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miércoles, 28 de septiembre de 2011

LA ESCUELA PROFESIONAL EN LOS AÑOS DEL FRANQUISMO (I)


Juan Carlos Sanchez Corralejo

"LA ESCUELA PROFESIONAL EN LOS AÑOS DEL FRANQUISMO.  

En De la Escuela profesional al IES Don Bosco" (1956-2006). IES Don Bosco y Diputacion de Huelva. 2006.  ISBN: 84-690-2378-0, págs.  15-46. Articulo extraido de las páginas  15 a 25.  

 EL ORIGEN.-

La Escuela Profesional nació con la idea primigenia de ser una escuela local de zapatería, auspiciada por el sindicato local de la piel, capaz de formar el capital humano para el desarrollo de la primera rama industrial de Valverde, la industria del calzado. Con anterioridad se había fundado la Cooperativa Valverdeña del Sindicato de la Piel, cuyo objetivo era obtener créditos para compras, de grandes proporciones, de materia prima que permitieran beneficiarse de la economía de escala. También por entonces,  muchos obreros se quejaban de “vacíos” o jornadas inactivas, ya que sólo eran contratados durante 3 días a la semana, debido a la baja producción.  Eran las calendas en las que el diario Odiel reflejaba, creemos que de manera exagerada,  la crisis del sector de la zapatería valverdeña: «el que está viendo cerrarse, una a una, las fábricas de calzado que le dieron fama. Las causas del declive puramente comerciales, no han destruido, sin embargo, el germen industrioso de los valverdeños»[1].Pero, el empeño inicial de la escuela local se vio superado por la iniciativa de la Obra de Formación Profesional, tutelada por la Obra Sindical franquista, que amplió la idea original a los ramos profesionales de carpintería y ebanistería, mecánica, forja y calderería. 

El 9 de septiembre de 1948, el pleno municipal, presidido por su alcalde, Juan Parreño Romero,  decidió, a propuesta de Diego Romero Pérez, presidente del patronato del sindicato valverdeño de la piel, ceder gratuitamente a la Delegación Nacional de Sindicatos 8.244 m2 en el Ejido de los Piloncillos. Ese mismo mes se firmó el proyecto de la obra, por parte del  arquitecto Antonio Solesio González, con un presupuesto inicial de 2.578.347 pesetas[2].


El edificio primigenio. 1956. Archivo fotográfico IES Don Bosco
«Don Diego Romero Pérez, en nombre del Patronato de la Escuela Profesional de zapatería, se dirige al Ayuntamiento, exponiendo el propósito de construir un edificio para escuela profesional, donde la juventud pueda prepararse adecuadamente para el oficio que constituye el fundamento de la vida económica de la ciudad, para lo cual se precisa utilizar terrenos propiedad del ayuntamiento en el sitio conocido por ejidos “Los Piloncillos”, en la Barriada de Triana, en una superficie de 8.244 metros cuadrados, cuyo plano acompaña. Termina con la súplica de que se conceda  dicho terreno a la Delegación Nacional de Sindicatos para el fin expresado». El cabildo se avino a la donación, estableciendo para ello dos condiciones:

«1º Conceder gratuitamente a la Delegación Nacional de Sindicatos con el exclusivo fin de que sobre él se construya un edificio destinado a Escuela Profesional de Zapatería, un trozo de terreno al sitio de Egido de los Piloncillos, barriada de Triana, propiedad de este municipio, cuya descripción es como sigue: Parcela de terreno improductivo en este término, al sitio conocido por egido de los Piloncillos. Tiene una superficie de ocho mil doscientos cuarenta y cuatro metros cuadrados, linda al norte, formando una  línea de sesenta metros de largo, con una de las calles en proyecto de la llamada Barriada de Triana; al este en una longitud de ciento cuarenta y dos metros, con cuarenta centímetros, con la calle F de la misma barriada que la separa de los edificios de Tenería Andaluza S.A.; al sur también con sesenta metros de lado, con casa y solar de Rafael Ramírez Mantero y otra de las calles en construcción; y al oeste con la calle D., en una longitud de ciento treinta y dos metros con cuarenta centímetros que la separa del campo de deportes, propiedad del Ayuntamiento.
2º Que la referida (parcela) [sic] concesión queda condicionada a que las obras de construcción del edificio escuela den principio antes de transcurrir dos años y queden terminadas antes de los seis años, ambos contados a partir de esta fecha. De no cumplirse estas condiciones la  concesión quedaría nula, revertiendo el terreno a la propiedad del Ayuntamiento y quedando en su beneficios  cuanto en él se hubiere hecho o construido, sin indemnización de clase alguna al concesionario»[3].


