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jueves, 9 de julio de 2015

UN DRAMA PASIONAL DE VALVERDE DEL CAMINO


UN DRAMA PASIONAL DE VALVERDE DEL CAMINO

EN LA PRENSA NACIONAL (1909)

 

Juan Carlos Sánchez Corralejo
Facanias. Julio de 2015

 En abril de 1909, un hecho luctuoso acaecido en Valverde del Camino saltó a las páginas de la prensa nacional: un individuo que respondía al nombre de José Hernández –o quizá Fernández-, ya que los periódicos que recogieron la noticia no se ponían de acuerdo en su apellido- agredió a su esposa, hiriéndola gravemente. Una hermana de la víctima trató de evitar la agresión y también fue herida. Ambas quedaron al borde de la muerte. Hernández se suicidó después. El móvil de este drama fueron los celos.[1]

Esta fue la noticia, a modo de teletipo, que recogieron varios diarios nacionales El “teletipo” consistía a veces en la lectura del periódico de una provincia cercana, o la recepción de una carta postal del cronista. 
 
La noticia del ataque violento fue recogida por otros muchos periódicos. El Diario de Córdoba, ABC, El Noroeste, El Correo Español, La región Extremeña, El Pueblo, Las Provincias, El Fusil y otros varios.[2]

     El día 12, lunes, la noticia aparece en ABC, y en ella se relataban los hechos con algún detalle añadido: aportaba el segundo apellido, Clamillo –qué apellido más raro, qué poco valverdeño-; la edad del pendenciero, cuarenta años; la agresión con arma blanca, y añadía algún dato más sobre el suicidio posterior del atacante[3]: Celos sangrientos, telegrafían desde Valverde del Camino (Huelva) un sangriento suceso motivado por los celos: José Fernández Clamillo de cuarenta años, sospechaba de la fidelidad de su esposa y recriminándola ayer se excitó hasta el extremo de agredirla con un arma blanca. Una hermana de la víctima se interpuso y el enfurecido esposo arremetió contra ella, dejándola medio muerta de una cuchillada en el vientre. El agresor que creía que había matado a las dos mujeres, se marchó al corral y allí se degolló.

 
Con antelación, un periódico de menor tirada y entidad, El Correo Español, ya el   sábado 10 había publicado la noticia de un hecho ocurrido el jueves 7: El agresor se llamaba José Fernández Alamillo, era un herrero, alcohólico según este diario, que dejaba entrever que, acaso por dicha adicción, estaría afectado por alguna enajenación mental:  

 «El día 7 del corriente sucedió en esta villa un caso triste. José Fernández Alamillo, de oficio, herrero, individuo degenerado por el continuo abuso del alcohol, agredió con un puñal a un pescadero, a su mujer a quien causó dos heridas en la región occipital de pronóstico reservado y a una hermana de la mujer, a la que infirió tras dos heridas en la cabeza y en la región interna del antebrazo derecho. Después, creyéndolas ya muertas, con el mismo puñal se hizo una gran herida en el cuello que destrozó la laringe y el esófago y la causó la muerte instantánea. Los Vecinos no pudieron prestar auxilio, pues cuando se enteraron, ya el Fernández era cadáver. Decíase que el asesino suicida padecía enajenación mental. El cadáver del desgraciado herrero ha sido enterrado en el cementerio protestante».[4]
 
            Esta versión añade a un supuesto amante, un pescadero, que también habría resultado agredido, aunque es la única fuente que añade la figura del supuesto enamorado. También nos aclara la decisión de enterrar al finado en el cementerio protestante de Valverde del Camino.

             El cementerio inglés de Valverde es hoy apenas un recuerdo desempolvado en su día por Jesús Ramírez Copeiro[5], y abordado más recientemente por Aurora Mora Montín[6] y Consuelo Domínguez Domínguez[7]: había abierto sus puertas en 1871, como un anexo del llamado  cementerio viejo, para dar sepultura al primer inglés fallecido por estos lares, Henry Docwra, ingeniero y contratista; contaba con unas dimensiones de apenas 30 metros de largo por 4 metros de ancho. A raíz de este fallecimiento, el Ayuntamiento se vio obligado a hacer una compra del terreno adosado al cementerio, propiedad de D. Manuel Rivera Bonaño, para dar enterramiento a todos los que pertenecían a una religión distinta a la católica.[8]

Ahora, en el caso del herrero José Fernández, al tratarse de un suicida, la Iglesia establecía la prohibición de un funeral religioso en terreno santo. Por ello, la medida adoptada fue derivar sus restos mortales hacia el cementerio protestante. La noticia procede asimismo del diario El Correo Español.      

