasladado a Córdoba,  participa en la suscripción pro-carlistas perseguidos[44].

De otros simplemente sabemos que participaban en las suscripciones y en las cuestaciones Pro-Virgen María, promovidas por los diarios La Esperanza y El Pensamiento Español desde 1852, y contra el Reconocimiento de Italia desde 1865. Ahí aparecen Pedro Moya Camacho, cura de Valverde, y su párroco desde 1892; Esteban Moreno Labrador, natural de El Cerro y chantre de la catedral de Cádiz, y toda la clerecía de Almonte, de Bollullos, de Calañas, de El Cerro, de Zalamea... Todos participan en la defensa de la enseñanza de la religión católica en escuelas y universidades desde la época isabelina, caso de Juan Santos Henares, cura de Santiago en Écija y más tarde párroco de Moguer[45]. Antonio de Jesús Carmona, párroco de  Lucena  y autor de La Perla Cristiana, participa en apoyo de la protesta del cardenal de Toledo enviada al cardenal Jacobini.[46]

Varios de ellos eran monjes exclaustrados por el proceso desamortizador:  Manuel Romero Gante era un monje agustino calzado exclaustrado, reconvertido en párroco de Calañas desde 1845[47]; Joaquín Cabrera Paredes[48], cura de Moguer desde 1865 y párroco local en la década de 1880, fue anteriormente corista del Convento de Agustinos Calzados de Granada. Otros casos nos resultan más  mas dudosos[49]. Del Convento de la Merced de Huelva aparecen coristas como Manuel Rufete.   

El carlismo provincial se manifestó frente a la libertad de cultos. Francisco Díaz Quintero, el diputado progresista onubense desde enero de 1869, se une a las declaraciones de significados políticos del federalismo, como Pi y Margall, para quien “El catolicismo había muerto en el corazón de los pueblos”. En la sesión parlamentaria de 9 de abril se congratulaba de no profesar religión alguna, ya que todas eran, a su entender, contrarias  a la moral. Fue duramente criticado por la prensa católica.[50]

La Asociación de Católicos, núcleo de extracción de muchos carlistas,  inició un programa de recogida de firmas en todo el territorio nacional, pidiendo la unidad católica. En abril de 1869 se recogieron en la provincia de Huelva 15.636 firmas procedentes de 26 poblaciones. En el otoño se habían incrementado a 16.542 y la provincia ocupaba el puesto 32 en el ranking de catolicidad[51]. Además, varias Asociaciones de Católicos  de la provincia  enviaron a las Cortes exposiciones a través de la Junta Superior de Asociación de Católicos, como Los Marines, Aracena, Puerto Moral o La Umbría[52]; Campofrío, Ayamonte, Lepe, Bollullos, Almonte o Sanlúcar de Guadiana.[53]

El corresponsal de La Esperanza, José María Redondo Vélez, defendía el carácter de católicas apostólicas romanas de las mujeres de Huelva[54] y se alegraba de que el ayuntamiento capitalino hubiese desestimado una proposición para establecer el  matrimonio civil; alertaba de la falta de bulas de cuaresma ante la oposición a su venta de ciertos concejales; criticaba la llegada de un predicador evangélico desde Sevilla y los intentos de robo en las iglesias, como el ocurrido en la de Zalamea la Real[55]. No fue la única iglesia profanada: en febrero de 1869, fue robada la iglesia de Hinojos, “llevándose los ladrones cuantas alhajas y vasos sagrados hallaron en el templo”[56].  Frente a ello, otros ayuntamientos, como el de Almonaster la Real, por voz de Díaz Quintero, pedían la separación de Iglesia y Estado.[57]

En mayo y junio de 1869 se multiplican las misas en desagravio por lo que se consideraban blasfemias proferidas en el Congreso de los Diputados. Fueron muy habituales en el arciprestazgo de Niebla, en las iglesias parroquiales de Paterna del Campo, Bollullos del Condadoy San Juan del Puerto.[58]

En la I República se acusaron aún más las acciones contra la Iglesia Católica. El diario progresista  La Iberia  criticaba la prohibición del “Ayuntamiento de Huelva de tocar las campanas al paso del Viático, siguiendo el ejemplo de Cádiz y Orense”, y lo consideró  una declaración de guerra a la religión y al culto católico[59]. Además, en estas fechas vive en Huelva Pablo Sánchez Ruiz, un exfranciscano y excombatiente carlista, reconvertido en pastor evangelista en Málaga y  fundador de la congregación de Huelva, donde falleció en 1876.

