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domingo, 10 de junio de 2012

LAS ESCUELAS Y LOS MAESTROS DE NUESTROS ABUELOS (I)

              EL  MAPA ESCOLAR VALVERDEÑO DESDE LA EPOCA ISABELINA HSTA LA CRISIS DE LA RESTAURACION (1857-1923)


LAS ESCUELAS PRIVADAS.-
           
Juan Carlos Sánchez Corralejo
En Raíces, nº 7, junio de 2002. p. 43-46

 Desde fines del siglo XIX existieron en Valverde varias escuelas privadas. Hubo casos de instructores con alta cualificación pero, a menudo, estaban a cargos de mentores que carecían de título oficial y cuya mayor virtualidad era que cuidaban a unos niños cuyos padres y madres estaban trabajando.  Además, según los datos aportados por José María Arroyo había escuelas particulares «por dos y cuatro pesetas al mes, a las cuáles iba lo más selecto y adinerado de la población». 

Uno de los más distinguidos profesores particulares decimonónicos fue Don Manuel «el Catedrático». Era licenciado en filosofía y letras y regentaba una cátedra de Universidad que perdió por enrolarse en el bando carlista.  Amonestado al terminar la guerra, perdió su cátedra y fue acogido en el primer colegio salesiano de España en Utrera. Pariente del que más tarde llegaría a ser  arcipreste de Valverde,  D. Jesús de Mora, fue quien lo preparó para ingresar en el seminario
            Ya, a principios del siglo XX, destacó la escuela del callejón de las  Brujas, ubicada junto a la herrería de Pedro Vizcaíno. Esta escuela estaba  regentada por José Quiñones, hijo de Santos «la garrocha». Era conocida popularmente como «la Ratonera», nombre éste que no da buenos augurios sobre sus condiciones higiénicas.  Sus alumnos apenas recuerdan la renquera  del maestro y el buen talante de «José el cojo».  Con posterioridad situó su escuela en su domicilio del Barrio Viejo.     

La Ratonera o Escuela dle Callejón de las Brujas, regentada por José Quiñones, el cojo .
Archivo de Antonio Garrido 
Entre las escuelas privadas femeninas de las décadas de 1910 y 1920  sobresalió la regentada por Adelaida Pérez Martín, maestra natural de Bonares que, a tenor de los resultados de la inspección de la Junta Local de primera enseñanza, ofrecía a sus discípulas una enseñanza de gran calidad. Su escuela se situaba en la calle del Duque Chica, esquina con la calle del Duque, y en las labores de bordado y costura contaba con la ayuda de Dª Concepción Iñurrieta Macías.

Adelaida Pérez Martín fue una de las maestras mejor valoradas por la Junta Local de
Primera Enseñanza. Ramírez Copeiro, p. 284.  

Ya hemos hablado de la candonera  Dª Ildefonsa Romero Díaz y de su labor docente en Valverde  tras la grave enfermedad de su maridoJunto a ella, destacó la escuela privada de párvulos de Dª Carmen Romero Bogado, hermana de D. Gregorio, sita en la Calle Real de Arriba n° 57, quien, como seguramente las anteriores, carecía de la carrera de magisterio. Allí impartió docencia junto a su segundo hermano, Francisco, quien murió joven. Corría la segunda mitad de la década de 1920.
         
Otra de las "amigas" o "amiguillas" era  la clase de de Doña María Domínguez, hermana del famoso  Benedicto el de los "los platillos", situada en  calle D. Rodrigo Caballero.


   En esta categoría podemos añadir la labor de las profesoras de piano como Dª Dolores Rodríguez o Dª Francisca González, la esposa de D. Ricardo Olivós. Ellas enseñaban los rudimentos del piano en sus domicilios particulares, ya que el dominio de este instrumento, se entendía, era imprescindible para la formación de las niñas de buena familia. Igualmente podía estudiarse piano en el Colegio de las Salesianas.


Nos cuenta Andrés Romero Álvarez  que Maria Pascual, cuñada de Nicolás Hidalgo, alcalde de Valverde en 1935, simultaneaba su trabajo en la CULMEN como administrativa, al tiempo que daba clases de piano


La escuela de párvulos de Dª Carmen Romero Bogado en la calle Real de Arriba, 57. 
Las escuelas católicas.-


Especial relevancia cobraron las escuelas católicas a lo largo de la época de la Restauración. En el Congreso Católico de Sevilla de 1892 se dieron las pautas a seguir por el movimiento Católico, uno de cuyos puntales sería el desarrollo de escuelas confesionales[i] en el primer tercio del  siglo XX. Ello se hizo realidad en Valverde bajo la batuta de su arcipreste, D. Jesús de Mora[ii]

El colegio de María Auxiliadora fue el máximo referente de la educación confesional en el Valverde de la Restauración. Había sido inaugurado el 8 de enero de 1894 en su ubicación primigenia, en la casa de ejercicios de  Santa Ana. Empezó con 50 niñas de pago, a las que se agregaron el mismo año otras 45 a cuenta del ayuntamiento. En la década de 1890, el consistorio local abonaba 8 reales por la atención de cada una de las niñas pobres
     
   Cada año las alumnas de las Salesianas debían superar dos exámenes, con asistencia del arcipreste,  José María Vizcaíno, el  alcalde y varios concejales del turno. Seis hermanas se ocupaban de su educación. 