Fundación oficial del centro por parte de José Solís.
24 de junio de 1957.
En enero de 1949, el diario Odiel se hacía eco de la noticia de la inminente construcción de una escuela de formación profesional, cuyo cometido sería la enseñanza del oficio de zapatero y cuya obra sería sufragada con una aportación del Sindicato Nacional de la Piel, por valor de 1.300.00 ptas., y otras 200.000 a cargo de la Asamblea Provincial Asistencial, amén de las aportaciones voluntarias de los industriales valverdeños del Sindicato de la Piel[4]. Tres meses más tarde, en marzo de 1949, se procedió a la colocación de la primera piedra.

La labor de extracción de las rocas utilizadas en la obra correspondió al barrenero Rafael Romero Gómez y a su cuadrilla, a razón de 10 reales el metro cúbico. Era piedra de laja, procedía  de las canteras cercanas de Triana y sirvió tanto para hacer los cimientos como las robustas paredes del edificio. Tiempo después, el propio Rafael Romero fue el encargado de las obras de ensanche y de fabricar los asientos de cantera del antiguo campo de fútbol de la Torronca.

En noviembre de 1950 salió a subasta la segunda fase de las obras de la Escuela Nacional de Zapatería[5], aunque la construcción se retrasó en exceso. En octubre de 1952, con motivo de la festividad de San Crispín, patrón de los zapateros, y tras la  procesión y los premios de rigor, la tarde del 25 de octubre de 1952 se reunía la Junta Rectora de la Escuela Nacional de Zapatería «José Antonio», -encargada de velar por la correcta ejecución de la edificación, en la cual J. Luis Galovart, delegado provincial de sindicatos, informó del expediente de subasta de obras para la terminación del edificio[6]. Ocho meses después, el 23 de junio de 1953 se firmó una escritura por valor de 1.340.000 de pesetas para dar término a su ejecución por parte de la Obra Sindical del Hogar, a la sazón entidad constructora. El contratista adjudicatario fue Cándido González Hernando. 

La Organización Sindical presionaba, por entonces, al ayuntamiento para lograr un replanteamiento urbanístico del barrio valverdeño de Triana, a fin de ampliar el espacio escolar. El 4 de junio de 1954, el alcalde, Pedro Vizcaíno, presentó una moción sobre el nuevo trazado y la urbanización de Triana o más exactamente, como se la denominaba desde el propio cabildo, “la barriada obrera de Triana”. Por entonces el consistorio había concedido muchos solares que fueron edificados por familias obreras. La densificación de las construcciones aledañas chocaba de plano con el emplazamiento de la escuela profesional «de tanta importancia para la formación de los productores valverdeños, y que no cuenta, como exige la moderna pedagogía, del terreno que estaría  preciso para recreo y esparcimiento de los aprendices»[7]. De esta forma se determinó la cesión a la escuela de una parte de la calle que conformaba el espacio intermedio entre la propia escuela y el campo de fútbol municipal de la Torronca, la denominada “calle D”, actual calle Diputación. El acuerdo, adoptado por unanimidad, dio vía libre para encargar la redacción de una modificación al proyecto de urbanización del barrio y ceder gratuitamente a la Delegación Sindical Provincial el terreno comprendido entre la escuela y el campo de fútbol, previa autorización del Ministro de Gobernación, y ampliar la cesión a unos terrenos, poblados de eucaliptos, situados incluso más al sur del campo de fútbol. Tal moción fue rechazada por el secretario municipal, al considerar que se estaba vulnerando el art. 188 de la Ley de Régimen Local, al tiempo que  proponía, para evitar ilegalidades,  retrasar la cesión hasta la aprobación del nuevo proyecto de urbanización. 

Según los estudios de Tomás López López , a fines de 1955 las obras de la escuela estaban ya finalizadas, esto es, con un año de retraso respecto a la promesa inicial de la Delegación Nacional de Sindicatos. Aquel momento fue vivido con mucha expectación por los valverdeños: en 1956 se agilizaron muchas de las obras que Valverde venía necesitando desde años anteriores. Era alcalde de la localidad y Jefe Local del Movimiento Pedro Vizcaíno Rodríguez.



