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viernes, 26 de noviembre de 2010

LA VIDA EN EL FRANQUISMO (I)

 

Juan Carlos Sanchez Corralejo
"La Vida Cotidiana en la Escuela profesional".  En De la Escuela profesional al IES Don Bosco" (1956-2006). IES Don Bosco y Diputacion de Huelva. 2006.  ISBN: 84-690-2378-0, págs.  46-66.
Articulo extraido de las páginas  58 a 60
 

 

ESCUELA DE ADOCTRINAMIENTO: LA OJE Y LA SECCIÓN FEMENINA.-



Los alumnos, debidamente sindicados, debían además pertenecer a la OJE. La Organización Juvenil Española, nacida en julio de 1960 en sustitución del anticuado Frente de Juventudes, era una institución dependiente de la Secretaría General del Movimiento Nacional. Su función, al igual que el de su antecesora, era coordinar y organizar la formación ideológica y moral de los niños y jóvenes entre 10 y 21 años.


Su organización en el centro correspondió a Carlos Rizzo Martínez, quien se ocupaba de la labor de adoctrinamiento y de la afiliación de los chicos. José Arenas Parreño, alumno de la 1ª promoción del Taller Escuela llegó a ser destacado miembro de la OJE. José recuerda sus viajes a los campamentos y albergues juveniles de la organización. También, muchos valverdeños recuerdan aún el campamento Gil Martín, ubicado en los Pinos del Manano desde los primeros años cuarenta. Juan Antonio Tirado Andrino, profesor de educación física de este centro, era el  jefe provincial de la OJE en los años 1962-63 y debió contribuir al reforzamiento de la institución en nuestro pueblo.




La escuela franquista fue una escuela confesional




La OJE local se articulaba en torno a la Centuria Viriato, convertida en formación paramilitar de jóvenes balillas. El domingo 15 de diciembre de 1957 los miembros de la centuria fueron invitados a una excursión a Huelva. Tras escuchar misa en la Iglesia de San Francisco  llegaron a la Punta del Sebo y de allí marcharon, en canoa, hasta el Monasterio de la Rábida. A la una de la tarde ya se encontraban en la escuela de orientación profesional de flechas navales –fundada por Franco en su visita a Huelva de 1956-, donde se disputó un partido entre el equipo titular de la escuela profesional, llamado Betis y el de los flechas navales que terminó con victoria valverdeña por 1 a 4.  Miembros de aquel equipo eran José Arenas, Cipriano Prieto Hernández, Widelio, Luis Domínguez. Tras almorzar en Palos volvieron a Huelva donde presenciaron el encuentro Recreativo-Extremadura.



Escudo del T.E.J.A.

Con motivo de la festividad del 2 de noviembre, Día de los Difuntos, los chicos de la OJE debían hacer guardia junto a la Cruz de los Caídos, turnándose durante toda la noche.

 

 Los miembros de la OJE en Madrid. Año 1963  

  

A fines de la década de 1960, eran enviados durante una quincena al campamento veraniego de Mazagón, a donde se desplazaba el cuerpo de cocina de la escuela para atenderlos. Más tarde, ya en los inicios de la década de 1970, situó su sede en la antigua escuela de Dª María Ruiz, en la calle Sor Ángela. Entonces fue su presidente Juan Miguel Bando. Pero el sentido ya era otro. Allí se realizaban bailes los domingos a 6 pesetas la entrada, juegos de ajedrez y ping-pong, disponía de biblioteca en el piso alto y de su propio equipo de fútbol que se desplazaban a los pueblos cercanos.






"Cada mañana, al  llegar los alumnos, se procedía a izar la bandera española y se cantaba el Cara al Sol, se formaba en el patio y se entraba en fila en las clases. Eran las directrices marciales de su primer director, Eleuterio Torrelo"






Las chicas no debían escapar del control de la dictadura y para ellas se creó la Sección Femenina, dependiente de FET y de las JONS.


La organización, fundada por Pilar Primo de Rivera en 1934, se ocupó, una vez acabada la Guerra Civil, de preparar a la mujer en el aspecto cultural, de economía doméstica, labores artesanas y tareas culinarias, además de gestionar el llamado servicio social, diseñado como la contribución femenina obligatoria para acceder al funcionariado y a la universidad, parangonable con el servicio militar masculino. De una manera muy sencilla lo describía la conocida Enciclopedia Álvarez:  su misión era doble «servir a la Patria en quehaceres propios de la mujer y preparar a ésta para que el día de mañana pueda formar una familia cristiana, patriótica y ejemplar»[1].




Por ello, las chicas de aparado –así nos los recuerda Rosario Ramírez Prera- fueron llevadas en alguna ocasión a la sede onubense de la sección femenina, donde recibían la preceptiva charla y un merecido viaje al Monasterio de la Rábida. Con sus uniformes de falange, las chicas de cortes aparados estuvieron en Huelva para recibir al Caudillo y a continuación, ya en Los Pinos de Valverde,  fueron premiadas con un bollo de pan, una lata de sardinas en escabeche y un huevo duro. La sección femenina premiaba también a los mejores expedientes académicos, concediendo becas de estudio en su colegio del Conquero, aunque el salto hacia Huelva de las chicas de la escuela profesional se hizo a menudo insalvable, ya que sus padres preferían su inclusión en el mundo laboral.



[1] A. Alvárez. Enciclopedia. Tercer Grado. 1966. Ed. Miñón. p. 625. Véase también Nueva enciclopedia escolar Iniciación profesional, págs. 951-952. 

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