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viernes, 26 de noviembre de 2010

HISTORIA DE LAS FERIAS DE VALVERDE DEL CAMINO

«LAS PRIMITIVAS FERIAS DE VALVERDE:
SAN PEDRO, SANTIAGO y SANTA ANA y
LA PRIMERA FERIA DE AGOSTO».


Juan Carlos Castilla Soriano
Juan Carlos Sánchez Corralejo

En  Raíces, nº 1, págs.. 6-8-
 Edita: Asociación Velada de Santa Ana



            El nacimiento de las ferias en la actual provincia de Huelva hunde sus raíces al menos en el siglo XIV. En 1323, Juan de la Cerda concedió a Gibraleón licencia para celebrar una feria entre el 22 de agosto y el 8 de octubre. Durante el siglo XVI, ferias como las de Niebla, Lepe, Huelva o Gibraleón seguían teniendo un papel dinamizador de los intercambios[1].

            En opinión de Domínguez Ortiz, la función comercial era monopolizada por las grandes ciudades, mientras que las pequeñas aglomeraciones campesinas, entre las que sin duda se incluía Valverde, sólo permitían un pobre comercio ambulante y ferias o mercados temporales. Para García-Baquero, esas ferias simplemente desarrollaban un comercio temporal y de escasa significación económica, tanto por el volumen de transacciones como por la clase de mercancías, consistentes, por lo general, en artículos de consumo ordinario[2].     

            La primera noticia, que poseemos hasta el presente, acerca de la celebración de una feria en Valverde, sitúa a ésta en la festividad de San Pedro (29 de junio), con anterioridad al año 1690. Poco o nada sabemos de la primitiva feria valverdeña de San Pedro. A lo sumo, que el cabildo elegía un diputado de feria[3], seguramente para organizar y velar por su buen funcionamiento. A las alturas de 1690[4], el cabildo local pone de manifiesto la decadencia de la feria de junio «de veinte años a esta parte», con lo cual la feria de San Pedro dataría -sin riesgo de imprudencia- cuanto menos de mediados del Siglo XVII, siendo muy probable una antigüedad mucho mayor.

            Con anterioridad a junio de 1690, los componentes del cabildo valverdeño habían elevado una petición al Corregidor de Niebla proponiendo la modificación de la feria de San Pedro. Las razones argüidas fueron que dicho cambio no afectaría ni a las rentas reales ni a las señoriales. A la par, con dicho cambio, se beneficiarían los lugareños ya que, de mantenerse la feria de San Pedro, los valverdeños no podrían acudir a la misma pues estaban «ocupados en sus agostos, recogiendo los panes». A la par, tal situación disuadía a los arrieros y vendedores de mercadurías forasteros, por cuanto no lograban el negocio apetecido. Esta propuesta fue resuelta afirmativamente por el Corregidor de Niebla, Francisco Sánchez Real mediante el envío de una carta dirigida a uno de los dos alcaldes valverdeños, Diego García Cerero, apodado el minero[5]. En dicha carta además se propone una fecha alternativa, la festividad de la Virgen de Agosto argumentando que por esa fecha:

 «se han desocupado los labradores y no se le sigue perjuicio a ningún lugar circunuezino porque en ese dicho mes no ay ninguna feria por aquí de que yo tenga notiçia»

            En cualquier caso, al margen de esta propuesta, el corregidor manda a los capitulares reunirse en cabildo y señalar el día que considerasen más conveniente. Recibida la licencia, los regidores valverdeños, por acuerdo de 4 de junio de 1690, deciden cambiar la celebración de la feria. Pero en lugar de establecerla en agosto, optan por celebrarla los días 25 y 26 de julio, festividades de Santiago y Santa Ana. La coincidencia de la nueva feria con la onomástica de Santiago y Santa Ana corroboraría -según el profesor F. Núñez- la coincidencia casi matemática de las celebraciones religiosas y las celebraciones económicas[6]. Por aquellas fechas, la población valverdeña oscilaba en torno a los 1.117 vecinos -cuantificados por el vecindario de Campoflorido-, que lograrían, gracias a este mercado anual, abastecerse de productos de primera necesidad.