Solis Ruíz chralando con los alumnos del taller de máquinas-herramienta
Apenas unos meses antes de abrir sus puertas la escuela profesional, se acababan de inaugurar algunas obras como el Templete -que acogería en adelante los conciertos de la Academia de Música, en la Plaza Ramón y Cajal, que, también acababa de inaugurar su nueva iluminación con luces de mercurio y la nueva ermita de Nuestro Padre Jesús de las Tres Caídas y su plaza delantera; se encontraba muy avanzada la construcción del nuevo Ayuntamiento y estaba en proyecto el plan de mejora del Grupo Escolar, que supondría el arreglo de sus accesos y jardinería y la construcción de un campo de deportes. Asimismo, estaba iniciada la obra, en las inmediaciones del Grupo, de la barriada de la Inmaculada Concepción y, por las mismas fechas,  se terminó la pavimentación de la calle B de Triana –actual calle Doctor Marañón- que daba acceso a la escuela de F.P., así como del sector intermedio entre la carretera y la estación del  ferrocarril.    

Aquel año de 1956 fue también el primero de la puesta en marcha de la Ley de Formación Profesional Industrial y de la creación de las Universidades Laborales. En marzo, el cabildo aceleró los trabajos de reparación de los accesos a la nueva escuela «con motivo de su próxima inauguración»[8]. Callan entonces los papeles oficiales, pero recuerda la memoria colectiva  los trabajos acelerados de empedrado de la actual calle Diputación, motivada por la visita de Franco a Minas de Riotinto, prevista para el 24 de abril, y la aspiración –no sabemos si con algún fundamento- de que el Caudillo decidiera hacer escala en Valverde, con tiempo suficiente para inaugurar el centro de formación profesional. Lo cierto es que Franco llegó a Minas de Riotinto a las 4 de la tarde, en medio de una lluvia casi torrencial, y que no se detuvo en Valverde[9]. Su paso, en coche descapotable, fue presenciado por miles de valverdeños apostados a ambos lados de la carretera. Así describía el Odiel el viaje de Franco al abandonar nuestra población:

«Desde Valverde la lluvia, que había sido muy tenue, hasta entonces, empezó a hacerse más intensa, sin que ello fuera obstáculo para que el público permaneciera inalterable cubriendo totalmente las aceras por donde pasaba la comitiva». 

 La intensa jornada del dictador, durante toda la mañana en Huelva, hizo inviable que se detuviera en la capital andevaleña, a pesar de las presumibles gestiones de las autoridades locales.  

Se suceden entonces meses frenéticos: en julio de 1956 el edificio estaba terminado y su valor aproximado era estimado en unos 3 millones de pesetas. En el verano se estaba ultimando la instalación de maquinaría y mobiliario. A principios de julio de 1956 todo estaba listo para la inauguración. Entonces visitó Valverde el Jefe Nacional del Sindicato de la Piel, Pedro Lamata, para conocer de primera mano la obra. El ya director de la misma, Eleuterio Torrelo Rodríguez, enseñó las instalaciones a las numerosas autoridades que se dieron cita. Lamata, junto al Gobernador Civil, Manuel Valencia Remón, visitó la amplia nave de los talleres, se detuvo en el funcionamiento de la maquinaria y, en el salón de actos, cambiaron impresiones con la sección económica del mencionado Sindicato de la Piel, y disertaron sobre los vericuetos de la competencia, la falta de técnicos, la necesidad de formar modelistas y patronistas de calzado,  el escaso consumo nacional y los problemas de la exportación del boto valverdeño[10].


En dicho acto, en presencia de los industriales valverdeños del calzado y obreros del sector, se procedió a la entrega de títulos de los miembros del Patronato del Taller Escuela, órgano máximo de gestión que, además del director y del secretario, estaría formado por el delegado provincial de sindicatos, el alcalde y representantes sindicales de las ramas impartidas en el centro. Junto a Eleuterio Torrelo formaron parte del primer patronato Arturo González Zamudio, Pedro Vizcaíno Rodríguez, Francisco Hernández Barrera, Diego Fleming, Gregorio Rivera Rite, Isidoro Blanco Vara, Manuel Zamora Sánchez, Andrés Bravo Suárez, José Moreno Alvárez,  Francisco Hidalgo Peñalver y  José Paniagua Gil.

LA INAUGURACIÓN DEL TALLER-ESCUELA.- Valverde estaba a punto de inaugurar un centro docente de categoría nacional, donde se instruirían –al decir del cronista valverdeño M. González Mora, en el Odiel del 18 de julio de 1956- los futuros técnicos del mañana. El 4 de noviembre de 1956 fue la fecha de apertura del primer curso escolar y el 25 del mismo mes el de su inauguración formal. En aquellos días se hicieron jornadas de puertas abiertas para que los lugareños conocieran a fondo el centro. La inauguración oficial se retrasó siete meses, hasta el lunes 24 de junio de 1957, contando aquel día con la asistencia del entonces ministro José Solís Ruiz. Franco no se detuvo en nuestro pueblo y, como desagravio, un año después llegó a Valverde Solís. Natural de Cabra, había alcanzado el cargo de Ministro Secretario General del Movimiento en la remodelación ministerial de febrero de 1957 y lo desempeñó desde aquel año hasta 1969. Era un político ambicioso pero flexible, locuaz y afable[11]. Por ello,  andando el tiempo sería el artífice de la renovación de la imagen de los sindicatos verticales, a los que concedería el derecho de huelga en cuestiones laborales y la autorización de elecciones dentro de las fábricas[12].