En 1902, el colegio  tuvo que acogerse al R.D. de 1 de julio que pasó a regular el funcionamiento de las escuelas privadas.  Para ello tuvieron que visar el reglamento del centro, el informe sobre sus condiciones de salubridad y seguridad, el cuadro de enseñanzas y los programas y métodos educativos, además de la certificación del título de las hermanas[iii]. En octubre de 1904 se produjo el traslado de la comunidad a la casa-colegio actual. En  1916 se creó  el «Protectorado de la Infancia» que se ocupó de dar estudios y comida gratuita a muchos niños necesitados, institución ésta donde también destacó el papel de Rella Kaesmacher. 

        Tras el fortalecimiento del colegio salesiano se produjo la creación de las Escuelas Vicentinas. A lo largo de la década de 1910,  todos los resortes del catolicismo valverdeño se afanaron por combatir el laicismo docente que pretendían implantar los gobiernos liberales de Canalejas y Romanones. Por estas fechas se instaló en Valverde una escuela laica, en los altos de la Peña Liberal, sita en la calle Real de Arriba, lo que más tarde sería la sede de la «Educación y descanso» franquista. La iglesia local respondió con la creación de una Escuela Parroquial, filial de las Escuelas granadinas del Ave-María fundadas por el Padre Manjón y las escuelas onubenses de Manuel Siurot, localizada en el recién construido salón de las Escuelas Vicentinas del Sagrado Corazón. 

Las Escuelas Vicentinas se dedicaron a clases nocturnas y gratuitas para niñas y jovencitas que no podían acudir a las escuelas normales por su trabajo o pobreza. Sus obras se iniciaron en abril de 1909, con presencia de Manuel Siurot y de D. Manuel González, por entonces arcipreste de Huelva. Las escuelas fueron regentadas por D. Desiderio Gordillo Salas, encargado de la enseñanza primaria y por el presbítero D. Antonio Ulquiano Murga, profesor de enseñanza secundaria y director del centro, recién llegado del Colegio Español Romano. Más tarde, se unió a ellos el joven profesor D. Manuel Mora Gómez. La formación religiosa quedó a cargo de Rosa Rite y de Juana y Concepción Iñurrieta. Esta escuela vino a reforzar el control eclesiástico sobre la educación de los menores.
     
   Del mismo modo, la iglesia local trató de neutralizar la funcionalidad del 1º de mayo, estableciendo las llamadas Fiestas Constantinianas, inspiradas por el Papa Pío X, para rememorar los efectos del famoso Edicto del emperador Constantino. Así en el Valverde del 1913, la fiesta católica del 1º de mayo animaba a los maestros de los colegios públicos y privados a una comunión general con todos sus alumnos que sirviera de protesta contra lo que se consideraban «planes perniciosos y malévolos contra la enseñanza del Catecismo en las escuelas»[iv]

        Desde 1927, se une a los anteriores el colegio de las Hermanas de la Cruz. Las Hermanas, junto  a su labor asistencial y la petición de limosnas, abrieron su propia escuela tras la festividad del la Virgen del Reposo de aquel año, en la que se educaron cientos de valverdeñas.


«Pasar más hambre que un maestro de escuela»
            Ser maestro en el siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX suponía toda clase de estrecheces y penurias. De ahí la conocida frase «pasas más hambre que un maestro de escuela». El sueldo de las maestras, según lo dispuesto por el artículo 193 de la ley Moyano, debía ser una tercera parte inferior al de sus compañeros varones, aunque este mandato fue enmendado por la ley de 6 de julio de 1883, que estableció que las maestras tendrían el mismo sueldo que los maestros.  Los auxiliares sólo recibían la mitad de los  emolumentos de los titulares. El salario se completaba con las retribuciones de los niños de familias pudientes o niños de pago y las retribuciones graciosas concedidas por el ayuntamiento.
            
Fernando Ramírez recibía del concejo, en la década de 1860, 2.000 reales en concepto de retribución.  En consideración al crecido número de niños que acudían y especialmente debido a la carestía de los artículos de primera necesidad, se vio obligado a solicitar al cabildo un aumento de salario a fin de «vivir con la decencia que corresponde». El cabildo atendió su demanda elevando su retribución hasta los 2.900 reales y la de su ayudante hasta 2920, en lugar de los 2.555 que venía disfrutando[v]. Además, el consistorio se hacía cargo del alquiler de la vivienda del profesor titular a razón de 720 reales anuales.
        