            Pocas noticias se conservan sobre el funcionamiento de la recién creada feria en el decenio final del siglo XVII. A lo sumo, sabemos que el cabildo reservaba al arrendador de la renta del vino la venta exclusiva de este producto durante los días de su celebración: «con condisión que los dos dias de la feria no a de poder vender vino ningún cosechero si no es tan solamente el arrendador que fuere de dicha renta»[7].  El mercado de julio -en opinión de Antonio Rico- debía celebrarse en los alrededores de la ermita de Santa Ana, primitiva parroquia de nuestra ciudad, en el conocido como Barrio Nuevo, aunque no hemos podido confirmar este extremo con fuentes documentales[8].

            La Feria de Santiago y Santa Ana perdurará a lo largo de la decimoctava centuria. La respuesta 29 de las generales del Catastro de Ensenada confirma la permanencia de un «mercado en los días veinte y cinco y veinte y seis de julio de cada año» añadiendo que «no tienen privilegio para ello, ni más título que la antigüedad». Sabemos, por esta misma fuente, que todos los vendedores forasteros que traían «mercerías, lienzos y otros géneros» debían pagar los derechos de la alcabala del viento que ascendían -en la época de la redacción de esta fuente fiscal- a 750 reales, cifra que se sumaba a la cuenta general de las alcabalas y cientos de la villa.

            En las respuestas al cuestionario de Don Tomás López, a finales del siglo XVIII, se consigna la permanencia de la feria valverdeña celebrada durante los dias 25 y 26 de julio y destinada -según el  redactor del cuestinario- únicamente a la  compraventa de lienzos, sedas, paños y especies menudas[9].

            «Ai dos dias de feria que son el 25 y 26 de julio a la que concurren de varios pueblos, traiendo a la feria varios géneros y ningún ganado, todo lienzos, sedas, paños y otras varias especies menudas. No ai otro mercado ni feria en todo el años»[10].

            Un interrogatorio de 1770 es algo más preciso: «se reduse el mercado a la venta de algunas cosas de sedas, creas, bretaña, camellones, sempiternas y otros géneros de lana, platería, calderería, expartos, cordonerías, frutas y otras menudencias»[11].

            En cualquier caso, llama la atención el silencio o negación sobre la venta de ganados que, por contra, fue  uno de los componentes más importantes de la feria de agosto a partir del siglo XIX. En contra de esa afirmación, se encuentra otra de los capitulares valverdeños del año 1893 quienes afirmaban que era costumbre, desde tiempo inmemorial, que los propietarios de los cercados o ruedos de la población cedieran los pastos o rastrojos de éstos, después de levantadas las mieses, para su disfrute por las caballerías y ganados que acudían a la feria de esta localidad[12].

            Sea como fuere, la Feria valverdeña de Santiago y Santa Ana perduró hasta la creación de la primera feria de agosto[13] de nuestra localidad, que se prolongó desde 1845 a 1851, aunando su condición de mercado netamente ganadero con la velada festiva.


Ermita de Santa Ana, primitiva parroquia de Valverde del Camino


            Tal cambio se produjo a partir de un acuerdo de 21 de septiembre de 1844, por el que se acordó solicitar a la Reina Isabel II, la concesión de una feria en los dias 15, 16 y 17 de agosto de cada año[14]. Dicho traslado fue aprobado por Isabel II a través de una Real Orden de 4 de enero de 1845[15]. En el pleno del 2 de febrero del mismo año se hizo notoria la concesión de la nueva feria en los días anteriormente señalados, comunicada por el Jefe Superior Político de la Provincia de Huelva el 14 de enero. Y se acuerda poner esta resolución en conocimiento del Intendente a fin de iniciarla ese mismo año. Igualmente se acuerda formar un edicto comunicando su inauguración, al tiempo que se daba por suprimido el anterior mercado de julio[16].
           