 En otros pueblos de la geografía andaluza los entierros de suicidas se realizaban en lugares anexos a los cementerios, pero sin la categoría de lugar sagrado, a veces llamados  “cementerio civil”[9]. El trato fue más denigrante en otros países.[10]
 
El 11 de abril, un diario valenciano, El Pueblo, la refería así: “Horrible drama. Huelva. En Valverde del Camino. José Fernández, ciego de cólera a causa de los celos, agredió con un cuchillo a su mujer y la hirió. Se interpuso su cuñada que recibió también una cuchillada, en el vientre. Fernández, creyéndolas muertas, se fue al corral y con la misma arma se degolló. Las mujeres están en gravísimo estado .[11]
 
Ese mismo día, el 12 de abril, la noticia pudo leerse desde el Cabo de Gata a Finisterre. El tratamiento fue desigual. Las versiones van del amarillismo al teletipismo espartano. Las Provincias, diario asimismo de Valencia: “Dicen de Huelva que en Valverde del Camino, José Fernández dio por celos una puñalada á su mujer y otras a su cuñada por suponerla encubridora. Después, se degolló. Las dos mujeres están moribundas.”[12]     

 La Correspondencia de España –considerado primer periódico de empresa de España- hizo  una descripción por extenso: añadía la falta de disputas anteriores y la terrible lacra de los celos. El cronista parece enteramente un vecino de la familia valverdeña, que compartiera con ella el pozo de medianía, pero un dato lo delata: desconoce el apellido Alamillo y los transcribe de nuevo como Clamillo. Tampoco tuvo información directa en ningún momento de ningún informante local, ya que ningún valverdeño de ningún tiempo histórico podría titubear al deletrear el apellido Alamillo. Además, sitúa el suceso el 11 de abril, la tarde anterior –creemos que para buscar un mayor impacto emocional en el lector, fruto de la cercanía-, cuando el cadáver estaba criando malvas hacía cuatro días. En realidad, nos parece simplemente el mismo relato de El Correo Español, con un cronista locuaz, o que debía simplemente cobrar por número de palabras escritas:     
 
Crimen por celos. Dos mujeres heridas. Huelva: Comunican de Valverde del Camino que se ha desarrollado en aquel pueblo uno de tantos crímenes que causan los celos. Vivian en dicho pueblo un matrimonio, él llamado José Fernández Clamillo, de cuarenta años, herrero de oficio; con ellos también habitaba una hermana de la mujer de José. Esta familia ha vivido muchos años sin entre ellos mediara la menor disputa, pero los celos, los terribles celos hicieron su aparición en el hogar tranquilo, motivando frecuentes disputas. José sospechaba  de la fidelidad de su esposa y no eran bastantes las protestas de su mujer, ni las de su hermana para convencer al herrero celoso. Ayer por la tarde, estando solos José y su mujer volvieron a discutir sobre el mismo asunto; pero la discusión fue algo más violenta que las anteriores; y José creyendo ver en las palabras de su mujer alguna confirmación de sus sospechas, cogió un cuchillo, lanzándose sobre ella, dándole una cuchillada. A los gritos que daba la herida acudió su hermana, tratando que el criminal volviera a hundir el cuchillo en el cuerpo de su víctima, pero José, que estaba como loco, arremetió contra su cuñada, dándole una cuchillada en el vientre.

Suicidio del criminal. José al ver en el suelo, teñidas en sangre a su mujer y a su cuñada, y creyendo que las había matado, se fue corriendo al corral, degollándose con el mismo cuchillo que había herido antes a sus víctimas.  [13]

Estado de las víctimas. Cuando los vecinos entraron en la herrería se encontraron un cuadro espantoso. Recogidas las dos mujeres heridas se vio que su estado era gravísimo, pues el cuchillo había hecho bastantes destrozos en el cuerpo de aquellas desgraciadas. El cadáver del suicida ha sido trasladado al cementerio para hacerle la autopsia. El vecindario está impresionado por este trágico suceso”.[14]
 
