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lunes, 3 de septiembre de 2012

LA VIRGEN DEL REPOSO DE VALVERDE DEL CAMINO



Juan Carlos  Sánchez Corralejo

LA VIRGEN DE REPOSO.

La advocación del Reposo ha sido relacionada históricamente con dos significados, en parte compatibles, uno religioso y otro socio-económico: Valverde y su virgen serían “reposo obligado del caminante”, acepción está  vinculada al carácter de cruce de caminos de Valverde y parada obligada en el camino de Aracena a Huelva. El segundo significado es religioso y nace de la imagen bíblica de la huida de  la Virgen María y San José a Egipto cuando el Rey Herodes ordena matar a todos los niños varones menores de dos años. Durante la  huida María y José paran para descansar y la madre debe dar de  amamantar a su hijo, tras lo cual Jesús, como cualquier niño,  queda dormido, en reposo. Este es el segundo significado y base de la iconografía de las representaciones marianas del Reposo.

La imagen de la Virgen del Reposo tiene entre sus brazos al niño dormido y con la otra mano se toca uno de sus pechos que en otra época estaría descubierto, y que por pudor, posteriormente se cubriría.

Desde la construcción de la primera iglesia parroquial, con antelación al año 1585, el templo estuvo dedicado a Santa María del Reposo. Según el parecer del presbítero  Francisco Arroyo tal advocación aludiría al carácter primigenio de Valverde como lugar de descanso y avituallamiento de los arrieros que realizaban la ruta entre la Sierra de Aracena y los puertos de Huelva[1].            
       
        Si el templo parroquial fue situado, desde sus orígenes, bajo la advocación de Santa María del Reposo el Patronazgo valverdeño de la virgen del Reposo es muy posterior. Data del año 1672. El 8 de agosto de dicho año, los cabildo eclesiástico y secular -reunidos en cabildo abierto con presencia de varios vecinos y fieles valverdeños en la Iglesia Parroquial- declararon patrona de nuestra ciudad a la virgen del Reposo ordenando, a la par, que su imagen quedara colocada en el Altar Mayor. Su fiesta se celebraría el día 17 de septiembre coincidiendo con la festividad del Dulce Nombre de María[2]. El traslado de tal festividad litúrgica al 12 de septiembre, desde el año 1683, estableció de forma definitiva la festividad de la patrona valverdeña.
       
Con anterioridad a la fecha de 1672 -presuponía Don Luis Arroyo- debió ser patrona de Valverde la Virgen de la Coronada.


LAS IMÁGENES DE LA VIRGEN DEL REPOSO.-

La primitiva imagen de la Virgen del Reposo data de finales del siglo XVI, fecha en la que se construyó el templo dedicada a la imagen, la Parroquia de Nuestra Señora del Reposo.


           Según Luis Arroyo, la construcción de la Iglesia Mayor valverdeña se inició en el primer tercio del siglo XVI. Entonces se habría construido un templo de 3 naves, el crucero, el Altar mayor, la torre, la sacristía vieja y la saleta, especie de sala de capítulos montada sobre a vieja sacristía. Más tarde, hacia el año 1700, se habrían construido las cuatro capillas: La del sagrario, la Pureza, la de Animas y la del Pilar[3].
               
Datos mejor documentados son los ofrecidos por D. Francisco Arroyo. Este autor afirma que su obra se había iniciado con anterioridad a 1564. En 1576 ya debía tener torre o espadaña y se inician las gestiones para comprar en Chiclana veinte quintales de metal con los que fundir dos campanas para la Iglesia valverdeña.

        Desde la construcción de la primera iglesia parroquial, con antelación al año 1585, el templo estuvo dedicado a Santa María del Reposo. Según el parecer del presbítero  Francisco Arroyo tal advocación aludiría al carácter primigenio de Valverde como lugar de descanso y avituallamiento de los arrieros que realizaban la ruta entre la Sierra de Aracena y los puertos de Huelva[4].         Igualmente desde finales del siglo XVI funcionaba el cementerio parroquial tanto para valverdeños como para indianos regresados de América. Enrique Martín refiere el enterramiento de un indiano valverdeño, Francisco Rodríguez el Perulero quién había vidido en Nombre de Dios[5], perteneciente al Virreinato de Nueva España.
           
La efigie mariana del Reposo más antigua de Valverde del Camino  podría datar de finales del siglo XVI, y se habría perdido en el siglo XVIII.


        Aún subsisten muchas incógnitas sobre la primitiva imagen renacentista que debió presidir el templo. Dicha imagen del siglo XVI bien puede ser la analizada por Don Francisco Arroyo y el profesor José Hernández Díaz, en el año 1986, perteneciente a los hermanos Juan, Bella, Manuela y Francisco Doblado Calero, quienes la heredaron de su padre, José Dolores Doblado Caballero de quién escucharon una «tradición inmemorial» que la situaba en una hornacina situada en Las Cuatro Casas.
       
Se trata de una pequeña imagen de 0'335 m. de altura, 0'15 de anchura y 1'723 gramos de peso, realizada en madera de nogal. Debió ser realizada por un autor popular lo que explicaría sus tosquedad y arcaísmo, derivaba del tipo de madonna sedente creada por el escultor francés Nicolás de León que trabajó en Sevilla hacia mediados del siglo XVI y que cuenta con otras muestras en las vírgenes de la Purificación de Manzanilla y de la Granada de Almonte. En todos los casos, interpretan el tema de la virgen de Belem, esto es el reposo de la virgen en el largo camino de la huida a Egipto.

En el siglo de las luces  se realizaría una nueva talla que acabaría reducida a cenizas en 1936, en los primeros días de la Guerra Civil.  La imagen renacentista de la patrona valverdeña fue sustituida por otra barroca en el siglo XVIII. Poco se sabe sobre esta  imagen barroca. Don Diego Angulo, el insigne catedrático valverdeño  de historia del Arte,   tuvo oportunidad de examinarla  y se arriesga -con ciertos interrogantes- a situarla en la primera mitad del siglo XVIII[6].

EL ORIGEN DE LA HERMANDAD.-
ES entonces en el siglo XVIII cuando nace la Hermandad de la  Virgen del Reposo.  Muchas de las vírgenes del Condado institucionalizaron sus reglas y su culto de manera francamente tardía. Así lo atestiguan las cofradías de la Virgen de Coronada de Calañas (1703) o la Virgen del Reposo de Valverde del Camino (1757). 


D. Pedro Castilla fue el primero hermano Mayor de la Virgen del Reposo hasta el fin de sus días, acaecido en  1760.  Fue necesario elegir un sustituto que actuaba en calidad de vice-hermano mayor. Hasta octubre de 1760 lo fue   D. Pedro Clemente Hidalgo, sustituido entonces por D. José de Mesa y Castilla, presbítero,  sobrino carnal  del hermano mayor perpetuo.

La elección de D. Pedro Castilla obedecía  al hecho de ser el principal prohombre de la  pobre sociedad valverdeña. En primer lugar se le envió copia de las reglas para lograr la confirmación papal  así como « todas las gracias, indulgencias que sean dables  para  mayor consuelo  de los fieles». La carta de la hermandad habla bien a las claras sobre estas intenciones: 

Hizo donación de 21.000 reales  o mil pesos de oro con los que se costearon el Camarín de la virgen, las andas de plata de Nuestra Señora del Reposo, un cetro de plata con efigie de la Virgen de  Reposo que portaba el hermano mayor en las procesiones, seis varales de plata para el palio de las andas. Igualmente cedió su oratorio particular para adorno del templo. Sus donaciones se completaron con la imagen de la virgen del Pilar,  las indulgencias y jubileos que consiguió para la hermandad del Reposo,   la donación de un reloj de péndulo para la sacristía transportado desde Madrid, un vestido de raso y seda para Santa María de Jesús, un cáliz de plata, una casulla muy valiosa del Cardenal Molina, un Lignus crucis verdadero que donó el mismo eminentísimo señor y numerosos ornamentos y vestuario[7].


LA TALLA DE SEBASTIAN SANTOS ROJAS.-

El 21 de julio de 1936  la talla del Reposo desaparece en el incendio de la Iglesia Parroquial. En el verano de 1940 Sebastián Santos Rojas realizó una réplica de la imagen anterior. La hermandad pagaría al imaginero la cantidad de 8.000 pesetas.


Sebastián Santos Rojas  es quizá el imaginero onubense más conocido del siglo anterior. Nacido en Higuera de la Sierra en 1895  sus obras llena las  procesiones de Semana Santa de Andalucía. Desde 1919 se  formó en la sevillana escuela de artes y oficios, la llamada escuela del Museo,  de la mano de  profesores como el  pintor Gonzalo Bilbao y al escultor Francisco Marco Díaz-Pintado. Su primera actividad profesional fue la colaboración en el taller del ceramista Pedro Navia. Más tarde se independizó y abrió taller propio en Sevilla.

Sebastián Santos se especializa en representaciones de la Virgen María. Su catalogo de obras es impresionante, pudiendo destacarse Nuestra Señora de Piedras Albas patrona de El Almendro y Villanueva de los Castillejos, la Virgen del Valle de La Palma del Condado, la Virgen del Refugio perteneciente a la Hermandad de San Bernardo (Sevilla) y Nuestra Señora del Prado  de la  Iglesia del Salvador también en Sevilla o Tambien esculpió a la primera dolorosa de la Hermandad de la Borriquita de Alcala de Guadaira bajo la advocación de Nuestra Señora de la Oliva, desaparecida tras un desafortunado incendio o Dolorosa de la Hermandad de El Silencio, la Virgen de la Concepción. Un denominador común son las manos de las Dolorosas -también en la Virgen de Los Dolores del Cerro- es que se produce un acentuamiento entre los metacarpos y las falanges, con ese quiebre tan pronunciado, característico a este periodo de 1945 a 1959, y al cual pertenece la Virgen de la Concepción."

Sebastián Santos es conocido sobre todo por las Dolorosas, pero su obra es muy  variada. Aborda el Crucificado, como es el caso del Cristo de la Plaza de Aracena. En el Buen Pastor de Ronda, utiliza como modelo a su hijo Jesús, El Cristo de la Cena de Sevilla, es sin lugar a dudas una obra llega de unción sacra, inspira evidentemente devoción, sin embargo técnicamente tiene una particularidad, está policromada encima de la madera, sin estuco, como hacían los clásicos imagineros.

 El espléndido Nazareno de la Concepción de Huelva  sorprende por su particular visión del Nazareno.


Otros temas iconográficos  por los que se siente atraídos son los de de San José y la Inmaculada. Ejemplos de esta inclinación son  el  San José de la iglesia de Zalamea, o  el de las Hermanas de la Caridad de Sevilla. Entre las Inmaculada las de iglesia de Ronda, cuyo modelo fue la hija del Marqués de Villapales,

En palabras de su hijo, Sebastián Santos Calero, La ternura, la sencillez y la dulzura de los rostros son características comunes a su obra. Como admirador de Martínez Montañés, busca el equilibrio, aparte imprime a sus imágenes de esa religiosidad.

Pero no solo salen vírgenes de la mano de esta insigne escultor. También son obras suyas el San Sebastián  de la  iglesia homónima de Higuera de la Sierra, el Sagrado Corazón de la Parroquia de la Concepción de Huelva, el Jesús Crucificado  de la  Iglesia de San Jacinto de Sevilla y el Cirineo que durante muchos años acompañó a la imagen de Jesús de la Hermandad de Pasión (Sevilla).   Muy celebrado es el Cristo Yacente de la parroquia de la Asunción de Jódar (Jaén), por el perfecto estudio del  "rigor mortis". Se dice que el escultor  visitó los depósitos de cadáveres de los hospitales y tomó apuntes de como quedaban los músculos tras la muerte.


           En el caso de la Virgen del Reposo de Valverde del Camino, Sebastián Santos Rojas[8] se sirvió de una serie de fotografías de la imagen incendiada y de su mantón de paso en tela parisina de tisú de seda celeste entretejida de plata.

El 13 de agosto de 1940 fue bendecida por el Cardenal Segura en el Palacio Arzobispal de Sevilla. La imagen fue trasladada hasta la finca de Los Cuartos y el 8 de septiembre recorrió  los  5 kilómetros que separan los Pinos de Valverde con la ciudad.

LA VIRGEN DEL REPOSO EN PROCESION.-

La Virgen del Reposo procesiona  dos veces al año. La fiesta grande coincide con su festividad. En la última década se sitúa el sábado cercano al día 12 de septiembre.

La virgen procesiona nuevamente el día 1 de noviembre. Es el agradecimiento de un pueblo por su pretendida intercesión frente al  terremoto de Lisboa de 1755. La Virgen del Reposo habría protegido a todos los valverdeños del desastre producido por el seísmo,  cuyos efectos devastadores se dejaron sentir en buena parte de la España occidental. Por tal motivo, El 13 de septiembre de 1756 se reunieron en sesión conjunta los cabildos eclesial y el civil y declararon un  Voto a Perpetuidad del día 1 de noviembre como acción de gracias por la protección de la Virgen, mediante misa cantada con órgano, sermón, procesión «por las calles acostumbradas con el simulacrus sagrado de dicha Señora» y asistencia de ambos cabildos a la Iglesia Parroquial. El Voto del terremoto promete eterno agradecimiento a la Virgen por haber salvado a la villa y haber librado a sus vecinos de sus estragos. Desde entonces se instituye en Valverde el llamado Sermón del terremoto, celebrado el dia de Tosantos. El cabildo secular se comprometía, amén de la asistencia a los actos de acción de gracias, a costear los gastos derivados del sermón y de la cera.

 Desde ese día Nuestra Señora del Reposo sale todos los años en la festividad de Todos los Santos y procesiona alrededor del templo parroquial.



BIBLIOGRAFÍA
·         Sebastián Santos Rojas: escultor-imaginero, Ediciones Guadalquivir, 2005, ISBN 8480931388
·         LORITE CRUZ, Pablo Jesús. "El Yacente de la ciudad de Jódar, una desconocida imagen de Sebastián Santos Rojas. Una aproximación a la gramática del imaginero."
Santiago Barba, Francisco. Trascripción de la conferencia de Sebastián Santos Calero, en el Ateneo de Sevilla, dentro del Ciclo: "Las Pasiones", sobre Sebastián Santos Rojas: la Dulzura (2001



[1] ARROYO NAVARRO; F., Op. cit., p. 35.
[2] ARROYO NAVARRO; F., Op. Cit, pp. 64-66.

[3] ARROYO VALERO, L., Op. Cit., pp. 24-26.
[4] ARROYO NAVARRO; F., Op. cit., p. 35.
[5] MARTIN, E., «Indianos valverdeños», en Facanías, nº 148. Noviembre de 1985.
[6] ANGULO IÑIGUEZ, D.,  en Facanías, nº 120, p. 9.
[7]A.M.V.C./Actas de 28 de octubre de 1778.  Vease también  la serie de artículos dedicada por A. RICO. A  D. Pedro Castilla, en Apuntes para la historia. Facanías, 1978 y  ARROYO NAVARRO, F., Op. Cit., p. 122 y
[8] ARROYO VALERO, L., Op. Cit., p. 29.

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