Incidiendo más en el carácter ganadero de la nueva feria de agosto, no resulta extraño que desde julio del año 1845, ante la cercanía de la feria, se reglametaran las condiciones para participar en ella estableciendo que «todo el que venga con ganado a ella se ha de presentar en el Real». Esta disposición contó con la disconformidad del Teniente de Alcalde, aunque el documento no especifica las razones argüidas. A la par se establecieron los cotos para el ganado:

            «Que para el ganado vacuno se señala desde el arroyo del Pilar hasta la cerca del Hospital y molino de viento inmediato, para las caballerías la cerca denominada de matadero y para el demás ganado el Valle de los Álamos»[17].

            En los años siguientes se repiten las mismas normas. En 1846, de nuevo encontramos un acuerdo plenario en las vísperas de su inicio, 14 de agosto, en el que se repiten las reglamentaciones del año precedente; pero se añade, además la prohibición expresa de toda clase de juegos, bolina y lotería, reglamentándose la ubicación de los vendedores de efectos, dulces y juguetes, quienes «se  colocarán desde la plaza del Coso, calle arriva hasta la salida del dolor»[18].

            Las reglamentaciones de la feria de 1847 se introducen algunos cambios: Las caballerías pasan a ubicarse en la cerca de los Riscos del Tintor «conprehendiendo desde la esquina de Cantarero hasta en compás de el sitio de la hermita del Dolor». Y señala como abrevadero del ganado «el Pilar, el Fresno, Vahondo, las Adelfillas y la Sanguijuelilla». El resto de normas se mantienen en la misma forma[19].

            En 12 de junio de 1848 asisten al pleno los propietarios de cercados afectados por la feria para tratar del cerramiento de los pastos de los cercados. La costumbre era tenerlos cerrados hasta el ocho de septiembre de cada año. Ante la proximidad de la feria, se establece abrirlos durante los  días de la feria. El 13 de agosto de ese mismo año, se acuerdan nuevas normas, para el mercado de ganado, que paracen indicar una mejora creciente de la organización. Los ganados antes de ser introducidos en el Real debían ser reconocidos y «visto que bienen sanos». Para este fin se establece un guarda celador que sería pagado de los «fondos de la ganadería de la villa»[20].

            El domingo 12 de agosto del año siguiente se reúnen de nuevo los munícipes valverdeños con varios propietarios de cercados para señalar los sitios donde pudiera pastar el ganado que solía concurrir a ella y la fecha en que debían abrirse los pagos de cercados. Se acordó que dichos cercados continuaran cerrados hasta el dia 7 de septiembre, quedando abierta sin restricción alguna para toda clase de ganado la cerca del Risco del Tintor «que principia desde el Valle de la Fuente, callejón de las Adelfillas adelante sobre la derecha, hacia el Pilar». Esta ubicación definitiva se mantendrá en los años siguientes. Se establece, asimismo, que todo el ganado lanar será reconocido «en el caso de ofrecer alguna sospecha de enfermedad contagiosa»[21].

            El incumplimiento de estas normas hizo que, en agosto de 1850, se conminara a los propietarios valverdeños a permitir la entrada de toda clase de ganados, pero sólo en los sitios establecidos y «no en ninguno otro, bajo las penas marcadas a los dueños de éstos que no observen esta disposición»[22].

            En 1851, último año de celebración de la primera feria de agosto de Valverde, se ratifican los acuerdos y normas del año precedente, a la par que se mantiene la ubicación de los puestos de la velada en el centro de la población[23].