El diario valenciano Las Provincias hizo un escueto comunicado  pero tuvo tiempo, en apenas cinco renglones de una columna diminuta, a convertir a la ayudante, de simple protectora de la vida de su hermana, en encubridora de sus supuestos devaneos amorosos: “Dicen de Huelva que en Valverde del Camino, José Fernández dio por celos una puñalada a su mujer  y otra a su cuñada por suponerla encubridora. Después se degolló. Las dos mujeres están moribundas[15]
 
Un día después, el 13 de abril, el periódico coruñés El Noroeste reproduce la versión más austera: “un vecino que sospechaba de la fidelidad de su esposa le asestó una tremenda cuchillada. A los gritos de la victima acudió una hermana que también recibió una cuchillada en el vientre. El criminal, creyéndolas muertas, degollóse. Las víctimas están en grave estado.[16]

 Una semana después, la noticia seguía en boga. El 15 de abril, la reproducía el diario de Badajoz La región extremeña: “Horrible drama. En Valverde del Camino (Huelva), José Fernández, ciego de cólera a causa de los celos, agredió con  un cuchillo a su mujer y la hirió”.[17]

           El trato informativo de aquella noticia llamó la atención del semanario satírico El Fusil. De espíritu especialmente polémico, se vanagloriaba en 1903 de haber insultado” a 466 personajes políticos,  de haber llamado “brutos y cavernícolas” a 365 caciques, de haber pedido la horca para 15 ministros y ex ministros, y haber tratado de “ciscados” a 43 alcaldes, de  “perros” a 18 gobernadores, de “burros” a 13 catedráticos, de tomar el pelo a 72 aspirantes a canónigos, y tildado de “granujas” a ocho jueces, cinco generales y 14 periodistas.[18] 

 Aunque no conservamos aquel ejemplar de El Fusil de abril de 1909, sí conocemos su texto a través de la reproducción de su contenido por parte de la redacción del diario católico El Restaurador[19], un modesto periódico editado en Tortosa, Tarragona, a cargo de la Acción Social Católica. El redactor de la serie de El Fusil titulada “Aquí traigo los papeles…” era un elemento guerrillero e iconoclasta. Un periódico tan granuja arremete, en esta ocasión, contra los grandes periódicos que él ejemplifica en ABC, El Heraldo o El Imparcial, y sale en defensa del esfuerzo informativo y de la presteza de otros más pequeños, casi recién nacidos, como El Correo Español.[20]

 De aquella exégesis nace una campaña a favor de pequeños diarios bien informados: El  redactor llegó a la siguiente conclusión: “De lo cual resulta que un mismo suceso fue dado a  conocer al público por dos periódicos. Uno de los de gran información, de los que no reparan en millón de duros más o menos, para tener de todas partes, del reino de Siam inclusive, una información amplia y rápida, lo publicó por telégrafo, cinco después de haber ocurrido, y otro de lo que no se pueden leer por su mala, escasa y tardía información, lo publicó, por correo, dos días antes que aquel. Si este fuese un caso excepcional, un hecho aislado, no valdría la pena de comentarlo, pero todos los días o casi todos los días ocurre lo propio. Los periódicos de la gran información y de los miles de duros publican con gran frecuencia informaciones telegráficas de España y del Extranjero, después que los periódicos mal informados la han publicado ya por correo. Con que ya lo sabís [sic], vosotros candidatos lectores que compráis El Imparcial, El heraldo, el ABC, etc., etc., no porque estéis conformes con sus doctrinas, sino porque están mejor informados, estáis haciendo el primo de una manera lamentable. Y lo peor que se puede hacer en este mundo es el primo.”              
 
      En Valverde del Camino hubo algunos “fusileros”, nombre con que el periódico satírico llamaba a sus lectores, a menudo para recordarles su obligación de renovación de la suscripción. En 1903 era fusilero un valverdeño que respondía a las siglas J.M.[21]; más tarde lo fueron J. de P.  P. [22] y A.V.R.[23]. Otro, Manuel Duque, actuó como corresponsal en la sección “El Bufete de El Fusil”.  No sabemos si uno de ellos fue el que puso al semanario al hilo de los despropósitos.  