La maestra valverdeña de la década de 1860 recibía del ayuntamiento 293 reales en concepto de retribución graciosa, para acrecentar su salario oficial. En 1863, a propuesta del inspector provincial, la Junta Local de Instrucción Pública recomendó la consignación en el presupuesto municipal de un sueldo para la maestra «en equivalencia de la retribución de las niñas pudientes, cual sucede con el maestro». El consistorio mostró su agrado por el modo en que desempeñaba su labor, pero se negó a aumentarle su asignación[vi]. Incluso, al año siguiente se rebajó a 3.600 reales en lugar de los 4.900 reales que tenía señalados. La excusa fue la reducción de los emolumentos derivados del arriendo de la renta de consumos. La realidad es que esa diferencia se utilizó para pagar el alquiler suplementario de una casa para el maestro, debido al mal estado de la anterior.          En definitiva, el presupuesto dedicado a la educación era estanco y  sólo se variaba su aplicación en función de la coyuntura.
     
  Igualmente el municipio se ocupaba de gratificar a los maestros privados de la población, aunque ello dependía de la salud económica de las arcas municipales. Los primeros en ver recortadas su gratificaciones eran los  auxiliares y los maestros y maestras privados. En 1906,  el cabildo repuso la subvención, recortada durante cierto tiempo,  a las maestras privadas Adelaida Pérez e Ildefonsa Díaz y al auxiliar de la escuela de niños del primer distrito.
       
 De la misma manera, el consistorio de la Restauración, a menudo de claro matiz  conservador,  solía apoyar económicamente a las escuelas privadas católicas. En 1909 se dotó con 20 pesetas mensuales a la Escuela Nocturna del párroco-arcipreste D. Jesús de Mora –debemos entender las recién creadas Escuelas Vicentinas-,  y la escuela nocturna instituida por la Conferencia de San Vicente de Paúl, bajo la presidencia de Dª Polonia Mantero Cuesto. Sólo dos concejales de trece se opusieron a tal medida.[vii] En esa misma fecha, D. Francisco Romero Sánchez, por entonces auxiliar de la escuela pública de niños, solo recibía 15 pesetas mensuales, aunque es cierto también que la municipalidad costeaba el alquiler de las viviendas de los maestros nacionales, o bien ponía a su disposición una morada anexa a su propia escuela. Don Francisco vivió desde 1914 en el número 68 de la calle Sagasta, actual Real de Arriba,  cuyo alquiler se elevaba a  25 pesetas mensuales.

        Por más que el ayuntamiento sufragara el alquiler de las casas de los maestros nacionales, éstos vivían con extremas necesidades. Incluso a la  hora de la muerte manifestaron su pobreza: Antonio Gordillo sólo pudo costearse un funeral de cuarta categoría, Evaristo Arrayás uno de tercera y Antonio Rodríguez uno de segunda categoría.

            Los maestros públicos,  en función del Reglamento de 1859, debían presentar al inspector el llamado estado de escuelas, donde hacían constar la  situación del inmueble, el estado de sus enseres,  las materias del programa de enseñanza, el control diario de los alumnos, los alumnos que recibían educación gratuita, los libros de texto utilizados y el sistema de premios y castigos empleado con sus pupilos. Raramente visitaron los inspectores las escuelas valverdeñas. En tales ocasiones correspondía también al ayuntamiento el pago de las dietas[viii].
            Asimismo, era obligación del maestro, no solo enseñar a sus discípulos las cuatro reglas, sino también  acompañarlos a la misa del domingo. En buena parte del siglo XIX, como más tarde en el XX la religión católica se convierte en un elemento esencial del currículo. Para ingresar en la escuela normal de magisterio, el candidato debía presentar la fe de bautismo y un atestado de buena conducta refrendado por el cura y el alcalde. Era una escuela confesional en una España confesional. 


[i]MONTERO, F. (1990), «La  Restauración», en Manual de Historia de España, siglo XIX, Historia 16, p. 474.
[ii] SÁNCHEZ CORRALEJO, J.C.. (2004): «La Adoración Nocturna en Valverde del Camino en la crisis de la Restauración (1904-1921): Instituto religioso y escuela de pensamiento católico-conservador». En XVII Congreso de profesores investigadores Hespérides. Historia de las mentalidades, ideología e Iglesia
[iii] Crónica de la casa de María Auxiliadora. En RICO PÉREZ, op. cit, p. 107.
[iv] B(oletín) P(arroquial) de 27 de abril de 1913.
[v] A.M.V./A.C. de 1863, 15 de noviembre.
[vi] A.M.V./A.C. de 1863,  17 de mayo.
[vii] A.M.V./A.C. de 9 y 20 de octubre de 1909.
[viii] A.M.V. /A.C. de 1910, 19 de febrero.

4 comentarios:

  1. Maria Pascual, cuñada de Nicolás Hidalgo alcalde de Valverde en 1935, simultaneaba su trabajo en la CULMEN como administrativa en donde Nicolás fue apoderado de mi padre, Manuel Romero Pérez, al tiempo que daba clases de piano.
    Tambien existía la clase de de Doña Maria Dominguez, hermana de Benedicto, famoso por "los platillos" y Pedro de la CNS, la escuela estaba en la calle D. Rodrigo Caballero. Saludos

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  2. Que ilusion ver una foto de cuando mi abuelo iba a la escuela la Ratonera!

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  3. Que ilusion ver una foto de cuando mi abuelo iba a la escuela la Ratonera!

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  4. Que ilusion ver una foto de cuando mi abuelo iba a la escuela la Ratonera!

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