            Pero la feria de agosto estaba llamada al fracaso. El 28 de marzo de 1852 se acuerda, en sesión ordinaria, solicitar el traslado de la feria a los dias 29 y 30 de septiembre y 1º de octubre. El Síndico Procurador reconocía que la experiencia de 7 años había resultado frustrada, «pues que cada vez más se experimenta un completo aniquilamiento de dicho mercado cuasi como si no ecsistiera» y sus vecinos habían perdido la esperanza de poder «dar salida a sus ganados y demás productos de su industria». La razón de este fracaso era, al parecer, la competencia de la Feria de Villarrasa, celebrada en los mismos días de agosto. Por ello, propone una nueva fecha que fuera más adecuada para la venta de ganados y que evitara el inconveniente de la coincidencia de fechas con otra feria «más que el de la villa de Niebla el cual se encuentra cuasi abolido».

            El Síndico aconseja, por último, consultarlo con las personas más interesadas. En razón de lo expuesto, se acuerda citar a varios mayores contribuyentes y ganaderos en un número igual al de la corporación. Este hecho se produce en el mismo dia. Los convocados dan su conformidad a la propuesta del Síndico. A continuación deciden elevar, de nuevo, petición a la Reina, por conducto del Gobernador de Huelva[24]. En el cabildo de 18 de julio de 1852, se comunicó una Real Orden de 23 de junio, en la que se concedía facultad para trasladar la feria valverdeña a los dias 29 y 30 de septiembre y primer dia de octubre. El cabildo acordó hacer uso de esta gracia a partir de ese mismo año de 1852 y darle la divulgación en los pueblos que se estimasen convenientes.

            Los acontecimientos a partir de este momento son muy oscuros. Las noticias sobre la celebración de la feria desaparecen por completo durante tres décadas, silencio éste que parece evidenciar su ruina y posiblemente su desaparición total. Esta escasez de noticias se rompe en 1881. El 1 de agosto, los comerciantes, ganaderos, industriales y propietarios de Valverde remiten una instancia a la alcaldía para la instauración de una nueva feria en los días 3, 4, y 5 de septiembre. Su argumento se basa en que un pueblo con numeroso vencindario y dedicado en su mayor parte a las industrias manufactureras y fáciles medios de  comunicación necesitaba una feria para el «fomento de sus respectivas industrias e intereses» a la par que economizar los gastos del transporte a otros pueblos[25]. La elección de la nueva fecha (3, 4 y 5 de septiembre) se considera oportuna, ya que no se celebraba otro mercado de la misma clase en los pueblos inmediatos y a la par completaría el ciclo de ferias de las villas de Aracena, Cortegana, La Palma, Zalamea la Real e incluso de la provincia de Badajoz. Por ello se solicita pedir al Rey Alfonso XII la aprobación de esta nueva feria. Desconocemos si fue concedida, aunque nos inclinamos a pensar que no, debido al carácter  inaugural de la definitiva feria de agosto iniciada en 1888.
           
«venía haciendose sentir la necesidad de establecer en la referida villa una feria donde, con ventaja y comodidad encontrara el consumidor los productos de la industria en todos sus ordenes, y el productor, salida a sus efectos y manufacturas en iguales condiciones. Apenas podía explicarse cómo una población de esta importancia, cabeza de distrito y partido judicial, por otra parte tan bien situada, careciera hasta ahora de aquello que conservan y aún ostentan con bien entendido orgullo las poblaciones más insignificantes»[26].



La Charca data de 1888

            De esta manera vió la luz la definitiva feria de agosto, iniciada en 1888, siendo alcalde de la villa José Mantero Cuesto, fería que ha sido perfectamente documentada por otros tantos valverdeños[27]. La feria de agosto aunó con gran éxito, desde sus inicios, el mercado de ganado con la velada celebrada en el valle de la Fuente. El mercado de ganado contó gran número de transacciones de ganado mular, vacuno y de cerda, viéndose favorecido con la construcción del pilar del Rollo, modernizado con la colocación de una bomba en el pozo El Paraíso y la reserva de rastrojos y pastos para los ganados que se traían a la feria. La velada del valle de la Fuente era animada, desde sus inicios, con iluminaciones de farolillos de papel a la veneciana, fuegos artificiales y los acordes de la banda de música local. Dicha feria, que aún disfrutamos todos los valverdeños, cumplió los augurios del corresponsal del periódico La Provincia quedando establecida de forma permanente y convirtiéndose en una de las principales de la comarca.