Tras pasar la mañana en Minas de Riotinto, procedente de Sevilla, el ministro almorzó en Zalamea la Real, en la finca El Toril de los ganaderos Carvajal Tatay. A las 17:30 de la tarde su coche oficial se detuvo a las puertas del taller escuela. Llegó escoltado por el gobernador civil, Manuel Valencia Remón, el inspector general de la Vieja Guardia, Pablo Arredondo, el presidente de la Diputación, Enrique López Márquez, y el vicesecretario nacional de ordenación social, Marianos Rojas,  y otras autoridades y personalidades[13]


Los alumnos lo esperaban formados frente al edificio, a las puertas del taller-escuela, y seguidamente presenció unos ejercicios gimnásticos. A continuación, recorrió de manera detenida los talleres de carpintería, zapatería, mecánica, soldadura y forja «examinando despaciosamente el rendimiento de cada uno de los aprendices, con muchos de los cuales cambió  impresiones quedando muy satisfecho, tanto del grado de instrucción de los muchachos, como del entusiasmo que demostraban  en la realización de sus tareas»[14].

La comitiva recorrió las dependencias de la cocina y del comedor y, ya en el salón de actos, el director del centro educativo le dedicó unas palabras de bienvenida y le hizo saber las necesidades del centro «porque no era momento de sacar a relucir los éxitos»: hizo partícipe al ministro de la necesidad de ampliar las instalaciones para dedicar en exclusiva un cuerpo de edificio a las alumnas «que ahora siguen la enseñanza en convivencia con los muchachos» y le rogó que dotara al centro de las enseñanzas de electrotecnia[15]. El señor Valencia Remón se refirió a la crisis industrial valverdeña «donde la industria del calzado se halla estancada, problema del que había hablado ya con el Ministro y que sería abordado en el Consejo Sindical con mayor amplitud».





Al tomar la palabra Solís, se dirigió a los profesores instándoles a  «no procurar hacer meros trabajadores, por buenos que éstos sean, sino que tienen a su cargo la formación de españoles que un día tomarán sobre sí los destinos de España». Para conseguir tal fin, continuaba el ministro «tenían que trabajar y enseñar con pasión, seleccionar con rigor y tender a conseguir grandes servidores de la Patria, a los que no puede faltar una punzante inquietud política, porque a su vez tendrán en el futuro la misión de llevar adelante el sindicalismo español y crear donde haga falta otras escuelas similares a la que les formó a ellos». Además, manifestó su honda preocupación por el sector del calzado, no sólo local, sino nacional, teniendo presente que «la producción nacional de calzado, aunque se cifre en 35 millones de pares, es excesiva», demandando de los empresarios presentes un análisis profundo de dicha producción, al considerarla exagerada para una población de 28 millones. Para valorar tal realidad, hay que tener muy presente que la España de 1957  aún vivía los últimos coletazos de la autarquía y que hasta el Plan de Estabilización Económica de 1959 no se dieron los primeros pasos reales en el proceso de apertura económica de nuestro país al mundo desarrollado, tras el aislacionismo sufrido por el régimen de Franco por parte de los países democráticos de nuestro entorno.

José Solís dejó unas palabras autógrafas en el libro de honor del centro: «Con fe en esta Escuela Sindical de Formación Profesional y con esperanza que, junto a buenos trabajadores para la Patria, saldrán de esta Institución futuros mandos para nuestro sindicalismo. A España hemos de hacerla grande con el trabajo de buenos obreros y libre con hombres formados profesionalmente»[16]. Antes de macharse prometió atender la petición de ampliación del edificio para el alumnado femenino y montar el taller de electrotecnia para el curso venidero.

La Delegación Provincial de Sindicatos  e importantes autoridades de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, el partido único de la dictadura, siguieron presionando para lograr la mejora de los accesos. En diciembre de 1956 continuaban las gestiones para la pavimentación de la llamada calle Triana y de la travesía de la carretera nacional a la vía férrea[17], punto de ingreso en el barrio trianero. Tal proyecto fue redactado por el ingeniero Miguel Marrero González, del Servicio Técnico de Cooperación Provincial. El presupuesto se elevó a 325.245 pesetas. El alcalde, Pedro Vizcaíno, propuso solicitar una ayuda a la Excma. Diputación para sufragar los gastos de indemnización por expropiaciones, teniendo en cuenta que los propietarios afectados eran modestos artesanos.


