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miércoles, 22 de junio de 2011

HISTORIA DE VALVERDE DEL CAMINO (HUELVA): LA ADORACION NOCTURNA Y LA IDEOLOGIA CONSERVADORA (VI)



El papel del Centro Católico.

Juan Carlos Sánchez Corralejo

Procede de  "LA ADORACIÓN NOCTURNA  DE VALVERDE DEL CAMINO EN LA CRISIS DE LA RESTAURACIÓN (1904-1921): Instituto religioso y escuela de pensamiento católico-conservador". En  Anuario de Investigaciones de Hesperides, XII.  XVII Congreso de profesores investigadores (Aracena). Historia de las mentalidades. Ideologia e Iglesia.  págs. 267-269.


        El Centro Católico se creó en 1904 con 78 socios fundadores. Fue otras de las instituciones auspiciadas por D. Jesús de Mora, socio  honorario del mismo. Su creación debió ser alentada por la presencia del Casino Republicano desde fines del siglo XIX, que, más tarde, organizaría mítines con sindicalistas de la talla de Ángel Pestaña, Eduardo Barriobero o Andrés Ovejero, y que contaba con una biblioteca dotada con cerca de dos mil libros, considerada la mejor de la provincia.
       
En el nuevo centro católico, además de su primer presidente, D. Pedro Arán  Palau, de nuevo encontramos una similitud casi total entre los miembros de la Sacramental, la Adoración Nocturna y el recién creado centro. Se dedicó a la labor propagandística católica: desde su sede se escucharon las charlas del Padre Jesús de Santa Teresa, de la orden franciscana, Manuel Siurot, José Monge, Gumersindo Prado o Juan Cádiz[1]. No faltaron las disertaciones de presbíteros locales como José Manuel Romero o del abogado Andrés Mora. Asimismo se dotó de una escuela nocturna para los socios adultos, de su propia biblioteca, y se convirtió en centro protector de la escuela nocturna de niños pobres de la localidad, mediante una cooperación mensual que solía rondar en torno a las quince pesetas.
       
c) Lucha contra el movimiento obrero

        Es fácil descubrir la animadversión de la iglesia local hacia el incipiente movimiento obrero comarcal. Por entonces, llega a Valverde el socialista Eladio Fernández Egocheaga, defensor del boicot y la huelga general, frente a la concertación de la línea oficial de la UGT. Fue uno de los inspiradores de las grandes huelgas de la Cuenca Minera de 1913 y 1914, e incluso se atrevió a desafiar la elección, por el distrito electoral valverdeño, de Manuel Rebollo Orta, líder conservador y cacique de Alonso, en las elecciones legislativas de 1914[2].Por entonces, se inició también la mecanización del sector zapatero valverdeño: en 1912 la Unión de maquinarías para el calzado S.A. creó la empresa J.D.L. Arroyo y Cía, Sociedad en Comandita, la primera fábrica mecánica que se montó en Andalucía y Extremadura y que dio trabajo a 160 obreros de ambos sexos.

    Con este ambiente de fondo, el Boletín Parroquial  se hizo eco de reiteradas críticas al movimiento obrero. En sus páginas, el impulsor de la adoración nocturna agradecía el fervor de los trabajadores católicos, capaces de oponerse a la propaganda socialista: «¡Bien por las operarias de la fábrica de calzados que así desmienten las predicaciones socialistas, porque confiesan y comulgan y oyen misa y bien por los operarios y empleados de dicha fábrica, porque secundaron los mismos sentimientos!»[3].

   De continuo, el arcipreste relaciona a los sindicalistas mineros con las tinieblas, la violencia y la venganza, al tiempo que reservaba la virtud de la honradez para los católicos, llegando a afirmar la imposibilidad de «ser honrados, justos y buenos y no ser religiosos». En ello, coincidía con las octavillas del grupo de Rebollo Orta, que prevenían sobre la «peligrosa invasión de la taiba de predicadores rojos» encabezados por  Egocheaga.
         
   Este mismo sentimiento de hostilidad hacia las proclamas obreristas y de oposición a la creación de un estado laico, parece calar hondo en los adoradores. Los mecanismos no fueron tanto el activismo como la reflexión doctrinal: se realizaron vigilias especiales contra la persecución del clero francés en 1907, otras en desagravio por los actos anticlericales de la Semana Trágica de Barcelona[4]. .Por su parte, desde las páginas del Boletín Parroquial, D. Jesús de Mora defendía el sindicalismo católico al tiempo que criticaba con dureza los mítines de Egocheaga, la huelga de ferroviarios de 1916 o la huelga revolucionaria de 1917.


[1] A(ctas) C(entro) C(ultural C(atólico) de 7 de sept. de 1905 , 7 de enero y 24 de abril de 1908
 [2] Vid.  M.A. PEÑA GUERRERO: op. cit. p. 38. J. PANIAGUA: Anarquistas y socialistas, Madrid, historia 16, 1999, pp. 100, 146 y 178.
 [3] B.P., nº 29 de 15 de febrero de 1914.
  [4] L.A.A.N:., pp. 96 y 185.

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