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jueves, 26 de junio de 2014

HISTORIA DE VALVERDE DEL CAMINO: LAS SIAMESAS VALVERDEÑAS DE 1660

LAS SIAMESAS VALVERDEÑAS DE 1660: Una historia de mitos, dogmatismos y rituales del pasado.


Por Juan Carlos Sánchez Corralejo

 Revista Raices, 2003, págs. 13-14

                                               A Antonio Rico Pérez, hombre sabio y tolerante

In memoriam


  Introducción.-

        El padre Feijoo, a la luz de sus lecturas sobre fisiología humana, pensaba que el origen de los siameses se debía a la «conglutinación de dos fetos».

        Hoy se sabe que los gemelos unidos o siameses son individuos monocigóticos -esto es, procedentes del mismo huevo fecundado- y monocoriónicos, lo que nos evidencia que se desarrollan unidos entre sí por alguna región de su anatomía. Por definición, los siameses son del mismo sexo e idénticos desde un punto de vista genético. Su origen se debe a una incompleta división de un cigoto destinado a duplicarse para formar gemelos. Su incidencia es muy escasa, valorada en un caso por cada 60.000 u 80.000 recién nacidos vivos. Igualmente se ha demostrado que esta manifestación es dos veces más frecuente entre el sexo femenino que en el masculino, aunque aún no se han dado razones ciertas capaces de desvelar el misterio de esta ratio (Vid Uranga Imaz, 1981: 367-368; Tovar 1998: 259-263. López Gómez, 2000: 59-61).

        La denominación de gemelos siameses deriva de la celebridad que llegaron a tener dos hermanos nacidos en Siam (hoy Tailandia).          Se trata de los hermanos Chan y Eng Bunker, que vinieron al mundo unidos por el tórax -a través de un ligamento cartilaginoso de trece centímetros- en la pequeña población de Mae-Klong, ubicada a unas 60 millas al oeste de Bangkok, el 11 de mayo de 1811. A pesar de aquel inconveniente del destino, se casaron con dos hermanas inglesas, Sarah y Adelaide Yates, en Carolina del Norte, y llegaron a tener 21 hijos: Chang 11 y Eng 10. Además, esta hazaña la lograron salvando dos importantes inconvenientes: uno el hecho de haberse casado a la edad de 32 años; el otro, los problemas de convivencia entre las hermanas-cuñadas, hecho éste que los obligó a vivir en casas separadas con la obligación de visitarlas en semanas alternas, al tiempo que en el lecho conyugal el desafortunado de cada noche debía mantener los ojos cerrados. Para desgracia de los hermanos, anteriormente fueron exhibidos en un circo por parte del desaprensivo capitán Coffin, quien los llevó a Estados Unidos decidido a hacerse rico gracias a ellos.  

           
        Han existido otros siameses históricos -famosos y no tan famosos- a veces unidos por la espalda, por el abdomen, por el vientre, por el ombligo, por la pelvis, por el cráneo o por las nalgas. En el año 1100 nacieron en Kent, Inglaterra, las gemelas Mary y Eliza, quienes vivieron 34 años con un solo par de extremidades superiores e inferiores. En el siglo XV, los hermanos escoceses Scottish vivieron 28 años unidos de la cintura hacia abajo, mientras que las gemelas húngaras Helen y Judith, nacidas en 1701 y unidas por la región lumbar, llegaron a vivir 22 años. Pero incluso se conservan testimonios médicos y literarios de su existencia desde antes de Cristo (Vid. Tovar, 1998: 259. ).

        Hoy en día, la ciencia médica ha logrado normalizar la vida de estos gemelos. En noviembre de 2002, el equipo de cirugía pediátrica del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla logró separar y reconstruir con éxito a dos gemelas siamesas de siete días de vida, procedentes del hospital gaditano Puerta del Mar, que habían nacido unidas por el tercio inferior del abdomen. Anteriormente se habían producido cinco casos más en este mismo hospital, aunque la mayoría no pudieron ser resueltos satisfactoriamente. Por su parte, Cosme y Damián, los únicos siameses españoles adultos actuales, han conseguido tener una vida placentera en Madrid: Cosme, de quien dicen que es el más cerebral de los dos hermanos,  trabaja en una biblioteca, mientras que Damián, el más extrovertido,  cimenta su afición al cine como dependiente en un videoclub, todo ello con el apoyo de sus familiares. amigos y novias.

           

Las siamesas valverdeñas.-

        En la madrugada del seis al siete de julio del año 1660, la valverdeña Ana González, casada con Diego González Huertavieja, tuvo dos niñas en las casas de la enfermería. El escribano del Cabildo, que se llamaba Juan Ramírez Manzano, describe a las recién nacidas -dando fe de haberlas visto con sus propios ojos-, afirmando que poseían:

        «Dos cabesas con todas sus facciones y pegados los pechos hasta el pesqüeso, y dos brasos de la parte de adelante de afuera ques derecho y ysquierdo, y los dos braços por la parte de atrás con sus manos y dedos y por baxo del hombrigo abierto con sus dos piernas y pies cada parte, de modo que tienen quatro piernas y pies».

        A tenor de la descripción del amanuense valverdeño, había asistido al nacimiento de unas siamesas unidas por la cara anterior del tórax -lo que la actual ciencia médica denominaría, con cierta frialdad, gemelos simétricos toracópagos-. Sin duda, aquellas dos tiernas niñas recién nacidas serían muy parecidas a los siameses de Bangkok. 

Tal acontecimiento sin duda conmovió a la población, pero sobre todo puso en guardia tanto a las autoridades civiles como a las eclesiásticas.

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