       La campaña de David contra Goliath fue continuada el 20 de abril por El Tradicionalista, diario de Gerona de carácter católico-monárquico, que recoge las mismas impresiones que El Fusil, y que habían sido reproducidas por El Restaurador un día antes: “Para que vean nuestros lectores la grande [sic] que es la información de los grandes periódicos, fíjense en lo siguiente. A.B.C. que es tenido por de los  mejores rotativos, publicado el 12 del actual un telegrama de Huelva dando cuenta de un hecho ocurrido en dicha ciudad, y el Correo Español que no es rotativo todavía, había publicado la noticia dos días antes que el otro con la circunstancia de que se la habían comunicado por correo ¡Oh, la gran prensa!”. [24]

          No pretendemos abrir ningún debate, porque puede convertirse en eterno, sobre el periodismo como transmisor de noticias o como creador de informaciones más o menos veraces, impulsor de estados de ánimo y formador de opinión pública e ideologías. Las conclusiones sáquenlas ustedes, si les apetece.

 

[1] Diario de Córdoba de comercio, industria, administración, noticias y avisos. 12 de abril de 1909, p. 1. “Drama pasional”. Recogido asimismo por El Restaurador: diario de propaganda católico-social y de avisos. 19 de abril de 1909, p. 1. 
[2]  ABC, 12 de abril de 1909. El Pueblo: diario republicano de Valencia. El Pueblo. 11 de abril de 1909, p. 3 El Noroeste. 13 de abril de 1909. La región extremeña: diario republicano. 15 de abril de 1909, p. 2
[3] ABC, 12 de abril de 1909. Reproducido por El Restaurador: diario de propaganda católico-social y de avisos, Año II, Número 232. 19 de abril.
[4] El Correo Español  10 de abril de 1909. Reproducido por  El Restaurador: diario de propaganda católico-social y de avisos. 19 de abril 
[5]  RAMÍREZ COPEIRO DEL  VILLAR, J (1985). Ingleses en Valverde el Camino. Valverde, El Autor.
[6]  MORA MONTÍN, A: Historia de los cementerios de Valverde del Camino. Raíces, nº 9. 
[7] DOMINGUEZ DOMÍNGUEZ, Consuelo: Los cementerios británicos de Huelva, Ediciones Consulcom. 2013.
[8] MORA MONTÍN, A: Ibídem.  En 1902 se erigió un mausoleo en estuco, dedicado por sus dos hermanos a la memoria de William Hard, apoderado de Frank Clarke Hills. En la única fotografía que se posee del viejo cementerio inglés. Se sabe que estaba  adosado al muro del cementerio, en la zona paralela a la carretera, y que tenía detrás un pequeño tejado a dos aguas,  posiblemente la culminación de otro mausoleo o panteón.
[9] Vid por ejemplo MORENO VALERO: “Costumbres acerca de los difuntos, en Los Pedroches (Córdoba). Gaceta de Antropología, 1995,  nº 11.
[10] En Inglaterra fue considerado un crimen atroz, y el castigo se extendió incluso después de la muerte. Para los ingleses, el suicidio era un auto-asesinato, por lo que los autores de un suicidio fallido eran acusados ​​como criminales. Las propiedades de la víctima eran confiscadas por la Corona luego de la muerte del suicida, por lo que muchas veces las familias disfrazaban u ocultaban el verdadero origen de la muerte para poder preservar su herencia. Además, se le negaban los ritos de entierro cristiano, por lo que sus familiares debían enterrar el cuerpo por ellos mismos, preocupados por que pudiera afectar el descanso del difunto o poner en peligro su reputación.
[11] El Pueblo: diario republicano de Valencia, 1909, abril 11, p. 3
[12]  Las Provincias: diario de Valencia.  12 de abril de 1909, p. 3
[13] La Correspondencia de España: diario universal de noticias. 12 de abril de 1909 p. 2. “Criminal y suicida”. 
[14]  Ibídem.   
[15]  Las Provincias: diario de Valencia. 12 de abril  de 1909, p. 3. 
[16]  El Noroeste. 13 de abril  de 1909, p. 2. “Una tragedia”. 
[17]  La región extremeña: diario republicano. 15 de abril de 1909, p. 2
[18]  Hemeroteca digital de la biblioteca nacional.
[19]  El Restaurador: diario de propaganda católico-social y de avisos.19 de abril  de 1909, p. 1
[20]  El Restaurador: diario de propaganda católico-social y de avisos Año. 19 de abril de 1909,  p. 1
[21]  El Fusil (Madrid). 26/1/1903, p. 4;  17/10/1903, p. 4.
[22]  El Fusil. 12/12/1908, p. 4;  31/12/1910, p. 4., y 6/1/1912, .p. 4.
[23]  El Fusil. 19/12/1908, p. 4.
[24]  El tradicionalista: sortira els dissapter. 20 de abril de 1909, p. 3.

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