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sábado, 21 de mayo de 2011

HISTORIA DE VALVERDE DEL CAMINO: LA ADORACION NOCTURNA Y LA IDEOLOGIA CONSERVADORA


Juan Carlos Sánchez Corralejo

Procede de  "LA ADORACIÓN NOCTURNA  DE VALVERDE DEL CAMINO EN LA CRISIS DE LA RESTAURACIÓN (1904-1921): Instituto religioso y escuela de pensamiento católico-conservador". En  Anuario de Investigaciones de Hesperides, XII.  XVII Congreso de profesores investigadores (Aracena. Historia de las mentalidades. Ideologia e Iglesia.  págs 270-271.


        En la primera parte del estudio, analizamos la fundación y evolución de la sección de la Adoración Nocturna de Valverde del Camino. Se trata de un movimiento religioso  fundamentado en la veneración al Santísimo Sacramento mediante cultos prolongados y nocturnos. A continuación, realizamos un esbozo sociológico de sus miembros y nos adentramos en sus  vigilias y demás manifestaciones devocionales

        En la segunda parte del estudio, presentamos a esta institución como una escuela de pensamiento conservador que trascendió lo meramente espiritual. Sus miembros, al igual que las altas jerarquías eclesiásticas, lanzan a la sociedad un mensaje crítico contra los pasos incipientes del movimiento obrero y los intentos de laicización de la enseñanza por parte de los gobiernos liberales. Por este motivo, actuó también, al menos en la época de este estudio, como una institución de adoctrinamiento de pensamiento católico conservador. Sus miembros lo eran también del Centro Católico, de los sindicatos católicos locales, además de firmes partidarios de una escuela bajo control eclesiástico. La adoración nocturna trató de defender la recristianización de la sociedad del mismo modo que se hizo desde otros fuentes como la enseñanza primaria, la labor catequética, la propaganda escrita, o la divulgación periodística católica. Todos estos mecanismos se dieron en Valverde, bajo la batuta de su arcipreste, D. Jesús de Mora.

       La Adoración Nocturna nace como un instituto religioso, fundamentado en la veneración al Santísimo Sacramento mediante cultos prolongados y nocturnos. Los adoradores consideran que se ofrecen como víctimas. Su sacrificio y mortificación es un acto de contrición no únicamente de los pecados propios, sino que ante todo se busca la expiación de los pecados del mundo. Este sentido penitencial viene a ser la respuesta de un sector de la Iglesia Católica ante lo que ellos consideraban tiempos difíciles, marcados por el laicismo creciente y las acusaciones de pasividad y connivencia con el poder establecido, frente a una sociedad profundamente desigual.

        Pero la Adoración Nocturna fue también una escuela de pensamiento conservador que trascendió lo meramente espiritual. Sus miembros, al igual que las altas jerarquías eclesiásticas, lanzan a la sociedad un mensaje crítico contra los pasos incipientes del movimiento obrero y los intentos de laicización de la enseñanza por parte de los gobiernos liberales. Por este motivo, actuó también, al menos en la época de este estudio, como una institución de adoctrinamiento de pensamiento católico conservador        Junto a los Congresos Católicos o la Asociación Católica de Propagandistas,  la Adoración Nocturna actuó como uno de los agentes de la llamada «movilización católica de la Restauración».

 Los miembros de la Adoración Nocturna lo eran también del Centro Católico, de los sindicatos católicos locales, además de firmes partidarios de una escuela bajo control eclesiástico. La Adoración Nocturna trató de defender la recristianización de la sociedad del mismo modo que se hizo desde otros frentes, como la enseñanza primaria, la labor catequética, la propaganda escrita, o la divulgación periodística. Todos estos mecanismos se dieron en Valverde bajo la batuta de su arcipreste, D. Jesús de Mora.

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