Páginas vistas en total

lunes, 26 de diciembre de 2011

VALVERDE DEL CAMINO: TIEMPO DE NAVIDAD

El presente artículo se publicó en la Revista de la Asociacion de Industrias Químicas y Básicas nº 31 de Diciembre de 1999. De un carácter un poco más general,  no por ello deja de hablar de Valverde.

TIEMPO DE NAVIDAD
M. Fernando Gómez Cera 

            Se acercan ya las entrañables fiestas de la Navidad, que se sitúan en el calendario cristiano entre los últimos días de Diciembre y comienzos de Enero, encuadradas litúrgicamente dentro del tiempo Adviento (advenimiento o venida), que comienza a final de Noviembre.

            Puede decirse que el ciclo navideño tiene una determinada sucesión cronológica, de acuerdo con los hechos narrados por los evangelistas Mateo y Lucas, en un tiempo histórico concreto: el del imperio de Augusto.

            Siguiendo este orden lógico, hay tres momentos fundamentales en el en ciclo de Navidad:

            - La Anunciación del ángel a María.
 - El Nacimiento de Jesús.
                               - La Epifanía (manifestación de Jesús al mundo).

            Intercalados en estos momentos, hay otros más que narran hechos accesorios de menor importancia y que veremos más adelante.

            Si bien las fiestas propiamente dichas comienzan el 24 de Diciembre, es costumbre en muchos lugares poner el tradicional belén en los primeros días de Diciembre, por la festividad de la Inmaculada.

En Alosno, comienza el ciclo entre el 11 y el 14 de Diciembre, con la que es la última romería de otoño: Las ramas. Las cargas de ramos se hacen en diversos lugares próximos a la población y se depositan cerca de la Iglesia, para hacer el portal común y cantar canciones bullangueras con todo tipo de instrumentos de percusión: sartenes, almireces, etc.

En Valverde, la semana anterior al 25 se celebran todos los días “las misas del niño”, a primeras de la mañana, donde se cantan los viejos villancicos valverdeños. UNo de los más conocidos  es 
 "En un Rincón del Establo"
También en Alosno se celebran “Las jornaditas”, que conmemoran los nueve meses de gestación de María, donde se cantan villancicos, se reza el rosario, se hace una jaculatoria, etc., como si se tratase de una novena doméstica.

La anunciación relatada por Lucas, es el comienzo de las primeras canciones de Navidad:

            María llena de gracia, el señor está contigo,
            yo soy el ángel Gabriel, que vengo del cielo empíreo,
            a traer una embajada, que os envía el rey divino:
            sabed que concebiréis, que habéis de tener un hijo”.

            No expondremos aquí los pasajes referentes a las dudas y celos de San José, para no alargar excesivamente este trabajo.

            Seguimos el relato de Lucas. Un edicto del Cesar ordena un censo general (al que seguirán otros) con miras al reparto del impuesto, siendo gobernador de Siria, Cirino, debiendo empadronarse cada uno en su localidad. La tradición del pueblo ha cantado este hecho en infinidad de villancicos. Veamos parte de uno de ellos recogido en Valverde.

                        Camina la Virgen Pura, con su esposo San José,
                        para ir a empadronarse a la ciudad de Belén.
                        Para que se cumpla lo vaticinado
                        de aquellos profetas del Verbo encarnado:
                        que había de nacer
                        en portal humilde,
                        cerca de Belén”.

            Conocemos las dificultades que tuvieron los esposos de encontrar posada. La literatura popular ha imaginado también mil formas distintas para relatar este hecho, plasmándolas en villancicos y romances en los que se pone de manifiesto la ingratitud e inhumanidad del posadero, lo intempestivo de la hora, el interés del amo de la posada que solo abrirá por dinero. En realidad, Lucas, solo habla que “...no tenían sitio en el alojamiento”.

            Allí, en el pesebre, dio a luz María: “...le envolvió en pañales y le acostó en el pesebre”. El Liber Infantia Salvatoris (apócrifo) habla de un establo solitario, albergue de caminantes, pero a propósito para unos pobres. El pesebre parece querer indicar, implícitamente, la presencia de animales. Tampoco se dice nada de esto en los Evangelios. Se habla de ello en los Apócrifos de la Natividad. El Pseudo Mateo ha tomado carta de nacionalidad en la iconografía y en la tradición cristiana hasta tal punto que algunos consideran el hecho como histórico. ¿Quién no conoce este popular villancico?

                        “¡Ay del chiquirritin, chiquirriquitín,
                        Metidito entre pajas!
                        ¡Ay del chiquirritin, chiquirriquitín,
                        queridí, queridito del alma!
                        Entre un buey y una mula,
                        Dios ha nacido,
                        y entre un pobre pesebre
                        lo han recogido.

