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domingo, 18 de marzo de 2012

HISTORIA DE VALVERDE DEL CAMINO: LA PROCLAMACION DE LA CONSTITUCION DE CADIZ EN VALVERDE

La Constitución de Cádiz y Valverde del Camino

Juan Carlos Castilla Soriano

La historia constitucional de nuestro país arranca a principios del siglo XIX con la proclamación de la primera constitución política de la monarquía española, aquella que se exaltó y humanizó al grito de ¡Viva la Pepa! por haberse proclamado en Cádiz el día de San José, 19 de marzo.

            El texto constitucional fue una de las tareas emprendidas por las cortes reunidas en Cádiz en un ambiente bélico marcado por la invasión del territorio español por tropas francesas. Una guerra, la de la Independencia, que no sólo se planteó contra el invasor sino que tuvo un fuerte matiz de enfrentamiento civil.

            Por primera vez se legisla admitiendo conceptos de soberanía nacional, derechos fundamentales y división de poderes. La Constitución de 1812 no está, en absoluto, libre de cargas propias del Antiguo Régimen, pero sí constituye el arranque del largo proceso decimonónico del liberalismo político y social español. Nos introduce en nuestra Historia Contemporánea.

            El texto constitucional acabó siendo aprobado en marzo de 1812 y celebrado, de forma similar,  en todas las partes del país en que lo permitió las circunstancias. El investigador onubense David González Cruz afirma que “el ritual festivo organizado en Huelva con motivo de la jura de la Constitución de 1812 era semejante al que se llevaba a efecto habitualmente durante el siglo XVIII en el Mundo Hispano cuando se debían celebrar los acontecimientos relacionados con la familia real (bodas, nacimientos, juras de príncipes, proclamación del rey, etc.). Ciertamente, el liberalismo español no creó un nuevo modelo de ceremonial, puesto que (...) prefirió adoptar el que se había practicado durante el Antiguo Régimen”




            Así, en Valverde del Camino se juró y publicó solemnemente la expresada constitución como ley fundamental de la monarquía. Los actos incluyeron lectura y juramento colectivo durante la misa solemne, Te Deum, salvas de fusilería, luminarias y candelas, cencerradas, etc.

            De todo ello deja constancia el escribano de cabildo Salvador José de Casos en un precioso documento, fechado en Valverde del Camino a 30 de Agosto de 1812, y que aquí reproducimos. No deja de recogerse la trágica anécdota acontecida en el citado evento.


1812, agosto, 30

Archivo Municipal de Valverde del Camino

Órganos de Gobierno. Disposiciones, Leg. 64 [s./n.]

            En la villa de Valverde del Camino en treinta de Agosto de mil ochocientos y doce:

Habiéndose congregado en la Iglesia Parroquial de ella formando cuerpo de Ayuntamiento el señor Don José de Mora, Alcalde ordinario de primer voto, Andrés Becerro y Juan García Jiménez, Regidores, Don Gregorio Aron de la Cruz, Alguacil mayor, y Fernando García Santos y Juan López Sayago,Síndico Procurador General y Personero, por hallarse los demás concejales ausentes o enfermos, y estando en su sitio acostumbrado se dio principio a la festividad descubriéndose  a su Divina Majestad Sacramentado. Y enseguida concluida la tercia se principió la misa solemne con diáconos,  autorizando el acto los oficiales el Alférez de la villa Don Joseph Tinoco, que se halla de Comandante de observación en este punto, y el Teniente de Infantería, enfermo convaleciente, Don José María de Sandobal, que asistieron de guardia con espada a el hombro a uno y otro lado del Presbiterio, y cuatro soldados de Infantería por bajo de las gradas de él con bayoneta calada.

            Y después de cantado el Evangelio se predicó por el Padre cura más antiguo Don Fernando Gámez y Gordillo el sermón Pastoral conveniente  a las circunstancias. Y continuada la misa al tiempo de su ofertorio subió al púlpito el cura primero beneficiado Don Bernardo Antonio Foyo y Candosa, y leyó en inteligible voz la constitución política de nuestra Monarquía Española, y concluida su lectura hizo, dicho párroco, una breve exhortación correspondiente a el objeto. Y después de haberse concluido la misa, congregado todo el clero, y puestos en pié en el presbiterio del altar mayor, y el Ayuntamiento en pié en su sitio acostumbrado, por dicho señor párroco vuelto de frente se dijo en alta e inteligible voz, hablando con ambos cabildos, eclesiástico y secular: Juráis por Dios y por todos los Santos Evangelios, guardar y hacer guardar la constitución política de la Monarquía Española, sancionada por las Cortes Generales y Extraordinarias de la nación española, y ser fieles al Rey. A lo que respondieron todos a una sola voz: Sí, juro. Y todo el pueblo también prorrumpió: Sí, juramos. Y enseguida el reverendo clero entonó y cantó el Te Deum. Se solemnizó la función haciéndose salvas de fusilería a el acabarse la lectura de dicha constitución, porque el referido Alférez comandante Tinoco en dicha ocasión, y con el decoro debido al lugar, desfiló en orden con los cuatro soldados de guardia, y en el atrio de la Iglesia, al finalizarse la exhortación del párroco, prorrumpió: ¡Viva la constitución!, ¡Viva la Patria!, ¡Viva el Rey!. Y mandando dar fuego se hizo la descarga, pero con la desgracia de que una chispa de un fogón se introdujese dentro de una olla de barro llena de pólvora que un muchacho tenía. Y en la ocasión estaba junto a dicho oficial los cuales dos experimentaron su estrago, quemándose rostro, brazos y ropas bastantemente, aunque no se teme peligro de la vida de dicho oficial ni muchacho, que es el que más padeció. Y habiéndose también solemnizado esta función con luminarias la noche antecedente y candelas que encendieron por las calles los vecinos, al tiempo del repique general, y todos ellos, hombres y mujeres y niños, corrieron alborotados, los últimos calzados de cencerros y muchos de los primeros sin cesar haciendo salvas con escopetas prorrumpían en voces de vivas y de universal aclamación y júbilo así por el acto celebrado como porque en esta ocasión celebraban también las plausibles noticias de la entrada de nuestras tropas y aliados en las capitales de Madrid y Sevilla, y demás favorables que han circulado.

            Todo lo cual pongo por fe y verdadero testimonio por haber acontecido en mi presencia, Y lo firmaron sus mercedes como acostumbran, mandando unirlo todo al libro capitular corriente para perpetuar memoria”.

[Firmas y rúbricas]

NOTA: Se ha actualizado la ortografía para una mejor comprensión

Portada de la Constitucion de Cádiz

2 comentarios:

  1. Debemos conocer nuestra historia para comprender nuestro presente.
    A veces nos conformamos con las pequeñas anécdotas históricas y decimos con demasiada frecuencia !Valverde no tiene historia!
    ¿Por qué? Quizás porque no tenemos castillos.
    Enseñemos a nuestros-as alumnos-as a investigar y descubrir la historia de nuestro pueblo

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  2. HistoriaValverde quiere ser ante todo una herramienta para nuestros maestr@s y para nuestros alumn@s.

    Además nos encantará contra con vuestras aportaciones: pequeñas investigaciones escolares, videos, fotografias y demás material gráfico.

    Gracias por adelantado por vuestra colaboracion

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