Alumnos de la 1ª promoción.

Inauguracion del curso escolar 1968.

La escuela profesional de Valverde abrió sus puertas con la categoría de Taller Escuela Sindical de Formación Profesional. El curso escolar 1956-57 contó con las especialidades de metal, madera y piel (zapateros y aparadoras), mecánica, forja, soldadura y carpintería. A partir de la estancia del Ministro Secretario General del Movimiento se logró la ampliación a  las enseñanzas de electricidad y talla en madera. La reorganización de la idea inicial por parte de la Obra Sindical Nacional es recogida en las palabras de José Luis Galovart, delegado provincial  de sindicatos, en el discurso de apertura del curso escolar 1957-58: «Esta escuela se montó con el deseo de hacer una gran fábrica de zapatos. Que no sea una fábrica de parados puesto que de aquí hay que salir con un sitio fijo: sacaremos ebanistas, electricistas, soldadores. El que salga de aquí con un título tendrá un sitio fijo y un porvenir económicamente alentador, así como una garantía espléndida para la empresa que tenga la suerte de contrataros».

La escuela se situó en Triana, en la periferia del casco urbano valverdeño en un barrio esencialmente industrial, ya que allí se situaban las principales empresas y talleres de la población. Poco a poco, el centro educativo serviría de aglutinante para el ensanche urbanístico del barrio trianero.

Valverde contaba con una población de derecho que superaba las 10.600 almas, aún se cultivaban en nuestro término municipal 1096 hectáreas en secano y 26 en regadío, y aún existía una cabaña de ganado cabrío cercana a  4.000 cabezas, pero ya la industria del curtido de pieles, las fabricas de cortes aparados y de calzado se había convertido en el ramo más importante de la ciudad[18], con empresas como «Manufactura Valverdeña», Inval S.A. -famosa por su mecanización y su producción de los botos Legión-, calzados Culmen, Tenería Andaluza S.L, Calzados Cejudo, Calzados Fernández, Calzados Arroyo, Calzados Calero, Calzados Vélez, Gregorio Arrayás Feria, Andrés Hidalgo Vizcaíno, Andrés Becerro o Bartolomé Hidalgo, empresas a las que se unían varios representantes de curtidos, hormas y tacones de otras tantas industrias nacionales -como Augusto Martínez Perea, Antero Rodríguez o Antonio Millán.

Con anterioridad, ya en los años cuarenta, José Parreño Lineros (Joselito el mamá), ideó el boto campero, -al principio solo al alcance de las economías más pudientes-, y se creó un botón Legión con horma de punta fina y tacón cubano[19]. La apertura de la Escuela Profesional «José Antonio» supuso un enorme avance para Valverde. Por estas mismas fechas, Fermín de la Sierra, secretario de la Comisión Nacional de Productividad trajo a un experto americano para divulgar sus ideas de competitividad, calidad de los productos y rendimientos fabriles[20]. Se estaban poniendo las bases de la aceleración industrial de la población.



[1] Odiel, 23 de junio de 1957, p. 7.
[2] López, T. Aproximación a la Historia del Instituto de Enseñanza Secundaria Don Bosco. Facanías, 1997.
[3] A.M.V./L.A.C. de 1948, 9 de septiembre.
[4] Odiel, 15-01-1949: 2
[5] Odiel, 30-11-1950.
[6] Odiel, 26-10-1952.
[7] A.M.V./L.A.C. de 1954, 7 de mayo y 4 de junio.
[8] A.M.V./L.A.C. de 1956, 26 de marzo.
[9] Odiel, 25-04-1956, p. 4.
[10] Odiel 3-7-1956:7.
[11] P. Preston:  Franco: Caudillo de España: 720
[12] Carr R. España. 1808-1975, pág.  692.
[13] Odiel, 25-06-1956, pág. 2.
[14] Ibidem.
[15] Discurso de bienvenida a Solís Ruiz, pronunciada por  Eleuterio Torrelo. Odiel, 25 de junio de 1957.
[16] Adelante. Portavoz del Taller Escuela José Antonio, nº 1, 1958.
[17] A.M.V./L.A.C. de 1956, 6 de diciembre
[18] Vid. Mola, F., Valverde en fiestas, 1955.
[19] Rivera Hidalgo, A. 1993.
[20] Romero Pérez, Diego, 1991.

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