4.4. Los maestros carlistas. Junto a los curas, muchos maestros de la geografía nacional  suscribieron, a través de la prensa católica, su apoyo al carlismo, en alguna ocasión pidiendo el fin de la “comedia liberal”. En la provincia de Huelva ese apoyo fue escaso, al menos en este encuadre cronológico. Podemos singularizar esta realidad con personas como Francisco García Baro, maestro de Bollullos y Almonte, quien había apoyado a la candidatura de monárquico-constitucional de José Gálvez Cañero, diputado por Antequera en 1850[60]; y con Leoncio Cortes Cordero, maestro del Castaño del Robledo hasta 1915, quien participaba en las suscripciones de El Pensamiento Español.
Continuará (…)


[1]  BULLÓN DE MENDOZA, A. (1993): La contrarrevolución legitimista, 1688-1876, 11-12.
[2] CUERPO DE ESTADO MAYOR DEL EJÉRCITO. Narración militar de la Guerra Carlista de 1869 a 1876. Madrid. Imprenta y Litografía del depósito de Guerra.1888. Harvard University.
[3] La Época 28/2/1870, p. 3.
[4] LÓPEZ-CORDÓN, M. V. (1976). La revolución de 1868 y la I República. Madrid: Siglo XXI, pp. 34-35.
[5] Revista satírica, de carácter republicano y federal, editada en Barcelona desde e marzo de 1869 que se prolongará, cambiando de título (La Carcajada, La Madeja política, La Madeja) hasta 1876. Su nombre se opone al título carlista La Gorda. Publicó excelentes caricaturas a color a doble página en las que ridiculizaba la monarquía, el clero, los militares y al político Juan Prim.
[6] MONTERO, J (1999):”Prensa y propaganda en el estado carlista (1872-1876)”. Historia y comunicación social,  nº 4,  págs. 89-134.
[7] Vizconde de la Esperanza (1871): La Bandera Carlista en 1871, pp. 312-313. Madrid. Imprenta de El Pensamiento Español.
[8] Con el subtítulo “periódico monárquico”, es la más importante cabecera de la prensa absolutista española del siglo XIX, y es considerado el órgano oficioso del carlismo
[9] Al carecer de sección de correspondencia con los lectores, solo pueden seguirse a través de la participación de los mismos en favor del ejército carlista. Algunos de ellos eran sin duda suscriptores. Otros no. 
[10] En la segunda mitad de la década de 1840 lo había sido Antonio José Redondo. 
[11]  FERRERO BLANCO, M.D., 2000, p. 509
[12] CALERO DELGADO, M.L. (2015): “La representación política y sus ediles en el ayuntamiento de Huelva (1861-1868)”. Aestuaria, 12. Víd también. El Contemporáneo (Madrid). 27/12/1860, p. 2.
[13] FERRERO BLANCO, M.D., 2000, p. 490.
[14] En 1885 era suscriptor de El Siglo Futuro un cartayero que respondía a las iniciales F.R.C. Nos inclinamos a pensar que se trata del sacerdote de la Iglesia de San Pedro,  Francisco Rodríguez Calderón.  
[15] ¿Juan Osorio?, librero de Huelva. Juan Ortiz Ramírez, dedicado a los negocios mineros.  
[16] ¿Diego  Garrido Reyes, ganadero  de Gibraleón? ¿Domingo Granito Rebollo, inversor minero?
[17] ¿Antonio Pizarro Iñiguez? Abogado. Diputado provincial  década de 1880.
[18] Algunas dudas en la identificación de las siglas.
[19] Casado con Rita Romero  y Mora y padre de dos hijos, Cayetana y Benito.  
[20] Cronológicamente, es el tercer gran diario adscrito al neocatolicismo, al comenzar a publicarse el dos de enero de 1860, dos meses y medio antes de que fracasara el asalto militar del carlismo al poder, tras el cual abrazará la causa de la reconciliación y de acatamiento a la reina Isabel II (Gómez Aparicio: 1967). Los otros dos diarios tradicionalistas situados en la extrema derecha eran La Esperanza (1844-1874) y La Regeneración (1855-1873), que compiten  entre sí. Fue fundado por Gabino Tejado (1819-1891), amigo y albacea de Juan Donoso Cortés (1809-1853), quien dejará su dirección a Francisco Navarro Villoslada (1818-1895).
[21] Mariano Ayala, Diego Valdayo, Antonio Armendáriz, Eduardo Domínguez y Plácido Camacho.   
[22] Ángel Márquez Parreño, cura ecónomo; Antonio Mecoleta, presbítero.
[23] Esteban Moreno Labrador, chantre de la Catedral de Cádiz, y los presbíteros Miguel González Labrador, Juan de la Corte Mateos, Manuel Pérez Bravo, Juan González Borrero, Pedro González Labrador, Juan Bautista Vázquez Labrador  y J. Pérez Serrano.
[24] Los curas Manuel de Puebla y Celedonio María Ramos, Benito Mora Morales, de El Buitrón, Juan de la Cruz, de Riotinto, Diego García, de Las Delgadas, y los presbíteros Juan María Carvajal, y Juan María García, el último de Riotinto.
[25] Vid. La Ilustración popular económica. 10/11/1874, 6; /6/1875, 8; 1/12/1875; 7 10/10/1874, 6;  20/1/1875, 8;  20/7/1875, 7; 10/12/1875, 7.
[26] El Siglo futuro. Correspondencia.
[27] Esposo de Ignacia Díaz Santos  y padre de tres niñas¨ Rita, Ignacia y Josefa.  
[28] ¿Juan Cáceres Zambrano? ¿Juan Castilla y Zarza?
[29] Vid. por ejemplo La Esperanza. 9/10/1869, p.3.
[30] La Regeneración. 11/1/1870, p. 2. Manifiesto del candidato carlista por la circunscripción  de Ciudad Real, Federico Salido Baydes.
[31] La América.13/7/1869, 8. La Regeneración 27/7/1869,  1. “La Revolución y los carlistas”. “El manifiesto del señor D. Carlos VII: La Hacienda”. La Esperanza.15/11/1870, 1¸ La Regeneración. 4/11/1869,  1.
[32] “Carta del Sr. D Carlos de Borbón y Austria-Este a su augusto hermano”. 30 de junio de 1869.
[33] La Esperanza,  El Pensamiento español y La Regeneración. 2/7/1869,
[34] La América. 13/7/1869, p. 8.
[35] El Pensamiento español. 15/11/1870, p.1. La Esperanza. 15/11/1870, p.1. Lo hacen a petición de Antonio Aparisi Guijarro.
[36] Sesión de 22 de junio de 1871. Recogido por La Regeneración. 26/6/1871, p. 2.
[37] La Esperanza. 1/9/1873, p. 1.
[38] El diario demócrata La Discusión hace suyo este lema para criticar la ley excepcional.  4/9/1869, p. 1.
[39] El cura fue padre -así lo acredita la tradición oral valverdeña- del que fuera maestro de escuela Bernardino Iglesias Pérez, nacido en 1865, que ejerció docencia en la escuela del primer distrito, sita en la calle del Duque.