            Cuenta una leyenda que en aquel pesebre no había casi heno, nada para abrigarse y el niño tiritaba de frío. Como pudo San José acarreó algo de heno y paja para calentar al niño. La vaca calentó también al niño con el vaho de su aliento, mientras que la mula, lejos de hacer lo mismo tomó heno y lo comió. María, enojada, dijo a la vaca que habría de ser fecunda y alimentaría a muchos. En cambio a la mula le dijo que, por haber hecho esto, sería estéril para siempre.

            Cronológicamente, la siguiente escena es la adoración de los pastores, contada en Lucas y la siguiente la adoración de los magos, narrada en Mateo. La tradición popular ha relatado y representado la adoración de los pastores a través de las Pastoradas, sencillas piezas teatrales, que han estado arraigadas en el mundo rural durante cientos de años, y se han considerado pervivencia del teatro medieval por los especialistas. En ellas se entremezclan, siguiendo un orden predeterminado, diálogos, romances y villancicos.

            Los pastores ofrecen al recién nacido de lo mejor que tienen. Es normal ver en los Nacimientos a los pastores cargados con corderos y otros dones. Lucas no habla de estos dones ofrecidos. Tampoco he encontrado ningún dato en los evangelios apócrifos. Sin embargo, la literatura popular ha añadido lo poco dicho en los Evangelios, quizá por analogía con los dones de los magos, y así se ha creado una nueva imagen de este relato, donde los propios pastores tienen, también, nombres cercanos a nosotros.

            Nos quedan aún los últimos personajes: los Magos. Brevemente se relata el episodio en Mateo y con pocos datos de ellos: vieron la estrella en Oriente, les condujo a Belén, ofrecieron sus dones al recién nacido y, de vuelta, volvieron a seguir la estrella.

            Digamos, someramente ya, algunas curiosidades sobre ellos. Mateo no alude a su condición de reyes. Fue en el s. VI, S. Cesáreo de Arlés quien afirmó la realeza de aquéllos. En realidad el término mago en la antigua Mesopotamia se refiere a divinos y astrólogos. Y esto es lo que debieron ser. El Auto de los Reyes Magos, primera pieza teatral española alude, sin ninguna duda, a la condición real de estos personajes.

            Tampoco consta ciertamente cuántos son. Tradiciones, documentos y pinturas antiguas varían su número. Con todo, el número más constante y probable es que sean tres, influido por los dones ofrecidos al recién nacido.

            En el s. VII, Beda el Venerable les dio el nombre con que hoy los conocemos y hace una descripción de ellos, coincidente con la idea actual de los mismos. Sin embargo, las representaciones arqueológicas de los primeros siglos representan a los Magos como de una misma raza.

             Los Magos, gente docta dedicada al cultivo de las ciencias, sobre todo la astrológica, vieron una estrella, y, por esta señal, se pusieron en camino y siguieron el rumbo que les indicaba, Los romances de Reyes hablan de este signo prodigioso:

                                   “Son guiados de una estrella
                                   que alumbra de noche y día...”

            Ofrecen sus dones al Niño, y vuelven por distinto camino burlando así al rey Herodes. El romancero canta este hecho en uno de los más conocidos romances navideños: La Huida de Herodes:

                                   San José y María va
                                   huyendo del rey de Herodes,
                                   por el camino han pasado
                                   hambres, fríos y calores.
                                   Al niño le llevan
                                   con grandes cuidados,
                                   porque el rey Herodes
                                   quiere degollarlo”.

            Enfurecido éste, decreta la muerte de los inocentes, niños menores de dos años. El romance prosigue con un milagro de María y finaliza con la frustrada búsqueda del Niño por parte de los soldados de Herodes.
                                   “...revolvieron los caballos,
                                   dos mil reniegos le echaban,
                                   porque no podía lograr
                                   el intento que llevaban”.

            Muerto Herodes, José tomó al Niño y a la madre y volvió a Israel, con lo que termina el ciclo de Navidad. Muchos hechos más son narrados en los evangelios apócrifos y, a lo largo de los siglos, a través de la tradición religiosa popular, que ha hecho suyos estos acontecimientos y ha añadido al escueto texto evangélico infinidad de hechos que no ocurrieron realmente así. Baste un simple repaso por los más actuales y conocidos villancicos para percatarnos de ello.

            Con estas breves líneas me he querido acercar a todos los lectores. Sirva este artículo también en defensa de nuestras tradiciones: oponer la fiesta de los Reyes frente a orondos personajes importados, nuestro Belén al árbol, también importado, etc.

La tradición española tiene en el árbol protagonista en fechas más avanzadas, finales de Abril, comienzos de Mayo. Pero... esto es otra historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario