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martes, 19 de noviembre de 2013

LA FABRICA DE MEDIAS Y CALCETINES DE JOSÉ FRANCO JOSÉ (I)

Juan Carlos Sánchez Corralejo


 Extraído de SANCHEZ CORRALEJO,  Juan Carlos (2011),  El textil y la talabartería en Valverde del Camino (Huelva) entre los siglos XVIII y XX”, en Revista de folklore, Anuario de 2011, págs. 127-159. Caja España/caja Duero-Fundación Joaquín Díaz.



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http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3861480



Ya a fines del siglo XIX existió en la Zona, actual calle Lucia Ramírez, una instalación dedicada a la fabricación de género de punto interior[1].

En la década de 1920 seguía existiendo un taller de géneros de punto instalado en Lucía Ramírez, número 3, regentado por Francisco Domínguez Roldán. Su producción debió ser reducida, tal como se deduce de la cuota de la contribución industrial abonada por este taller, que era muy menguada, elevándose a tan solo 17 pesetas y 76 céntimos en el año fiscal 1925-26 [2].

   
                          Valverdeños haciendo calceta . 1898. Rico Pérez, A. Valverde en sepia.


 La tradición textil de la localidad alcanzó su momento álgido con la fábrica de medias y calcetines fundada por José Franco José[3], con las aportaciones de varios socios-capitalistas.

 José Franco José había llegado a Valverde entre los años 1916 y 1917, como viajante de la casa Rodríguez y Ramos, instalada en la Plaza del Salvador de Sevilla -hoy Almacenes Peña-, dedicada a la venta de paquetería, un género de comercio consagrado a la venta de artículos menudos vendidos en paquetes, de ahí su nombre. Hoy hablaríamos más propiamente de artículos de mercería como sedas, alfileres, cintas, hilos, tijeras u otros objetos análogos. Franco negociaba no solo en Valverde, sino en las poblaciones del contorno, como Trigueros, El Buitrón, Zalamea o las Minas de Riotinto, junto con Salvador y Valentín Almonte.


Fue un hombre inquieto, de enorme inventiva y dotado de un especial celo comercial y espíritu emprendedor. A ello unía su carácter afectuoso y simpático, que le granjeó la amistad de alguno de los principales capitales valverdeños.

    Una vez instalado en La Calleja, en 1919 se independiza de la empresa sevillana y abre tienda propia de paquetería, en el número 2 de La Calleja -frente a la que más tarde sería su residencia de casado y antiguo Bar La Florida-, propiedad entonces de su amigo y socio José Alvárez Lorca[4], quien al parecer aportó 11.000 duros como socio capitalista del almacén que acababa de nacer.


Los nuevos socios viajan a Barcelona y contactan con fabricantes y almacenistas, que serán sus suministradores en los años sucesivos en los que el negocio alcanzó una alta rentabilidad, al calor de la pujanza económica de Valverde en los felices años veinte. Ello explicaría la diversificación del negocio, que pasó a incluir también la  venta de sillas y mecedoras procedentes de Valencia. Salvador Almonte fue el dependiente de esta paquetería, donde se llegó a vender asimismo oro, bisutería y quincallería. De este comercio pasaron a depender varios viajantes, y Valverde se convierte en base o almacén desde donde poder atender comercialmente a la Comarca del Andévalo y sus ricas minas.

Utilizando el ferrocarril y los servicios del popular arriero valverdeño Andrés Corralejo, el viajante José Mariano Vizcaíno  incrementó la clientela de José Franco en San Juan del Puerto y Moguer, y a lo largo de toda la geografía andevaleña, incluidos sus importantes economatos mineros. El incremento paulatino de la clientela hizo necesaria una ampliación de capital. Fue entonces cuando entra también como socio capitalista el dentista valverdeño, afincado en Huelva, don José Cumbreño Alvárez, y pudo abrir otra tienda en La Plaza.

En el año 1924, la empresa de José Franco había crecido tanto que decide adquirir el edificio numerado con el 21 de la calle General Bernal -hoy Valle de la Fuente-, esquina con la calle Nueva y acceso trasero por el Callejón de los Cruzados.


 Terminada la obra del nuevo edificio -magnífico y espacioso-, realizada por Aurelio Blanco, el sevillano amplió su almacén y tienda de paquetería, que instaló en la planta baja.

En el patio montó su nueva vivienda, con acceso por la Calle Nueva, y en la planta alta abre una exposición de muebles y, para ello, crea  una sección de carpintería en el Dolor, con zona de barnizado y retoque de muebles, traídos de Valencia primero, para posteriormente empezar a fabricarlos en Valverde, ante el éxito que el negocio auguraba y la quiebra paulatina de la fábrica de muebles de Aurelio Parreño, uno de las pioneras del sector del mueble valverdeño del siglo XX[5].

Poco después vio la luz su  fábrica de medias y calcetines. Los socios capitalistas de ambos negocios, los muebles y las medias, fueron José Cumbreño Alvárez y el  abogado  Don Juan Zarza.
   
    A falta de documentos laborales, contables, o de catálogos de existencias y maquinarias, el análisis y reconstrucción de la fábrica de calcetines ha exigido acudir esencialmente a entrevistas con antiguos operarios de la misma, así como al examen de las matrículas de contribución industrial.

La fábrica de medias y calcetines fue instalada en 1924, en el Valle de la Fuente nº 21, actual edificio de Banesto y por entonces propiedad de Juan Mora. La maquinaria procedía de otra fábrica anterior de Bollullos Par del Condado. El conocimiento de la empresa de punto de la calle Lucía Ramírez y la quiebra de la fábrica de tejidos de Bollullos, parece que actuaron de acicate para su creación. Con utillaje totalmente mecanizado dio trabajo directo a más de 20 operarias, además de las labores de repaso que dinamizaron la economía de muchas familias externas a la propia fábrica.

    La materia prima fundamental eran hilos y algodón adquiridos en madejas y conos, procedentes ambos de Cataluña. En 1955, Antonio Feria Arroyo era representante en Valverde de las Hilaturas Labor S.A. de Barcelona. Por este medio llegaban a la población los hilados y torcidos de algodón para coser y para usos industriales.

Del primer maestro de la fábrica sabemos apenas que se apellidaba Durán. Llegó con su familia  y trajo maquinaría totalmente novedosa a Valverde, procedente de Bollullos. En los años posteriores  llegó un mecánico alemán, Hermann Görner, casado con Carolina Görner. 

   Don  Germán –así fue  conocido en la localidad-, había trabajado anteriormente en una fábrica de tejidos de Barcelona. Muchos valverdeños lo recuerdan aún con la pipa colgada en los labios y sus típicas polainas. Las  operarias recuerdan además su genio: cuando se rompía alguna máquina debían armarse de valor, dirigirse al teutón y pedirle que la arreglara.

Don Germán, según el humor con el que se hubiese levantado, accedía o no a sus  pretensiones y era capaz de dejar un ingenio parado por una simple aguja, solo por tozudez. En estos casos, debía ser José Franco, en su calidad de gerente, quien debía poner orden. Al día siguiente, todas las agujas estaban perfectamente colocadas y en funcionamiento. Si Don Germán se enfadaba más de lo normal su palabra favorita era

 “¡Fratán, Fratán!”, aunque según Tecla Martín nunca supieron a ciencia cierta qué quería decir aquello.

Pronto otro valverdeño, Adulfo Rodríguez Cera, se convirtió en el ayudante de Don Germán y se formó como un excelente mecánico a su sombra[6].         




[1] Entrevista con Esperanza Almonte Baquero (1910 -2001)
[2] Vid. A.M.V. Matrícula de la Contribución Industrial. 
[3] Vid. RICO PÉREZ, 1995 .Procedía de Sevilla. Nació en la calle Castilla, 22, en el año 1894, siendo hijo de José Franco Caparrós y de Rafaela José Pajares. Huérfano de padre y siendo niño de colegio fue acogido por Pepe Ramos, hace amistad con varios comerciantes de la localidad, y bajo la tutela de Rosendo Almonte, fue educado junto a los 7 hijos de aquel como un vástago  más de la familia. Llegó a Valverde soltero y sin dinero. Al poco tiempo de su llegada a Valverde, conoció y quedó prendado de Matilde Rodríguez Ruiz, a quien conoció -según nos refieren sus hijas- en la tienda de Juana Barón, en la calle Real de Abajo. Muy pronto, en marzo de 1922 la feliz pareja contrajo matrimonio y estableció su residencia en los altos de la casa Rectoral, sita en La Calleja de Carpinteros, frente a su primer almacén de paquetería instalado en el número 2 de la misma calle, al menos desde el año 1919. José Franco se trajo a Valverde a su madre, Rafaela José Pajares, y a su única hermana, María Franco, y fue precisamente en aquel primer domicilio del matrimonio donde nace su primera hija, Matilde, en 1923. El resto de la prole vino al mundo en su definitiva vivienda, sita en el número 21 del Valle de la Fuente, vivienda anexa a la fábrica de medias y calcetines.
[4] Era dueño de una  tienda en su domicilio  de la calle Valle de la Fuente, número 2, por entonces General Bernal.
[5] Vid. RICO PÉREZ, 1995, nº 282.
[6] Entrevista con Tecla Martín Pérez y Esperanza Almonte (1910-2001)   

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