[1] GONZÁLEZ CRUZ, D., El tiempo y las fuentes de su memoria. La Tierra y los Hombres en la Huelva del Antiguo Régimen. Tomo II, p. 175.
[2]  GARCÍA-BAQUERO, A., «Economía urbana frente a economía rural», en Historia de Andalucía. Tomo IV. pp. 280-281.
[3] ( A)rchivo (M)unicipal de (V)alverde del Camino, Acta capitular de 23 de junio de 1680. Leg. 2.
[4]  A.M.V., Actas Capitulares. 4 de junio de 1690. Leg. 3.
[5]  La licencia aprobando el cambio de fechas aparece signada por el licenciado Francisco Sánchez Real, corregidor y Justicia Mayor de Niebla y su Tierra. Hemos comprobado este extremo a través de las Actas Capitulares del Archivo Municipal de Niebla del año 1690. Víd. además: A.M.V., Aprobación de licencia. 1690, mayo, 29. Niebla. Fue leída en el acuerdo de 4 de junio de 1690.  
[6]  NÚÑEZ ROLDÁN, F., En los confines del Reino. Huelva y sus Tierra en el siglo XVIII, 1987, p. 414.
[7]  A.M.V., 1692, diciembre, 14. Acuerdo de arrendamiento de las rentas públicas. Leg. 3.
[8]  RICO, A., «La primera feria», en Facanías, Extraordinario de feria de 1982.
[9]   NÚÑEZ ROLDÁN, F., op. cít., p. 414.
[10]  HIDALGO CABALLERO, M., «Valverde en el siglo XVIII», en Facanías. Extraordinario de feria de 1988.
[11]  A.M.V., Respuestas al interrogatorio del Intendente de Sevilla. 1770, julio, 12. Art. 3º, Resp. 1ª. Leg. 10, f. 86 v.
[12]  A.M.V., Ayuntamiento Pleno. 1893, julio, 2. Leg. 41
 [13]  La primitiva feria de Santiago y Santa Ana dará paso a la tradicional «Velá de Santana» recuperada con enorme brillantez en los últimos años.
[14]  A.M.V., Acuerdo de 21 de septiembre de 1844. Leg. 34.
[15]  Este dato es referido por: A.M.V. Acuerdo de 2 de febrero de 1845. Leg. 35. Acuerdo de 28 de marzo de 1852. Leg. 35, f. 29 v. y ss.
[16]  A.M.V., Ayuntamiento Pleno, Leg. 35 f.
 [17]  A.M.V, Actas Capitulares. 1845, julio, 26. Leg. 35.
 [18] A.M.V., Actas Capitulares. Leg. 35.
 [19] A.M.V., Acuerdo de 8 de agosto de 1847. Leg. 35
 [20]  A.M.V., Acuerdo de 13 de agosto de 1848. Leg. 35
 [21] A.M.V., Acuerdo de 12 de agosto de 1849. Leg. 35, f. 40.
 [22] A.M.V, Acuerdo de 11 de agosto de 1850. Leg. 35.s
 [23]  A.M.V., Acuerdo de 13 de agosto de 1851. Leg. 35, f.52.
 [24]  A.M.V. Acuerdo de 28 de marzo de 1852. Leg. 35. f.29 v. y ss.
 [25]  A.M.V., Cultura, Turismo, Festejos y Deportes. Leg. 362.
 [26]  La referencia pertenece al corresponsal de «La Provincia». Miércoles 22 de agosto de 1888. Recogido por SÁNCHEZ BORRERO, J., «La primera feria», en Facanías. Extra feria de 1993., p. 41.
  [27]  Para más información víd: SáNCHEZ BORRERO, J., «La primera feria», en Facanías. Extra feria de 1993., p. 41; RICO, A., «La primera feria», en Facanías. Extra de feria de 1982. RICO, A., «Una feria de hace cien años», en Facanías. Feria de 1983.




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