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miércoles, 29 de junio de 2011

HISTORIA DE VALVERDE DEL CAMINO (HUELVA): LA ADORACION NOCTURNA Y LA IDEOLOGIA CONSERVADORA (VII)


Juan Carlos Sánchez Corralejo

Procede de  "LA ADORACIÓN NOCTURNA  DE VALVERDE DEL CAMINO EN LA CRISIS DE LA RESTAURACIÓN (1904-1921): Instituto religioso y escuela de pensamiento católico-conservador". En  Anuario de Investigaciones de Hesperides, XII.  XVII Congreso de profesores investigadores (Aracena). Historia de las mentalidades. Ideologia e Iglesia.  págs. 267-271.


 Defensa del sindicalismo Católico

            El arcipreste fue el baluarte del sindicalismo católico local, en cuyo seno tuvieron un papel determinante los miembros de la Adoración Nocturna: en 1916 se crean en Valverde los Sindicatos Católicos Agrícola y del Calzado, en línea con la política social auspiciada desde los tiempos de León XIII.  Era un sindicalismo con aspiraciones interclasistas y mixto, capaz de reunir a patronos y obreros, y de rechazo de las opciones republicano-liberales. Nacieron tras la labor de propaganda realizada en el Centro Católico por  Antonio Monedero, palentino de Dueñas y presidente de la Federación Nacional de Sindicatos Agrícolas Católicos, y del sacerdote Francisco Correas..


        El Sindicato de Labradores contaba, en septiembre de 1916, con más de cien asociados reuniendo a medianos propietarios y nunca a jornaleros y asalariados agrícolas. Eloy de Mora Rodríguez, adorador veterano, fue su administrador[1]. A mediados de 1916, el Sindicato Católico de Zapatería estaba formado por unos 40 maestros zapateros y otros tantos obreros. Estaba presidido por Diego Romero Bernal, dueño de un taller en la Calle Peñuelas, socio fundador de «Inval S.A.» -otra de la pioneras en la mecanización del sector del calzado local - y destacado miembro de la Adoración Nocturna y del Centro Católico. No obstante, el gremio de zapatería mostró un mayor rechazo a este modelo que proponía la convivencia entre propietarios y proletarios y se decantó mayoritariamente por las ideas socialistas, lo que les valió duras críticas por parte del  párroco-arcipreste.
        Paralelamente, y siguiendo las directrices de la Confederación Nacional Católico-Agraria, creada en la Asamblea de Valladolid de 1916, se incentivó el movimiento cooperativista y la creación de Cajas de Ahorro: en Valverde se formó una Caja  de Ahorros y Préstamo en el Centro Católico, al amparo de la ley de sindicatos agrícolas de 1906, donde abrieron sus libretas muchos miembros de los sindicatos católicos.

e) La labor propagandista del Boletín Parroquial
       
            Frente a las críticas anticlericales y el ateísmo creciente, desde las páginas del Boletín Parroquial se enarbolaba la bandera de las obras sociales de las Conferencias de San Vicente de Paúl y su caja dotal de ahorros, la labor de las hermanas Salesianas, la de las Escuelas Vicentinas, el protectorado de la Infancia, el celo de las jóvenes instructoras del catecismo parroquial y las escuelas nocturnas. De esta manera, el Boletín Parroquial, el Centro Católico y el movimiento de la Adoración Nocturna fueron los artífices de la regeneración católica del Valverde de principios del siglo XX.
   
     Adoradores como Luis Mora, Juan Zarza o Cristóbal Mora  fueron -junto a varios miembros de la familia Fleming y a Rella Kaesmacher- integrantes destacados del Patronato de la Infancia, dependiente de las Conferencias de San Vicente de Paúl. Otro adorador, Desiderio Gordillo, fue vicepresidente del Centro Católico local en 1920 y encargado de la Escuela Parroquial del Ave María, donde impartía clases diurnas a los niños.

El maestro, Bernardino Iglesias, miembro del Centro Católico, dirigía la escuela pública de niños de la Calle del Duque. Otros adoradores como José Crejo, Eloy  Mora, Luis Mora o José Antonio Romero fueron fieles devotos del Corazón de Jesús y los primeros en bendecir y entronizar pequeñas imágenes y cuadros del Sagrado Corazón. Muchos de ellos, como José Manuel Romero, José María Pérez o Manuel Márquez, ayudaron con sus limosnas a sufragar el Boletín parroquial. Finalmente, varios tarsicianos acabaron en el seminario. 


Consideraciones finales.

        La Adoración Nocturna nace como un instituto religioso, fundamentado en la veneración al Santísimo Sacramento mediante cultos prolongados y nocturnos. Los adoradores consideran que se ofrecen como víctimas. Su sacrificio y mortificación es un acto de contrición no únicamente de los pecados propios, sino que ante todo se busca la expiación de los pecados del mundo. Este sentido penitencial viene a ser la respuesta de un sector de la Iglesia Católica ante lo que ellos consideraban tiempos difíciles, marcados por el laicismo creciente y las acusaciones de pasividad y connivencia con el poder establecido, frente a una sociedad profundamente desigual.
       
 Pero la Adoración Nocturna fue también una escuela de pensamiento conservador que trascendió lo meramente espiritual. Sus miembros, al igual que las altas jerarquías eclesiásticas, lanzan a la sociedad un mensaje crítico contra los pasos incipientes del movimiento obrero y los intentos de laicización de la enseñanza por parte de los gobiernos liberales. Por este motivo, actuó también, al menos en la época de este estudio, como una institución de adoctrinamiento de pensamiento católico conservador        Junto a los Congresos Católicos o la Asociación Católica de Propagandistas,  la Adoración Nocturna actuó como uno de los agentes de la llamada «movilización católica de la Restauración». Los miembros de la Adoración Nocturna lo eran también del Centro Católico, de los sindicatos católicos locales, además de firmes partidarios de una escuela bajo control eclesiástico. La Adoración Nocturna trató de defender la recristianización de la sociedad del mismo modo que se hizo desde otros frentes, como la enseñanza primaria, la labor catequética, la propaganda escrita, o la divulgación periodística. Todos estos mecanismos se dieron en Valverde bajo la batuta de su arcipreste, D. Jesús de Mora.






     [1] B.P.V. 7 de mayo y 24 de septiembre de 1916 y 18 de mayo de 1919.

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