[40] Víd. SÁNCHEZ CORRALEJO J.C.(2005): “Los primeros corazones blancos: Los primitivos hermanos de la buena muerte”. La Chicotá, nº 4.  

[41] El Pensamiento español. 2/11/1872, p. 2.
[42] La República. 6/6/1891, p. 3. De resultas del encontronazo, su hermano Antonio, miembro del comité republicano local, colocó un petardo de dinamita en caso del párroco del Alosno.
[43] Su medio de difusión fue el periódico El Siglo Futuro,  desde el cual Ramón Nocedal acusó a Don Carlos de «traicionar a las esencias del Carlismo».
[44] La Esperanza. 19/11/1870, página 1.
[45] El Pensamiento español. 1/6/1864, p. 1.
[46] El Siglo futuro. 16/1/1882, p. 1.
[47] El Católico. 26/5/1845, p. 5.
[48] Hermano de Manuel Cabrera Paredes,  presbítero de San Julián.
[49] José María Guerrero, dominico exclaustrado  de Jerez de la Frontera,  reconvertido en párroco de Sanlúcar de Guadiana.
[50] El amigo verdadero del pueblo: periódico católico. 28/04/1869, p. 1.
[51] La Unidad Católica. 18/04/1869, p. 6  y 24/10/1869.
[52] La Esperanza. 8/2/1869, p. 2. y 27/2/1869, p. 2.
[53] El Pensamiento Español. 17/2/1869, p. 1.
[54] Entre ellos José María de la Corte y Delgado. La Esperanza. 15/12/1868, p. 2.
[55] “Huelva. 14 de marzo”. La Esperanza. 19/3/1869, pp. 1-2.
[56] La Esperanza. 3/2/1869, p. 4.
[57] Extracto de la Sesión de Cortes de 23 de abril”. La Esperanza 24/4/1869, p.2. Otras peticiones fueron la abolición de las quintas, las matrículas de mar y el impuesto personal.
[58]  El Pensamiento español. 14/5/1869, 3,  2/6/1869, 4. y 3/6/1869, 1.
[59] La Iberia y La Esperanza. 20/6/1873, p. 2. y 3 respectivamente.
[60] El Heraldo (Madrid. 1842). 6/9/1850, página 1.